La cultura empresarial o cultura de empresa siempre ha sido importante, pero se ha convertido en un punto fundamental en los últimos 15 años. Cada vez más organizaciones se están centrando en la construcción de una cultura empresarial sólida. Esto ayuda a los reclutadores a atraer a buenos candidatos y a retener a los mejores talentos. Además, está demostrado que una buena cultura corporativa mejora los niveles de compromiso, productividad y desempeño de los empleados. ¿Quieres saber más? Esto te interesa.
Pues hablamos de la cultura empresarial, uno de los conceptos más importantes en el área de la gestión de talento y personas. Dentro de cualquier organización (más grande o más pequeña), es imprescindible que trabajadores y trabajadoras sean conscientes de la cultura empresarial de la misma. Al igual que en las diferentes naciones, las organizaciones presentan una serie de hábitos, lenguajes, procederes… que dictan su forma de ser.
La cultura empresarial define la personalidad de una organización, así como su ideario. Y esto se ve reflejado en cualquier acción llevada adelante por los trabajadores. Cabe destacar que, pese a que algunos utilicen el término “cultura organizacional” como sinónimo de “cultura empresarial”, no es del todo correcto. El primero va más allá, porque incluye todo tipo de organizaciones.
Elementos de la Cultura Empresarial
Entonces, ¿qué elementos componen la cultura corporativa de una empresa? Los pilares fundamentales de toda organización son 3: misión, visión y valores.
- Misión: En primer lugar, determinar la misión de una compañía es quizás una de las tareas más complicadas que existen. La misión responde a cuestiones como “¿Quiénes somos?”, “¿A quiénes vendemos?”, y también dicta la propuesta de valor de la organización.
- Visión: Por su parte, la visión responde a ese “¿Hacia dónde vamos?”. Es decir, la visión es sinónimo de los objetivos de la compañía.
- Valores: Los valores son las creencias, la ética, que marcan la manera de actuar y pensar en una organización.
Además de estos, existen otros elementos:
- Personas: Las personas son el eje clave de la cultura empresarial, ya que son los encargados de llevar dicha cultura tanto dentro como fuera de la organización.
- Prácticas: Es fundamental que los valores de la empresa sean reales y, por ende, puestos en marcha.
- Narrativa: O la historia de la empresa.
- Entorno: Entendido tanto como el propio lugar de trabajo (oficina, almacén, fábrica…) como la propia localidad, donde se encuentra situada la empresa.
Tipos de Cultura Empresarial
Ahora bien… existen muchas clasificaciones para dividir las diferentes culturas empresariales. Aquí te presento algunas:
- Cultura autoritaria u orientada al poder: Consiste en el tipo de cultura empresarial, basada en un sistema oligárquico. Es decir, el poder queda concentrado en una o muy pocas personas.
- Cultura burocrática u orientada a las normas: Se trata de un tipo de cultura empresarial segura y estable.
- Cultura por objetivos u orientada a resultados: Este modelo fomenta la competitividad entre los diferentes miembros, así como la participación. Además, es eficiente y facilita la optimización de recursos materiales y humanos.
- Cultura Employee-centric: En esta tipología podemos incluir el ejemplo de la cultura empresarial Employee-centric. Las personas son lo primero.
Además, existen otras clasificaciones que incluyen:
- Cultura Familiar: Como su propio nombre indica, se trata de fomentar una cultura amigable y optimista y está formada por empleados que tienen muchas cosas en común. El jefe de la empresa es visto como un líder. Son muy respetados y se les percibe como figuras paternas. Por otro lado, los objetivos comerciales y los valores de la empresa suelen ser compartidos por los empleados de la compañía, lo que da como resultado un mayor compromiso con la misión de esta.
- Cultura de Adhocracia: La cultura de la adhocracia gira en torno a la innovación, el éxito y la flexibilidad. Se encuentra a menudo en industrias modernas como la tecnológica o la aeroespacial. Podríamos decir que en la mayoría de compañías con una cultura de adhocracia reina un entorno creativo, enérgico y vertiginoso.
