Un emprendimiento es el esfuerzo que hace una persona o grupo de personas para impulsar un proyecto, crear una empresa o una solución innovadora. Pero con las ganas no basta. A continuación, te contamos las diez características de la comunidad emprendedora que nos sacarán de dudas. Disponemos de los instrumentos. Ahora, solo hace falta estar dispuestos a convertir en realidad nuestra idea.
¿Qué es el Propósito en el Emprendimiento?
La definición que nos da la RAE es la siguiente: “El propósito es el ánimo o la intención por el que se realiza o se deja de realizar una acción”. Te preguntarás ¿qué es exactamente el propósito? Para explicar este concepto, nadie mejor que Simon Sinek. La respuesta a “¿por qué las organizaciones hacen lo que hacen?” constituye el propósito. Ya que los spoilers están muy de moda hoy en día, nos permitimos uno: no es ganar dinero. Este es siempre un resultado y no una causa.
Imagina dejar de lado la idea de ganar dinero por el simple hecho de ganar dinero. ¿Cómo sería enfocarte en crear un bienestar común y ver crecer tu negocio gracias a ello?
Características Fundamentales de un Emprendedor con Propósito
El emprendimiento supone mucho más que ganar dinero: implica iniciativa, pasión, ilusión, esfuerzo, capacidad de sacrificio, resiliencia… y un montón de cualidades complementarias.
- Vocación y Entusiasmo: La vocación supone el leitmotiv de toda profesión. El entusiasmo ayuda a que el sacrificio que conlleva toda actividad profesional no implique padecimiento, sino deseo de superación. El amor a nuestra ocupación resulta fundamental en el emprendimiento.
- Inventiva e Imaginación: Montar una empresa requiere inventiva. La imaginación nos da alas para mostrarnos ambiciosos y captar oportunidades en lugares inhóspitos.
- Sensatez y Seriedad: Llegar el primero al puesto de trabajo y marcharse el último. Además, la toma de decisiones requiere compromiso, pues tendremos que valorar las implicaciones y las consecuencias de apostar por un camino u otro.
- Tolerancia a la Incertidumbre: No nos engañemos, si hay un estado continuamente presente en el emprendimiento es la incertidumbre, y resulta algo que ha llegado a convertirse en una de las características de la comunidad emprendedora. El mundo evoluciona a pasos agigantados y, aunque podemos sospechar ciertas alteraciones en el devenir de los acontecimientos, no tenemos la certeza de qué aspectos cambiarán y en qué medida.
- Proactividad: Encontrar las soluciones antes de que irrumpa el problema parece la situación deseable.
- Tenacidad y Resiliencia: A Walt Disney lo echaron de su puesto de trabajo por falta de imaginación. Esta negativa a claudicar caracteriza a todo emprendedor/a, cuyas ideas se asientan en la tenacidad y el desconocimiento de la rendición. La osadía, el ímpetu, el arrojo, la persistencia y la audacia son características de la comunidad emprendedora que no deben faltar si nuestro objetivo es montar un negocio. No significa que acometamos riesgos lanzándonos por un precipicio.
- Planificación y Eficiencia: Para enfocar los esfuerzos hacia aquellos aspectos que sustentarán los logros de nuestra compañía tendremos que seguir una planificación. Este bosquejo de actividades estará basado en metas estratégicas. Además, en este esquema también prevalecerá la eficiencia, es decir, el desempeño de las funciones que impliquen menos costes y más rapidez. Con este método controlamos las acciones para comprobar que vamos por el buen camino.
- Liderazgo: Tolerar errores, establecer metas, dar ejemplo, fomentar el potencial de cada uno de los miembros de la empresa, propiciar la reflexión… Las cualidades de un líder son también las virtudes de un emprendedor/a. Estas personas reúnen a equipos altamente cualificados y establecen la armonía en su plantilla.
- Habilidad para Crear Redes: Crear un tejido de contactos nos permitirá vender más y vender mejor. Una de las características de la comunidad emprendedora es su habilidad para persuadir. Por otro lado, las redes sociales se han convertido en eficientes socios para este cometido.
- Formalidad y Credibilidad: Toda empresa respetable ha de proyectar una imagen seria. La formalidad implica sensatez y solvencia, dos virtudes que aportan a la compañía la credibilidad que requiere para su triunfo en el mercado. Dar al cliente aquello que se le ha garantizado ayudará a nuestra marca a labrarse un buen nombre.
