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En el complejo entramado empresarial español, uno de los aspectos fundamentales es determinar si una empresa puede ser considerada PYME o no. Este estatus no solo implica un reconocimiento legal, sino que también conlleva ciertos beneficios y obligaciones fiscales, laborales y administrativas.

En el panorama empresarial, las empresas se pueden clasificar según su tamaño en pequeñas, medianas y grandes. Cada categoría no solo refleja el número de empleados o el volumen de ingresos, sino también diferencias significativas en términos de estructura, alcance de mercado y capacidad de influencia económica.

Si te preguntas cómo saber si una empresa es PYME, primero intentaremos explicar cuál es la definición de PYME.

¿Qué es una PYME?

Pues bien, una PYME, o pequeña y mediana empresa, es un tipo de organización empresarial caracterizada por su tamaño reducido en comparación con grandes corporaciones. En España, la definición oficial de una PYME se basa en criterios específicos que abarcan desde el número de empleados hasta el volumen de facturación.

Por empresa se entiende toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad económica. El factor determinante es la actividad económica, no la forma jurídica escogida. Un autónomo puede ser considerado pyme siempre que cumpla los criterios del número empleados e importes financieros y ejerza actividad económica. Esto quiere decir que el autónomo debe vender productos o servicios directamente.

Es importante destacar que, aunque a menudo se confunden, un autónomo y una PYME no son lo mismo. Un autónomo es una persona física que realiza una actividad económica por cuenta propia, no tiene personalidad jurídica distinta a la suya y asume directamente las obligaciones fiscales, laborales y legales de su negocio. En cambio, una PYME es una entidad con personalidad jurídica propia (como una sociedad limitada o cooperativa), que puede estar formada por uno o varios socios.

Las siglas PYME hacen referencia a las pequeñas y medianas empresas. Se trata de organizaciones que, por su tamaño, tienen ciertas características comunes en cuanto a número de empleados, volumen de facturación y estructura organizativa.

En España, las PYMES representan más del 99% del tejido empresarial, lo que pone de manifiesto su importancia estratégica. Las pequeñas y medianas empresas no solo representan la mayoría del tejido empresarial en España y Europa, sino que también cuentan con una serie de ventajas que las hacen especialmente competitivas en muchos sectores.

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Criterios para clasificar una empresa como PYME

Para determinar si una empresa en España puede ser clasificada como PYME, es necesario tener en cuenta varios parámetros fundamentales. La Unión Europea clasifica las PYMES en función de dos criterios principales: el número de empleados y el volumen de negocio anual o balance general.

Clasificar las empresas por su tamaño, hoy en día, es complejo. Esta clasificación se basa principalmente en tres aspectos: el número de empleados, el volumen de negocio anual y el balance general. Además, es importante tener en cuenta si la empresa forma parte de un grupo empresarial.

Uno de los más importantes es el número de empleados. Según la definición de la Comisión Europea, una empresa se considera una PYME si tiene menos de 250 empleados. Otro parámetro crucial es el volumen de facturación anual. Para ser considerada PYME, una empresa no debe superar ciertos límites de facturación. Además del número de empleados y el volumen de facturación, otro parámetro importante es el balance general. Las PYME se caracterizan por tener un balance general anual que no exceda los 43 millones de euros.

Los datos utilizados para calcular el personal y los valores financieros deben corresponder al ejercicio contable más reciente y deben ser calculados sobre una base anual. Estos datos se considerarán a partir de la fecha de cierre de las cuentas.

Como saber si una empresa es PYME es sencillo si realizas los cálculos que te hemos expuesto anteriormente.

Los tipos de empresas según su tamaño, atendiendo a la definición que de cada una de ellas realiza la Unión Europea, son:

  • Microempresas: son aquellas que tienen hasta 10 trabajadores y una facturación inferior a dos millones de euros.
  • Pequeña empresa: se denominan así las sociedades con entre seis y 50 empleados y un volumen de negocio inferior a 10 millones de euros.
  • Mediana empresa: las que no superan los 250 trabajadores ni los 50 millones de euros de facturación.
  • Gran empresa: empresas de gran dimensión, con más de 250 trabajadores en plantilla y cuya cifra anual de negocio supera los 50 millones de euros.

En España, el formato más frecuente de empresa es el de microempresa (el 38,40 % del total) o pyme (pequeña o mediana empresa, que suman cerca de 3 millones de sociedades, el 61,42 % del total), según datos estadísticos de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa. Las grandes empresas solo suponen el 0,18 % del total (5.273 empresas de este tipo según las estadísticas de enero de 2023).

Uno de los aspectos esenciales que definen a una pyme es la cantidad de ingresos que maneja. “Las microempresas tienen un volumen anual de negocio inferior a los dos millones de euros”, afirma María Pérez. En el caso de que la pyme continuara creciendo y superara estas cifras pasaría a considerarse una mediana empresa.

