Da qué pensar el exceso de nostalgia que nos embriaga a la hora de consumir obras de evasión. La melancolía nos atrapa antes de tiempo gracias a la maquinaria de una cultura popular cada vez más anclada en el pasado. La furia por los años 80 no cesa. Hay quien siente nostalgia por tiempos que ni siquiera ha vivido.
Aunque rememorar, con exactitud, las sensaciones que tuvimos en la infancia es imposible, exprimir los recuerdos de cualquier época pasada, no necesariamente mejor, da lugar a estrenos comerciales como 'Karate Kid: Legends', o cómo intentar llevar al cine a las nuevas generaciones, arrastradas a las salas por sus ancestros, poseídos por una añoranza preocupante. 'Karate Kid: Legends' apela sin rubor a la memoria emocional.
Comienza con imágenes con olor a celuloide, situadas años atrás, en 1986, rescatando una secuencia de antaño interpretada por Ralph Macchio y Pat Morita, los rostros de la leyenda. La película no tarda en conectar con un fragmento de animación con voz en off que habla del legado de las artes marciales y de la relación entre el karate y el kung fu, principal motivación de un relato de autosuperación que no se distancia, en absoluto, de nada que no hayamos visto ya con anterioridad.
La acción salta al presente, en China, donde el señor Han, el entrañable rol interpretado por Jackie Chan -presentado en el reboot de 2010, con el hijo de Will Smith-, cuenta con un alumno aventajado: Li Fong, a quien encarna Ben Wang, visto en 'Chino americano', la serie de Disney + con vocación familiar, basada en el cómic homónimo (el joven intérprete duplica prácticamente su papel). El pequeño luchador aprendiz debe abandonar su Pekín natal y afincarse con su madre en Nueva York.
A partir de entonces asistimos a la repetición de la fórmula trillada. El protagonista adolescente tiene que vérselas con un macarrilla e intercambiar impresiones a bofetadas debido a que les gusta, sorpresón, la misma fémina. El chulito desafiante le trae por la calle de la amargura al menudo paladín, cuyas patadas voladoras no aciertan en los primeros combates. El desubicado protagonista encuentra en el kung fu una disciplina que le permite empoderarse.
Por supuesto, en ningún momento 'Karate Kid: Legends' se permite el lujo de hablar de integración o cualquier tema social adyacente. El filme va directo al grano, con una llamativa estructura esquemática, como si el relato hubiera sido sintetizado al máximo, lo que permite ofrecer un resultado de fácil asimilación, para todos los públicos. Hora y media que se pasa volando, para no permanecer mucho más en nuestra mente. Montajes por corte que resumen los entrenamientos y las peleas, con algún flash-back que aporta información sobre el inevitable trauma del protagonista, una pesada carga que le impide avanzar.
Li se apunta a una competición de artes marciales en la ciudad, como cabe esperar, con la inestimable ayuda de Macchio y Chan, quienes retoman sus papeles de Daniel LaRusso y el señor Han para convertir a un debutante en un campeón, combinando el karate y el kung fu en una nueva aventura descafeinada, que no arriesga y se limita a apostar por la nostalgia. Completan el reparto principal Ming-Na Wen ('Mulan'), Sadie Stanley ('Kim Possible') y Joshua Jackson ('Somos los Mejores').
'Karate Kid: Legends' ofrece buenas peleas y no aburre en ningún momento, al margen de su falta de ideas. Hay un guiño a la serie 'Cobra Kai', por supuesto, cuyos inicios tienen todo lo que le falta a un lanzamiento que expande las aventuras y desventuras del chico de la mítica patada frontal.
La llave de la garza, la técnica de la grulla, asentó un precedente en el ámbito del cine juvenil de superación en los años 80. El éxito de 'Karate Kid, el momento de la verdad' -quién se acuerda de este título en castellano-, mayor del esperado, abrió las puertas a varias secuelas y propuestas derivadas.
Dirigida por John G. Avildsen, oscarizado por su labor en 'Rocky', es un título de culto de los 80, marcó a una generación y su protagonista, Ralph Macchio, saltó a la palestra gracias a su intervención en un éxito absoluto de taquilla que le catapultó a una fama efímera (antes colaboró en el reparto coral de 'Rebeldes', de Francis Ford Coppola). Daniel es nuevo en la ciudad. Su deseo es hacer nuevos amigos, pero unos estudiantes de kárate le hacen la vida imposible, hasta que conoce al maestro Miyagi, experto en artes marciales. Bajo su tutela aprende a defenderse de sus enemigos y a tener seguridad en sí mismo.
