Para influir en los demás se debe tener poder o autoridad, es decir, asumir el desafío de adoptar una posición que aporte capacidad para ejercer esa influencia. Poder y autoridad sirven para lograr influenciar en los demás, están relacionadas entre sí, pero la base de su uso y la forma de adquirirlos son diferentes. Los dos se potencian y su correcta utilización consigue una sinergia muy fuerte para liderar.
Definiciones Clave
Es común que los conceptos de poder y liderazgo se confundan. Por ejemplo, a menudo llamamos "la autoridad" a las personas que ostentan el poder delegado legalmente. Asimismo, a veces sentimos que "el poder" es un concepto negativo, relacionado con el autoritarismo o con el abusivo control de quien lo ostenta.
Para entender mejor la diferencia, es importante definir cada término:
- Poder: La capacidad de una persona o grupo para influir en las acciones, pensamientos o decisiones de otros individuos o grupos.
- Autoridad: Se relaciona con el derecho legítimo de una persona o entidad para tomar decisiones y ejercer influencia sobre otros en una organización, una institución o un sistema.
- Liderazgo: La capacidad de una persona para influir y guiar a otros en la consecución de metas o la toma de decisiones. El liderazgo puede basarse en la habilidad personal, la carisma, el conocimiento, la experiencia o el ejemplo.
Cómo Ser un Buen Líder | 8 Estrategias de Liderazgo | Gana AUTORIDAD y RESPETO
La Dualidad de Influencia
La capacidad de influenciar en los demás a través del poder (potestas) está determinada por la dualidad premio-castigo y, en un aspecto más avanzado de la sociedad, por la legitimidad (la ley que determina ambas cosas). Existe una ley que otorga la potestad de castigar o premiar, por tanto, de influir en el comportamiento de los demás.
La capacidad de influenciar en los demás a través de la autoridad (auctoritas) está determinada por la dualidad relación-convencimiento, es decir, cómo aceptan los demás los razonamientos y cuánto conocimiento reconocido tiene la persona que la ostenta. La autoridad se gana día a día a través de un esfuerzo persuasivo.
La estrategia para obtener ambos elementos lo denominamos posicionamiento. Una persona que quiera liderar ha de posicionarse, tomar un lugar desde el cual influenciar a los demás, o bien asumiendo al poder legítimo que se le otorga, o bien desarrollando la autoridad argumentando porqué y cómo interpreta los hechos en la toma de decisiones; o mejor, ambas cosas.
Ejemplos Prácticos
Ejemplo 1: Ascenso en un equipo de trabajo
Imaginemos que formas parte de un equipo de trabajo que reconoce tu experiencia y conocimiento debido a la interacción que has tenido con ellos como colaborador. Tienes autoridad con el equipo, tus consejos y recomendaciones influencian sus comportamientos. Si en esa situación te ascienden a responsable del equipo, te estarán dando el poder. Lo que viene a continuación será un periodo donde empieces a tomar decisiones en base a tu criterio y bajo la determinación de que los demás las cumplan. Ese periodo resultará complicado; deberás atreverte a usar el poder para influenciarles. El poner las reglas, normas de trabajo, objetivos, sistemas de funcionamiento, etcétera te ayudará, pero no dejará de ser difícil. A ese proceso le llamamos posicionarse en la jerarquía. Es el reto más fuerte al que se enfrentan las personas que ascienden a responsables dentro de su propio equipo.
Si se logra comenzar a usar el poder sin perder la autoridad, ambos conceptos irán de la mano. Las decisiones que tomes bajo el poder jerárquico que te otorgaron se basarán en tu buen criterio de conocimientos y experiencia para que la influencia sea correcta.
Ejemplo 2: Nuevo responsable externo
Otro ejemplo contrario que también ocurre con frecuencia en las organizaciones es cuando designan como responsable de un equipo ya formado a una persona externa sin la experiencia ni conocimientos específicos de las funciones del equipo. En este caso, se le otorga el poder a una persona que aún no ha desarrollado la autoridad de reconocimiento por parte del equipo. El responsable deberá posicionarse para ser reconocido, conociendo más y mejor las tareas, funciones y sistemas que realiza el equipo, reforzando las ideas y experiencias de los demás y aportando las suyas como sugerencias.
El Liderazgo en la Sociedad
En un ámbito diferente, como el social y político, sería interesante analizar cómo y por qué elegimos a las personas en las que depositamos la responsabilidad de liderarnos. Algunas personas no saben aprovechar una posición de autoridad y no acceden al poder. Otras personas acceden al poder, pero no saben ganarse la autoridad. En nuestro país son muchas las personas para las cuales la palabra liderazgo tiene una connotación negativa.
Se identifica al líder como aquel que pretende imponer su voluntad para alcanzar sus fines y defender sus propios intereses. Y esto no es casual. Desde mi punto de vista, la razón principal por la que nuestro país todavía se debate entre el presente y el pasado deberíamos buscarla en el rotundo fracaso de una dirigencia incapaz de lograr una visión común de país, alcanzar acuerdos básicos y construir sobre los aciertos de sus antecesores.
El liderazgo, sin embargo, no es algo negativo. Es imprescindible para que los ciudadanos de una nación se encuentren en un destino común. Ya sea que pensemos en el país como un todo, en sus empresas, en organizaciones sociales o religiosas, el liderazgo será siempre uno de los elementos más críticos para su efectivo desarrollo y funcionamiento. Una sociedad sin líderes es una sociedad en caos.
