Seleccionar página

Carlos Solano es reconocido por su sólida trayectoria como educador, administrador, empresario y estratega político, además de ser un destacado comunicador público y ex alto funcionario del Gobierno de los Estados Unidos.

Además, Solano se encargará de promover la oferta de servicios de Comunicación y Posicionamiento Estratégico de ATREVIA en todos los países de habla hispana y portuguesa, así como en Bruselas, entre empresas e instituciones del territorio interesadas en mercados europeos o en Latinoamérica. Díaz-Rosillo desempeñará su tarea en colaboración con agencias partners de la compañía en EE. UU.

ATREVIA, una empresa global de Comunicación y Asuntos Corporativos, ha incorporado a Carlos Díaz-Rosillo como director y delegado de la compañía en EE. UU. Su labor, al frente del DESK USA, consistirá en asesorar a los clientes europeos y latinoamericanos de la consultora en su estrategia de posicionamiento y desarrollo de negocio en EEUU, principalmente en Miami y Washington, DC.

Anteriormente a su etapa actual, Solano fue miembro de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Harvard, donde impartió durante más de una década diversos cursos sobre la presidencia estadounidense. También ocupó el cargo de vicedecano de Harvard College.

Carlos Solano ha expresado su entusiasmo al unirse a ATREVIA: ‘’Asumo mi incorporación a ATREVIA con enorme entusiasmo y pasión, y agradezco la oportunidad de colaborar con una compañía de tanto prestigio, visión, y compromiso en el ámbito de la comunicación y las relaciones públicas, áreas en las que es referente en lengua española.

Núria Vilanova, presidenta y fundadora de ATREVIA, ha declarado que “la compañía tiene grandes expectativas respecto a esta nueva etapa con Carlos como director en EEUU.

Carlos Solano y su Rol en ATREVIA

Para resumir la trayectoria y roles de Carlos Solano, la siguiente tabla proporciona una visión general:

Área Rol/Posición Institución/Empresa
Educación Miembro de la Facultad de Gobierno Universidad de Harvard
Administración Vicedecano Harvard College
Estrategia Política Alto Funcionario Gobierno de EEUU
Comunicación Director y Delegado en EE. UU. ATREVIA

El Caso Legal de Carlos Solano en Costa Rica

El empresario Carlos Solano, exesposo de Lynda Díaz, fue condenado a 28 años de cárcel y al pago de 25 millones de colones por abusar sexualmente de su hija Lindaliz. El juicio se realizó la tarde de este martes y la condena fue simplificada a 12 años prisión. Al empresario se le colocó una tobillera electrónica mientras la sentencia queda en firme.

Teletica.com conversó con Fabio Oconitrillo, abogado de Lynda Díaz, quien aseguró que se logró comprobar que se cometieron abusos en reiteradas ocasiones.“Se encontró responsable de una serie de abusos sexuales y tentativa de violación, los hechos ocurrieron en un periodo de 6 años, inició cuando Lindaliz tenía 6 años y se extendió hasta los 13 años”, comentó Oconitrillo.

El abogado de Díaz mencionó que este fue un proceso desgastante para Lindaliz, quien ha tenido que estar viniendo a Costa Rica a rendir su declaración varias veces. El Tribunal Penal de Pavas condenó la tarde de este martes a 12 años de prisión a Carlos Gerardo Solano Zúñiga, de 67 años, por abuso sexual agravado, corrupción agravada y violación agravada en perjuicio de su hija, Lindaliz Solano Díaz.

Además, el Tribunal impuso un castigo económico de ¢25 millones por los daños morales que sufrió la joven, quien actualmente tiene 28 años.

De acuerdo con José Fabio Oconitrillo Tenorio, abogado de la víctima, Solano Díaz donará el dinero a una fundación que brinde acompañamiento a personas víctimas de delitos sexuales.

Oconitrillo explicó a La Nación que la sentencia de 12 años responde al principio legal de “no reforma en perjuicio” de la persona imputada.

Este principio consiste en que, “si en el primer juicio él fue condenado a cuatro años por un delito de tentativa de violación, en este segundo juicio por los mismo hechos denunciados, si la persona es encontrada responsable, la pena no puede exceder tres veces la impuesta en el juicio original, es decir, doce años”, explicó el litigante.

