Ante los diversos cambios vertiginosos a los que las organizaciones se enfrentan en un mundo globalizado, los empresarios requieren establecer estrategias necesarias a fin de poder lograr rentabilidad y crecimiento en sus compañías. Se hace necesaria la figura del empresario.
EL EMPRESARIO es la persona que se encarga de administrar y coordinar los diferentes elementos de una empresa para conseguir unos objetivos. No tiene por qué ser el creador de la empresa.
El sistema educativo, y la Universidad en particular, es un motor incuestionable del desarrollo y la prosperidad de un territorio. El emprendimiento está muy presente en la propuesta educativa del CEU, desde los primeros años de colegio hasta la etapa universitaria y postuniversitaria. Solo así se conforma una mente emprendedora orientada al éxito, capaz de tener iniciativa, creatividad, autoconfianza y entusiasmo. Todo este planteamiento está dirigido a potenciar la creación de nuevas ideas que aporten soluciones a problemas reales, colaborando de este modo a la mejora de la sociedad.
Diferencias entre Empresario y Emprendedor
Aunque en muchas ocasiones los términos “emprendedor” y empresario se usan de igual modo, no debemos confundirlos:
- Emprendedor: Identifican una oportunidad de negocio y desarrollan una idea, reuniendo los recursos necesarios para llevarla a cabo. Se enfocan en crear y desarrollar una idea para que esta tenga éxito. Asumen mayor incertidumbre y riesgo, ya que al crear una nueva empresa no hay garantías de éxito. A menudo deben invertir gran cantidad de dinero y tiempo. Suelen ser muy creativos, apasionados y con gran motivación. Suelen perseverar y no se desaniman con los fracasos.
- Empresario: Se centran en administrar y coordinar la empresa para conseguir unos objetivos. Potencian una idea para que esta sea rentable y así obtener beneficios. Si llegan a una empresa ya establecida pueden conseguir beneficios de manera más inmediata con un riesgo mucho menor. Suelen tener grandes habilidades de liderazgo, comunicación, negociación y de gestión de equipos.
Por lo tanto, en ocasiones emprendedor y empresario no coinciden, algo que sucede cuando una persona desarrolla una idea, pero luego le deja la gestión a otra persona que tenga experiencia en la administración de empresas. En otras ocasiones emprendedor y empresario pueden coincidir, algo que ocurre si una persona desarrolla una idea y luego la lleva a cabo al crear y dirigir una empresa.
Veamos una tabla comparativa que resume estas diferencias:
| Característica | Emprendedor | Empresario |
|---|---|---|
| Función Principal | Identificar oportunidad y desarrollar idea | Administrar y coordinar la empresa |
| Enfoque | Crear y desarrollar una idea | Hacer rentable la idea |
| Riesgo | Mayor incertidumbre y riesgo | Menor riesgo, beneficios más inmediatos |
| Cualidades | Creatividad, pasión, perseverancia | Liderazgo, comunicación, gestión |
Competencias Clave del Empresario
McClelland, introduce el concepto de competencia en el terreno laboral al proponer que las personas deben tener una serie de habilidades para desempeñar bien su trabajo. En la literatura especializada, suele haber una distinción entre los conceptos de competency y competence al momento de realizar las descripciones sobre los aspectos que se deben fomentar.
No se puede hablar en competencias clave de una persona emprendedora como una cuestión de suceso o no del emprendedor. Se definen por las características subyacentes a los individuos como el conocimiento específico, la motivación, rasgos, autopercepción, roles sociales y habilidades que pueden llegar a producir el nacimiento, crecimiento o supervivencia de una empresa (Bird, 1995, cit.).
La habilidad total de un emprendedor para ejecutar un trabajo específico de manera exitosa (Men et al., 2002, cit.). El rango de habilidades y competencias requeridas para echar a andar un negocio es cuantitativa y cualitativamente diferente a las que se necesitan en las grandes empresas. Por tanto, se refuerza el carácter individual de este tipo de competencias (Johnson y Winterton, 1999, cit.).