En 2010 se intentó recuperar el espíritu inicial con un remake que arrasó al otro lado del Atlántico, pero no tanto en el resto del mundo. Encabezó el proyecto Jaden Smith, el pequeño vástago del popular Will Smith, con el cual había compartido protagonismo en la cinta melosa 'En busca de la felicidad'. Por la temática, 'The Karate Kid' pudo llamarse 'The Kung Fu Kid'. La historia se repite, pero la acción se traslada a China, donde aparece un nuevo profesor Miyagi. El joven protagonista también se muda de continente. Afincado en un país donde se siente un extraño, se enamora de una compañera de clase y surge la confrontación con el matón de turno.
La fiebre por Karate Kid resurgió, inesperadamente, gracias a 'Cobra Kai', una webserie apadrinada por YouTube, cuando la famosa plataforma quería competir en la guerra por el streaming produciendo ficción. El salto a Netflix fue el espaldarazo de una continuación, 34 años después de las aventuras y desventuras de Daniel San, que devino un sorpresón. El revival acumuló rápidamente millones de visionados.
El cambio de rostro del protagonista de la acción fue un hallazgo, que pasa a ser el villano de la función de la primera entrega, el rubio Johnny Lawrence, interpretado por William Zabka, cuya filmografía no había vuelto a conocer el éxito desde que formase parte en su adolescencia de uno de los taquillazos de los años 80. Larusso, encarnado por Macchio, pasa a un segundo plano, aunque su presencia es igualmente esencial. Su rivalidad resurge tres décadas después, cuando Johnny decide reabrir el viejo dojo Cobra Kai para reencontrarse a sí mismo. Dos roles míticos vuelven a enfrentarse, con algunas arrugas de más, para solucionar sus desavenencias. Uno ya no es lo que era, para nada, mientras el otro se ha convertido en un exitoso hombre de negocios. Ambos son padres, con voz para su descendencia.
Una inolvidable franquicia cinematográfica de los años 80 ha regresado con un nuevo estreno en streaming. El nombre de John G. Avildsen es muy conocido en la industria cinematográfica. Dirigió la mítica Rocky, de Sylvester Stallone, y también fue el responsable de Van Damme's Inferno, pero es posible que su nombre te suene más por la saga Karate Kid.
Esta comenzó en 1984 con la película Karate Kid: El momento de la verdad, protagonizada por Ralph Macchio y Pat Morita, entre otras estrellas que se hicieron conocidas gracias al largometraje. Daniel LaRusso (Macchio) y el señor Miyagi (Morita) son los verdaderos protagonistas de las tres primeras películas de Karate Kid, que son: Karate Kid: El momento de la verdad (1984), Karate Kid II: La historia continúa (1986) y Karate Kid III: El desafío final (1989).
Hilary Swank tomó el testigo de Macchio en 1994, convirtiéndose así en la nueva aprendiz del señor Miyagi. A diferencia de la trilogía original, El nuevo Karate Kid solo se puede comprar o alquilar en Amazon Prime Video y Apple TV.
Hay dos proyectos más que completan esta legendaria franquicia. La serie de 2018, Cobra Kai, es exclusiva de Netflix, por lo que solo en esta plataforma encontrarás todos sus episodios.
Dirigida por Jonathan Entwistle, la historia se desarrolla en los barrios de Nueva York, entre vistosas calles llenas de vida y dinamismo, institutos, gimnasios y pizzerías, que confieren a la cinta una adecuada pátina ochentera. El Señor Han (Jackie Chan) dirige un dojo en Pekín, donde instruye a jóvenes en las artes del kárate. En su adaptación a la gran ciudad, Li inicia un camino de crecimiento personal, marcado por nuevas relaciones y desafíos que pondrán a prueba su carácter. El entorno de entrenamiento se convierte en un lugar de encuentro y crecimiento mutuo, donde distintas disciplinas se mezclan de forma creativa.
En esta nueva entrega, los legendarios maestros de artes marciales regresan para protagonizar una historia inédita llena de acción. Li Fong (Ben Wang), joven prodigio del kung-fu, se muda con su madre a Nueva York para comenzar en una prestigiosa escuela. Allí entabla amistad con una compañera y su padre, pero pronto atrae la atención de un temido campeón local de kárate. Decidido a enfrentarlo, Li se prepara para el torneo definitivo bajo la guía del Sr.
