El liderazgo es una tarea permanente en la cual el conocimiento de sí mismo va madurando de manera continua. Los líderes prosperan al entender quiénes son y qué valoran, al observar malsanos puntos de debilidad que los descarrilan y al cultivar el hábito de continua reflexión y aprendizaje. El liderazgo personal es una tarea permanente en la cual el conocimiento de sí mismo va madurando de manera continua. Todos estos cambios requieren un continuo crecimiento equilibrado y una evolución como líder.
Editado por Granica en 2005, lo reedita ahora Sal Terrae, y creemos que merece la pena recordar este libro, ahora que se habla tanto de esta orden religiosa. Y encuentra -y desarrolla como hilo conductor del libro- cuatro cualidades que cree que están en la raíz del dinamismo jesuítico: el conocimiento de uno mismo, el ingenio para afrontar situaciones nuevas con propuestas creativas, el amor como impulso y un heroísmo capaz de afrontar grandes dificultades. El autor rastrea, sobre todo en los primeros dos siglos de la Compañía, desde San Ignacio hasta la supresión, cuáles son las cualidades de los jesuitas que les pusieron en muchas vanguardias.
En este contexto, el libro "El liderazgo al estilo de los Jesuitas" de Chris Lowney, quien tras abandonar la Compañía de Jesús, analiza los principios de liderazgo decisivos para el éxito de los jesuitas desde 1540 y que pueden ser aplicados por cualquier empresa.
Principios Clave del Liderazgo Jesuita
San Ignacio de Loyola parte de la base de que todos somos líderes y dirigimos todo el tiempo, el liderazgo nos nace desde adentro y determina quién soy así como que hago, el liderazgo no es un acto, es mi vida, una manera de vivir y que la tarea de hacerme líder es un proceso continuo que se estructura en cuatro principios. Lowney describe los principios que fueron decisivos para el éxito de los jesuitas y que definen su estilo de liderazgo. Y que, por tanto, pueden ser aplicados por cualquier empresa.
1. Conocimiento de Uno Mismo
El conocimiento de uno mismo, el arma secreta de los jesuitas, arraiga y nutre el liderazgo: el que descubre quién es, qué quiere y hacia dónde va, ya ha dado el primer paso hacia el liderazgo. Lo más importante es que el conocimiento de uno mismo no es un proyecto de una sola vez, es permanente. Además de la evaluación inicial que uno debe hacer de sus fortalezas y debilidades, valores y defectos, está el hábito diario de la reflexión. Supone preguntarse si se ha aplicado al trabajo de hoy imaginación o se ha contentado con hacerlo sólo para salir del paso.
En los talleres de autoconocimiento y desarrollo de fortalezas donde los participantes, mediante la reflexión personal, y a veces con la ayuda de algún test encuentran sus talentos, pasiones y lo emparejan con lo que la organización o el mercado donde actúan necesitan las empresas de hoy lo utilizan para ofrecer planes de desarrollo para ofrecer a sus colaboradores oportunidades de crecimiento de carrera, hace más de 450 años Ignacio encontró y diseño los ejercicios espirituales a fin de que cada persona pueda desarrollar el conocimiento de sí mismo como un primer paso para encontrar su camino y lugar en el mundo.
La reflexión parte del supuesto de que hasta los líderes cometen errores, de que podemos aprender de ellos y de que cada uno tiene una capacidad ilimitada de crecer y desarrollarse. El ingenio realza el conocimiento de sí mismo: Ese conocimiento de sí mismos no sólo los predisponía para el ingenio sino que las nuevas ideas, culturas y retos personales les ofrecían oportunidades sin fin de refinar dicho conocimiento. Durante las meditaciones de los ejercicios espirituales, los novicios hacían primero inventario de sus debilidades y de los apegos desordenados que estorbaban el cambio, pero continuaban el aprendizaje con las experiencias de la vida real.
Tomar conciencia de sí mismo es un producto nunca terminado. Los ejercicios de Ignacio de Loyola infundían “indiferencia”, o sea desapego a lugares y posesiones, porque lo contrario puede dar por resultado indebida resistencia al movimiento y al cambio. Sólo quienes conocen sus debilidades pueden enfrentarse a ellas o incluso superarlas. Quien sabe lo que quiere puede buscarlo enérgicamente.
2. Ingenio
El ingenio, predispone a las personas a vivir y a pensar de una manera original: el ingenio lleva a las personas que quieren ser líderes a arrancar de raíz todo temor a lo desconocido, a sus prejuicios, a la aversión al riesgo. San Ignacio de Loyola lo llamaba: "vivir con un pie levantado". Este concepto íntimamente ligado al de la innovación, la creatividad y el ingenio, aspectos claves que en este cambio de paradigma, ante el avance de la inteligencia artificial son claros diferenciadores del ser humano.
En el ingenio jesuita hay dos ingredientes vitales. La indiferencia los libra de los prejuicios, apegos y temores, y de la estrechez de criterio que impiden la exploración entusiasta de nuevas ideas y oportunidades. El ingenio jesuita consiste en su capacidad de innovar, de absorber nuevas perspectivas, de responder rápidamente a las oportunidades o amenazas, y de abandonar estrategias que ya no sirven para adoptar otras nuevas. Su confianza para proceder así descansaba no sólo en la indiferencia sin también en su capacidad de identificar lo no negociable.
La indiferencia o desprendimiento es la materia prima de el ingenio, y una vez que los primeros jesuitas la alcanzaban, Loyola los soltaba para que se gobernaran a sí mismos. La indiferencia esencial para el ingenio. Los líderes seacomodan y hacen acomodar a los demás en un mundo cambiante.