Se han definido, además, en términos de rasgos, habilidades y conocimientos y cómo éstos son aplicados en los diferentes contextos del emprendimiento. En esta línea, la mayor parte de los investigadores reconocen que hay una dicotomía mayor en las competencias de emprendimiento. Asimismo, diferencian entre las competencias para comenzar un negocio de aquellas que son necesarias para manejar un negocio hacia el crecimiento (Lau, et al., 1999, cit.).
Tipos de Competencias Empresariales
La competencia empresarial, vista tal y como acabo de mencionar, hace referencia al conjunto de habilidades, comportamientos y conocimientos que tiene una persona para obtener resultados en su empresa. Dentro de este amplio abanico de posibilidades, vas a poder encontrar distintos tipos de competencias de liderazgo o gestión empresarial que podrás cultivar y aplicar en tu día a día.
- Competencias estratégicas: Un buen líder debe ser capaz de coordinar y planificar de forma estratégica todos los movimientos que se necesitan dar para que el barco llegue a buen puerto.
- Competencias humanas: Esta es quizás la competencia empresarial que más ayuda a los grandes líderes. Gracias a ella, es posible entender cómo se siente cada uno de los miembros del equipo y actuar en consecuencia.
- Competencias éticas: Para terminar esta lista, una de las competencias de liderazgo empresarial que debe tener tanto el líder como los integrantes del equipo, es la honestidad.
Asimismo, existen otras competencias esenciales para el éxito empresarial:
- Comprensión de la economía: Un conocimiento básico en esta competencia puede ser muy útil en cualquier sector, sobre todo si va acompañado de una comprensión sobre las estrategias de precios y demanda del mercado. Incluso podría ser esencial a la hora de tomar decisiones clave en tu empresa.
- Análisis de datos: El análisis de datos es utilizado para valorar y mejorar los servicios y operaciones realizados en la empresa, así como la atención al cliente. Este conocimiento permite abordar estrategias, tendencias, y hacer frente a problemas, todo ello con el consiguiente beneficio para la empresa.
- Contabilidad financiera: Una habilidad útil incluso en un puesto que nada tenga que ver con los números.
- Habilidades de negociación: Está considerada como una de las 10 habilidades principales necesarias en la fuerza laboral futura.
- Habilidades de gestión de negocio: La gestión y el desempeño son indisolubles y contar con conocimiento de gestión supondrá el poder generar un mayor compromiso en tu equipo, lo que va unido a una mayor productividad.
- Competencias de liderazgo: Comunicación efectiva.
- Inteligencia emocional: Según un estudio de TalentSmart, el mejor desempeño va unido a un alto grado de inteligencia emocional, lo que permite comprender las emociones, pero también cómo impactan en algunas situaciones y, a la par, ser capaces de reconocer e influir en las emociones de los demás.
- Competencias para tomar decisiones: En todos los sectores, trabajos y empresas nos enfrentamos a toma de decisiones, mucho más en recursos humanos.
Otras Habilidades y Rasgos Importantes
Además de las competencias mencionadas, es importante destacar:
- Es la tendencia a buscar datos reales que permitan dar soluciones a los problemas.
- Los emprendedores están pendientes de aquellos retos que pueden surgir, no solo de sus propios proyectos.
- Tener la capacidad de resistir las adversidades sin sufrir daños es un gran paso para poder superarlas.
- Una visión holística permite tener en consideración todos los factores que rodean al negocio.
- La capacidad de adaptarse a los cambios asegura la supervivencia. La idea inicial del negocio puede ir mejorándose a medida que se pone en práctica.
- La comunicación es vital para el éxito. Es necesario saber transmitir a los socios, colaboradores, empleados, proveedores o clientes.
- Un rasgo esencial del buen emprendedor.
- No todo vale para alcanzar un fin. Los proyectos deben construirse de forma sólida, transmitiendo confianza a todos los implicados.
- Un buen emprendedor debe saber desenvolverse en las negociaciones para alcanzar acuerdos.