Nos remontamos a 1984, cuando los que nacimos en los años 70 aún no teníamos tantas responsabilidades como ahora. Ese año, una película pequeña, modesta, se estrenó sin aspavientos. Apenas había costado 8 millones de dólares y, a la postre, acabó convirtiéndose no solo en un éxito arrollador, sino en un icono del cine y la cultura pop. Nadie esperaba que Karate Kid llegara a ser un éxito. Ni siquiera su director, John G. Avildsen, que ya sabía lo que era llevar al éxito una historia de superación en Rocky (1976) -por la que ganó el Oscar-.
Lo que empezó siendo un guion inspirado en una noticia local sobre uno chico que sufría acoso escolar y decidi apuntarse a clases de kung-fu, acabó convirtiéndose en un fenómeno cultural que acabó marcando a generaciones, incluso, de ahora. Lo que pocos conocen es que, en realidad, el guion también nació de la propia historia de su guionista, Robert Mark Kamen, que sufrió acoso escolar y aprendió artes marciales para enfrentarlo. Su maestro, discípulo de Chojun Miyagi -figura real que inspiraría al Sr. Miyagi-, le transmitió los valores de respeto, equilibrio y control.
Más curiosidades: ¿Sabías que estuvo a punto de llamarse East Meets West para reflejar el choque cultural entre Daniel LaRusso y su maestro? Un cambio a Karate Kid que no fue del agrado de Ralph Macchio. Pat Morita, el entrañable Sr. Miyagi, antes que actor dramático fue cómico y aportó la profundidad necesaria al papel basándose en sus propias experiencias como prisionero en un campo de internamiento de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Su interpretación fue merecedora de una nominación al Óscar.
Hubo numerosas escenas que se improvisaron y que han acabado siendo míticas: el Sr. Miyagi cazando moscas con palillos chinos, la famosa cinta con la flor de loto... incluso esa improvisación se les fue un poco de las manos: el actor que daba vida al villano de la película, William Zabka, se metió tanto en el papel que acabó propinándole una patada real a Macchio durante la escena de Halloween, obligándole a usar dobles.
Con una recaudación cercana a los 100 millones de dólares y un impacto cultural que multiplicó las inscripciones a las clases de artes marciales, Karate Kid continúa con su legado tras varias secuelas, un 'reboot' con Jackie Chan y Jaden Smith y ahora, este año, con Karate Kid: Legends, reuniendo por primera vez a Macchio y Chan. Karate Kid fue una de esas películas que con el paso de los años se han convertido en mitos dentro del cine sin que nadie pueda negárselo.
No hablamos de la calidad de la película o la saga en sí, sino de su capacidad para convertirse en parte de la cultura popular de una generación que la recuerda con cariño y que aún emplea sus muletillas, totalmente integradas en el lenguaje de la calle. No quiero decir con esto que la película original fuese mala. Más bien al contrario. Películas como Karate kid nos metieron el gusanillo cinéfilo a más de uno hace ya muchos años y aún hoy pueden ser vistas sin sonrojarse demasiado porque el guión de Robert Mark Kamen está estructurado en torno a los personajes y su forma de ser y comportarse y no en torno a las secuencias de acción espectaculares.
Esa historia sencilla de superación y de amistad, casi paterno filial, con el señor Miyagi ocupando el lugar del padre perdido por Daniel, y Daniel siendo el hijo que el señor Miyagi nunca tuvo, eran suficientes para engancharnos y convertir la película, con el paso de los años, en un clásico moderno. Ahora le ha llegado el turno a su remake y si alguien se sorprende de que hable tanto de la cinta original, que no lo haga. No sólo le tengo un inmenso cariño, sino que los responsables de The Karate Kid, versión 2010, no se han estrujado mucho los sesos a la hora de hacer éste remake. Es exactamente la misma película. Si me lo permiten diría que hasta plano por plano.
No sé si alguien se da cuenta a la hora de hacer estos remakes en Hollywood de que se exige un mínimo de frescura para que la gente se enganche realmente a una película. Pese al éxito brutal que ha tenido la misma (más de 175 millones de dólares recaudados sólo en USA) se necesita de algo más para convertirse en lo que era la película original. Aquí pretenden que los cambios a flor de piel signifiquen algo, cuando sólo son cambios estéticos. Que el protagonista sea negro en lugar de italoamericano, situar la historia en China en lugar de California, cambiar el karate por el kung fu (lo cual resulta absurdo hasta lo insufrible… Recordemos el título de la película). De hecho, cambiar la edad del protagonista para convertir la cinta en algo más familiar, afecta negativamente al relato, porque la historia sentimental del protagonista, calcada de la original, no hay por donde cogerla. El resto, está todo ahí.
