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Una consultoría social es un servicio profesional enfocado en desarrollar planes y estrategias para abordar temas relacionados con el bienestar y la calidad de vida de una comunidad o sociedad en su conjunto. Como consultores sociales, se trabaja en todas las etapas del proceso, desde el diagnóstico inicial de la situación hasta la evaluación final de las intervenciones realizadas.

La consultoría de impacto social ofrece asesoramiento estratégico a instituciones públicas y organizaciones sociales. Su objetivo principal es diseñar, gestionar y evaluar proyectos experimentales que buscan testar o escalar soluciones innovadoras para hacer frente a problemas o retos sociales.

Este tipo de consultoría acompaña tanto en el diseño, formulación y gestión de los proyectos como en la identificación de oportunidades de financiación europeas. Además, realiza estudios y evaluaciones orientados a conocer la realidad y necesidades sociales, y a recoger evidencias que permitan diseñar mejores políticas, servicios o programas sociales.

En esencia, la consultoría social es una disciplina profesional que ofrece asesoramiento técnico, estratégico y humano a entidades del Tercer Sector, colectivos ciudadanos, administraciones y redes comunitarias.

Un proceso de consultoría social eficaz no consiste en “dar soluciones externas”, sino en facilitar el desarrollo interno de las organizaciones.

Etapas Clave en la Consultoría Social

Como consultores sociales, trabajamos en todas las etapas del proceso, desde el diagnóstico inicial de la situación hasta la evaluación final de las intervenciones realizadas. Enfocamos nuestras consultorías social en desarrollar planes y estrategias para abordar una amplia gama de problemas sociales, desde la identificación de las necesidades hasta la implementación y evaluación de las intervenciones realizadas.

  • Diagnóstico: En esta fase, se realiza un análisis exhaustivo de la situación social en la comunidad o área específica de intervención. El diagnóstico social permite identificar de forma clara y compartida las necesidades, oportunidades, debilidades y retos de la organización o proyecto.
  • Planificación: Una vez que se comprenden los desafíos y las oportunidades, se procede a desarrollar un plan estratégico detallado. Con un diagnóstico claro, llega el momento de definir objetivos, líneas de acción, metodologías y recursos.
  • Creación de estrategias: ¿Qué objetivos tiene tu proyecto? ¿A qué público se dirige?
  • Elaboración: En esta etapa, se llevan a cabo las acciones planificadas, lo que puede incluir la implementación de programas, proyectos o iniciativas destinadas a abordar las problemáticas identificadas. Durante la ejecución, la consultoría social acompaña, supervisa y da soporte a los equipos implicados.
  • Evaluación: Una vez que se han implementado las intervenciones, es necesario evaluar su efectividad e impacto. Esto implica medir el progreso hacia los objetivos establecidos, identificar áreas de mejora, y determinar qué aspectos del plan han tenido éxito y cuáles necesitan ajustes. La evaluación no es el final del proceso, sino una etapa clave para aprender, mejorar y rendir cuentas.

Es crucial diseñar e implementar sistemas de evaluación de proyectos. Tener una hoja de ruta que permita ir comprobando cómo se desarrollan los diferentes acontecimientos ayudará a superar estos obstáculos, evitar problemas y tomar mejores decisiones.

La evaluación es una valoración y reflexión sistemática sobre el diseño, los procesos, los resultados e impacto de proyectos que aún no se han puesto en marcha, proyectos en ejecución o proyectos ejecutados, empleando metodologías de investigación social (cuantitativas y cualitativas).

Como tal, es un proceso integral que permite profundizar en el conocimiento sobre el ciclo del proyecto, su gestión y conocer los efectos y lecciones aprendidas de él. ¿Hemos sido eficaces y hemos conseguido los objetivos propuestos? ¿Qué efectos ha tenido el proyecto? ¿Cuánto ha costado y ha sido eficiente el uso de los recursos? ¿Qué efectos ha tenido en las personas beneficiarias?

