Seleccionar página

Aprender a cómo dirigir una empresa puede ser una de las tareas más complicadas a las que nos hayamos enfrentado. Por esa razón es esencial descubrir las mejores formas de liderar una compañía. En este artículo, te daremos algunos consejos que no puedes perderte si quieres descubrir cómo dirigir una empresa y convertirte en el líder idóneo.

Las PYMES componen casi la totalidad de la gestión empresarial en España. Concretamente, acorde al Ministerio de Industria, un 99,8% de las empresas que existen en España son PYMES. Asimismo, representan más del 62% Valor Añadido Bruto y generan un 66% del empleo estatal en el ámbito empresarial.

Entonces, ¿debo motivar ahora una gestión excelente de la dirección y organización de una PYME? Sí, debemos trabajar por lograr maximizar la eficiencia en la gestión de nuestro negocio y alcanzar el éxito. Pero no, no debemos hacerlo solo ahora sino todos los días del ciclo de vida de la empresa por lo que, ¡ya deberíamos estar cuidando la dirección de nuestra PYME!

¿Qué Implica la Dirección de una Empresa?

La gestión y dirección empresarial implica una serie de funciones que podemos distribuir en seis bloques:

Tras observar las funciones se hace evidente que no podemos llevar a cabo la gestión de un negocio únicamente con estudio, coraje y constancia. Es necesario contar con una serie de competencias que nos permitan realizar eficaz y eficientemente nuestra misión en la compañía.

Competencias Clave para la Dirección Empresarial

Las competencias, pues, se componen de una serie de elementos entre los que encontramos:

  • El ‘Saber’: Los conocimientos en cuanto a técnicas, herramientas y habilidades que nos permitirán llevar a cabo la gestión con un mayor control de la situación.
  • El ‘Saber hacer’: La capacidad de aplicar correctamente el Saber en cada situación. Por supuesto, estos conocimientos se aplicarán también a la toma de decisiones y la resolución de los problemas.
  • El ‘Saber estar’: Aplicar correctamente los conocimientos, actuando acorde a las normas y reglas del entorno, del mercado y del grupo de trabajo. En definitiva, asignar correctamente las tareas a los empleados en base a sus funciones.
  • El ‘Querer hacer’: Contar con voluntad y motivación. Contar con un buen clima laboral, ser capaz de persuadir y estar motivado (así como transmitir esta motivación) es esencial para lograr los objetivos del negocio.
  • El ‘Poder hacer’: Contar con los medios y recursos para el desarrollo de la gestión y así poder llevar a cabo la actividad.

Hasta aquí ya sabemos los factores mínimos que debemos tener en cuenta y adoptar para una buena dirección empresarial en nuestra PYME. Pero no queremos ser buenos, queremos ser excelentes. Por ello, te damos una serie de consejos que te ayuden a perfeccionar tu gestión y dirigir tu PYME directa hacia el éxito.

Consejos para Dirigir tu PYME al Éxito

Valida la Rentabilidad de tu Negocio

No importa que seamos los reyes del marketing o que contemos con todo el capital del mundo para invertir. Si el producto o servicio que queremos vender no tiene un interés en el mercado o no es lo que quiere la gente, el negocio no funcionará.

Antes de empezar nuestro camino, debemos validar si la idea que tenemos para nuestro negocio va a ser rentable. Pregúntate ¿qué debería suceder para que el negocio sea rentable? ¿Cómo puedo forzar que eso suceda? Si las respuestas obtenidas son realistas y factibles, no tienes más de que dudar.

Ten Claro Qué Es Tener Éxito Para Ti

Una vez hemos definido la rentabilidad del negocio, es esencial precisar y bocetar de forma clara la visión del éxito para nuestra organización y qué necesitaremos para lograrlo. De esta forma evitamos tomar decisiones basadas en el individualismo y nuestra agenda y lo haremos centrándonos en las necesidades reales de la empresa.

Por su parte, es importante que al definir nuestros objetivos seamos realistas. Un error realmente grave que se suele cometer es establecer muchos objetivos y, por tanto, no llegar a hacer nada de la forma correcta. Por ello, debemos escoger nuestro objetivo con cautela y ciñéndonos a nuestros recursos. Tanto empleados como clientes y el negocio en general se verán favorecidos por un enfoque centrado.

Aclara los Roles y Delega Funciones

Es habitual que las grandes empresas cuenten con departamentos de recursos humanos capacitados para crear descripciones de empleos formales con sus correspondientes clasificaciones, expectativas y trayectorias. Sin embargo, las pequeñas empresas no cuentan con este tipo de recursos internos por lo que establecer puestos más concretos será complicado.

