Para los emprendedores novatos, los negocios pueden tener iguales oportunidades de fracasar que de tener éxito. Sin embargo, las cifras son poco alentadoras: En España, 8 de cada 10 empresas fracasan antes de cumplir los 5 años, y el 90% de las Pymes no sobreviven los 10 años.
Aprender de las faltas más comunes que cometen los/as empresarios/as al lanzarse al competitivo mundo de los negocios es esencial, y jugaréis con ventaja. Los verdaderos emprendedores/as toman el fracaso como una simple piedra en el camino hacia el éxito. Ellos/as saben que deben aprender de sus errores y usar la experiencia para seguir adelante con una nueva idea. Pero, ¿por qué no mejor aprender de los errores que cometieron los demás, en lugar de pasar por la pena de cerrar un negocio o empresa?
Te enseño, por la experiencia de llevar mas de 18 años trabajando con empresarios/as, las 10 equivocaciones más comunes que cometen los/as nuevos empresarios/as y te decimos cómo evitarlas:
1. No tener un Plan de negocios escrito
No creas en el mito de que elaborar un plan de negocios tradicional no vale la pena. La simple disciplina de sentarte a escribir un plan de negocio, es la mejor forma de que realmente entiendas cómo transformar tu idea en negocio.
El plan de negocio es clave a la hora de empezar tu negocio. Es necesario por diversos motivos, entre otros, para la presentación ante posibles inversores, a la hora de pedir un préstamo o para buscar socios. Debes elaborar un plan de negocio muy perfilado, teniendo en cuenta todos los detalles de tu negocio, porque más a menudo de lo que puedas pensar, se cometen errores que pueden erosionar la puesta en marcha y la continuación de la empresa. Debemos recordar en este punto, la famosa frase de “quien no planifica, planifica para el desastre”.
¿Cómo hacer un plan de negocio? [Ejemplo Práctico]
2. Modelo sin ingresos
Incluso una empresa sin fines de lucro (ONGs), necesitan generar ingresos (aunque sean donaciones) para poder subsanar los costos operativos. Si tu producto es gratuito o pierdes dinero en cada venta te será muy difícil mantenerlo en volumen. Puedes tener la solución al hambre mundial, pero si tus clientes no tienen dinero, tu negocio no durará mucho.
3. Oportunidades de negocio limitadas
No todas las buenas ideas se pueden convertir en negocios exitosos. Sólo porque crees apasionadamente que tu producto o servicio es increíble y que todo el mundo lo necesita, no significa que todos/as lo vayan a comprar. No existe un sustituto para la investigación de mercado, mucho menos la encuesta informal a la familia y amigos. Desarrolla inicialmente un Producto Mínimo Viable, es barato y te permite adaptarlo según el mercado vaya demandándote.
En este caso, los emprendedores no es que no vean las oportunidades que tienen delante, sino que quieren abarcarlas todas. En efecto, una de las mayores tentaciones que tiene el emprendedor novato es querer satisfacer todas las necesidades de sus clientes. Esto puede resultar muy peligroso, ya que puede alejarse demasiado de lo que es su modelo de negocio, y por otro renunciar a la calidad en pro de la cantidad. Dentro de esta causa, también podemos incluir el querer empezar picando muy alto.
4. No poder llevarlo a cabo
Cuando un emprendedor/a llega con una gran idea debe entender que la idea por sí misma no vale nada. Todo se trata de la ejecución. Si no te sientes cómodo/a tomando decisiones importantes y riesgos, no tienes el perfil que se requiere para ser empresario/a.
Cuando una idea no se logra realizar, o convertir en un proyecto de negocio, tiene mucho que ver con la falta de compromiso del emprendedor para continuar con sus propios proyectos. Una gran mayoría de los empresarios actúan por impulso, intuición o experiencia, careciendo de un método sistemático para dar solución a los problemas y adoptar decisiones de manera eficaz y eficiente.
5. Demasiada competencia
No tener competencia es una bandera roja, ya que podría significar que no hay mercado, pero encontrar más de 10 competidores con sólo una búsqueda en Google podría demostrar que el área que te interesa está saturada. Recuerda que los gigantes dormidos pueden levantarse. No asumas que Microsoft o Procter & Gamble son demasiado grandes o lentos para preocuparte.
6. No tener propiedad intelectual
Si esperas salir a la búsqueda de inversionistas, o esperas tener una sólida ventaja competitiva sobre los gigantes de la industria necesitas registrar patentes, marcas y derechos de autor. La propiedad intelectual es también por lo general el mayor elemento en la valoración de una empresa hecha por un inversionista.
7. Un equipo inexperto
En la realidad, los/as inversionistas financian personas, no ideas. Ellos/as están buscando gente que tenga verdadera experiencia en el dominio y operación del negocio. Si es tu primer acercamiento al mundo de los negocios es recomendable que busques un socio/a “que ya ha estado ahí” para balancear tu pasión y traer experiencia a tu equipo.
¿Conoces el dicho de “más vale solo que mal acompañado”? Pues esto es lo que pensarás si la elección de los socios no es la más adecuada. Los problemas entre socios dan lugar a que muchos negocios tengan que cerrar sus puertas. No encontrar socios con iguales intereses y objetivos, hasta en oportunidades carentes de ética o moral, y no dispuestos a trabajar duro, sumados a una autentica química de grupo, genera mas temprano que tarde dificultades para la continuidad de la empresa. Ahora bien, si elegimos bien supone una gran ventaja, ya que otra gran causa del fracaso de tu empresa puede ser estar demasiado solo.