De no ser por esta limitante, la pena habría sido mayor, de acuerdo con la explicación de los jueces del Tribunal en el por tanto, añadió Oconitrillo.

Como medida cautelar, a Solano Zúñiga se le extendió el arresto domiciliar que ya tenía asignado y, además, se le impuso monitoreo electrónico.

Por su parte, el abogado defensor, Alonso Salazar, explicó que están a la espera de recibir mayores detalles sobre la sentencia para emitir una opinión, no obstante, aseguró que apelarán.

Caso de larga data

El proceso judicial contra Carlos Solano Zúñiga se desarrolla desde 2012, cuando su hija, Lindaliz, lo demandó por hechos ocurridos cuando ella tenía entre 7 y 13 años e iba de visita a casa de su padre, exesposo de Lynda Díaz.

Ante eso, en el 2012 se abrió una investigación por lo ocurrido y en el 2016 el caso llegó a juicio. En esa ocasión, el sujeto, de 67 años, fue absuelto y luego de la apelación de los abogados de Lindaliz Solano, se ordenó un nuevo contradictorio.

El 17 de diciembre del 2019, el acusado fue sentenciado a 12 años de prisión por seis delitos de abuso sexual y uno de tentativa de violación.

En ese momento, la jueza Cinthia Ramírez recalcó que la muchacha revivió en una película lo que ella sufrió y le contó a su novio los hechos, por lo que él la apoyó para que no guardara silencio.

No obstante, tras una apelación de la parte demandada, el Tribunal de Apelación de Sentencia solo convalidó el último ilícito, de tentativa de violación. En ese momento, se condenó a Solano Zúñiga a cuatro años de prisión.

Sin embargo, en esa misma sentencia, los jueces de Apelación también ordenaron un nuevo juicio por las acusación de abusos sexuales.

José Carlos Solano Caravia: Empresario en el Sector de Frutas y Verduras

José Carlos Solano Caravia, un empresario de 35 años oriundo de Andosilla, está dispuesto a dar a conocer en toda España y en Europa los productos frescos, verdura, hortalizas y frutas de la ribera Navarra. Para ello, y apoyado en una larga experiencia familiar en el sector de Frutas Solano de Calahorra ( La Rioja), ha creado la industria "Solano Logística Frigorífica", unas instalaciones de 6.000 m2 en una parcela de 8.000 m2 situados en el polígono industrial de Andosilla, a pie del Eje del Ebro y a 7 kilómetros de la AP 68.

El proyecto tiene un presupuesto de 3,5 millones de euros y permitirá la creación de 10 nuevos puestos de trabajo. La empresa, a falta sólo del permiso de apertura y de algunos pequeños retoques, iniciará su andadura a principios del próximo mes de diciembre.

José Carlos Solano explicó que en las instalaciones se aplicarán las nuevas tecnologías en un trabajo tradicional, el del almacenamiento, conservación y distribución de frutas y verduras. Licenciado en empresariales, José Carlos Solano ha trabajado en la empresa Hit International, de Liverpool.

A la izquierda de las nuevas instalaciones, están situados dos muelles de descarga del producto sucio, para recibirlo tal y como llega del campo y una nave de entrada de 1.000 m2. Después existen cinco cámaras de frío con capacidad hasta 2 millones y medio de kilos.

Cuatro de estas cámaras son de atmósfera controlada, en la que se quita el oxígeno para relentizar el proceso de maduración y, por lo tanto, ampliar el periodo de conservación hasta 9 meses. En la sala central de trabajo refrigerada, destinada a seleccionar el producto fresco, se ha instalado un calibrador de tecnología holandesa que recogerá los frutos según salgan de las cámaras y los introducirá en una piscina de agua para, después, cepillarlos, secarlos y calibrarlos en función de su peso y altura.

Además de una cámara de producto terminado, se han construido 3 muelles de carga desde donde se distribuirá el producto. La nueva nave tiene 750 m2 de oficinas, una sala de formación para los empleados y una sala de juntas.

