Si estás a punto de lanzarte a la aventura del emprendimiento, es crucial alimentarte de conocimientos que te ayuden a tomar decisiones acertadas. Los libros emprendedores son una fuente invaluable de experiencias y tácticas que han sido puestas a prueba por otros. A continuación, exploraremos dos obras fundamentales: "El Arte de Empezar" de Guy Kawasaki y "El Libro Negro del Emprendedor" de Fernando Trías de Bes.
"El Arte de Empezar" de Guy Kawasaki
Guy Kawasaki, hawaiano de origen japonés-norteamericano, saltó a la fama en 1984 cuando se convirtió en el responsable de Macintosh. La compañía le contrató como "evangelista", con la idea de promover la imagen de marca colaborando con gente externa a la empresa. Kawasaki fue capaz de crear una legión de entusiastas de Apple en uno de los peores momentos de la historia de la marca.
Kawasaki aporta consejos prácticos, contrastados en el día a día, a jóvenes que estén creando una empresa en el garaje de su casa, intraemprendedores que hacen nuevos proyectos dentro de una gran organización o congregación religiosa. Este libro está escrito desde la óptica de la responsabilidad social corporativa, de hecho su último capítulo se titula "el arte de ser buena persona".
Estructura del Libro
En la estructura del libro queda claro que el autor ha hecho un gran esfuerzo por condensar su experiencia y mostrarla de una forma organizada a la vez que clara y amena, de modo que en un primer vistazo queda patente la dispersión de los temas tratados: empezar y posicionarse, cómo hacer una presentación o escribir un plan de negocios, la austeridad, contratar, conseguir capital, asociarse, crear una marca, "hacer llover" (vender) y como ser una buena persona.
Para que cosas tan dispares tengan un hilo conductor, estos once capítulos se estructuran en: causa, articulación, puesta en marcha, proliferación y obligación.
Capítulos Clave
- El arte de empezar: Anima a ponerse en marcha y crear algo con sentido, de modo que se elabore un modelo de negocio de largo recorrido que, poco a poco, se irá matizando.
- El arte de posicionarse: Trata las aspiraciones, el nicho de mercado o la elección del nombre de la empresa; así como la forma de llegar a más gente que entienda el mensaje en un contexto dado.
- El arte de venderse: Anima a ir al grano. Propone un ejercicio en el que imaginamos tener sentado sobre nuestro hombro a un hombrecillo mientras hacemos una presentación en público; cada vez que decimos algo, el hombrecillo nos susurrará ¿Y qué?, de modo que lo mejor será responderle "por ejemplo...".
- El arte de escribir un buen plan de negocio: Desde un enfoque práctico, nos lleva de más a menos, o como dice el propio autor desde el telescopio al microscopio.
- El arte de salir adelante con tus propios recursos: Consejos e ideas sencillas pueblan las páginas, sólo por citar algunas: "la probabilidad de que encuentres un inversor es menor a que te fulmine un rayo mientras buceas en una piscina en un día soleado..." "Piensa en el flujo de caja y no en la rentabilidad, para lo cual se recomienda empezar como una empresa de servicios..."
- El arte del reclutamiento: Aconseja reclutar a gente con más talento que uno mismo.
- El arte de ser buena persona: Invita al emprendedor a crear algo con sentido y que haga del mundo un lugar mejor.
Es, en resumen, un libro que no sirve para aprender en sí, sino más bien para aprender a actuar.
El Arte de Empezar (Guy Kawasaki) - Resumen Animado
"El Libro Negro del Emprendedor" de Fernando Trías de Bes
En el libro negro del emprendedor, Fernando Trías de Bes nos enseña cuales son los principales “Factores Clave del Fracaso”, o FCF por sus siglas, a través de 14 “asaltos” haciendo una analogía al boxeo, a partir de los cuales, si logramos “mantenernos en pie” quiere decir que estamos en condiciones de ser verdaderos emprendedores.
Al leerlo es muy fácil para cualquier emprendedor, incluso a los que consideramos “exitosos”, sentirse identificado con al menos uno de los Factores Clave del Fracaso que nos presenta este Libro Negro del Emprendedor. Pero lo importante de este libro radica en ponernos en alerta sobre los problemas más frecuentes por los que fracasan los emprendimientos y de esta forma aprender no solo de nuestros errores, si no también de los errores de quienes ya lo han intentado antes y de esta forma intentar anticiparnos.
Estructura del Libro
El libro esta estructurado en 5 áreas, dentro de las cuales se agrupan los 14 Factores Clave de Fracaso o FCF.
Primero veamos un listado a modo de resumen y luego comentaremos brevemente cada uno de ellos.
Factores Clave del Fracaso (FCF)
- Naturaleza de la persona para emprender:
- Emprender con un motivo, pero sin una motivación.
- No tener carácter emprendedor.
- No ser un luchador.
- Socios:
- Contar con socios cuando en realidad puede prescindir de ellos.
- Escoger socios sin definir criterios de elección relevantes.
- Ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo.
- Falta de confianza y comunicación con los socios.
- La Idea de Negocio:
- Pensar que de la idea depende el éxito.
- Adentrarse en sectores que no gustan o que desconoce.
- Escoger sectores de la actividad poco atractivos.
- La situación familiar del emprendedor:
- Hacer depender al negocio de las necesidades familiares y ambiciones materiales.
- Emprender sin asumir el impacto que tendrá sobre nuestro equilibrio vital.