- Otro rasgo que se puede potenciar, adquirir y mejorar es el de liderazgo.
- El negocio no puede crecer sin un equipo cohesionado.
- Un buen emprendedor debe ser un buen gestor.
6 tips para un negocio exitoso
Para ser un empresario de éxito tienes que querer y creer profundamente en aquello que haces. Todos cometemos errores y un empresario los comete cada día. Ser empresario implica tomar decisiones constantemente a largo, medio y corto plazo. Las incidencias, cambios y desajustes surgen diariamente y para poder decidir cuáles son las que deben tomarse en primer lugar y medir las capacidades que se deben invertir en su atención, has desarrollar y tener sistemas para priorizarlas. Ser empresario implica tener que atender y controlar la situación y necesidades de todas y cada una de las piezas que forman el engranaje de tu negocio. Para ello, un buen empresario tendrá establecidos sistemas que le permitan acceder a la información de cualquier aspecto de su empresa cuando lo precise.
Innovación y Comunicación
Innovar no es sinónimo de tener la última tecnología. Desde el punto de vista empresarial, innovar es hacer las cosas de manera diferente con el fin de obtener mejores resultados. Por ello, inherente a la capacidad de innovación aparece la creatividad. La creatividad e innovación deben aplicarse a todo lo que tiene que ver con la empresa, tanto las decisiones más estratégicas como aquellas más operativas.
Vivimos en una sociedad en la que la comunicación es constante, en tiempo real e imprescindible en cualquier parcela de nuestra vida. Pues bien, en el ámbito empresarial ocurre lo mismo y es obligación del empresario tener mecanismos de comunicación bidireccional (comunicarse no es solamente emitir mensajes sino tener la capacidad de escuchar y entender los que recibimos), tanto a nivel externo como interno. Si bien cualquier empresario es consciente de la necesidad de tener una buena estrategia de comunicación de sus productos y servicios al mercado, no siempre se tiene presente que debe existir un sistema claro, sencillo y operativo para comunicarse internamente.
Habilidades Emprendedoras
Cuando la comunidad científica analiza los perfiles de emprendedores y emprendedoras, algunas habilidades se repiten una y otra vez de forma consistente. Las habilidades emprendedoras son aquellas características personales que facilitan a las personas la creación y dirección de negocios con cierto grado de éxito.
No es posible emprender sin tener capacidad de iniciativa, ni de sacar trabajo adelante sin asumir responsabilidades. Es por ello que un buen emprendedor es capaz de echar a andar pese a las circunstancias, y de hacerse responsable (a veces de forma personal) de las tareas pendientes. Con frecuencia, la responsabilidad inicial de un proyecto está altamente concentrada en la persona o personas que emprenden, reduciéndose esta presión a medida que se contrata personal. Si quien emprende no alcanza un altísimo compromiso con el proyecto, resulta difícil que este vea la luz, menos aún que constituya un éxito.
Los emprendedores y las emprendedoras han de demostrar un compromiso personal más allá de la mera responsabilidad de ejecutar los planes del proyecto, y con frecuencia queman los barcos con los que han llegado a esta nueva orilla, o usan sus recursos personales para dar impulso al proyecto. Los emprendedores y las emprendedoras necesitan ser capaces de dar con soluciones innovadoras, flexibles y rápidas para ser capaces no ya de crecer, sino de mantener el ritmo de la competencia.
Saber a dónde se dirige la empresa (aunque no llegue a ese lugar) es clave para definir estrategias a largo plazo, establecer una planificación a medio y distribuir tareas operativas a corto plazo. Montar una empresa no consiste solo en disponer del capital y lanzarse a emprender, sino de convencer a los empleados y sus familias de que te acompañen en el proyecto. La capacidad de trabajo en equipo es un básico en cualquier proyecto, pero especialmente en uno que se inicia con una persona o un conjunto de dos o tres, y va agregando personal lentamente al principio. Sin esa capacidad, las empresas no pueden ganar una masa crítica mínima de trabajadores con la que empezar a funcionar.