El balance general hace referencia al valor de los principales activos de una empresa. Por ello, incluye la información de los recursos de los que se disponen (o activos), los que se tienen que pagar (pasivos) y, además, detalla el patrimonio y la manera en la que se administra. En el caso de la UE, las microempresas son aquellos negocios cuyos activos no superan los 2 millones de euros y se consideran pequeñas empresas las que no llegan a 10 millones.

Las compañías que no se mantengan en los límites de personal y volumen de negocio establecidos, podrían dejar de ser consideradas pymes. Sin embargo, según la CE , “si supera los niveles establecidos durante el año de referencia, este hecho no afectará a su situación y conservará la condición de pyme que tenía al inicio del ejercicio contable”. Este hecho también ocurre a la inversa.

Para poder saber cuando una Pyme se convierte en una gran empresa, hay un alcance económico que corresponde a la facturación que un empresario o profesional supera en un año. Los próximos trámites burocráticos que dicha empresa declare ante la Agencia Tributaria, vendrán marcados por ese límite económico.

Quizás puede haber cierta confusión cuando se hablan de los más de 6 millones de euros como límite económico para convertirse en una gran empresa. No se incluyen, por ejemplo, las cuotas del IVA/IGIC.

Hay que comunicar, de forma completamente obligatoria, a la Agencia Tributaria, que se ha superado el límite económico para ser considerado gran empresa. Además, a partir del momento en el que se tiene una gran empresa para en Canarias, la presentación periódica del IGIC (Impuesto General Indirecto Canario) se hace a través del modelo 420. Este formulario se utiliza para declarar e ingresar el impuesto correspondiente a las operaciones realizadas en el ámbito territorial de Canarias sujetas a este impuesto.

Mensualmente también hay que presentar el modelo 111, que habla sobre las retenciones e ingresos en cuenta, rendimiento de trabajo y de actividades económicas.

Tabla resumen de la clasificación de empresas por tamaño

Tipo de Empresa Número de Empleados Volumen de Negocio Anual Balance General
Microempresa Menos de 10 Menos de 2 millones de euros Menos de 2 millones de euros
Pequeña Empresa Entre 10 y 49 Menos de 10 millones de euros Menos de 10 millones de euros
Mediana Empresa Entre 50 y 249 Menos de 50 millones de euros Menos de 43 millones de euros
Gran Empresa 250 o más Más de 50 millones de euros Más de 43 millones de euros

Si todavía tienes dudas, la Dirección General de Industria y PYME (DGIPYME) ha elaborado una herramienta que facilita a las empresas la identificación de su condición como PYME, conforme a la definición estipulada en el Anexo I del Reglamento (UE) Nº 651/2014 de la Comisión, de fecha 17 de junio de 2014.

Ventajas y Obligaciones de ser PYME

No solo es importante como saber si una empresa es PYME, además ten en cuenta que obtener el estatus de PYME conlleva una serie de beneficios y obligaciones para las empresas en España. Por un lado, las PYME pueden acceder a ciertos incentivos fiscales y subvenciones gubernamentales diseñadas para promover su crecimiento y desarrollo. Por otro lado, ser una PYME también implica cumplir con ciertas obligaciones legales y administrativas.

El estatus de PYME puede tener un impacto significativo en la percepción y la posición de una empresa en el mercado. Las PYME suelen ser vistas como motores de la economía local y como fuentes de innovación y empleo. Además, ser una PYME puede abrir nuevas oportunidades de negocio y colaboración. Muchas grandes empresas buscan establecer relaciones comerciales con PYME para aprovechar su agilidad, creatividad y capacidad de adaptación.

Las pymes constituyen una parte esencial de la economía global. Los últimos datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) demuestran que estos negocios suponen más del 99 % de las compañías de la UE. Dada su relevancia, la definición de lo que es una “pyme” es importante para garantizar que las ayudas se concedan exclusivamente a aquellas empresas que las necesiten y cumplan con los requisitos establecidos.

“La intención detrás de todo esto es facilitar que se desarrolle un negocio, se monte una empresa o se cree una startup para generar y crear riqueza”, explica María Pérez.

Esta clasificación de las empresas por su tamaño ayuda, en primer lugar, a distinguirlas (facilitándote, con esto, la forma de interactuar con ellas). En segundo lugar, permite que accedan a unas ayudas u otras (no son las mismas en el caso de una pyme o de una gran empresa).

Motor de empleo: Las pequeñas empresas son uno de los mayores generadores de empleo. El apoyo a las pequeñas y medianas empresas es esencial para mantener una economía diversa y resiliente.

Estar en constante proceso de aprendizaje es fundamental en cualquier entorno laboral, pero cuando se trabaja en una PYME, la formación cobra aún más relevancia. Al contar con equipos más reducidos y estructuras menos especializadas, es habitual que una misma persona deba asumir varias funciones dentro de la empresa.