3. Amor
El amor, comunica propósito y pasión al ingenio y al heroísmo; eso se traduce en la convicción de que cada uno da lo mejor de si mismo cuando trabaja para otros que ofrecen apoyo y afecto verdadero. El amor permite a una compañía acoger a todos los talentos, sin preocuparse por su religión, color, posición social o credenciales.
Este punto central en la filosofía Ignaciana, solo puede ser entendido como el servicio hacia los demás, hacia los más desprotegidos, ecuación que aún está pendiente en nuestra sociedad, felizmente en los últimos años varias organizaciones han avanzado implementando modelos de gestión basados en valores, participación de los colaboradores, y sobre todo programa de responsabilidad social empresaria y cuidado del ecosistema donde se encuentra. Mucho antes de que el amor sea una virtud corporativa que mejora el comportamiento del equipo, viene una posición personal de liderazgo. Los líderes perseveran: Los líderes perseveran.
El Dr. Seligman enfoco mucha de su investigación de Psicología Positiva hacia la creación de confianza y a facilitar entornos positivos donde las personas encuentren la felicidad en las actividades que realizan, donde no solo la competencia y la confiabilidad son factores claves, sino que el cuidado de las personas, el querer lo mejor para ese prójimo que está a mi lado y el hacer lo que decimos que íbamos a hacer constituyen la prueba fehaciente de relaciones positivas en las organizaciones. No solo se consigue mayor calidad de vida sino que también más compromiso para con esas organizaciones.
Esta descripción, aunque un poco simple, capta la inconfundible pasión de excelencia que anima a los líderes amantes. Para Loyola dirigir era ayudar a los demás a ir a toda velocidad hacia la perfección.
4. Heroísmo
El heroísmo, medido por cómo se responde a las oportunidades que se presentan: los líderes no esperan hasta que llega el gran momento, se lanzan a captar la oportunidad que está a su alcance y extraen de ella la mayor riqueza posible. Liderazgo heroico consiste en motivarse a sí mismo para dar un rendimiento superior y concentrarse en el rico potencial de cada momento.
El examen diario de conciencia arroja luz constante sobre conductas o resultados que se queden cortos de las aspiraciones; el hábito de reflexión de los jesuitas les niega el lujo de dejarse llevar por la corriente. Liderazgo heroico es ir más allá y ver que el bienestar del mundo entero depende de lo que uno hace. El liderazgo movido por el magis lleva inevitablemente al heroísmo.
Un incansable instinto contracultural que desafía permanentemente el statu quo va incorporado en el heroísmo jesuita. La energía integral del magis señala siempre un enfoque mejor del problema que se trae entre manos o algún reto que valga más la pena cometer. Este empieza cuando cada persona considera, interioriza y da forma a su misión. Ya sea que se trabaje dentro de una gran organización o por cuenta propia, ninguna misión es motivadora mientras no sea personal; y sólo es sostenible cuando uno hace de la busca del magis un hábito diario reflexivo.
¿Cómo puede uno no estar motivado cuando el bienestar del mundo entero depende de lo que uno haga? El heroísmo jesuita no es simplemente una respuesta a una crisis sino un enfoque de la vida, elegido deliberadamente: no se juzga por la escala de la oportunidad sino por la calidad de la respuesta. El liderazgo suele ser cuestión de nadar contra la corriente y se hace más difícil aun cuando se presente una oportunidad tentadora de dejarse llevar aguas abajo. Los ejercicios espirituales preparaban a los novicios para considerar su capacidad de heroísmo todos los días.
Liderazgo heroico es ir más allá y ver que el bienestar del mundo entero depende de lo que uno hace. Liderazgo heroico consiste en motivarse a sí mismo para dar un rendimiento superior y concentrarse en el rico potencial de cada momento. Magis: el impulso infatigable de buscar algo más en toda oportunidad y la confianza de encontrarlo. El liderazgo heroico es un trabajo exigente que jamás termina. Incluye la voluntad de seguir uno cuestionando y examinando continuamente sus propios métodos, tácticas, valores y culturas.
Aplicación Práctica del Liderazgo Jesuita
El liderazgo al estilo jesuita, invita a cada uno a evaluar su impacto diario, a rectificar si es necesario y a definir qué es lo que se quiere dejar como impronta. Invita también a transformar un liderazgo casual por un liderazgo deliberado de cada uno y de los demás. Ningún instrumento de liderazgo es tan eficaz como el ejemplo de la propia vida del líder. Lo que él es. Lo que él hace. Qué principios se reflejan en sus actos. Quien quiera que su equipo actúe "heroicamente", ha de ser él mismo un héroe. Si quiere que sus empleados se apoyen unos a otros, apóyelos con el estímulo, con la lealtad. Y todos juntos, "correr a toda velocidad hacia la perfección". Uno de los mandatos de Ignacio de Loyola.
Finalmente, el liderazgo al estilo jesuita exige dejar de actuar como si estuvieras dirigiendo a seguidores y empezar a actuar como líderes de líderes, hacer lo que ayuda a otros a liderar. Y para ello, "quamplurimi et quam aptissimi". Buscar "tantos como sea posible y los más aptos de todos".
El Liderazgo al Estilo de los Jesuitas 1
Tabla resumen de los principios clave del liderazgo Jesuita
| Principio | Descripción | Aplicación |
|---|---|---|
| Conocimiento de Uno Mismo | Entender las propias fortalezas, debilidades y valores. | Reflexión diaria, autoevaluación constante. |
| Ingenio | Capacidad de innovar y adaptarse a nuevas situaciones. | Desapego de prejuicios, apertura a nuevas ideas. |
| Amor | Comunicar propósito y pasión, apoyar y valorar a los demás. | Servicio a los demás, crear entornos positivos. |
| Heroísmo | Aspirar a grandes logros y motivar a otros a hacer lo mismo. | Aprovechar cada oportunidad, buscar la excelencia. |
