El orden internacional está en constante evolución y la hegemonía de Estados Unidos ha sido desafiada por el auge de China. En este contexto, Estados Unidos busca reafirmar su liderazgo global bajo una nueva administración.
Un Gobierno Tecnocrático y la Revolución Digital
La nueva administración de Estados Unidos se distingue por ser el primer Gobierno tecnocrático en la historia del país. Las políticas económicas se diseñan en colaboración con líderes de gigantes tecnológicos como Google, Amazon, Apple, Meta o OpenAI. Este modelo de colaboración entre el sector público y privado promete tener un impacto significativo en las políticas públicas, especialmente a través del control y el aprovechamiento de datos masivos.
Trump regresa con experiencia de gobierno y dispone de una agenda política renovada, enfocada en abordar la Revolución Digital y recuperar el poder global que desde la (aún) primera potencia mundial percibe como erosionado, principalmente por la influencia de China.
El Proyecto StarGate
Un ejemplo paradigmático de esta visión es el proyecto StarGate, una gigantesca infraestructura de procesamiento de datos impulsada por empresas como OpenAI, SoftBank y Oracle, con una inversión estimada de 500.000 millones de dólares. Este proyecto no solo generará más de 100.000 empleos, sino que también abrirá el debate sobre los límites éticos y legales del procesamiento masivo de datos y su impacto en los derechos fundamentales de los ciudadanos.
El objetivo de StarGate es desarrollar una superinteligencia artificial que coloque a EE. UU. a la vanguardia de la innovación tecnológica global. Aunque se trata de una iniciativa privada, el Gobierno ha prometido acelerar su desarrollo mediante incentivos y apoyo regulatorio.
Reconfiguración de Alianzas y Oportunidades para Europa
En este contexto, las alianzas tradicionales de Estados Unidos están siendo reconsideradas. Europa ha dejado de ser una prioridad porque el interés de Washington se centra en contrarrestar el ascenso del gigante asiático y reforzar alianzas con nuevos países emergentes. Esta reconfiguración internacional ofrece a la Unión Europea la oportunidad de jugar un papel clave entre las dos grandes potencias, especialmente liderando el debate sobre el uso de la tecnología y la inteligencia artificial. También ofrece a China una oportunidad para reforzar sus alianzas comerciales con la Unión Europea.
Regulación de la Inteligencia Artificial: Una Visión Dividida
En EEUU hay un creciente enfoque por generar un marco regulatorio más laxo para el uso de la tecnología. Esta visión se contrapone con Europa, que ha adoptado una postura más restrictiva en la regulación digital con iniciativas como la Ley de IA y la Ley de Servicios Digitales (DSA). Estas normativas buscan proteger derechos fundamentales, garantizar la seguridad y establecer principios éticos en el uso de tecnologías avanzadas.
El contraste del (nuevo) modelo regulatorio americano y el europeo plantea una pregunta clave: ¿cómo encontrar el equilibrio entre regulación y desarrollo tecnológico? Un exceso de regulación, como señala el informe Draghi, podría sofocar la innovación, aumentar los costes para las empresas y dificultar la entrada de nuevos actores en el mercado. Por otro lado, la falta de regulación puede derivar en abusos corporativos, vulneraciones de privacidad y desigualdades sociales.
La gestión masiva de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial requieren un debate global sobre los límites éticos y legales de estas tecnologías. En este contexto, Europa puede desempeñar un papel crucial al liderar el debate sobre los estándares éticos y la regulación sostenible en la tecnología.
Continuidades y Rupturas en la Política Exterior de EE.UU.
Las administraciones de Biden y Trump reflejan modelos distintos de liderazgo estadounidense que definen la política exterior del país. La primera hace referencia a esa vertiente aislacionista que trata de ejercer un liderazgo en el escenario global mediante el fortalecimiento interno; la segunda a cómo dichos valores obligan al Estado norteamericano a defenderlos interviniendo a lo ancho y largo del mundo.
A pesar de las diferencias en los enfoques de Biden y Trump, existen tres continuidades clave en la política exterior de Estados Unidos que reflejan tradiciones persistentes, aunque con ciertas adaptaciones tácticas. Otra clara continuidad es la identificación de China como principal competidor estratégico, así como los desafíos que se derivan de la emergencia del gigante asiático.
Análisis | La política exterior de Trump redefine las alianzas y rivalidades de EE.UU.
La política exterior de Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump guarda reminiscencias tanto de la Doctrina Monroe como del enfoque geoestratégico de Theodore Roosevelt. A su vez, los intentos por relocalizar en suelo nacional ciertos sectores manufactureros, especialmente de alto valor añadido, ha sido una línea a seguir desde el primer mandato de Trump, a pesar de que la administración Biden haya empleado medios diferentes para su consecución.
El cambio de liderazgo estadounidense, a pesar de encontrar un precedente durante el primer mandato de Trump, supone una fractura histórica con la proyección exterior que se venía implementado en Estados Unidos desde el fin de la Guerra Fría.
El Estilo Trump: Improvisación y Desafío a las Normas
En el imperio del disparate, Donald Trump se ha convertido en el rey indiscutible. El presidente de EEUU ha convertido la chifladura (aparente o no) en un método de hacer política cada vez más extendido. Amenaza, rectifica, exagera, bromea, miente, ridiculiza, acosa, se contradice y vuelve a empezar.
Desde su primer desembarco en la Casa Blanca en enero de 2017, la salud de Trump, sobre todo la mental, ha generado todo tipo de polémicas en su país. El presidente de EEUU ha convertido la chifladura (aparente o no) en un método de hacer política cada vez más extendido.
El Nuevo Orden Mundial Según Trump
El jueves por la tarde le preguntaron a Kevin Hassett, gurú económico de la Casa Blanca y uno de los favoritos para ser el próximo presidente de la Reserva Federal estadounidense, qué se puede esperar del discurso que Donald Trump pronunciará en los próximos días en Davos. Hassett, sin dudar, respondió que habría "una mirada al nuevo orden mundial que el presidente está creando".
Trump es el primer líder estadounidense en buscar activamente un nuevo marco que no esté determinado por reglas e instituciones multilaterales, sino por la ley de los más fuertes, el juego de suma cero, el poder más crudo. Hombres como él (Putin, Xi, Erdogan, Modi), con ideas claras y capaces de llegar a acuerdos entre ellos. Un orden de fuerza, influencia y esferas, no de ley.
Con la Administración Trump, EEUU ha renunciado a ejercer el liderazgo del orden internacional creado tras la Segunda Guerra Mundial. Un orden modelado por Washington pero que ahora, para una mayoría del país, ha dejado de responder a sus intereses.
Conclusión
La nueva etapa de Trump en la Casa Blanca plantea un gran interrogante: ¿será capaz de transformar el liderazgo global mientras enfrenta los retos de un mundo multipolar y tecnológicamente interconectado? El desafío de la nueva administración de Estados Unidos será equilibrar la ambición tecnológica con los principios éticos y democráticos, asegurando que el progreso no comprometa los derechos fundamentales.
