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Emprender es un reto que solo debes asumir si tienes la plena convicción. Debes saber si estás preparado para emprender antes de lanzarte. Te evitarás muchos sustos y más de un error, que te pueden llevar a cerrar antes de tiempo o incluso, a arruinarte.

En el viaje del emprendimiento, hacer las preguntas correctas es tan importante como encontrar las respuestas. Estas preguntas no sólo guían hacia decisiones estratégicas acertadas, sino que también ayudan a los emprendedores a mantenerse enfocados y alineados con sus objetivos.

Comenzar tu propio negocio requerirá un compromiso por tu parte: piensa si estás dispuesto a hacerlo. Si crees que merece la pena, existen múltiples formas de arrancar tu nueva aventura empresarial. Por un lado, es importante tener en cuenta cuáles son tus prioridades y circunstancias personales y familiares. Por otro lado, valorar tus motivaciones, tus habilidades y los motores que te impulsan a emprender. Será un buen ejercicio como punto de partida.

No te preocupes si te surgen muchas dudas, forma parte del proceso de emprendimiento. ¿Mi idea es un negocio o un hobby? ¿Tengo la personalidad y la fortaleza mental necesarias para lanzarme a emprender? ¿Por qué quiero abrir un negocio?

Piensa en qué es lo que se te da bien hacer y de qué sabes más. ¿En qué dicen tus amigos que eres bueno? ¿Por qué te felicitan en el trabajo? ¿Cuáles han sido tus proyectos personales que más han gustado? Observa cuáles son las cosas y/o servicios por los que ya pagas. En nuestro día a día pagamos a muchas personas por múltiples servicios y productos.

Deshazte de barreras mentales. Uno de nuestros mayores frenos es no creernos capaces. Pero todos tenemos algo que ofrecer, algo que contar, algo que hacemos bien y disfrutamos. Y no hace falta pensar a lo grande. A lo mejor te gusta hacer tus propias conservas, ayudas a tus amigos con sus entrenamientos físicos o tienes un gusto especial para la moda. El ingrediente más importante es levantarte y hacer algo. Así de simple.

Muchas personas tienen ideas, pero solo algunas deciden hacer algo hoy. No mañana. No la siguiente semana. Sino hoy. Nolan Bushnell, emprendedor de éxito, fundador de Atari.

Todo proyecto empresarial precisa de una logística, unas bases y unas necesidades que han de ser cubiertas; así como de unos objetivos. Saber bien qué necesitas para arrancar tu nueva actividad empresarial te ayudará a acercarte a tu plan de negocio, tu hoja de ruta.

¿Qué clase de equipo necesitaré? ¿Cuántos empleados/as serán precisos? Emprender tu propio negocio no implica que tengas que disponer de todos los medios en este preciso momento. Piensa qué es lo que tienes, qué es lo que te falta y qué puedes hacer para conseguirlo.

¿Necesito una sala?, ¿tal vez ordenadores? Puedes apoyarte en otros profesionales y trabajar con expertos para desarrollar las funciones y actividades en las que necesites ayuda. Permítete intentarlo, atrévete a probar.

Pensar en la parte financiera de tu proyecto puede parecer complicado, pero en realidad puede ser más fácil de lo que imaginas. La mentalidad de hacer fácil lo difícil te ayudará en cualquier fase de desarrollo de tu negocio. Y un asesoramiento financiero de calidad será clave para el éxito.

Sea como sea, necesitarás dinero para poner en marcha tu negocio. Es importante valorar una financiación profesional que se adapte a tus necesidades y circunstancias. Apuesta por una financiación a la altura de tus expectativas que permita desarrollar tu negocio plenamente. ¿Utilizaré un crédito personal o empresarial? Los créditos directos te permitirán dar los primeros pasos para embarcarte en tu aventura empresarial. Podrás disponer de hasta 4.000€ con solo presentar una nómina.

La clave para que tu proyecto salga adelante y te permita ganar dinero es que la idea esté bien planteada y funcione. Ahora que ya sabes qué quieres hacer, cómo quieres hacerlo, qué recursos necesitas y qué opciones tienes para conseguirlos, recoge toda la información en tu plan de negocio. Teniendo una visión general y específica, ha llegado el momento de tomar una decisión: empezar o seguir esperando.

Y si decides seguir hacia adelante, entonces estás a punto para pasar a la siguiente fase.

Cómo VALIDAR tu idea de negocio | 3 métodos fáciles y gratis

El Marketing Estratégico es un aliado indispensable para la gestión de una empresa porque concentra su atención en las claves de cualquier negocio: el beneficio, los clientes y su necesidad, la fortaleza de la ventaja competitiva y su relación con el entorno, cada vez más cambiante.

