El proceso que sigue un producto desde su introducción en el mercado hasta su desaparición se conoce como ciclo de vida; analizarlo es clave para los departamentos de marketing. Dentro de la estrategia de ventas de una empresa es fundamental controlar el ciclo de vida de un producto con tal de planificar tanto la distribución como la promoción y comunicación de sus características, garantizando así la eficiencia de las acciones y la viabilidad económica de la organización.
Controlar las distintas fases de este ciclo es una tarea fundamental del departamento de ventas y marketing.
¿Qué es el Ciclo de Vida de un Producto?
El ciclo de vida de un producto es el proceso que atraviesa cualquier producto o servicio desde que entra en el mercado hasta que sus responsables deciden retirarlo. Se trata de una cuestión fundamental para realizar estudios de mercado internos en una empresa y se aborda desde el departamento de ventas y marketing.
En este sentido, el análisis del ciclo de vida de un producto recoge datos de todas las etapas por las que pasa su travesía en el mercado para poder evaluarlos y aprender de ellos de cara a nuevas acciones de la empresa. Los principales objetivos de este estudio son analizar la previsión de la tendencia de ventas, optimizar la planificación de la producción y tomar decisiones tanto en situaciones positivas como negativas.
Este análisis se puede realizar a partir de una matriz BCG, dividiendo el ciclo de vida en las fases vaca, perro, estrella e interrogante, o a través de un análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades).
Fases del Ciclo de Vida de un Producto
Las fases del ciclo de vida de un producto son cuatro y tienen características propias que determinan las acciones del departamento de marketing:
- Introducción
- Crecimiento
- Madurez
- Declive
1. Introducción
Es el momento en el que el producto se lanza al mercado y se caracteriza por bajas ventas debido a la falta de conocimiento y el proceso de toma de conciencia por parte de los clientes. En este punto, la inversión en publicidad es fundamental para darlo a conocer, por eso se conoce como una etapa de gasto para las empresas, que necesitan conquistar y convencer a su público.
El objetivo de esta primera fase es establecer una presencia en el mercado, familiarizar al público con el producto y tratar de recuperar la inversión en investigación, desarrollo y publicidad. Es habitual en esta fase realizar ofertas de lanzamiento y promociones especiales a través de una estrategia de precios.
Estrategias que se pueden adoptar durante la fase de introducción:
- Ofertas de lanzamiento con precios bajos para llamar la atención del público y favorecer su proceso de decisión de compra.
- Inversión en marketing para realizar campañas publicitarias y de comunicación.
- Distribución selectiva inicial para controlar la disponibilidad.
- Desarrollo de estrategias de cross-selling y up-selling.
2. Crecimiento
Una vez que los clientes conocen el producto, llega la fase de crecimiento, un momento en el que se detecta un rápido aumento de las ventas, de modo que las empresas se benefician de la economía de escala. Es en esta etapa cuando las organizaciones pueden apostar por expandir y aumentar la distribución y promoción.
Sin embargo, también en este punto es posible detectar un aumento de la competencia, por lo que es importante estar preparados a través de estrategias de marketing para lograr la fidelidad de los clientes. En esta fase es importante mantener y optimizar las estrategias de distribución.
Estrategias que se pueden adoptar durante la fase de crecimiento:
- Campañas promocionales para construir una base de clientes sólida.
- Expandir la distribución para llegar a un mayor número de consumidores.
- Mejorar el producto en base a los primeros resultados para adaptarse a las necesidades del mercado.
3. Madurez
En esta fase, las ventas alcanzan su máximo y se estabilizan. Se podría considerar la zona valle de la gráfica, un momento en el que la competencia puede ser más fuerte y las empresas necesitan estabilizar o disminuir los precios y realizar un esfuerzo de marketing y comunicación para diferenciar su producto.
El objetivo primordial, llegados a este punto, es mantener la cuota de mercado y destacar sobre otros productos similares.
Estrategias que se pueden adoptar durante la fase de madurez:
- Diferenciación del producto destacando sus características únicas para destacar sobre la oferta de la competencia.
- Reducir los costes de producción para mantener los márgenes de beneficio.
- Introducir nuevas líneas de productos para mantener el interés de compra y el valor percibido por el cliente.