8. Subestimar los recursos necesarios
Aunque el principal recurso necesario es el dinero para financiar el proyecto, otros como los contactos en la industria y el acceso a los canales de marketing pueden ser aún más importantes que ciertos productos. Además, tener demasiado capital sin saberlo administrar puede llevar a la falta de dinero. No renuncies a tu trabajo de medio tiempo si no consigues ganancias.
9. No tener suficiente marketing
Conseguir recomendaciones de boca en boca no es suficiente para hacer que tu producto o tu marca sean visibles en el mercado actual, tan bombardeado de mensajes. Incluso el marketing viral toma tiempo y cuesta dinero. Sin una estrategia efectiva e innovadora de mercadotecnia no tendrás clientes, y por tanto, negocio.
10. Darte por vencido muy rápido
Una de las principales causas del fracaso de las empresas es que el emprendedor/a simplemente se cansa, tira la toalla y cierra la empresa o el comercio.
Tiempo de Lectura: 6 minutos Muchas empresas fracasan, principalmente a causa de sus propias deficiencias, y no por los problemas generados en el exterior como crisis, mercado cambiante o competencia. Es decir, no desarrollan las fortalezas internas básicas para sobrevivir. No obstante, el hecho de que la falta de experiencia en un sector concreto donde se pretende realizar una iniciativa aumente las posibilidades de fracaso, no debe ser un obstáculo a la hora de intentarlo. Es una de las causas más importantes de fracaso de los emprendedores.
Más difícil que emprender una actividad es mantenerla en el tiempo. Los grandes emprendedores suelen hablar de la persistencia, de como dejar atrás el miedo al ridículo y las dudas para alcanzar el éxito que nadie creía que fuera posible. Habla con mentores: cuando estas considerando darte por vencido explícale la situación a emprendedores exitosos que estén cerca de ti.
Otras causas importantes del fracaso empresarial
Además de las 10 causas principales mencionadas, existen otros factores que pueden contribuir al fracaso de un emprendimiento:
- Falta de liderazgo: No tener unos objetivos claros o no contar con el equipo adecuado.
- Mala gestión del inventario: Una gestión deficiente provocará escasez o exceso de stock.
- Expansión descontrolada: Crecer más de lo que se es capaz puede afectar a la calidad.
- Dependencia de pocos clientes: Comprometer el grueso de las ventas a un único gran cliente o a pocos clientes, implica grandes riesgos.
- No saber delegar: Las habilidades y el tiempo son finitos. Delegar es la clave.
- Obsesión con la idea de negocio: Es fácil que las empresas se obsesionen con su idea de negocio, incluso, cuando la evidencia apunta a que no es rentable.
De los errores se aprende, pero si el fracaso nos afecta mucho es muy posible que ya no volvamos a emprender nunca más. Hablar del fracaso parece que sea un tabú cultural, pero en muchos países el fracaso se toma como parte del aprendizaje en la puesta en marcha de una empresa. De hecho, antes de cada empresa de éxito que conocemos, existen varios fracasos previos que fueron necesarios hasta dar con la clave.
¿Qué % de empresas fracasan?
No hay datos exactos, ni estadísticas fiables, pero está claro que cuanto menos pasos hayas dado en la puesta en marcha, más probabilidades de fracasar.
Datos de fracaso empresarial:
- De las buenas oportunidades fracasan el 99%.
- Los proyectos innovadores tipo startup fracasan el 90%.
- Las startups financiadas por inversores privados (+) fracasan en un 80%.
- Nuevas empresas en negocios tradicionales fracasan el 70%.
- De las empresas que cotizan en bolsa cada año fracasan el 10%.
Todas las empresas tienen un ciclo de vida (nacen, crecen, se estabilizan y mueren) que se ha ido acortando con el tiempo. ¡Son muy pocas las empresas de más de 100 años de vida!
En los últimos años, la creación de nuevas empresas se ha convertido en un instrumento fundamental para el desarrollo económico, tecnológico y social de nuestra sociedad. Del mismo modo, la preocupación por introducir la iniciativa emprendedora en el aula en todos los niveles educativos ha crecido considerablemente. Aunque nunca antes hemos tenido tantas oportunidades, condiciones y herramientas para iniciar un negocio, el miedo al fracaso de la población frena su espíritu emprendedor e impide la generación de un ecosistema empresarial estable.
Consejos para reducir el daño del fracaso
Para reducir el daño del fracaso de tu empresa y evitar que te afecte también a tu vida personal y familiar, no mezcles amistad y familia con negocio. En la financiación evita los avales personales y las aportaciones de garantías personales. Al principio crea estructuras de costes variables, evita los fijos, no inviertas hasta que hayas alcanzado ventas recurrentes.
Hay signos que anticipan un posible fracaso que debes de evitar:
- No consigues tus primeras ventas.
- Perder a clientes recurrentes.
- Alta rotación de empleados.
La mayoría de las empresas mueren porque no han sabido crear un producto o servicio que realmente aporte valor a sus clientes, o al menos valor suficiente como para que paguen por ello. Y aunque en algún momento del pasado lo consiguieran, a menudo lo que sucede es que se desconectan de esos clientes, se apoltronan y hacen más de lo mismo… que ya es suficientemente duro el día a día (otro gran asesino de empresas).