Una excelente gestión del Marketing Estratégico reside en saber responder estas diez preguntas:

  • ¿A quién vender? (cliente)
  • ¿Por qué nos comprarán? (necesidades)
  • ¿Qué hacer para que nos escojan? (ventaja competitiva)
  • ¿Qué vender? (política de productos y servicios)
  • ¿Por cuánto vender? (política de precios)
  • ¿Cómo poner los productos a disposición de los clientes? (política de distribución)
  • ¿Cómo hacer para que nos conozcan? (notoriedad)
  • ¿Cómo hacer para que confíen en nosotros? (confianza)
  • ¿Qué hacer para fidelizar a los clientes? (fidelización)
  • ¿Qué hacer para que nos recomienden? (prescripción)

Las respuestas aportadas pueden ser diferentes a las dadas por el departamento de Ventas y/o el de Finanzas, pero siempre se alinean con el interés general de la empresa, porque como dijo el padre del management moderno Peter Drucker, “Marketing es la única función, junto con la innovación, vital y que produce resultados.

Preguntas Esenciales para Evaluar tu Idea de Negocio

Lo primero que hay que hacer para saber si es viable una idea de negocio es dar la vuelta a la pregunta y cuestionarse: ¿Soy yo viable para la idea? Muchos expertos en creación de empresas coinciden con esta opinión y dan a la idea de negocio un valor relativo. El perfil del emprendedor y del equipo es uno de los factores que más influye en el éxito de un proyecto. Y aunque parezca obvio, muy pocos lo hacen.

1. ¿Soy viable como empresario?

¿Tengo las capacidades y habilidades necesarias para llevar a cabo mi proyecto? ¿Quiero desarrollar mi carrera profesional como empresario?

2. ¿Estoy dispuesto a dormir muy poco los próximos años?

En el análisis anterior has comprobado que tienes habilidad para negociar, para vender, para comunicar, para tomar decisiones. Que eres una persona creativa y que no te arrugas ante las dificultades. Llega el momento de saber si eres el primer convencido de tu proyecto. Sin mucha energía personal, las ideas de negocio no triunfan.

Si buscas seguridad y comodidad personal, mejor no te metas a emprender, porque las iniciativas empresariales implican no dormir bastantes noches. Entonces, ¿estás dispuesto a pasar penalidades? Si la respuesta es que prefieres estar tranquilo a partir de las cinco de la tarde, quizás la iniciativa empresarial no sea tu mejor alternativa.

3. ¿Tengo experiencia en el sector?

No es imprescindible, pero ayuda. La mayoría de ideas surgen en el entorno del empresario. Si eres del interior difícilmente se te va a ocurrir una idea para desarrollar en la costa.

4. ¿En qué consiste mi idea de negocio?

Para poner en marcha una empresa es fundamental tener clara la idea de negocio y conocer la materia. Tienes que describir con exactitud el servicio que vas a ofrecer. Analizar para qué y para quién está pensado y por qué iba a ser valorado por los clientes potenciales.

Todos los expertos en creación de empresas coinciden en señalar la importancia de este análisis de la idea de negocio: ¿Qué productos o servicios voy a ofrecer al mercado? ¿Cuál va a ser mi modelo de negocio? Son algunas de las preguntas que el emprendedor debe responder.

5. ¿Cuáles son tus debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades?

Las iniciales de estas cuatro palabras forman el acrónimo DAFO, un recurso imprescindible para analizar la viabilidad de una idea de negocio. Consiste en trasladar al papel la evaluación de los puntos fuertes y débiles de la empresa para ver cuál es la estrategia más adecuada para poner en marcha el negocio. El DAFO permite situarse frente al mercado y comprobar si hay hueco para lo que voy a ofrecer o si, por el contrario, es mejor replantearse la situación y cambiar los planes.

Si al hacerlo nos damos cuenta de que no hay mercado, o de que va a resultarnos muy complicado encontrar nuestro sitio porque se necesitan unos recursos técnicos, financieros o humanos que no tenemos, es mejor dar marcha atrás.

6. Mi producto o servicio, ¿cubre una necesidad de mercado o busco crearla?

Llega el momento de estudiar el público al que vamos a dirigirnos. Otra piedra angular del análisis de viabilidad. Claro que, en este último caso, conviene no perder el norte: No es fácil despertar un nuevo interés en los consumidores a escala planetaria, y mucho menos para una empresa de reducida dimensión.

7. ¿Cuál es el mercado potencial al que me dirijo?