- La gestión del crecimiento:
- Crear modelos de negocio que no dan beneficios rápidamente y de modo sostenible.
- Ser emprendedor y no empresario, y no retirarse a tiempo.
Resumen de Cada Factor Clave de Fracaso
Primera Parte: Naturaleza de la persona para emprender.
- Emprender con un motivo, pero sin una motivación.
El autor comienza aclarando que la idea es el objeto del negocio, pero no un motivo válido por sí mismo. Luego enumera los 15 “lamentables motivos del emprendedor”, que los interpreta como huidas del emprendedor, pero no como motivos suficientes para emprender.
Finalmente, termina dejando en claro que el motivo es irrelevante mientras haya motivación, es decir, si está suficientemente ilusionado con el hecho de emprender.
- No tener carácter emprendedor.
Emprender es una forma de vida y de enfrentarse al mundo, entonces la pregunta que intenta responder es ¿Cómo saber si uno tiene carácter de emprendedor?
Entonces define al Emprendedor “aquél a quien lo incierto procura un especial placer” y por lo tanto es una persona que disfruta con la incertidumbre y la inseguridad de qué pasará mañana.
En este aspecto es tajante y dice “Si usted es una persona que no disfruta con la incertidumbre, es que no es un emprendedor”.
Emprender se convierte en un medio y en un fin al mismo tiempo.
- No ser un luchador.
Como resalta el autor, es necesario que el emprendedor cuente con un espíritu luchador para las adversidades, porque tarde o temprano estas llegaran.
Por esto, es importante tener capacidad para examinar los errores, aprender qué se está haciendo mal cuando uno se equivoca, corregirlo y cargar las energías para afrontar los nuevos desafíos.
Un recordatorio importante es que “no fracasan las ideas, fracasan las personas”, y en sintonía a este concepto, agregó que el único fracaso verdadero es abandonar, todo el resto son pequeños tropezones que se deben convertir en aprendizajes.
Segunda Parte: Socios.
- Contar con socios cuando en realidad puede prescindir de ellos.
Este “asalto” comienza con la frase jocosa “antes sólo que bien acompañado”, más allá de parafrasear a una frase popular, lo importante es que nos invita a la reflexión de si realmente necesitamos un socio e indagar en los motivos por los cuales generalmente buscamos uno cuando comenzamos.
Menciona que los emprendedores inexpertos buscan compañeros de viaje más por el miedo, por la aversión al riesgo y por el querer sentirse acompañados que por verdadera necesidad.
Asóciese si y sólo si, no le queda más remedio.
- Escoger socios sin definir criterios de elección relevantes.
En caso de que el socio sea realmente necesario, hay un criterio fundamental para su elección y es que comparta tu misma escala de valores. En tal sentido, afirma:“Es mucho mejor un socio mediocre cuyos principios estén bien alineados con los suyos que un tipo brillante sin escrúpulos”.
Hay que escoger a alguien que nos aporte valor, porque más valor implica más conocimientos, más trabajo y mejores ideas. La persona con la que se asocie debe ser alguien cuya opinión le merezca respeto y que sea una autoridad para usted.
Por último, es fundamental hablar y explicar cuál es la ambición que se persigue con el proyecto y que esta ambición esté plenamente compartida sin ningún tipo de duda.
- Ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo.
En este “asalto” del Libro Negro del Emprendedor, el autor nos da unos consejos prácticos acerca de como pactar con los socios.
Cada cosa debe tener su correspondiente valor. En este sentido, se debe de valorar cualquier aportación: Dinero, Activos y el trabajo que aporta cada socio.
- Falta de confianza y comunicación con los socios.
Vinculado al FCF anterior y al primer pacto que recomienda, acerca de cómo vamos a separarnos de nuestros socios, comienza analizando cuales son las causas más comunes de separación entre los socios.
En este sentido y como medicina ante estos posibles conflictos con los socios recomienda esos atributos que son necesarios para las relaciones entre socios, pero también para cualquier relación sana: comunicación, comprensión, paciencia, confianza, fidelidad y flexibilidad.
Tercera Parte: La Idea de Negocio.
- Pensar que de la idea depende el éxito.
Cambiando a la tercera parte se aborda el concepto de la idea y se deja en claro que la idea en sí misma no vale nada, lo importante es la forma en que se ejecuta la idea. En este sentido rescato la frase: “más vale una idea mediocre brillantemente implementada que una idea brillante mediocremente implementada”.
Un consejo útil que aporta Fernando es NO se centrarse en qué le van a comprar, sino en por qué le van a comprar. En otras palabras, lo importante NO es el producto, sino la ventaja o el valor que le está agregando a su potencial cliente.
- Adentrarse en sectores que no gustan o que desconoce.
Una frase que podría ser una obviedad, pero realmente no lo es, y es importante sentarnos a meditarlo unos minutos: “El sector es una decisión y no una consecuencia”. Es decir, es importante que elijamos y conozcamos el sector en el cual nos estamos metiendo, porque las “reglas del juego” cambian mucho de un sector a otro.
En el caso que no conozcamos el sector, lo primero es asumir lo que no sabemos y lo segundo es buscar a alguien que este metido y conozca del mismo, por dos razones, la primera saber como uno debe moverse y la segunda es tener una red de contactos dentro del mismo que nos permitan en primera instancia sobrevivir y luego crecer.
Estos dos libros ofrecen una visión completa y práctica del mundo del emprendimiento, desde la motivación inicial hasta la gestión de los desafíos y la importancia de las relaciones personales en el éxito empresarial.