Ejemplos de PYMES exitosas en España

En España existen miles de PYMES que han logrado consolidarse como referentes en sus respectivos sectores, demostrando que con innovación, adaptación al entorno y una buena estrategia, es posible alcanzar el éxito sin ser una gran corporación.

A continuación, se presentan algunos ejemplos de PYMES que han logrado consolidarse como referentes en sus respectivos sectores:

  • PANGEA The Travel Store: esta agencia de viajes ha revolucionado el sector turístico en España con un modelo de atención personalizada y espacios físicos que combinan tecnología, asesoramiento experto y experiencias a medida.
  • Mr. Wonderful: nacida como una pequeña tienda online de productos de papelería y regalos con mensajes positivos, esta empresa se ha convertido en un fenómeno de marca.
  • TuMédico.es: es una plataforma online que conecta pacientes con centros médicos privados a precios accesibles.
  • Cerveza La Virgen: esta cervecera artesanal de Madrid comenzó como una microempresa que apostaba por procesos tradicionales y producción local.
  • Ecoalf: con sede en Madrid, esta marca de moda sostenible empezó como una PYME con una clara misión: crear ropa a partir de materiales reciclados.

Otros tipos de clasificación de empresas

Así, las empresas se pueden clasificar según su forma jurídica, pero este no es el único criterio que permite clasificar las empresas. Una de las principales formas de definir a las empresas es según su tamaño, considerando el número de empleados y la facturación.

Otro criterio para clasificar los tipos de empresas es según su sector económico. De esta forma, existen:

  • Empresas del sector primario: es decir, cuya actividad está relacionada con la agricultura, ganadería, pesca y la minería. Engloban, por tanto, actividades económicas relacionadas con la recolección o extracción y la transformación de recursos naturales con poca o ninguna manipulación.
  • Empresas del sector secundario o sector industrial: esto es, empresas que se dedican a la transformación de materias primas en bienes manufacturados de consumo. También se incluyen aquí las empresas de construcción.
  • Empresas del sector terciario o del sector servicios: Son las que ofrecen servicios dirigidos a satisfacer las necesidades de la población. Esta tipología engloba subsectores como el comercio, las comunicaciones, la cultura, las finanzas, la hostelería, el ocio, el turismo o los servicios públicos.

Más en concreto, las sociedades también se pueden clasificar según su actividad:

  • Empresas industriales: son las que se dedican a la extracción de recursos o a su transformación en bienes manufacturados. Cualquier fábrica que produzca bienes de equipo o bienes de consumo entra en esta categoría.
  • Empresas comerciales: estas empresas no producen nada, sino que son intermediarios (mayoristas o minoristas) que venden al público bienes o servicios. Por ejemplo, una tienda de ropa o un concesionario de coches.
  • Empresas de servicios: son aquellas que ofrecen bienes no tangibles que satisfacen necesidades del consumidor o de otras empresas. En esta modalidad se enmarcan los servicios de transporte, de telecomunicaciones, financieros, legales, de asesoría, mantenimiento, etc.

Otra manera de clasificar los tipos de empresas es atendiendo a su ámbito de actuación:

  • Empresas locales: actúan únicamente en el mercado local. Un ejemplo sencillo: un bar o una peluquería.
  • Empresas regionales: de mayor dimensión que las locales, son aquellas cuyas ventas se circunscriben al ámbito de una o varias regiones. Un ejemplo de empresa regional es la cadena de supermercados Gadis, que cuenta con negocio en Galicia, Castilla y León, Madrid y Asturias.
  • Empresas nacionales: son las que operan en un único país o mercado. Un ejemplo sería Hipercor, red de hipermercados que tiene presencia en toda España.
  • Empresas multinacionales: aquellas que disponen de filiales en varios países pero tienen centralizada la toma de decisiones en una sede central, normalmente en el país de origen. Por ejemplo, Inditex.
  • Empresas trasnacionales: las que realizan actividades a nivel internacional; disponen de matrices y filiales en varios países, lo que implica un control más descentralizado que en el caso de las multinacionales. Por ejemplo, McDonalds.

Finalmente, y dependiendo de quién sea la propiedad del capital que se aporta a la empresa para su constitución, se habla de:

  • Empresas públicas: que pertenecen al sector público. Para ser considerada una empresa pública más del 50 % de las acciones o participaciones deben estar en manos de un organismo del sector público. Este tipo de compañías son creadas normalmente para la prestación de servicios públicos, llevar a cabo actividades productivas no rentables pero que se consideran necesarias o intervenir en sectores que se consideran estratégicos.
  • Empresas privadas: que pertenecen a personas físicas o jurídicas privadas, cuyo fin es obtener un beneficio económico con su actividad.