Para saber si un producto o servicio es vendible o asumible por el público, hay que acudir a una herramienta indispensable de investigación: el análisis de mercado. Se trata de averiguar si existen clientes dispuestos a pagar por lo que vas a ofrecer. También hay que analizar cómo es el sector donde voy a competir y cómo va a evolucionar los próximos años.

Muchas consultoras tecnológicas para pymes que triunfan en la actualidad se lanzaron al mercado a partir de un único cliente.

8. ¿Cómo es mi cliente objetivo?

Buscamos el retrato robot de nuestro público objetivo, con la mayor cantidad de detalles posibles. Puede ocurrir que cuando lo tengamos nos sorprenda encontrar entre nuestro público a personas que no encaja con ese perfil (por ejemplo, mayores que se convierten en clientes habituales de tu tienda de ropa para deportes de aventura). Pero la mayoría tendrá unas características comunes, cuyo descubrimiento nos permitirá afinar mucho más las estrategias comerciales para llegar a ellos.

Hay dos ideas muy importantes que hay que retener. En primer lugar, que es muy beneficioso tener identificado a nuestros clientes para poder planificar los ingresos estimados, la tasa de aceptación del negocio… Y, en segundo, que el público, como el mercado, evoluciona.

9. ¿Es el momento adecuado para lanzar mi idea?

Lo mejor es montar la empresa haciéndola coincidir en el tiempo con tendencias favorables. Por ejemplo, la gente está más sensibilizada con la educación de los niños que hace años y, por tanto, quizá sea un buen momento para poner en marcha una empresa de apoyo educativo a domicilio. Tampoco hay que despreciar la importancia de la suerte. Es uno de los factores que más puede influir en el éxito o fracaso de un negocio.

El análisis del momento de lanzamiento también debes tenerlo muy en cuenta si importas una idea de negocio de éxito en otro país. Una de las fuentes más importantes y habituales de innovación empresarial es la traslación, es decir, la implantación en un nuevo mercado de un producto o servicio que funciona en un determinado lugar del espacio tiempo.

10. ¿Existen competidores en el mercado?

Como hemos visto, la respuesta más probable a esta pregunta es sí. Y lo siguiente que debo plantearme es: ¿Quiénes son? ¿Cuáles son las ineficiencias que veo en sus servicios y qué pretendo mejorar? Al igual que hemos hecho un retrato robot de nuestros clientes, ahora tenemos que hacerlo de nuestros competidores. Recuerda que tú llegas al mercado después y que sólo si conoces perfectamente los puntos débiles de tu enemigo podrás ganar la guerra.

Estudiando la oferta de un sector se pueden detectar nichos sin cubrir. Por ejemplo, queremos montar una casa de turismo rural y descubrimos que la mayoría de alojamientos no están acondicionados para minusválidos.

11. ¿Cómo son y cuáles son sus estrategias de venta?

El análisis de la competencia es una tarea que con un poco de tiempo e imaginación puede hacer perfectamente el emprendedor. Observa el tipo de cliente que tienen tus competidores. Conviértete en comprador ficticio para ver sus estrategias de atención al cliente, de venta, etc.

12. ¿Cuáles son mis ventajas competitivas?

El análisis de la competencia que debes realizar tiene un doble objetivo: demostrar que las supuestas ventajas competitivas de tu idea de negocio son reales y descubrir alguna más. En este punto, quizás te surja una duda: ¿Qué ocurre si no tengo ventajas competitivas? Por ejemplo, si mi intención es reproducir el éxito de una empresa que funciona, ¿puedo montar mi empresa sin más?

Nunca se puede copiar un negocio exitoso tal cual. Es necesario ser creativo y aportar nuevos valores, porque al llegar más tarde al mercado que el otro no le podremos quitar cuota de mercado haciendo exactamente lo mismo. Innovación, esa es la palabra mágica.

13. ¿Qué necesidades técnicas y financieras requiero?

A partir de este punto, empieza a pasar de la idea a la empresa. Muchos emprendedores tienen ideas fantásticas pero que son inviables técnica y económicamente. Sin embargo, ellos se aferran al proyecto y deben darse cuenta de que, por ejemplo, no es posible fabricar un coche que vuela a un coste razonable. Así que te recomendamos que respondas, sinceramente, a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tecnología necesito para producir mi producto o servicio?
  • ¿Cuánto personal tengo que contratar para desarrollar el negocio?
  • ¿Qué parte de la cadena de valor puedo subcontratar?
  • ¿Necesito alguna licencia?
  • ¿Cuánto dinero me hace falta para empezar?

14. ¿Cuáles van a ser mis ingresos y mis gastos?

Toca hacer cuentas, o lo que es igual, plasmar todo lo anterior en un plan financiero con una previsión de los ingresos y gastos necesarios para que la empresa sea rentable.