Además, en una PYME los trabajadores suelen colaborar en diversas áreas del negocio independientemente de sus funciones por lo que puede generar confusión en cuanto a las responsabilidades y sus roles.

Por ello, para empezar, cada empleado debe ser capaz de responder a:

  1. ¿Qué se espera que haga?
  2. ¿Cómo encaja su trabajo en el panorama general?
  3. ¿Cuáles son sus prioridades?
  4. ¿Cómo sabrá cuándo se ha ganado como equipo y organización?

Por su parte, como decíamos es importante delegar tareas para un desarrollo ágil y correcto de la actividad empresarial. Sin embargo, este proceso puede ser difícil e incluso, en ocasiones, incómodo. Sobre todo, si estamos asignando roles con tareas importantes que estamos desarrollando nosotros en ese momento.

Por ello, piensa e identifica aquellas tareas que podrían o deberían estar realizando otros empleados. Tras esto, desarrolla sus capacidades. ¿Cómo? Por un lado, puedes educarlos con cursos, conferencias y otras formaciones. Asimismo, permitiendo que trabajen en ciertas áreas de la empresa, que realicen ciertas tareas especiales o que participen en proyectos más desafiantes les permite ganar una gran y valiosa experiencia que les aportará nuevas habilidades y conocimientos. Por último, siempre puedes ofrecer un asesoramiento o asignarles un mentor.

Recoge el Máximo de Información y Sácale Partido

Ignorar el valor de la información, de conocer el comportamiento del mercado, los resultados de los informes de ventas, qué productos se han vendido más…es el mayor error que podemos cometer.

La información es clave para lograr una buena toma de decisiones y conducir hacia el éxito a nuestro negocio. Sin embargo, su gestión y análisis suele ser más compleja a medida que el volumen de datos crece. Por ello, es fundamental contar con una solución ERP, como Sage 200 Advanced, que te permita recoger, gestionar, analizar esa información y utilizarla para tomar decisiones efectivas.

Diferencias entre ERP y CRM: 💡 Así te quedará claro

Define KPIs para Evaluar los Resultados

Si no medimos los resultados, no existen y, por tanto, nuestro negocio no avanza. Improvisar puede ser algo útil y sencillo en un primero momento, pero una vez que la empresa comience a establecerse y desarrollarse es necesario encontrar formas de medir nuestro éxito.

Sin embargo, no hay un manual universal para la gestión comercial de PYMES. Dependiendo del tipo de proyecto, sus objetivos y ambiciones utilizaremos unos indicadores u otros. A rasgos generales, el número de ventas si que suele ser un buen indicador o en el caso de las redes sociales, el engagement puede aportarnos información valiosa sobre el posicionamiento de nuestra marca.

Sé Inteligente con la Forma en la que Utilizas tu Tiempo

Se ha dicho y se dirá siempre, el tiempo es oro. Es uno de los recursos más importantes en cualquier empresa. Por ello, es importante que definamos procesos que nos lleven a resultados de forma útil y no nos hagan perder el tiempo en tareas sin valor.

Para ello, con un ERP para PYMES como Sage 200 Advanced podemos ahorrar horas de trabajo gracias a la automatización de los procesos y tareas. De esta forma podremos invertir más tiempo en la creatividad e innovación, así como en las propuestas de mejora que aporten un valor añadido a la empresa y nos lleven al éxito.

Otros Consejos Clave para Dirigir una PYME

  • Planifica adecuadamente tus objetivos: Debes establecer de manera clara y definida tus objetivos a corto, medio y largo plazo. Cada una de las acciones realizadas por tus empleados deben estar dirigidas hacia los objetivos establecidos.
  • Organización: La organización será un factor determinante para que tus procesos sean eficientes y generen los resultados deseados.
  • Mejora la comunicación interna: De nada te sirve tener unos objetivos claros y una buena organización interna si no hay una buena comunicación entre todo tu equipo. Es importante promover una comunicación efectiva y transparente entre tus empleados a través de la escucha activa.
  • Invierte en innovación y transformación digital: Innovar dentro de tu organización será clave para optimizar los procesos internos y consolidar la gestión empresarial de manera eficiente.
  • Procesos y medición: ¿Cómo saber si tus estrategias dan resultado? A través de la medición y evaluación de los procesos más importantes. La comunicación y el uso de las nuevas tecnologías serán esenciales para medir resultados.
  • Forma y capacita a tus empleados: Ofrece cursos de formación que desarrollen las habilidades y fortalezas de tu equipo de trabajo.
  • Liderazgo: Es un hecho que los empleados se sienten más motivados al seguir a un líder en lugar de a un jefe. Todo buen líder se asegura de conocer bien a su equipo, identificando las fortalezas y debilidades de cada uno de sus miembros. Igualmente, la empatía será un factor fundamental para desarrollar una relación cercana con tu equipo.

