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El episodio de Doraemon en el que Nobita se convierte en empresario es una historia cómica sobre las consecuencias inesperadas de la fama y el éxito repentino. Todo comienza cuando Nobita obtiene una calificación perfecta en un examen, algo tan inusual que nadie le cree.

Nobita Nobi, el protagonista de Doraemon.

Desesperado por ser reconocido, Nobita recurre a Doraemon, quien le proporciona un robot publicitario para anunciar su logro. Este invento, sin embargo, causa un revuelo mayor del esperado, llevando a Nobita a ser el centro de atención no deseada, incluso apareciendo en televisión y siendo acosado por todos.

Doraemon intenta revertir la situación, pero la madre de Nobita descubre la calificación de su hijo y se llena de orgullo. En resumen, la historia ilustra cómo un éxito académico inesperado transforma a Nobita en una figura empresarial efímera, resaltando la importancia de la humildad y la gestión de la atención pública.

La intervención de Doraemon con un invento futurista desencadena una serie de eventos cómicos.

Otro Resumen de Doraemon: El Plan de Nobita para Aprobar

Nobita, frustrado por sus constantes malas calificaciones, idea un plan para robar los exámenes respondidos utilizando la máquina del tiempo. Al intentar infiltrarse en las casas de Shizuka, Suneo y Dekigusu, se encuentra con un obstáculo misterioso: él mismo del futuro.

Doraemon y Nobita juntos en una de sus aventuras.

A pesar de sus intentos de hacer trampa, Nobita se enfrenta a obstáculos inesperados, lo que lo lleva a obtener una calificación ligeramente mejor de manera honesta. Al final no puede hacer trampa, pero las cosas salen mejor de lo que esperaba porque saca un seis y medio.

Este episodio ilustra la frustración de Nobita con sus malas calificaciones y su intento de cambiar su destino mediante un viaje en el tiempo.

La Robotización y el Futuro del Empleo

El miedo a la robotización y a una tecnología que presagia el fin del trabajo no es nuevo, en los últimos meses ese miedo se ha instalado en los salones de las casas a través de la televisión y los medios de comunicación.

A pesar de que los informes especializados como el de Technology at Work v2.0, hablan citando informes del Banco Mundial, de un riesgo de trabajos reemplazados por máquinas en los próximos años de 77% para China, 72% para Tailandia, 69% para la India, un 57% en los países de la OCDE, un 47% para EE.UU, o un 35% para el Reino Unido.

Se puede observar que esta pérdida de empleo afecta más a los países emergentes que a los países con renta per cápita alta como EE.UU o los de la OCDE en general, donde se concentran los mayores mercados del mundo.

Las diferencias en el impacto geográfico de la pérdida de empleo vinculada a la robotización tienen también que ver con que hasta ahora las máquinas son mejores que las personas en tareas repetitivas o rutinarias, pero no en la creación de nuevas ideas o en la reacción a situaciones inesperadas o en el tratamiento a otros seres humanos como por ejemplo lo relativo a los trabajos de cuidados en sociedades fuertemente envejecidas.

Existen tres cuellos de botella en la robotización: la percepción y la manipulación; la inteligencia creativa; y la inteligencia social. Pero el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) va precisamente en la línea de desarrollar esos aspectos más “humanos” en las máquinas que harían también a los empleos resguardados por ese triple cuello de botella, más vulnerables.

La tecnología no es un aspecto independiente de nuestra organización social, política y económica, o de nuestras culturas. Y servirá para los intereses de quienes tengan más poder o logren imponerse sobre los demás.

Riesgos globales en el mundo.

Si la concentración de poder que vivimos en la actualidad no se rompe, será difícil que los avances tecnológicos tengan un poder democratizador del bienestar común como sueñan muchas personas expertas en nanotecnología.

Los robots pueden ayudarnos a liberar tiempo de trabajo, a repartir mejor ese trabajo y a ocupar nuestros tiempo en tareas que nos satisfagan más como personas y por tanto, generar sociedades más sanas y pacíficas.

Si miramos cómo se han distribuido las ganancias en productividad en los dos últimos siglos, veremos que no han sido principalmente en torno a liberar más tiempo de trabajo, tampoco en el ámbito doméstico.

Mientras las estimaciones sobre la pérdida de empleos son numerosas, escasean las estimaciones sobre los efectos del reparto de trabajos y beneficios, o sobre qué empleos se crearán y en qué sectores. Si miramos al pasado, esto último ocurrirá sin duda. Lo que no sabemos es en qué condiciones.

Se dice que esta vez el ritmo del cambio tecnológico es más acelerado, lo cual es cierto, y también su intensidad, que también es cierto, y, sobre todo, en que en esta ocasión, en comparación con lo ocurrido en el pasado, sus beneficios no estarán igualmente repartidos.

Es cierto que cuando se pone en marcha un proceso de cambio tecnológico, suele ir unido a la generación de muchos empleos redundantes, pero también a la aparición de otros nuevos. Como escribí hace unas semanas en este mismo periódico (Los robots pueden cuidar de nosotros pero les traemos sin cuidado), a lo largo de la historia, los cambios tecnológicos han llevado a un cambio en la composición y la estructura del empleo, pero no han supuesto su reducción.

En muchas ocasiones las y los trabajadores que han visto desaparecer sus puestos de trabajo y hasta sus profesiones han tenido dificultad de reciclarse en otros sectores profesionales, derivando en una situación de paro, y una pérdida de bienestar para muchas personas e incluso para regiones enteras si estaban sectorialmente especializadas en los sectores afectados.

Pero, al mismo tiempo, se han generado otros empleos que, si bien no han sido necesariamente ocupados por los trabajadores que previamente habían perdido su empleo, han demostrado que el cambio tecnológico nunca ha traído el fin del trabajo.

Estimaciones de Reemplazo de Empleos por Máquinas

Según informes del Banco Mundial citados por el Citi GPS de la Martin School de la Universidad de Oxford, el riesgo de trabajos reemplazados por máquinas en los próximos años varía significativamente por país:

País Riesgo de Reemplazo
China 77%
Tailandia 72%
India 69%
Países de la OCDE 57%
EE.UU 47%
Reino Unido 35%

Quebró su empresa, fue taxista y volvió a empezar: Historia de éxito / Jesús Salazar, Koplast