15. ¿Demuestran los números que el negocio es rentable?

Hemos visto que los emprendedores suelen engañar al papel a la hora de hacer las previsiones económicas de su empresa. En primer lugar, la creencia de que falseando los números se consigue más fácilmente financiación no es cierta. Ningún banco o inversor va a sorprenderse porque el plan financiero de una empresa salga negativo el primer año.

En segundo lugar, si las cuentas demuestran que no es viable montar una tienda de golosinas en la calle más comercial de Madrid, ¿por qué vamos a empeñarnos en ello? Claro que tampoco hay que irse al extremo contrario haciendo unos números tan pesimistas que nos echen para atrás a la primera de cambio. Se trata de hacer un plan serio, realista y coherente con las posibles circunstancias de nuestra negocio (estacionalidad, picos de venta por acciones de marketing, etc.). Y, para llegar a este punto, medio, la mejor técnica es plantear varios escenarios posibles. Además, hay que tener en cuenta que el plan financiero no es inamovible. Más bien todo lo contrario. Cuando empiece a rodar el negocio habrá que imponerse cierta disciplina para que los gastos no se disparen. Y, pese a todo, es posible que los beneficios sean muy inferiores a lo previsto.

16. ¿Es una idea con capacidad de evolucionar?

A lo largo de este análisis hemos recordado varias veces que las empresas, como la sociedad, deben evolucionar. Y vamos a hacerlo una vez más. Tenemos que estar seguros de que nuestro negocio puede seguir siendo rentable si las circunstancias cambian y buscar todas las posibilidades de obtener dinero.

17. ¿Tiene mi idea opciones de viabilidad en el futuro?

¿Qué va a ser de mi empresa dentro de 10 años? Esto es lo que debes tener en mente al analizar la viabilidad de tu idea. La empresa BP, por ejemplo, es hoy día uno de los mayores productores de energía solar. ¿Por qué ha experimentado tan sorprendente evolución? La ventaja para las pequeñas empresas es que son mucho más flexibles para adaptarse a los cambios.

Otras Preguntas Importantes para Emprendedores

Siempre que empezamos a mirar posibilidades de colaboración con un cliente nuevo, planteamos estas 10 preguntas para conocer el negocio a fondo:

  • ¿Cuál es la misión del negocio?
  • ¿Cuáles son tus objetivos?
  • ¿Cuál es el horizonte temporal?
  • ¿A qué segmento de mercado perteneces?
  • ¿A qué público objetivo te diriges?
  • ¿Cuál es el posicionamiento de tu marca?
  • ¿Cómo comercializas tus productos o servicios?
  • ¿Qué fortalezas tiene el equipo?
  • ¿Cuáles son tus ventajas frente a la competencia?
  • ¿Qué rentabilidad tienes y esperas en el futuro?

¿Cuál es la ventaja comparativa de tu negocio?

Desde ESIE, presentamos las 10 interrogantes fundamentales que todo emprendedor debe considerar:

  • ¿Cuál es mi propuesta de valor única? Determina lo que hace especial a tu oferta: ¿resuelve un problema de manera única, ofrece una experiencia novedosa o mejora la eficiencia? Comprende cómo tu producto o servicio se distingue en el mercado. Reflexiona sobre la capacidad de tu propuesta para evolucionar y adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado.
  • ¿Cuáles son las mejores condiciones para practicar deporte? Identifica no solo quién necesita tu producto, sino quién está más dispuesto a comprarlo. Entiende las motivaciones, los dolores y los deseos de tus clientes. Considera cómo puedes adaptar tu marketing y ventas para resonar profundamente con este grupo objetivo.
  • ¿Cuál es mi modelo de negocio? Establece cómo generar ingresos: ¿será a través de ventas directas, suscripciones, publicidad, o una combinación de estos? Considera la escalabilidad y sostenibilidad de tu modelo. Evalúa constantemente si tu modelo se alinea con los cambios en el mercado y las preferencias de los consumidores.

¿Cómo hago crecer mi negocio? Planifica el crecimiento... Como veremos más adelante en el primer bloque de preguntas, tu motivación es un factor esencial para que tu emprendimiento traiga a tu vida todos los beneficios que imaginas.

Pregunta Clave Descripción
¿Soy viable como empresario? Evalúa tus habilidades y capacidades para emprender.
¿Estoy dispuesto a dormir poco? Considera el compromiso de tiempo y esfuerzo.
¿Tengo experiencia en el sector? Valora tu conocimiento del mercado.
¿En qué consiste mi idea? Define claramente tu producto o servicio.
¿Cuál es mi mercado potencial? Identifica a tus clientes y competidores.