Gracias a la evaluación, entre otras cosas, va a ser posible analizar el grado de consecución de los resultados y de los objetivos del proyecto, así como el impacto que se genere. Este seguimiento va a permitir contar con información valiosa para valorar el éxito del proyecto o, por lo contrario, del fracaso. De este modo, la medición también va a arrojar luz sobre planes futuros, ya que los aprendizajes extraídos mediante ella podrán ser incorporados en el ciclo de los siguientes proyectos.

La evaluación de un proyecto dispone de distintos instrumentos que pueden utilizarse para verificar y mejorar la calidad, la eficiencia y la efectividad de los proyectos en las distintas etapas del ciclo. Si este proceso lo llevamos a cabo de manera exhaustiva, las conclusiones obtenidas se convierten en aspectos fundamentales para:

  • Contribuir al diseño de las intervenciones actuales y futuras.
  • Mejorar la calidad y el impacto de las intervenciones.
  • Contribuir a una mejora en la asignación de los recursos.
  • Notificar los logros de la intervención.
  • Rendir cuentas a las personas beneficiarias, a las financiadoras y a las demás personas involucradas en el proyecto.
  • Identificar buenas prácticas y factores de éxito que contribuyen a la obtención de resultados positivos para replicarlos en un futuro.

La evaluación no solo hay que ponerla en marcha una vez finalizado el proyecto, sino que ya en la fase de diseño y de planificación se debe tener en cuenta, de manera que se aseguren todos los mecanismos necesarios para poder ejecutar una medición eficaz.

Para ello, existen diferentes herramientas como la Matriz de Marco Lógico o la Teoría del Cambio que resultan de gran utilidad para diseñar la intervención, planificar los medios y recursos para lograr los objetivos, hacer seguimiento y evaluar el proyecto.

La evaluación puede hacerse en diferentes momentos de tiempo, según cuando se aborde es posible formular distintas conclusiones y la definición de estos hitos vendrá marcada por lo formulado en la fase de diseño del propio proyecto. De este modo, las evaluaciones pueden realizarse:

  • Evaluación ex ante: se realiza durante la fase de diseño y evalúa el contexto socioeconómico e institucional. En este momento se identifican problemas, necesidades, población objetivo, insumos disponibles y estrategias de acción. Además, permite fijar las hipótesis de partida.
  • Evaluación simultánea: se lleva a cabo durante la ejecución del proyecto. Busca evaluar el grado de ejecución del proyecto, detectar oportunidades de mejora, ajustes a implementar de acuerdo con el contexto y analizar los resultados tempranos.
  • Evaluación final: se desarrolla una vez finalizado el proyecto y tiene por objetivo valorar de manera global y extraer las enseñanzas más destacadas. Se centra en la eficacia, la eficiencia, la pertinencia, los impactos, la viabilidad y la replicabilidad de nuestros proyectos, así como en los efectos previstos o imprevistos.
  • Evaluación ex post: se realiza tiempo después de la finalización del proyecto, meses o incluso años más tarde. Sirve para evaluar resultados e impactos tanto directos como indirectos y estudia en profundidad las repercusiones de la intervención, el cumplimiento de los objetivos y la sostenibilidad de los beneficios.

Dependiendo del objetivo, del alcance y de las preguntas que nos hagamos sobre el proyecto, tendremos que seguir un tipo de evaluación u otra.

Según el agente que evalúe encontramos dos tipos: la evaluación interna o la evaluación externa. La evaluación interna se lleva a cabo por responsables de gestión y ejecución del proyecto, quienes se encargan de recolectar y analizar la información. Suele ir asociada a la evaluación simultánea. Por otro lado, la externa es aquella realizada por agentes ajenos a la gestión y ejecución del proyecto y sirve para garantizar la independencia y el grado de objetividad.

Según su función, la evaluación puede ser sumativa o formativa. La evaluación sumativa es aquella que se ejecuta con la intención de recibir conclusiones sobre un proyecto o mejorar futuros programas, por lo que en ella se emiten juicios sobre aspectos críticos. Normalmente se realiza tiempo después de la finalización del programa.