El Rol del Líder en la Dirección de una Empresa

Crear un entorno transparente que fomente la comunicación entre los equipos de trabajo y sus líderes es lo primero de todo. Ser un gran líder significa promover las relaciones interpersonales y establecer una comunicación interna eficaz, honesta y accesible.

Una clara definición de los objetivos es fundamental para obtener garantías de éxito. La planificación es clave para hacer partícipe a todo el equipo y poder pactar unos tiempos realistas. Para ello es necesario que todos entiendan nuestros objetivos y los acepten. Siempre hay que aspirar a la excelencia. Saber cómo dirigir una empresa tiene mucho que ver con predicar con el ejemplo. Algo esencial para infundir respeto y pasión. Para ello debemos exigirnos lo mismo que le exigimos a los demás. Solo obtendremos nuestra mejor versión si somos trabajadores, justos e íntegros. También es importante actuar con inteligencia frente a las situaciones más complejas.

A la hora de saber cómo dirigir una empresa, céntrate en las virtudes de la gente que te rodea. Los buenos líderes son especialistas en reconocer las habilidades de sus equipos. Podrás delegar más y mejor. Asegúrate, además, de que los empleados tengan la convicción de que su cargo es el óptimo para las aptitudes que tienen. No sirve de nada armar un buen equipo de trabajadores si ese talento termina marchándose de nuestra compañía. No olvides que cada detalle cuenta y que, además de afianzarse en el mercado, es esencial que continúes captando nuevos clientes de manera constante.

Tras el éxito de cada compañía se encuentra siempre un gran líder. Alguien que asume responsabilidades, que difiere cuando es necesario y que es ejemplar cada día. Saber bien cómo dirigir una empresa siempre marcará las diferencias. Aplicando los consejos que hoy os hemos dado conseguirás mayores garantías y resultados.

Lo más difícil de un puesto de dirección es dirigir personas. Quizá solo superado por el reto de dirigirte a ti mismo. No trates a todo el mundo por igual. Es injusto. Trata a cada uno según se merece. Y estate preparado para poder justificarlo, pues lo corriente es el café para todos que evita problemas. Relacionado con lo anterior. Empatía no es tratar a la gente como te gustaría que lo hicieran contigo, es tratar como a cada uno le gusta. De nuevo el error del café. Eso exige conocer bien a cada uno. Empieza por gobernarte bien a ti mismo antes de hacerlo con los otros. Pierdes toda fuerza moral cuando pides algo que ellos saben que tu no cumples. O das la apariencia de no cumplir. Por más que tu opines que sí cumples. Solemos pensar que hay que comunicarse con un colaborador, solo si hay algo que transmitir. Error. La comunicación no es solo transmisión de información, es también relación. Por tanto, habla con tu equipo incluso cuando no haya nada nuevo que comentar. A eso se le llama fortalecer la relación entre personas. Y de nuevo relacionada con lo anterior. Diriges personas y no solo profesionales. Si quieres ganarte a tu equipo, deberás tenerlo muy en cuenta. Según las encuestas de clima, cada día los profesionales valoran más eso que se llama conciliación, para entender que están en una buena empresa. Los buenos jefes que he tenido, confiaban más en mí que incluso yo mismo. Acabé haciendo cosas que ni me habría atrevido gracias a su confianza. Sacaron lo mejor que tenía y que siquiera sospechaba. Los malos jefes que he tenido decían frases como “no me importa como lo hagas, pero hazlo”. Era una forma de decir, “no tengo idea de tu trabajo, ni de los medios con los que cuentas, ni de otras tareas que puedas tener importantes. Vamos, que me importa un comino tu trabajo, solo quiero resultados”. Los buenos jefes se sentaban un momento para escuchar mis planes, alternativas, necesidades de recursos y compromisos. El “no me importa como lo hagas” siempre me ha sonado a frase de ignorantes que además no desean comprometerse, lo que es peor. Desarróllate como persona. Al final, eso que llamamos tener éxito, se debe más a las habilidades personales que al indispensable conocimiento técnico. Si no resultas “atractivo” como persona, si no tienes algo que logre inspirar a los demás y comprometerles, tendrás mercenarios.