El éxito en los negocios proviene de una evolución personal que ocurre incluso antes de que un negocio comience. El emprendimiento no comienza con una idea, sino con un despertar personal. De hecho, la autoconciencia, el propósito y la pasión son las raíces de la creación de empresas.
En este sentido, el credo empresarial es el alma de la empresa y está formado por la misión, la visión y los valores de esta, por lo que debe recogerlos de forma inspiradora. Profundicemos en las características esenciales que conforman el credo de un emprendedor exitoso.
El Despertar del Emprendedor Interior
El viaje comienza con lo que Michael E. Gerber llama «el despertar». No se trata simplemente de una buena idea o un concepto de negocio. Es un cambio interno fundamental: un momento de claridad repentina en el que el emprendedor interior cobra vida.
Este despertar se describe como algo profundamente emocional y físico: una oleada de energía, un renovado sentido de propósito y una emoción irreprimible ante las posibilidades. El soñador interior cobra vida, ve oportunidades y se plantea preguntas audaces como «¿Qué pasaría si…?» y «¿Por qué no?». Tras el despertar, llega una poderosa comprensión. Es el momento en el que uno ve que un nuevo camino no solo es posible, sino inevitable.
Inmediatamente después de la comprensión, suele surgir el miedo. Es la reacción interna que surge cuando el sueño amenaza la seguridad del *statu quo*. Esta reacción negativa no es señal de que el sueño sea indigno; más bien, prueba que es real, arriesgado y trascendental. En este punto del camino, el sueño comienza a tomar una forma más definida.
Gerber distingue entre lo que él llama el sueño personal y el impersonal. El sueño personal surge de las propias experiencias, anhelos y aspiraciones. El sueño impersonal es el propósito o misión más amplio que le otorga un significado más allá del yo. El sueño impersonal se centra en el impacto. Se pregunta: "¿Qué diferencia generará esto?" y "¿Quién más se beneficiará de esto?". Cambia la mentalidad del emprendedor de los deseos internos a la contribución externa. Aquí es donde un negocio adquiere verdadera esencia.
Sin embargo, justo cuando el sueño comienza a expandirse y tomar forma, a menudo se ve interrumpido por un momento que Gerber describe como «el impacto repentino». Este es el enfrentamiento con la enormidad de la tarea que tiene por delante. El emprendedor se da cuenta de que soñar no es suficiente. Este impacto es a la vez aleccionador y estimulante. Genera una mayor conciencia de la realidad y un compromiso más profundo con la acción.
Finalmente, tras el despertar, la comprensión, el miedo, la claridad personal e impersonal, y el impacto repentino, llega el momento del nacimiento. El sueño, que ya no es solo una sensación o una visión, se convierte en algo sólido. Tiene forma. Tiene peso. Gerber describe esto como el verdadero comienzo del viaje emprendedor. Solo había preparación previa. Ahora, con valentía y convicción, el soñador da el primer paso real para construir una empresa, crear un producto o iniciar un movimiento.
Las Cuatro Dimensiones de la Personalidad Emprendedora
Gerber presenta cuatro personalidades cruciales en cada emprendedor:
- El Soñador: Es la fuente de la visión. Es el yo imaginativo, capaz de concebir un futuro mejor e impulsado por una vocación interior. Sin un sueño, el emprendedor no tiene brújula.
- El Pensador: Es el arquitecto. Mientras el Soñador visualiza, el Pensador construye. Esta dimensión diseña estrategias, se pregunta cómo funcionarán las cosas y formula el modelo de negocio que da estructura al sueño.
- El Narrador: Da voz al sueño. Es el comunicador carismático que hace que el sueño sea atractivo para los demás. El Narrador es esencial para conseguir apoyo, atraer clientes y transmitir significado.
- El Líder: Lo hace realidad, asumiendo la responsabilidad de hacer realidad el sueño.
La Perspectiva Emprendedora
La perspectiva emprendedora induce la pregunta: “¿Cómo debería funcionar la empresa?”. La perspectiva emprendedora ve el negocio como un sistema para producir resultados relevantes para los clientes, que se traducirán en beneficios.
