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Seguro que muchos ya estáis familiarizados con el concepto de startup: empresa emergente o de reciente creación enfocada en la innovación, o en el desarrollo de productos o servicios que sean únicos y que se diferencien del resto del mercado. Estas startups suelen estar en una etapa inicial de desarrollo y cuentan con un alto potencial de crecimiento.

Ahora que ya estabas totalmente familiarizado con las Startups, te traemos otro término empresarial surgido en los últimos tiempos, las Scaleups. Un modelo de negocio también relacionado con el ecosistema del emprendimiento que empieza a sonar cada vez con más fuerza.

Pero, ¿qué es una scaleup? Una scaleup es una empresa (probablemente aún pyme) que funcionó como startup y se encuentra en una etapa de madurez suficiente como para ‘escalar’ o crecer, con frecuencia de forma acelerada. El término scale-up, en inglés, significa literalmente aumentar o ampliar.

A diferencia de las startups, el término scaleups hace referencia a empresas que cuentan con un negocio ya probado que ha conseguido reunir en torno a la cifra del millón de euros y que ahora buscan ayuda para hacer crecer y escalar ese modelo por medio de la consecución de metas más ambiciosas.

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¿Qué es Scaleups y en qué consiste exactamente este nuevo modelo empresarial surgido en la era digital?

La digitalización nos ha traído muchas novedades, entre ellas los nuevos tipos de empresas y nuevas formas de trabajar. Se considera que se trata de una Scaleup cuando una empresa emergente crece a un ritmo del 20% o superior en facturación o número de empleados durante los tres ejercicios económicos anteriores, o alcanza más de un millón de dólares en financiación.

Una Scaleup es una empresa innovadora que comenzó siendo una Startup pero ya cuenta con una experiencia y un rodaje que le permiten validar y escalar de modelo de negocio para llegar a nuevos mercados o mejorar sus productos y servicios.

En este ecosistema del emprendimiento que ha surgido dentro de la era digital, las Startups supusieron toda una revolución. Estos negocios se caracterizan por tratarse de empresas con base tecnológica y, al igual que las Scaleups, tratan de llegar a mercados más allá del local e incrementar su tamaño rápidamente.

Cuando una startup madura lo suficiente y está preparada para escalar, puede convertirse en una scaleup. Esta evolución natural de la pyme innovadora tiene cada vez más relevancia en el terreno empresarial.

Formalmente, la scaleup no es un tipo de empresa regulado, como sí lo es la pyme y la startup. Dispone de un producto o servicio, o una batería de ellos, completamente desarrollados. Pueden vender algo. Disponer de un PVM implica tener la capacidad para vender, de entrar en el mercado. Viabilidad de ingresos. Atractiva para inversores.

La scaleup tiene un grado de madurez notablemente mayor que la startup. Las scaleups suelen ser bastante más grandes que las startups, con una división del trabajo más especializada. Una scaleup ya ha entrado en una fase altamente burocratizada, y es frecuente que haya trabajadores que no se conocen entre sí.

El momento de dar el salto de startup a scaleup es aquel en el que el producto o servicio queda consolidado y se dispone de cierta seguridad en el acceso al capital. Producto o servicio cerrado. A diferencia de la startup, la scaleup dispone de algo que vender. No se puede escalar una empresa basada en un proyecto sobre el papel. La fase de crecimiento se da siempre con un producto o servicio innovador, un mercado definido y una ventaja competitiva clara. Acceso al capital.

Ahora que la sociedad está cada vez más familiarizada con el término ‘startup’, otra palabra comienza a sonar con fuerza para definir a un perfil concreto de compañías del ecosistema emprendedor: ‘scaleup’, empresas que ya han logrado reunir al menos un millón de dólares.

Según la definición del Scale-up Institute de Reino Unido y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para que una compañía sea considerada una ‘scaleup’ debe haber crecido durante los tres anteriores ejercicios a un ritmo anual superior al 20% en número de empleados o en facturación.

Seguro que te suena el concepto de start-up, pero ¿has oído hablar de las scale-ups? Son compañías que han crecido durante los tres últimos ejercicios a un ritmo anual superior al 20 % en número de empleados o en facturación, y alcanzar ese escalón es el sueño de cualquier emprendedor que eche a andar.

Muchas de las start-ups más codiciadas del mundo no existían hace apenas una década. En esta lista figuran compañías como Uber, WeWork, Epic Games, Wallapop y otras tantas que empezaron de cero, crecieron mucho en poco tiempo y dinamizaron la economía global con ideas innovadoras, la apertura de nuevos mercados y la creación de miles de puestos de trabajo.

La Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico (OCDE) considera scale-ups a las compañías que llevan tres años seguidos creciendo por encima del 20 % anual en facturación o en número de empleados. El secreto del crecimiento exponencial de una scale-up está en su modelo de negocio escalable, su mentalidad inconformista y su sostenibilidad a largo plazo. Estas tres características son fundamentales para atraer el interés de los inversores y conseguir financiación, algo imprescindible para cualquiera de estas empresas en sus inicios.