Una vez que ya conocemos lo que es una evaluación, la importancia que tiene para nuestra entidad, cuándo podemos hacerla y los tipos que existen, tenemos que centrarnos en cómo ejecutarla. Se distinguen tres fases:

  • Planificación de la evaluación: Las etapas previas a la ejecución del proyecto son esenciales, ya que definen la situación actual del proyecto, la situación deseada y los mecanismos de medición y evaluación que nos permitirán comprobar si estamos cumpliendo los objetivos previstos.
    • Establecer y definir el propósito mediante hipótesis.
    • Formular objetivos claros, concisos, realistas y medibles.
    • Establecer indicadores, líneas de base y metas para cada objetivo.
    • Definir el sistema y los mecanismos de evaluación, indicando las actividades, la frecuencia, los métodos y fuentes de recolección de información, la coordinación con actores clave y el tipo de evaluación que se espera realizar.
    • Asignar recursos humanos, económicos y materiales.
  • El proceso de la evaluación: Normalmente, una evaluación suele construirse siguiendo este proceso: diseño, términos de referencia y ejecución.
    • Diseño: Esta fase va a consistir en definir qué es lo que vamos a evaluar y para qué. Para ello, debemos formular las hipótesis que dan significado a los hechos, plantear preguntas a las que se dará respuesta a través de la evaluación y definir el tipo de evaluación más idónea. También es importante establecer los métodos de investigación a aplicar, identificar a las personas clave, definir qué papel van a tener en la evaluación y el plan de acción que deberán seguir las personas responsables.
    • Términos de Referencia (TdR): Si elegimos una evaluación externa, elaborar los Términos de Referencia de la evaluación es un paso fundamental para que los posibles equipos proveedores se ajusten a nuestros requisitos. Los TdR deben contener los antecedentes del proyecto, el objetivo y el propósito de la evaluación, el ámbito de aplicación y los métodos a seguir, las cuestiones que se van a abordar, cómo va a ser el equipo evaluador y un cronograma detallado. Además, es importante incluir los actores a los que se podrá recurrir para consultar durante y al final del trabajo de campo, los diferentes plazos que hay para realizar tanto la versión preliminar como el informe final, y el presupuesto que se va a necesitar.
    • Ejecución: En este tercer punto destacan tres ideas: la realización de un estudio de gabinete, la ejecución del propio trabajo de campo y la redacción del informe de evaluación. El estudio de gabinete va a consistir en un análisis y una reconstrucción de la lógica de la intervención por parte del equipo evaluador. Por otro lado, se va a ejecutar el trabajo de campo, algo para lo que va a ser una pieza fundamental contar con un buen planteamiento previo.
  • Difusión de los resultados: Como se ha recordado al principio de este post, evaluar no solo es importante para un proyecto concreto, lo es para la propia entidad en su conjunto y para los posibles pasos que esta dé en un futuro. Además, esta relevancia va mucho más allá de la propia entidad, hay que tener en cuenta que las conclusiones y los resultados que obtengamos también pueden servir a otras entidades y organizaciones para poner en marcha proyectos innovadores y de mayor calidad, algo que nos beneficia a todas las personas como sociedad.
    • Celebrar un seminario con personas clave y organizaciones afines para exponer los resultados, los aprendizajes y las perspectivas de futuro.
    • Redactar un comunicado de prensa y envío a distintos medios.
    • Publicar el informe obtenido en la web de la entidad y de los agentes implicados.
    • Seleccionar los apartados más importantes y difundirlos a través de micro contenidos como posts de redes sociales, entradas de blog, vídeos…
    • Realizar vídeos y contenidos testimoniales en los que las personas beneficiarias del proyecto expongan los logros identificados.
    • Destacar las buenas prácticas y los factores de éxito en los distintos canales de comunicación.