La perspectiva emprendedora comienza la travesía con una imagen bien definida del futuro, para volver luego al presente con la intención de cambiarlo y adaptarlo a su visión. La perspectiva emprendedora ve el negocio en toda su integridad, a partir de la cual derivan cada una de las partes. La perspectiva emprendedora adopta una escala más amplia y expansiva. Concibe el negocio como una red de componentes integrados, en la cual cada uno de ellos contribuye a elaborar algún modelo de mayor envergadura, y que se unen para producir un resultado planificado, una forma sistemática de hacer las cosas.
El emprendedor vive en el futuro, raramente en el pasado. En los negocios, el emprendedor es el innovador, el visionario con personalidad creadora. Desde esta perspectiva, cada una de las etapas del desarrollo de un negocio, puede ser mensurable, sino cuantitativa, al menos cualitativamente y funcionará con reglas claras y previsibles.
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Competencias Clave del Emprendedor
A continuación, se presentan algunas competencias clave que debe poseer un emprendedor:
- Conocimientos técnicos: Poner en práctica, ampliar y saber aplicar su experticia, así como transferirles estos conocimientos a otros.
- Autoconfianza: Tener el convencimiento de que se es capaz de hacer un muy buen trabajo, que se puede cumplir con la misión encomendada y que se sabe escoger el enfoque adecuado para superar los obstáculos.
- Persistencia: La capacidad de ponerle un esfuerzo adicional a lo que hace, evitando problemas y encontrando nuevas oportunidades, lo que implica progresar a pesar de lo que suceda.
- Búsqueda de información: La inquietud y curiosidad de querer saber más sobre las cosas, temas o personas. Profundizar para conseguir la información más exacta que pueda ser útil en el futuro.
- Iniciativa: Tener iniciativa de forma que tenga predisposición a actuar y no solo pensar en lo que se debe hacer. Se adelanta a los acontecimientos, se prepara verificando sus opciones y tiene un plan para atacar la oportunidad.
- Innovación: Ser capaz de innovar introduciendo cosas nuevas para mejorar la calidad de vida de sus posibles clientes.
- Olfato para los negocios: Tener presente un enfoque empresarial para sopesar los riesgos, identificar donde están los beneficios y aprovechar las oportunidades sólo cuando las condiciones están dadas para que sea un éxito económico.
- Orientación al cliente: Nace del deseo de ayudar o servir a los demás en satisfacer sus necesidades, lo que implica conocer y resolver problemas del cliente.
- Orientación al logro: Saber establecerse una meta, el camino, planificar el tiempo, los recursos, los riesgos para lograr alcanzar la meta dentro de las limitaciones que impone la situación y lo disponible.
Construyendo una Cultura Organizacional con Significado
Para tener éxito en las organizaciones sólo orientadas a su propio interés sentimos que debemos dejar de lado nuestros valores y aprender a vivir en un clima de miedo. Hay escasa participación y no nos sentimos seguros. Aunque tengamos nuestros propios valores, a menudo estamos dispuestos a sacrificarlos por el bien de nuestra seguridad y el respeto de nuestros pares. Esta tensión antinatural terminará separándonos de nuestros principios éticos.
Cuando lo que valoramos no lo es por aquellos con quienes trabajamos, tendemos a distanciarnos. La razón de este desapego es que nuestra identidad está en juego. Cuando estamos trabajando para una organización que no opera según nuestros valores, nos cuesta identificarnos y confiar.
El desafío actual consiste en crear un ambiente laboral que aliente la realización de las personas: satisfacer sus necesidades físicas, emocionales, mentales y espirituales. ¿Y qué mejor lugar para hacerlo que en el trabajo?
Entonces, ¿cómo creamos una cultura organizacional con significado y basada en la confianza? Creando un verdadero espíritu de comunidad. La construcción de un espíritu de comunidad es un viaje hacia la unidad. Se trata de crear condiciones que fomenten la sociabilidad y la solidaridad.