- Cultura de Mercado: En tercer lugar, la cultura de mercado se hizo popular ya hacia 1960. Lo contrario que las dos anteriores, es despiadada, muy orientada al desempeño y a los resultados. Anima a los empleados a que se marquen metas complicadas y a trabajar muy duro para conseguirlas. En cuanto a los directivos o líderes, son duros y exigentes. La adopción de este tipo de cultura empresarial no suele ser accidental. De hecho, suele integrarse con intención dentro de la empresa para garantizar el cumplimiento de los objetivos de venta y ponerlo como prioridad.
- Cultura de Jerarquía: La cultura de jerarquía es la más tradicional. Gira en torno a la estructura y el control. El entorno de trabajo es organizado y ofrece políticas y procedimientos bien pulidos. La clave es mantener el negocio funcionando sin ningún problema. A diferencia de la cultura familiar, por ejemplo, en la cultura de jerarquía existen reglas estrictas y es probable que los líderes vigilen de cerca lo que hacen los empleados. Existen varios niveles de gestión entre el liderazgo y los empleados, muchos más que en las otras culturas, y los líderes son muy respetados por el resto del equipo.
¿Cuáles son los beneficios de establecer la misión, la visión y los valores en una empresa?
Y tú, ¿ya sabes por qué definir bien la cultura empresarial de tu entidad?
Cultura Emprendedora
La cultura emprendedora es el conjunto de valores que proporcionan a las personas las habilidades necesarias para enfrentarse de forma exitosa a los constantes cambios que se producen en nuestro entorno. La falta de educación emprendedora (o educación en emprendimiento) es una de las causas de que no exista cultura emprendedora. Cada vez más, la importancia de los emprendedores en la sociedad crece.
Para poder llevar a cabo este proceso de manera correcta es necesario tener ciertos conocimientos y habilidades relacionadas con el mundo empresarial. No sólo se trata de ideas o de ideas o capacidades, sino que todo esto se basa en una actitud favorable.
La cultura emprendedora se define como los conocimientos, habilidades y valores necesarios para poder crear, implementar y desarrollar un proyecto determinado. Es una manera de definir cómo debería ser un emprendedor ideal.
Tener cultura emprendedora significa, sí o sí, la capacidad de detectar oportunidades en el mercado y saber cómo aprovecharlas. También está muy relacionada con los conceptos de iniciativa y proactividad. En otras palabras, una persona emprendedora debe tener iniciativa para llevar a cabo sus propios proyectos, no buscar depender de una persona externa.
La cultura emprendedora también está muy relacionada con la asunción de riesgos. Cualquier iniciativa de negocio tiene una serie de riesgos asociados, lo que implica que existe la posibilidad de perder dinero. Una persona con cultura emprendedora debería saber identificar el riesgo de una iniciativa de negocio, analizar sus posibles beneficios y saber cuándo asumir riesgos y cuando no. También es muy importante conocer los mecanismos para reducir los riesgos asociados a una iniciativa, algo que únicamente es posible con una base sólida de márketing y administración de empresa.
Por último y posiblemente una de las características más importantes y que se considera menos relevante es la capacidad de delegar tareas. Un buen emprendedor es consciente de sus características, de sus puntos fuertes y puntos débiles. Por ejemplo, un emprendedor especializado en publicidad podrá detectar oportunidades de negocio y diseñar los canales de comunicación de la marca, así como la creación de piezas específicas. Pese a esto, necesitaría delegar todas las actividades relacionadas con el SEO, la contabilidad o la selección de intermediarios a personas externas.
Otra de las habilidades de un emprendedor tiene que ser la de crear contactos. Nadie nace con cultura emprendedora. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica a base de identificar oportunidades de mercado y asumir los riesgos necesarios. Pese a esto, existe una base teórica que cualquier emprendedor debería dominar: el marketing y la administración de empresas.
Aun así, como se ha mencionado, la capacidad de delegar es imprescindible para cualquier emprendedor. Necesita saber cuales son sus habilidades y a quién puede acudir para solucionar sus carencias. A pesar de esto e incluso en estos casos, una base sólida de marketing y ADE es imprescindible para cualquier emprendedor. Aunque un experto en marketing gestione tus ventas, debes comprender qué es lo que está haciendo y cuáles son sus objetivos.