Si lo que queremos es completar con éxito el seguimiento y la evaluación de un proyecto, necesitaremos elaborar un sistema de indicadores sólido que nos permita medir adecuadamente el impacto.

Importancia de la Consultoría en Proyectos Sociales

La consultoría en proyectos sociales se ha convertido en una herramienta indispensable para organizaciones que buscan aumentar su impacto y viabilidad a largo plazo. Colaborar estrechamente con consultores estratégicos puede ofrecer una variedad de beneficios, desde el acceso a redes de contactos hasta la mejora de la eficiencia operativa.

Trabajar con consultores permite a las organizaciones entender mejor el entorno en el que operan, identificar oportunidades de mejora y generar propuestas de valor que atraigan a financiadores y socios potenciales.

Para quienes no son expertos en proyectos sociales, es esencial entender que la planificación estratégica y el soporte de consultoría pueden incrementar considerablemente las oportunidades de asegurar financiación y llevar a cabo proyectos exitosos. Para los usuarios más avanzados, es vital realizar evaluaciones continuas de las métricas de rendimiento y utilizar herramientas de análisis de datos para ajustar estrategias cuando sea necesario.

Además, asegurar la alineación de los objetivos del proyecto con los criterios de los financiadores es crítico para mantener una financiación sustentable y continua.

Financiación y Tecnología en Proyectos Sociales

Garantizar una financiación adecuada es esencial para el éxito de cualquier proyecto social. Un enfoque metódico incluye la elaboración de propuestas detalladas que resalten los beneficios sociales y financieros del proyecto.

En la era digital, integrar tecnologías adecuadas en la gestión de proyectos sociales es una estrategia vital para mejorar la eficiencia y transparencia.

Medición del impacto social: introducción

Ejemplos de Consultoras y Asociaciones de Impacto Social

  • 21gramos: Agencia B Corp con expertos en marca, comunicación, consultoría y sostenibilidad.
  • quiquiricú|Consultora de Innovación Social: Impulsa redes independientes para mejorar la calidad de vida.
  • EsImpact: Asociación para la difusión y generación de conocimiento sobre la Medición y Gestión del Impacto Social en España.
  • Impact Hub: Red global dedicada a la creación de impacto social y ambiental positivo.
  • ANTAUEN.es: Consultora para la sostenibilidad.

Nuestra Misión

Nuestra misión es contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad, ofreciendo asesoría especializada, soluciones innovadoras y estrategias efectivas para abordar desafíos sociales y promover el cambio positivo, acercando así el trabajo social a toda la ciudadanía.

Nos esforzamos por marcar una diferencia significativa en diferentes ámbitos sociales, trabajando con organizaciones, entidades, empresas, comunidades y personas para lograr los siguientes objetivos:

  • Identificar necesidades sociales.
  • Desarrollar soluciones innovadoras.
  • Fomentar la participación y el empoderamiento.
  • Medir el impacto social.
  • Sensibilización y concienciación.
  • Fomentar la responsabilidad social.
  • Liderazgo en la implementación de buenas prácticas.

El Rol de la Comunicación

Hiru Estudio trabaja el impacto desde la perspectiva de la comunicación. Para ellos, la buena comunicación ayuda a las personas a estar más cerca y crea vínculos estables. Una comunicación que ayuda y explica, que es clara, directa y sin dobleces. Es una herramienta muy poderosa que cimienta relaciones duraderas y que aporta valor a todas las partes.

Colaboran con las empresas y las marcas para conseguir que lo que dicen transmita su esencia de la mejor forma posible.

¿Cómo Medimos el Impacto Social?

La medición de impacto con los grupos de interés y visibilizar la creación de valor compartido es un ámbito pertinente, emocionante y necesario para avanzar en el desarrollo sostenible.

En resumen, la consultoría de impacto social ofrece un enfoque integral para abordar los desafíos sociales, desde la identificación de necesidades hasta la medición del impacto y la promoción de prácticas responsables.