Otra firma histórica por excelencia que perdemos. La grave crisis que padece el comercio local por circunstancias más que conocidas y la competitividad existente han acabado, muy a pesar de su propietario, con un carismático establecimiento conocido y frecuentado por ceutíes y foráneos, de los que tradicionalmente acrisolaron la marca Ceuta.
Atrás quedan tres cuartos de siglo de una ejemplar trayectoria empresarial, y una tercera generación familiar que no podrá seguir los pasos del abuelo fundador, José María Campos.
Nacido en Alcolea, en la Alpujarra almeriense y huérfano de padre, a los nueve años se trasladó a Melilla para trabajar con un tío suyo, Vicente Martínez, quien años después le envió a Ceuta para ponerle al frente de una sucursal de perfumería de su mismo nombre.
Pero movido por un espíritu emprendedor y por su gran vocación por los negocios, al poco tiempo decidió establecerse por su cuenta en la calle Cervantes, donde nace la primitiva ‘Roma’, el embrión de futuros y prósperos negocios.
En la trastienda de aquel primigenio comercio, D. José María hizo posible algo así como una fábrica en miniatura con la droguería como principal protagonista.
Entonces se trabajaba con drogas y productos especialmente delicados como amoniaco, agua oxigenada pura y con los ácidos clorhídrico y sulfúrico, de forma que de allí salieron las conocidas marcas de lejía ‘Haike’ y ‘El Tetuaní’, y la elaboración de colores al temple para paredes y pinturas a base de aceite de linaza, secante y polvos que, con la paciencia y maestría de los operarios, hacían posible excelentes preparados con los más rudimentarios medios.
Y aún más, en aquella tienda de la calle Cervantes nació también una pequeña industria de fabricación de colonias a granel a base de esencias, alcohol y agua destilada. Con tanto éxito que terminó dando paso a una auténtica fábrica de colonias y perfumes, ‘Campomar’, que años después la familia decidió traspasar a otros empresarios.
A los pocos años el local de Cervantes se les quedó pequeño, por lo que D. José María decidió hacerse con el comercio de Real, 6, para dedicarlo exclusivamente a perfumería y artículos de belleza, en donde anteriormente había estado ‘La Esmeralda’, establecimiento que han mantenido hasta hoy, ya en el nuevo edificio que se levantó en el solar del anterior.
En 1975, José María Campos Muñoz inauguró ‘Super Roma’, en la calle Solís, el primer autoservicio que tuvo la ciudad, en el que su propietario puso toda su ilusión y cuya apertura significó todo un acontecimiento. No era para menos al aglutinar en un mismo lugar artículos de perfumería y belleza, piel, plásticos, regalos, herramientas para el hogar, útiles de limpieza, animales domésticos, pinturas, bellas artes, prensa y revistas, bar y estanco automáticos, confección de rótulos y llaves, artículos para el bebé, corsetería, lencería, papeles pintados, lavandería automática con monedas, salón de belleza, sauna finlandesa y sala de masajes, alimentación… Algo digno de la próspera Ceuta de la época.
Pocos años después y en medio de esa gran euforia comercial que vivía la ciudad, ‘Super Roma’ se trasladó al Rebellín donde fue reduciendo su espacio para adaptarse a la nueva galería comercial que en ella surgía.
Ubicación de Ceuta, España
La familia Campos, aún sin perder su fidelidad y vocación ceutí, amplió también su red de establecimientos en la Península, primero en Granada, en 1959, cuando el hijo mayor, José María, se trasladó a aquella capital para cursar su carrera de Derecho. “Mi padre consideró que además de estudiar tenía que seguir ligado al comercio con gran alegría para mí por lo que aquello significaba”.
Dedicados posteriormente los sucesores de Campos Muñoz a otras actividades empresariales y jubilado el hijo mayor, José María, de todos aquellos negocios, sólo quedaba ya en pie el popular establecimiento de ‘Roma’ en Real, 9, que actualmente venía regentado en solitario el otro hijo, Jorge, para el que el cierre ha supuesto un serio dolor por todo lo que significa la firma para él como a toda la familia.
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Testimonios de otras épocas
La primigenia ‘Roma’ de la calle Cervantes, embrión de esos otros posteriores e importantes negocios y establecimientos, era un comercio especialmente singular y atractivo, máxime si lo evocamos desde la perspectiva actual.
Casi todo se vendía a granel como la entonces popularísima colonia ‘Gilda’, las primitivas barras de labios ‘Dermiluz’ de Puig, el lápiz ‘Inmovix’, “fijo aún besando”, la brillantina o los recordados jabones ‘El Abanico’ y ‘Lagarto’, ambos sin envasar, y los polvos de gas, la sosa común para fregar o la caústica para la desinfección de suelos y servicios.
También en la trastienda se inventó y comercializó un producto contra la caspa y la caída del cabello a base de materias primas importadas desde Alemania, ‘Caspina’.
‘Roma’ introdujo firmas de cosmética internacional e importó por primera vez a Ceuta los jabones ‘Lux’, ‘Lifebuoy’ y los estropajos ‘Brillo’.
Una firma que hizo escuela
A los largo de estos casi 75 años de existencia, por la firma ‘Roma’ han pasado cientos de empleados. “Llegamos a tener unos 120 cuando éramos distribuidores de pintura, droguería y perfumería.