Visión, Propósito y Valor en el Emprendimiento
La visión, propósito y valor de un emprendedor son conceptos distintos pero complementarios entre sí. Aquí te explico en qué consiste cada uno de ellos:
- Visión: La visión es una imagen futura que el emprendedor tiene de su empresa. Es una declaración a largo plazo que establece el objetivo y el rumbo de la empresa. La visión es un punto de referencia que guía a la empresa hacia donde quiere llegar en el futuro. Es un sueño que el emprendedor tiene para su negocio, una imagen clara y tangible que le inspira y le motiva a seguir adelante.
- Propósito: El propósito es la razón de ser de la empresa. Es el por qué la empresa existe, su misión y su contribución al mundo. El propósito es la esencia de la empresa, lo que la hace única y valiosa para sus clientes, empleados y para la sociedad en general. El propósito es un elemento motivador tanto para el emprendedor como para el equipo que forma la empresa.
- Valor: El valor es lo que la empresa ofrece a sus clientes. Es el conjunto de beneficios que el cliente obtiene al utilizar los productos o servicios de la empresa. El valor se traduce en la satisfacción del cliente, su fidelización y su recomendación a otros clientes. El valor es lo que diferencia a la empresa de sus competidores y lo que la hace relevante y exitosa.
En resumen, la visión, propósito y valor de un emprendedor son tres elementos clave para el éxito de una empresa. La visión marca la dirección y el objetivo de la empresa a largo plazo, el propósito define la razón de ser de la empresa y el valor es el beneficio que se ofrece a los clientes. Estos elementos son complementarios y se refuerzan mutuamente para crear una empresa sólida y con impacto.
El Ikigai como Herramienta para Encontrar tu Propósito
García y Miralles, en su libro Ikigai, mencionan que cada persona en su vida tiene un propósito o razón de existir y el encontrarlo es la clave para una vida feliz y longeva, tal como sucede en la cultura japonesa. De esta forma, se sugiere que encontrar el propósito o alinear el emprendimiento al propósito de vida, supone el primer paso en el camino de emprender y desarrollar ideas de negocio, es necesario que el propósito sea lo suficientemente claro y explicito para que soporte las diferentes situaciones, que en el proceso de desarrollo pueda encontrar la idea.
La primera herramienta que vamos a ver en ese sentido es el Ikigai, una filosofía milenaria de la cultura japonesa, que es entendido como la razón para “levantarse cada mañana”. Según la cultura japonesa, todo el mundo tiene un Ikigai o una razón para existir. Tener una pasión, da satisfacción, felicidad y significado a la vida.
Mogi, menciona los siguientes 5 pilares del Ikigai en su libro:
- Empezar con Humildad.
- Renunciar al Ego.
- Armonía y Sostenibilidad.
- El placer de los detalles.
- Ser consciente del momento presente, del aquí y el ahora.
Al revisar el concepto y sus valores, se pueden considerar como articuladores de sueños al interior de la organización, fácilmente se pueden convertir en los valores corporativos o en el ADN que llevan los integrantes de un equipo de trabajo. De lo anterior se profundizará en el capítulo 2 de esta cartilla. Por ahora, el primer paso que plantea en el proceso, es encontrar ese propósito superior o motivación que lo llevaría a levantarse temprano todas las mañanas y lo llevaría a emprender. Este Ikigai, puede ser contemplado como el primer paso para identificar en qué emprender.
Ejemplos Inspiradores de Emprendimiento con Propósito
Cuando inicies tu emprendimiento, te darás cuenta de que existen más obstáculos que respuestas. Pero no debes desanimarte, ya que seguramente encontrarás muchos ejemplos de personas y equipos que forjaron su propio camino.
- Synapbox: En 2015, la mexicana Cristina de la Peña junto con otros socios crearon la aplicación Synapbox. Cristina, consciente del poder del video en las masas, decidió aprovechar este formato para ayudar a las marcas a sumarse a dicha tendencia de manera eficaz. Este es un gran ejemplo de emprendimiento, pues Cristina de la Peña brindó una idea novedosa al mercado con la intención de resolver una problemática actual de las marcas.