No hace mucho tiempo que se comenzó a asignar este concepto a aquellas empresas que, como anunciábamos, tienen un crecimiento exponencial en un periodo de tiempo muy breve. Los analistas financieros tienen claro que las empresas que experimentan estas escaladas coinciden en algunas características comunes.

Las scaleups son empresas que, aunque están en crecimiento, han superado ya la etapa de startup. Es decir, el potencial de las scaleups no es teórico, sino que es tangible.

Una scaleup es una empresa innovadora que ya ha desarrollado su producto o servicio, ha definido su modelo de negocio -escalable, es decir, ampliable y repetible-, opera en el mercado y tiene ciertas características de éxito y rentabilidad. Todo esto le permite aspirar a un crecimiento internacional en términos de mercado, negocio, organización y facturación.

No existe una definición única de scaleup, ya que las métricas, es decir, las características que la distinguen de la startup, también varían según el tamaño del contexto de referencia, el tipo de sector en el que opera y el modelo de negocio -B2C o B2B-.Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una scaleup es una compañía que ha crecido a un ritmo anual superior al 20 % en número de empleados o en facturación durante los tres anteriores ejercicios.

Para Deloitte, las scaleups son empresas que en los primeros cinco años de vida llegan a alcanzar al menos los diez millones de dólares de facturación. Hay quienes dividen las scaleups en tres categorías: “scaler”, que son empresas con una facturación de al menos un millón de euros en los últimos tres años; “growth”, cuando superan los 10 millones de euros; y “rocket”, por encima de los 50 millones de euros.

En esencia, la startup se convierte en una scaleup después de haber validado su modelo de negocio y resuelto los desafíos de asentamiento, producto y estructura. Según el informe Scale-Up: The Experience Game de THNK y Deloitte Fast Ventures, que analizó los factores de éxito de 400 startups en 24 países, solo una startup -tras los primeros 5 años de vida- de cada 200 se convierte en scaleup.

En promedio, solo el 25 % de las startups se han diseñado para escalar.Sin embargo, según apunta el SEP, el número de scaleups europeas ha ido creciendo constantemente un 20 % de media, año tras año. Esto significa que Europa sumó alrededor de 1.400 nuevas scaleups en 2018, el año del último estudio publicado. El ecosistema español de startups aún tiene un amplio margen de crecimiento frente a otros contextos internacionales.

Como resultado, el número de scaleups que logra producir aún es relativamente bajo. Sin embargo, ya son 300 las empresas que han alcanzado este estatus, asegura el informe Spanish Tech Ecosystem de 2021.Se trata de compañías que ya crean 8.900 empleos directos y 315.000 indirectos. En 2020 facturaron 1.660 millones de euros, que pasaron a 3.167 en 2021, con un crecimiento del 91 %.

Las scaleups españolas -como por ejemplo Cabify, Glovo, Wallapop, Goiko Grill, Ticketea o Pisamonas- suelen tener su sede en Madrid o Barcelona -siete de cada diez radican en ambas capitales-.En cuanto a los sectores de referencia, estos van desde fintech a movilidad y logística, pasando por salud y software, pero también negocios y productividad o comercios minoristas.

Este progreso ha estimulado el emprendimiento, surgiendo empresas cuyos bienes y servicios están enfocados precisamente al uso de las nuevas tecnologías: nos estamos refiriendo a las startups. Estas se caracterizan, entre otros aspectos, por ser empresas emergentes enfocadas a la innovación en diferentes sectores -por ejemplo, en el financiero están las fintech-. Un rasgo particular de una startup también es que buscan incrementar su tamaño e ingresos en tiempos menores. En este deseo de expansión, muchas de ellas pueden llegar a ser scaleups.

Sí. Como su propio nombre indica, scaleups son aquellas capaces de crecer, de escalar. ¿Cuánto? Un incremento anual superior al 20% en facturación o número de empleados. Esta es la condición necesaria para que las empresas sean consideradas scaleups.

Para entender su creciente relevancia en el ecosistema empresarial actual, es importante conocer a fondo, no las características adscritas al nuevo concepto, sino sus principales diferencias con el resto de pequeñas y medianas empresas españolas.

¿Qué debe tener una compañía para ser una scaleup y no una startup? ¿Son más o menos fuertes en el mercado internacional? ¿Se las relaciona con un sector en particular?

Son aquellas startups que consiguen un incremento anual superior al 20% en facturación o número de empleados. ¿Qué son las scaleups?

Dado que se trata de empresas con un crecimiento exponencial, rentabilidad y estabilidad en el mercado, el objetivo de las scaleups es el de expandirse a otros mercados -ya sean nacionales o internacionales-.

Es precisamente uno de los dos bastiones de oro de las scaleups: su capacidad de creación de empleo y riqueza. Eso sí, entre sus plantillas se encuentran profesionales notorios en el sector.

A estas alturas, quien más, quien menos, está relacionado con el concepto de startup. Sin embargo, el mundo empresarial está en constante evolución, lo que hace que convenga estar relacionados en todo momento con cada nueva tendencia.