Según las investigaciones de Carolyn Schaffer y Kristin Anundsen, “la comunidad es un todo dinámico que emerge cuando un grupo de personas participa de prácticas en común, practica la confianza mutua, toma decisiones conjuntamente, se identifica como parte de algo mayor que la suma de sus relaciones individuales y se compromete en el largo plazo al bien de ellos mismos y de los demás”.
Diez Características Clave de la Comunidad Emprendedora
A continuación, te contamos las diez características de la comunidad emprendedora que nos sacarán de dudas:
- La vocación supone el leitmotiv de toda profesión. El entusiasmo ayuda a que el sacrificio que conlleva toda actividad profesional no implique padecimiento, sino deseo de superación. El amor a nuestra ocupación resulta fundamental en el emprendimiento.
- Montar una empresa requiere inventiva. La imaginación nos da alas para mostrarnos ambiciosos y captar oportunidades en lugares inhóspitos.
- Sensatez y seriedad. Llegar el primero al puesto de trabajo y marcharse el último. Además, la toma de decisiones requiere compromiso, pues tendremos que valorar las implicaciones y las consecuencias de apostar por un camino u otro.
- No nos engañemos, si hay un estado continuamente presente en el emprendimiento es la incertidumbre, y resulta algo que ha llegado a convertirse en una de las características de la comunidad emprendedora. El mundo evoluciona a pasos agigantados y, aunque podemos sospechar ciertas alteraciones en el devenir de los acontecimientos, no tenemos la certeza de qué aspectos cambiarán y en qué medida.
- Encontrar las soluciones antes de que irrumpa el problema parece la situación deseable.
- A Walt Disney lo echaron de su puesto de trabajo por falta de imaginación. Esta negativa a claudicar caracteriza a todo emprendedor/a, cuyas ideas se asientan en la tenacidad y el desconocimiento de la rendición. La osadía, el ímpetu, el arrojo, la persistencia y la audacia son características de la comunidad emprendedora que no deben faltar si nuestro objetivo es montar un negocio. No significa que acometamos riesgos lanzándonos por un precipicio.
- Para enfocar los esfuerzos hacia aquellos aspectos que sustentarán los logros de nuestra compañía tendremos que seguir una planificación. Este bosquejo de actividades estará basado en metas estratégicas. Además, en este esquema también prevalecerá la eficiencia, es decir, el desempeño de las funciones que impliquen menos costes y más rapidez. Con este método controlamos las acciones para comprobar que vamos por el buen camino.
- Tolerar errores, establecer metas, dar ejemplo, fomentar el potencial de cada uno de los miembros de la empresa, propiciar la reflexión… Las cualidades de un líder son también las virtudes de un emprendedor/a. Estas personas reúnen a equipos altamente cualificados y establecen la armonía en su plantilla.
- Crear un tejido de contactos nos permitirá vender más y vender mejor. Una de las características de la comunidad emprendedora es su habilidad para persuadir. Por otro lado, las redes sociales se han convertido en eficientes socios para este cometido.
- Toda empresa respetable ha de proyectar una imagen seria. La formalidad implica sensatez y solvencia, dos virtudes que aportan a la compañía la credibilidad que requiere para su triunfo en el mercado. Dar al cliente aquello que se le ha garantizado ayudará a nuestra marca a labrarse un buen nombre.
Estas características de la comunidad emprendedora resultan básicas y claves para potenciar tu negocio.
Tabla Resumen: Competencias Clave del Emprendedor
| Competencia | Descripción |
|---|---|
| Conocimientos Técnicos | Aplicar y transferir la experticia técnica. |
| Autoconfianza | Creer en la capacidad para superar obstáculos. |
| Persistencia | Esfuerzo adicional para evitar problemas y encontrar oportunidades. |
| Búsqueda de Información | Curiosidad y profundización para obtener información útil. |
| Iniciativa | Predisposición a actuar y anticiparse a los acontecimientos. |
| Innovación | Introducir mejoras para la calidad de vida de los clientes. |
| Olfato para los Negocios | Sopesar riesgos y aprovechar oportunidades económicas. |
| Orientación al Cliente | Ayudar y resolver problemas de los clientes. |
| Orientación al Logro | Establecer metas y planificar para alcanzarlas. |