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Factores Clave para una Cultura Empresarial Sólida
Los estudios demuestran que los empleados se preocupan por la cultura de la empresa en la que trabajan. Además, su relación con ella puede marcar una gran diferencia en cuanto a su motivación. Cuando los trabajadores no se adaptan bien a una determinada cultura es más probable que abandonen. Además, cuando los trabajadores creen que su trabajo se valora y es reconocido, su motivación para mejorar se incrementa.
Por ejemplo, el 86% de los trabajadores de Google valoran positivamente su experiencia, situándolo como una de las mejores empresas en las que trabajar pero, ¿a qué se debe? En gran medida, se traduce en la flexibilidad. Se anima a los empleados a trabajar cómo y cuándo quieran, y esto genera confianza.
En definitiva, a pesar de no contar con tantos recursos como Google, la buena cultura de empresa se basa en crear una comunidad que se sienta apoyada, representada y valorada. Todo empleado debe saber qué se espera de él y cuál es su plan de carrera. Contrata de nuevos talentos que concuerden con los valores que queremos transmitir. Crea métricas para medir lo bien que los empleados se están ajustando a esta cultura. No tengas miedo a hablar de la cultura a tus empleados. Es fundamental comunicarla, definirla y explicar cómo deben vivirla. Debe ir alineada. Pregunta y haz pruebas.
A pesar de que cada empresa es un mundo, existen ciertas técnicas para fomentar la confianza y team building:
- Crea retos entre los empleados: no hace falta ser una empresa grande para poder incorporar actividades divertidas dentro de la oficina. Tampoco tiene porqué significar una gran inversión.
- Fomenta el deporte: hay una gran cantidad de empleados sedentarios a los que el deporte podría mejorarles su calidad de vida.
- Celebra las ocasiones especiales: cada vez son más las empresas que dan el día libre a sus empleados el día de su cumpleaños. Tener en cuenta a cada uno de ellos hará que se sientan valorados.
- Divertirse en la oficina: mantenerse concentrado 8 horas al día es complicado y está demostrado que el éxito no tiene nada que ver con no divertirse.
- La vida es más que la oficina: es posible que esta opción sea la más complicada o la que más inversión requiere.
Ejemplos de Empresas con Culturas Empresariales Destacadas
No podía encabezar esta lista una empresa que no fuera Google. La plataforma de videollamadas también es conocida por su ímpetu en reforzar su cultura empresarial. Tiene la reputación de preocuparse mucho por sus empleados.
Netflix tiene un conjunto de ideales en los que creen firmemente y que quieren que sus empleados vivan en su trabajo. Se basa en people over process o «personas sobre el proceso». La organización se preocupa en transmitir un fuerte sentido de lealtad y propiedad.
La distribuidora es única en cuanto a la forma en la que potencia un entorno dinámico y multicultural. Con una gran variedad de programas, como una plataforma de aprendizaje integrada que fomenta el desarrollo del talento, la organización cuida a sus empleados en el desarrollo de sus carreras.
En Pixar todo es una obra de arte y anima a los empleados a que no dejen de crear y que aporten ideas dejando fluir su creatividad. Como no podía ser de otra forma, esta es la base de su cultura.
La cultura empresarial japonesa es un ejemplo fascinante de cómo las tradiciones y prácticas culturales influyen en el ambiente laboral. Esta cultura se caracteriza por valores como el respeto, la armonía y la lealtad, fomentando un enfoque colaborativo y a largo plazo en los negocios. Estudiar la cultura empresarial japonesa destaca la importancia de adaptar las prácticas de gestión a las normas culturales locales para alcanzar el éxito en un contexto global. Uno de los aspectos más interesantes de esta cultura es el concepto de keiretsu, una red de empresas interconectadas que se apoyan mutuamente, lo que refleja la preferencia por las relaciones a largo plazo y la cooperación empresarial.
| Valor | Descripción |
|---|---|
| Respeto | Fundamental en las interacciones empresariales, fomentando un ambiente de trabajo armónico. |
| Armonía | Se busca activamente en la toma de decisiones y en la gestión de conflictos. |
| Lealtad | Los empleados suelen mostrar un alto grado de compromiso con sus empresas. |
En conclusión, la cultura empresarial japonesa ofrece lecciones valiosas sobre la integración de valores culturales en las prácticas empresariales, siendo un modelo a considerar para empresas que buscan expandirse en el mercado global.