Origen de los Conceptos
La palabra autoridad también proviene de los romanos (auctoritas) y hacía referencia al ciudadano que se había ganado el respeto de los otros por su experiencia, valores y trabajo realizado a lo largo de su vida. Para tener autoridad el romano debía trabajar arduamente, ganar una buena experiencia y respetar una serie de valores sociales (uno de ellos, el respeto a los que lo rodeaban). Se trataba del saber socialmente reconocido. Allí donde terminaba el poder, comenzaba la autoridad ya que ésta no ordena sino aconseja. La autoridad requiere del reconocimiento del otro. Hoy se entiende la autoridad como un atributo de la persona, una característica que la define, que involucra su carácter y la manera en que se relaciona con los demás. Es lo que los otros ven en nosotros lo que nos confiere la autoridad.
El Liderazgo como Acción
El Liderazgo es, según el diccionario de la lengua española, “la dirección, jefatura o conducción de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad”. Se refiere a la dirección de las personas y a los grupos que ellas conforman. En general, cuando hablamos de liderazgo, hacemos referencia indistintamente a aquel que se ejerce por medio de las potestas o de las autorictas. Para algunas personas, liderazgo es sinónimo de poder y para otros de autoridad.
Sin embargo, poder y autoridad no son sinónimos de liderazgo. Mientras que liderar es acción, poder y autoridad constituyen atributos de ese liderazgo, formas de ejercerlo. Se lidera utilizando el poder o la autoridad: se impone, coacciona y obliga, o se sugiere, invita e influye. Dos maneras, dos estilos; ni buenos ni malos en sí mismos. Serán en todo caso apropiados o inapropiados, dependiendo de las circunstancias y las personas.
Las Bases del Poder
Al hablar de bases del poder nos referimos a las estrategias que aplican líderes y directivos para influenciar a sus subordinados. Posteriormente, Raven y Kruglanski, añadieron el poder de información al quinteto de bases del poder. Existe una estrecha relación entre poder y liderazgo. El poder constituye un medio para conseguir la obediencia. Ambos, poder y liderazgo, resultan en el efecto que un individuo ejerce sobre la conducta de otras personas.
El poder formal proviene del puesto y de su posición en la estructura jerárquica de la organización. Es el poder formal otorgado legítimamente a un individuo en función de su posición en la organización. En el contexto organizacional, las personas acatan las órdenes de los jefes porque reconocen el poder legítimo que poseen.
Se hace efectivo mediante el intercambio entre la realización de un comportamiento determinado y la obtención de una recompensa. Este poder consiste en la capacidad de un individuo de entregar a otros, a cambio de su conducta, algo que para estos tiene valor. Se concreta en la capacidad de imponer sanciones a otros. Esta privación puede adoptar distintas formas que, generalmente, coinciden con las utilizadas para recompensar: promoción, privilegios, dinero, evaluación negativa, etc.
El poder de experto puede considerarse poder personal más que de posición. De las bases del poder, esta es la más relacionada con el liderazgo. En este caso, el poder proviene del respeto y la admiración. Tenemos poder de referencia cuando transmitimos seguridad en lo que hacemos. Este es el poder del liderazgo, que atrae e inspira seguidores leales. Está relacionado con la autenticidad y no se fundamenta en el rol o en la posición formal del individuo. Por su parte, el atractivo personal debe ir acompañado de la integridad y el carácter.
Las personas con acceso a información valiosa poseen poder de información. Se basa en la capacidad del líder para obtener información que es necesaria para el funcionamiento de la organización y el desarrollo del trabajo de los subordinados. En la práctica, la influencia sobre otros se basa en la aplicación combinada de estas bases del poder.
Por tanto, las bases del poder no deben entenderse en una aislada relación causa-efecto. En cualquier caso, hay que atender a lo que conocemos de los estilos autoritarios. A largo plazo, su aplicación tiene efectos negativos para la salud de la organización a largo plazo.
El Poder No Es Inherente Malo
Algunos afirman que el poder es algo malo y la verdad es que no es así, a menos que se utilice de mala manera. Cuando una persona realiza el acto del sufragio, confiere el poder a otra, porque considera que es la persona que mejor representa su visión sobre el desarrollo, progreso y valores. El receptor de este poder lleva consigo una responsabilidad y expectativas.
Siguiendo el mismo ejemplo, pero en una menor escala, es habitual en una reunión de padres de escuela, que el profesor pida conformar un directorio de padres para encabezar algún plan; organizar la licenciatura, día del alumno, etc. En ese momento surge la pregunta “¿quién podría ser presidente?”, a lo que algunos responderán, “pues yo creo que podría ser la señora María”, y quizás no la conocen muy bien, pero han visto en ella, en sus acciones, sus intervenciones y forma de comunicarse, un recurso valioso que cumple con las características para dirigir y coordinar un proceso.
Por último, ambos pueden equipararse si existe la voluntad de parte de quien tiene el poder, en adquirir capacidad para liderar y eso requiere no sólo reinventarse en base a sus propias apreciaciones, sino que también, buscar opiniones externas que lo retroalimenten y hagan mejorar.
Tabla Comparativa: Poder vs. Liderazgo
| Característica | Poder | Liderazgo |
|---|---|---|
| Definición | Capacidad de influir mediante la posición o la fuerza. | Capacidad de influir y guiar hacia metas comunes. |
| Fuente | Jerarquía, posición, control de recursos. | Habilidad personal, carisma, conocimiento, respeto. |
| Enfoque | Imposición, control, cumplimiento. | Inspiración, motivación, colaboración. |
| Duración | Puede ser temporal, dependiendo del puesto. | Puede ser duradero, basado en la relación y confianza. |
| Resultado | Obediencia, cumplimiento de órdenes. | Compromiso, innovación, desarrollo. |