4. Declive
En la cuarta fase y última, la empresa detecta una disminución de las ventas motivada por diferentes cuestiones, como la obsolescencia del propio producto, un cambio en los intereses de los consumidores o la aparición de un producto que lo sustituya. Ante esta situación, la empresa puede decidir si mantenerlo y asumir las pérdidas económicas que eso pueda conllevar, modificarlo para adaptarlo a las nuevas necesidades, o bien retirarlo directamente o de forma gradual.
El objetivo es minimizar los costes y el impacto que pueda tener en las cuentas de la compañía.
Estrategias que se pueden adoptar durante la fase de declive:
- Evaluación sobre el mantenimiento, modificación o retirada del producto.
- Reducir costes operativos y promocionales.
- Liquidar el inventario a través de estrategias promocionales.
Hay que tener en cuenta que estas fases son el prototipo del ciclo de vida, pero que su duración varía en función de cada producto y depende de sus propias características, así como las del sector y las condiciones coyunturales del mercado. En la mano de las empresas está la toma de decisiones estratégicas para conseguir que las fases más favorables se dilaten más en el tiempo.
Las estrategias han de ser flexibles y adaptarse a las condiciones del mercado y las necesidades de los clientes. La gestión eficiente de las etapas del ciclo de vida requiere una vigilancia constante del mercado y debe ser capaz de adaptar sus estrategias a las necesidades e intereses de los usuarios. Es importante tener en cuenta las metodologías y ciclos de vida del proyecto para adaptar las estrategias de forma eficiente.
Ejemplo del ciclo de vida de un producto: el Minidisc
Un ejemplo del ciclo de vida de un producto podemos encontrarlo en el Minidisc, un dispositivo de reproducción de música lanzado por la marca Sony al mercado en 1992 y que se mantuvo hasta 2014. En su fase de introducción, este nuevo sistema partía con la ventaja de que era capaz de albergar más contenido que las antiguas cintas de casete y lo hacía en un espacio más reducido que el de los CDs.
Aunque con un éxito inicial muy discreto, la compañía lo achacó en su momento a la falta de oferta musical en este formato. Si bien en Japón supuso el 50 % de la cuota de mercado, en Europa y Estados Unidos no logró los resultados esperados y ambos mercados seguían apostando por los Discman.
La llegada en 2002 de los reproductores basados en memorias flash o con disco duro incorporado basados en formato mp3, supuso el fin del Minidisc a nivel de masas, quedando reducido tan solo al ámbito profesional por la calidad de las grabaciones, pero a partir de la década del 2010, se fue retirando paulatinamente del mercado.
En este caso, Sony repitió el error que ya había cometido en los años 70 con el lanzamiento del formato Betamax, desterrado por otros más populares como el VHS. El origen del problema se situó en una mala planificación al depender de proveedores externos de contenido y un inadecuado estudio de mercado que facilitase su expansión global. Evitar este tipo de situaciones es fundamental para alargar lo máximo posible el ciclo de vida de un producto.
Estrategias en los ciclos de vida del producto
El Ciclo de Vida del Cliente
Comprender lo que los clientes esperan de ti en cada una de las etapas del recorrido de compra te dará tranquilidad. Para lograr este camino al éxito es vital que identifiques los momentos clave, así como las mejores acciones que puedes emprender para atraer, satisfacer y retener a tus clientes. El ciclo de ventas del cliente brinda a los equipos de marketing, ventas y servicio al cliente un panorama mucho más completo del recorrido que hace el cliente y destaca todas aquellas áreas que pueden mejorar. La gestión del ciclo de vida del cliente es muy importante para las empresas, pues les proporciona a los especialistas de servicio las claves para comunicarse eficazmente con los clientes en cada punto de su recorrido de compra.
- Alcance: El alcance es el primer paso del ciclo de vida del cliente porque genera conciencia de marca de inmediato. En esta etapa tu cliente busca un producto después de darse cuenta de un problema o necesidad que requiere resolver. Aquí el cliente se encuentra comparando productos y servicios de una empresa a otra. Tú estás entre esas opciones. Las herramientas y estrategias ideales para manejar con eficacia esta etapa son: marketing en redes sociales, SEO, marketing en buscadores, inbound marketing, entre otras. Sabrás que esta etapa ha iniciado con éxito cuando el cliente te encuentre y se acerque a ti, interesado por más información acerca de tus productos o servicios, beneficios y precios.