La startup es una empresa que parte de una idea, pero que comienza a dar sus primeros pasos en el mundo empresarial. Las scaleups son valores más seguros para los inversores. No se invierte únicamente en una buena idea, sino que se hace en un modelo de negocio que ya ha ofrecido resultados positivos.

El tamaño también es un rasgo diferencial entre una startup y una scaleup, y es que el crecimiento es uno de los requisitos para poder considerar a una empresa como una scaleup. Una startup es una organización con poca trayectoria y, por lo tanto, con un equipo humano limitado.

La facturación, los ingresos, son otra de las claves en la diferenciación entre startups y scaleups. Según un estudio de Spanish Tech Ecosystem, en el ecuador de 2022 España contaba con 300 scaleups en pleno proceso de expansión.

Entre las principales diferencias entre startups y scaleups se encuentran:

  • Nivel de incertidumbre: las startups operan en un entorno de incertidumbre, ya que están probando productos o servicios innovadores, buscando clientes y ajustando su oferta al mercado.
  • Etapa de crecimiento: el principal objetivo de las startups es encontrar un product-market fit (producto adecuado para el mercado) y lograr tracción inicial.
  • Gestión de los recursos: las startups suelen tener estructuras pequeñas y depender de financiación externa: business angels, capital semilla, aceleradoras.

Por llevar la teoría a un ejemplo práctico, podríamos decir que una startup puede ser el desarrollo de un prototipo de un nuevo material biodegradable diseñado para sustituir plásticos en envases, donde el equipo está probando fórmulas, ajustando propiedades químicas y validando su viabilidad técnica en el laboratorio.

Como os avanzamos al inicio del artículo, las scaleups están jugando un papel cada vez más importante en el panorama de la investigación, el desarrollo y la innovación en España debido a varios factores clave relacionados con su capacidad de innovación, impacto económico y dinamismo empresarial.

Las scaleups:

  • Impulsan la innovación tecnológica: las scaleups cuentan con modelos de negocio probados y exitosos, lo que les permite invertir más en innovación para mantenerse competitivas.
  • Tienen una alta capacidad de escalamiento: a diferencia de las startups, las scaleups tienen una base financiera más sólida que les permite destinar recursos significativos a actividades de I+D+i.
  • Generan empleos de alto valor: demandan perfiles altamente cualificados, como ingenieros, científicos de datos e investigadores, lo que estimula el desarrollo de talento local en sectores tecnológicos y científicos.
  • Están en constante contacto con instituciones y universidades: muchas scaleups colaboran estrechamente con universidades, centros de investigación y otras organizaciones públicas o privadas, fomentando sinergias en proyectos de I+D+i.
  • Atraen inversión y financiación: son capaces de atraer capital extranjero y fondos europeos que se destinan, en parte, a actividades de innovación e investigación.
  • Dan respuesta a retos globales: en sectores clave como la energía renovable, la movilidad sostenible y la salud digital, las scaleups están desarrollando soluciones innovadoras que responden a desafíos globales, alineándose con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

En definitiva, las scaleups están liderando la transformación de sectores tradicionales como la agricultura, la construcción y la industria manufacturera hacia modelos más sostenibles y digitalizados.

A continuación, se presenta una tabla comparativa que resume las diferencias clave entre startups y scaleups:

Característica Startup Scaleup
Etapa de Crecimiento Inicial, búsqueda de "product-market fit" Madura, con modelo de negocio probado
Nivel de Incertidumbre Alto, probando productos/servicios Bajo, con experiencia y rodaje
Financiación Dependencia de financiación externa (business angels, etc.) Base financiera sólida, atracción de inversión y capital extranjero
Modelo de Negocio En desarrollo y validación Rentable, escalable y con expansión en el mercado
Talento Humano Equipos pequeños, multifuncionales Profesionales especializados y notorios en el sector
Crecimiento Expansión más lenta Ritmo anual superior al 20% en facturación o empleados

Tal y como hemos comentado en la definición de la Scaleup, algo que diferencia a estas empresas de las Startups es que han conseguido crecer, en personal o facturación, a un ritmo superior al 20% en los tres años anteriores.

Las Startups son empresas jóvenes, en pleno emprendimiento; mientras que los Scaleups son negocios maduros, con experiencia, trayectoria y rentabilidad comprobada.

En las Startups todo el personal hace un poco de todo. Son empresas que cuentan con equipos profesionales formados por personas con una experiencia específica en un ámbito concreto y, muy posiblemente, sean los propios socios los que se encargan de la mayoría de las funciones. En las Scaleups el talento humano es más variado. Entre ellos hay profesionales con cierta notoriedad en el sector en el que se encuentran y trabajadores especializados en las diferentes áreas.

Las Startups tienen un equipo pequeño, un capital generalmente grande pero limitado y un producto no probado o dando sus primeros pasos por lo que, en caso de que las cosas vayan mal, el riesgo no es muy grande. En las Scaleups el negocio está más consolidado, el equipo está establecido, tienen capital procedente de inversores que esperan resultados y cuentan con un producto o servicio que desean proteger.

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