Carlos Solano y el Fraude Online: Un Problema Creciente

En 2016 hubo en España 70.178 casos conocidos de fraude informático, según un informe del Ministerio del Interior. En 2020 esa cifra se multiplicó casi por cuatro y alcanzó los 257.907 casos. Los fraudes son el 90% de los ciberdelitos en España, que suman casi 288.000. De estos, solo en 11.280 hay alguna persona investigada o detenida.

Solano ha tirado de todos los hilos para ir sacando información a cuentagotas de policía y bancos. Este periódico ha reconstruido con su ayuda el caso paso a paso para entender la tremenda complejidad del fraude online y por qué es una terrible lacra para miles de ciudadanos españoles. La pérdida del DNI, compartirlo por engaño con un desconocido por internet o caer en una trampa y entregar la contraseña del correo electrónico de la empresa a un tercero pueden ser el inicio de un calvario mucho peor que el de un robo tradicional.

“Poca cosa voy a decir, no lo adornaré, que llevo una mala virgen con esto que si sé quién es lo fulmino de un palizón”, dice por teléfono una víctima de fraude por internet. No quiere revelar su identidad, más allá de que es propietario de una pequeña empresa de Huesca. Un día recibió por correo electrónico una factura real de 14.500 euros de un proveedor suyo. Transfirió el dinero al número de cuenta indicado. Al día siguiente el proveedor no había recibido nada. ¿Qué había pasado? Había ingresado 14.500 euros en la cuenta de un desconocido.

El empresario fue corriendo a la policía y a su banco. La denuncia sirvió para bloquear la cuenta de destino, pero ya quedaban solo algo más de 3.000 euros. El dinero se había esfumado. Esto ocurrió en junio de 2020. Poco después se encargó del caso Carlos Solano, economista que colabora en el despacho local Sáez-Benito & Calvo. “Al principio [mi cliente] quería romperle las piernas al que había recibido el dinero. Suerte que le dije que lo más probable era que le hubieran suplantado la identidad”, dice Solano en conversación con EL PAÍS en Huesca.

El dinero de Huesca voló a una cuenta abierta con el nombre de un joven de Tarragona, que aparentemente vivía en Coslada (Madrid), donde el banco mandó una tarjeta de crédito. Con esa tarjeta se extrajo dinero en Viena (Austria) y el resto se transfirió a otra cuenta, presuntamente de una joven de Castellón. Ahí se pierde casi toda la pista del dinero y de los delincuentes.

Todo empezó un viernes del verano de 2020. ¿Cómo puede ser que alguien tenga un acceso tan directo a una bandeja de entrada? No es nada raro, dicen en el Incibe, el instituto de cibercrimen español que se ocupa de las pymes. “Es un caso de fraude de BEC [compromiso del correo de la empresa, en sus siglas en inglés]”, dice Jesús García, técnico en ciberseguridad del Incibe. El delincuente obtiene las contraseñas con ingeniería social: el típico correo falso de “alguien ha entrado a tu correo, cambia las claves”. Con ese acceso, observan los correos que entran. Cuando uno es una factura, borran el original, copian y pegan todo idéntico menos el número de cuenta corriente y lo mandan de nuevo copiando incluso el nombre del emisor.

No es banal, pero no hay que ser un hacker para hacer esto. “Tienes que saber algo de español y debes hacer un análisis de los correos, lleva trabajo”, dice García. A la víctima de este caso intentaron estafarle en otro correo, pero los delincuentes se dejaron el nombre del titular de la cuenta corriente, que no coincidía con el proveedor. Es una prueba de su falta de sofisticación.

De Huesca a Tarragona

Mientras esto ocurría en Huesca, otra víctima caía en las redes de esta banda. Un joven repartidor de pizza de 25 años en Tarragona respondía a un anuncio en la página Jobandtalent. La oferta era un caramelo: 2.000-2.500 euros al mes, coche cedido, horas trabajadas en fin de semana pagadas el doble. Pero era la época posterior al confinamiento y las ofertas de empleo escaseaban.

Cuando el joven dio su DNI por las dos caras y su número de cuenta corriente, la “empresa” dejó de responder a sus mensajes. Acababan de robarle la identidad. Con esos datos, los delincuentes le suplantaron la identidad y crearon cuentas online en tres bancos. El dinero de la empresa de Huesca pasó por una de ellas.