- Una vez que tu cliente ha sabido de ti y ha accedido a tu sitio web, redes sociales o te contacta por alguno de tus canales de comunicación, puedes garantizar que ha entrado en esta etapa. En esta fase debes mantener una estrategia diferente y personalizada, según la forma en que se haya puesto en contacto con tu marca. Si, en cambio, tu cliente te encontró a través de tu sitio web, entonces asegúrate de que incluya contenido educativo sobre tu producto, con el fin de ayudarle a tomar una decisión de compra. Para que esta etapa sea superada con éxito, garantiza que que tu cliente pueda realizar consultas fáciles y rápidas para obtener respuestas.
- Por supuesto, no debes dar por terminada la relación en esta fase. Todo lo contrario. Es tiempo de demostrarle el valor de tu marca y de que estás interesado en entablar una relación a largo plazo. Tal como lo mencionamos, la retención de clientes es la siguiente fase del ciclo de vida y comienza en el momento en que descubres cómo se siente el cliente con tu atención y producto. Para aprovechar al máximo esta etapa del ciclo de vida del cliente realiza encuestas de servicio al cliente y mide el nivel de satisfacción que has alcanzado. Conforme vayas obteniendo información de tus clientes, más optimizaciones podrás realizar.
- Esta última etapa se encarga de fidelizar al cliente para que regrese una y otra vez a comprar tus productos o servicios. No le restes importancia a esta fase únicamente por ser la última. El camino ha sido largo para llegar hasta aquí y estás a tan solo unos pasos de tener un cliente leal a tu marca por mucho tiempo.
Ahora, si bien es muy importante conocer cada etapa del ciclo de vida del cliente, es necesario comenzar la medición y gestión correctas. Para conseguir una buena gestión del ciclo de vida del cliente se requiere un software especializado. Puede estar conformado por una sola o múltiples herramientas, dependiendo de las necesidades de tu empresa. Los software más usados para tener una buena gestión del ciclo de vida del cliente son los CRM. Además de esto, un CRM debe adecuarse a las necesidades y objetivos de tu empresa. Para ello, requiere tener flexibilidad y escalabilidad.
Ahora, una vez que has implementado un sistema CRM para gestionar el ciclo de vida del cliente, es vital que midas el rendimiento de todas tus estrategias. Esto es posible al usar la métrica del valor del ciclo de vida del cliente o CLTV (por sus siglas en inglés). Para calcular el CLTV para más de un cliente, debes establecer el monto promedio de ingresos que esperas que un cliente proporcione en el transcurso de un año. Después debes especificar cuánto tiempo permanece un cliente en tu negocio en términos de años. De esta manera tendrás una gestión del ciclo de vida del cliente integral.
La Economía Circular y el Ciclo de Vida del Producto
La estrategia europea de desarrollo sostenible incluye la economía circular como uno de los elementos clave para impulsar la competitividad, generar empleo y fomentar el crecimiento económico sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras. Este concepto nace de la analogía entre la evolución de los seres vivos y la de los productos, ya que ambos pasan por diferentes etapas a lo largo de su existencia.
En los modelos de producción y consumo basados en una economía lineal de «usar y tirar», el ciclo de vida de un producto se acorta bien por la irrupción de nuevas tecnologías, bien por el cambio de hábitos en el consumidor o por la obsolescencia programada, que limita deliberadamente su vida útil. La digitalización y el acceso global a la información hace que los gustos del consumidor cambien a gran velocidad. Antes, los productos dejaban de funcionar debido al desgaste provocado por el uso.
La economía circular busca crear valor desde la primera fase del ciclo de vida de un producto para que este pueda adaptarse fácilmente a la irrupción de nuevas tecnologías (como las llamadas tecnologías disruptivas), la aparición de nuevos materiales como el grafeno, el cambio de hábitos en el consumidor o su reutilización cuando entra en la etapa de declive. En resumen, alargar el ciclo de vida del producto para extender su uso en el tiempo y generar así la menor cantidad de residuos con acciones tecnológicas e innovadoras.
La evaluación del ciclo de vida de un producto es parte del compromiso de las empresas con la transición hacia una economía circular baja en emisiones de CO2.
En un mercado cada vez más saturado y competitivo, el éxito de un producto no solo depende de su calidad o innovación, sino también de la estrategia con la que se introduce y maneja a lo largo de su ciclo de vida. Cada producto, desde el momento de su concepción hasta su retirada del mercado, atraviesa diversas fases que conforman su ciclo de vida.