La mudanza que sienta rompe la rutina del niño. El extraño en una tierra nueva. El enfrentamiento con los niños de otra escuela de kung fu, la paliza, la aparición del profesor, aquí encarnado por el siempre dispuesto Jackie Chan… Todo. Plano a plano. Secuencia a secuencia. No se trata de que el espectador intuya por dónde van a ir los tiros. Es que sabe perfectamente que narices va a suceder en cada momento si ha visto la original.
Con una diferencia. Aquí se es aún más obvio con la historia. En parte se debe a la reiteración del guión, en parte a escenas como la del autobús, que sirven para dejarnos claro la relación padre/hijo que se establece entre los protagonistas (una de las pocas escenas que no aparecen en la original), pero que es tan obvia que cae en lo absurdo. Pero con todo, no es una película aburrida. Han añadido mucho sentido del humor y muchas referencias a la original y su extenso metraje no se hace pesado ni insoportable. Además el director aprovecha plenamente los escenarios naturales de China con una virtud, mostrándolos desde los ojos sorprendidos de un chaval recién llegado a China y no pretendiendo ser el que más conoce la cultura del lugar, algo muy habitual en el cine americano. Aquí, como el protagonista, descubrimos un país con ojos de turista o explorador. Como un mundo nuevo. Y las escenas de kung fu están pulcramente rodadas y son muy entretenidas, pese a los excesos propios de nuestra era y de los cómics y los videojuegos. Pero le sigue faltando alma, corazón… Porque se lo intenta robar a la película original. Y así no hay modo de hacer terminar de encajar las piezas. Es un juguete muy bonito, pero carece de su propia personalidad. Más que un remake parece un plagio. Como si les diese miedo salirse de los zapatos de papá para empezar a andar. Y, la verdad, Karate Kid ya teníamos una.
Cronología de la Franquicia Karate Kid
La franquicia Karate Kid ha tenido varias películas y series. Aquí hay una tabla con la cronología de la franquicia:
| Año | Título | Protagonistas |
|---|---|---|
| 1984 | Karate Kid: El momento de la verdad | Ralph Macchio, Pat Morita |
| 1986 | Karate Kid II: La historia continúa | Ralph Macchio, Pat Morita |
| 1989 | Karate Kid III: El desafío final | Ralph Macchio, Pat Morita |
| 1994 | El nuevo Karate Kid | Hilary Swank, Pat Morita |
| 2010 | The Karate Kid (Remake) | Jaden Smith, Jackie Chan |
| 2018-Presente | Cobra Kai (Serie de TV) | Ralph Macchio, William Zabka |
| TBA | Karate Kid: Legends | Ralph Macchio, Jackie Chan, Ben Wang |
Dirigida por Jonathan Entwistle, la historia se desarrolla en los barrios de Nueva York, entre vistosas calles llenas de vida y dinamismo, institutos, gimnasios y pizzerías, que confieren a la cinta una adecuada pátina ochentera. El Señor Han (Jackie Chan) dirige un dojo en Pekín, donde instruye a jóvenes en las artes del kárate. En su adaptación a la gran ciudad, Li inicia un camino de crecimiento personal, marcado por nuevas relaciones y desafíos que pondrán a prueba su carácter. El entorno de entrenamiento se convierte en un lugar de encuentro y crecimiento mutuo, donde distintas disciplinas se mezclan de forma creativa.
En esta nueva entrega, los legendarios maestros de artes marciales regresan para protagonizar una historia inédita llena de acción. Li Fong (Ben Wang), joven prodigio del kung-fu, se muda con su madre a Nueva York para comenzar en una prestigiosa escuela. Allí entabla amistad con una compañera y su padre, pero pronto atrae la atención de un temido campeón local de kárate. Decidido a enfrentarlo, Li se prepara para el torneo definitivo bajo la guía del Sr.
Fernando Mircala es artista gráfico, escritor e ilustrador madrileño. Crítico de cine en Cualia.es, ha participado en la película animada Extraordinary Tales y ha expuesto en festivales como la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.