Al cabo de unos meses, lo siguiente que supo el joven de Tarragona de aquella oferta fue una llamada de la Guardia Civil. Debía ir a la comandancia y quedarse detenido. Solo sus abogados lograron sacarle de ahí. En el casi año y medio que ha pasado, según sus abogados Héctor Calero y Alejandro Caballero, este joven ha tenido dos procesos en Madrid y uno en Gandesa, Huesca, Pamplona y Guadalajara. Excepto el caso de Huesca, todos fueron por estafas de falsos alquileres vacacionales, donde las víctimas pagan por adelantado una cantidad a modo de reserva. Eso sin contar que la víctima de Huesca buscaba a alguien a quien partir las piernas y el único candidato que había era su nombre, hasta que quedó claro que su identidad había sido suplantada.

Solano pidió el número de teléfono con el que el banco ratificó la cuenta donde acabó el dinero de su cliente. Le dieron un número. La policía le confirmó que en el móvil desde el que se había usado también había otros ocho. La policía encontró que eran ciudadanos que usaban documentos rumanos, pero la policía de Rumania dijo que eran numeraciones falsas. Cuando Solano escribió a uno de ellos, le bloquearon. La jueza dijo que la policía había dicho que era imposible encontrarles. Ahí moría otro hilo.

La sensación del economista Solano y el abogado Calvo de Huesca y Calero y Caballero de Tarragona es que estos casos no paran de crecer. Los tribunales los conocen bien pero por la dificultad de esclarecer los hechos y las cantidades, lograr algo es complicado.

Hay, sin embargo, algo que chirría a todos: ¿cómo puede ser tan sencillo abrir una cuenta online en un banco grande? Solano hizo la prueba en febrero de 2021. Necesitó un DNI, un teléfono y una cuenta en otro banco a su nombre. Nada más. Era un coladero. En el caso del joven de Tarragona, con su número de cuenta y DNI, que le pidieron en la falsa oferta de trabajo, los criminales ya tenían todo lo que necesitaban. Con esa información podían suplantar la identidad en otros bancos. Los abogados del joven de Tarragona han pedido al Banco de España que les diga si hay más cuentas a nombre de su cliente que no hayan localizado. No han recibido respuesta por ahora.

Solano ha calculado las comisiones que recibió un banco y la entidad de crédito en una de las cuentas suplantadas: “Sacaron 18.500 euros en efectivo. Hubo cargos por 19.300. La diferencia es el 4,5% de comisiones: 832 euros generados en comisiones para el banco por extracciones a repartir entre ambas compañías. En una cuenta con nada domiciliado, solo de meter y sacar dinero. Solo con eso, 832 euros de negocio bancario”, explica.

En verano de 2021, el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) advirtió sobre el fraude en estas cuentas online. El BBVA, consultado por este periódico, eliminó la opción de abrir una cuenta por internet solo por tener otra en otro banco. Ahora exige un selfie o una videollamada. El OpenBank, también consultado, permite aún abrir una cuenta en su entidad a partir de una cuenta en otra, pero exige que se demuestre acceso a ella: el banco manda un código en el concepto de una transferencia para comprobar si el usuario puede entrar y verlo. Es similar al sistema de ING, que manda una transferencia de céntimos y el cliente debe decir de cuánto es.

Son medidas necesarias para disminuir una lacra que afecta sobre todo a ciudadanos que por algún motivo han clicado sin querer en un enlace o han dado unos documentos innecesarios tras ser engañados. Tanto la administración como los bancos exigen más concienciación y controles a la ciudadanía, pero los malos suelen ir algún paso por delante: su trabajo es buscar agujeros en el sistema. “Los bancos dicen que la culpa es de sus clientes, que es lo que me decía a mí la directora de la entidad de mi cliente, que ellos no tenían la culpa de que le hubieran estafado”, explica Solano. “Y yo le decía, cierto, pero que hayan usado su negligente infraestructura bancaria respecto a verificación de identidades no es culpa de mi cliente, sino vuestra”, añade.

Su cliente, sin embargo, tiene tiempo para pocas historias. “Hay tantos casos que no les prestan la atención que deberían, los bancos pasan, queda la justicia por tu mano”, dice. El caso de Huesca sigue en la vía penal.