- Sinba: Sinba o «Sin basura» surgió con el objetivo de encontrar solución al problema de los millones de toneladas de alimento que se tiran año con año. Esta idea nació en 2015 mientras los creadores Bitia Chávez, Andrea Rivera y Philip Reiser comían en un restaurante en Lima, Perú. Para el año 2021 este emprendimiento logró reciclar más de 2000 toneladas de residuos orgánicos y ha abierto una red de recolección en hogares también.
- Crehana: Crehana es una plataforma de aprendizaje en línea desarrollada en Perú en 2015 por los emprendedores Diego Olcese Díaz y Rodolfo Dañino. Además, cuenta con certificaciones de 4 meses avaladas por universidades. En 2021 la plataforma educativa alcanzó un récord en la región tras obtener de forma exitosa 70.000.000 USD en una ronda de inversión serie B, en alianza con General Atlantic. Entre los últimos planes de expansión para este emprendimiento, los creadores se proponen potenciar su unidad de negocio con la creación de «Crehana for business», cuyo objeto es impulsar la capacitación de startups. Se dirige a empresas de América Latina para brindar paquetes de producto especializados, a fin de cubrir necesidades específicas en sus líneas de negocio.
- Mamotest: Mamotest es una organización de telerradiología especializada en la detección de cáncer de mama, que brinda servicios asequibles y de alta calidad en lugares vulnerables en Latinoamérica. En 2022 Mamotest ganó el Premio de Sostenibilidad Zayed en la categoría «Salud» en Abu Dhabi. Este emprendimiento es la primera pyme de América Latina en ganar este reconocimiento; planea escalar sus operaciones y atender a más de 1.000.000 de personas en un periodo de 5 años.
Tipos de Emprendimientos
Existen varios tipos de emprendimientos que se pueden clasificar según diferentes criterios. Aquí te presento algunas de las categorías más comunes:
- Emprendimiento Social
- Emprendimiento Ambiental
- Emprendimiento Innovador
- Emprendimiento Imitador
- Microemprendimiento
- Emprendimiento Mediano
- Emprendimiento Grande
- De Servicios
- De Productos
- Tecnológico
- Industrial
Habilidades Necesarias para Emprender
Aquí hay algunas habilidades muy importantes para emprender:
- Resiliencia y Adaptabilidad
- Gestión Financiera y Planificación
- Liderazgo y Trabajo en Equipo
- Capacidad para Identificar Oportunidades
El Propósito Corporativo y la Innovación Social
Según la definición de la Comisión Europea, la innovación social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están cubiertas por el mercado. Quizás sea necesario ir más allá y decir que la innovación social tiene que producir cambios en el comportamiento de todos los miembros de la sociedad, con el objetivo de resolver los desafíos sociales y ambientales, generando nuevos modelos de colaboración y capacitando a los ciudadanos para tomar acción.
Uno de los pilares del propósito empresarial es la confianza. La lealtad y el compromiso de una empresa depende de cómo las personas que forman parte de ella, integran en su vida y su cotidianidad, el propósito. Las colaboraciones entre entidades y personas con objetivos compartidos surgen de hablar un mismo lenguaje común y adaptarse unos a los otros para conseguir un mismo objetivo. La era de la competitividad y el enfrentamiento ha dejado paso a una era con más sentido, donde quienes tienen los mismos propósitos no duden en unir fuerzas para conseguir mejorar el entorno en el que operan.
Cómo DEFINIR y CUMPLIR metas en tu EMPRESA 💪 Ep - 95
En la actualidad, si cualquier empresa busca tener un propósito, el primer paso para incorporarlo a su gestión es alinear sus estrategias con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Estos objetivos son un punto de partida ideal para que las empresas decidan cómo hacer explícito el propósito y concretar acciones para generar impacto.
Ahora bien, la transición de las empresas hacia la sostenibilidad, innovación social o la integración de un propósito empresarial, pasa por incorporar un liderazgo más holístico y una cultura empresarial abierta a la colaboración o co-creación. Para conseguirlo, una forma práctica es acudir a los orígenes de la fundación de una empresa. Buscar en su historia y los valores que sustentaron su fundación. Otra es cuestionarse preguntas sobre el futuro del modelo de negocio en un mundo cambiante. Esta última es muy importante para poner el foco en el futuro, allí donde nos dirigimos, las tendencias futuras o cómo nos adaptamos a los cambios.
Las empresas que estructuren un propósito, lo activen y que se comprometan con la sociedad, serán recompensadas por todos sus grupos de interés y estarán preparadas contra la incertidumbre que nos rodea.
