Seleccionar página

Ha surgido un nuevo tipo de empresas: un modelo que combina el desarrollo empresarial de ideas innovadoras con impacto social con la obtención de rentabilidad. Es el emprendimiento social. También se le conoce como cuarto sector.

No resulta sencillo definir el emprendimiento social. De hecho, en Europa no hay una única manera de describirlo. Sin embargo, existe un amplio consenso en que un emprendimiento social es el proceso por el cual personas, empresas emergentes y personas emprendedoras crean valor social y desarrollan y financian soluciones con el fin de mejorar el bienestar social y tener un impacto positivo en su comunidad o en la sociedad en general.

El término de emprendimiento social fue por primera vez empleado en los años 80 por Bill Drayton, el fundador de la ONG Ashoka, la red de emprendedores sociales más grande del mundo, para referirse a iniciativas innovadoras que tenían como finalidad generar un impacto social siguiendo los principios del emprendimiento. El término “emprendedor social”, como tal, lo acuñó en el año 1981 Bill Drayton. Tras un viaje a la India, Drayton se dio cuenta de la necesidad de resolver problemas sociales desde una base empresarial.

En el emprendimiento social se combinan la pasión y los principios del espíritu empresarial con el compromiso de crear un impacto social positivo y duradero.

Las Claves del Emprendimiento Social | Rafa Fergom | TEDxAlcoi

¿Qué es el emprendimiento social?

El emprendimiento social hace referencia a la creación de proyectos empresariales que tengan un impacto positivo en la sociedad y estén enfocados en solucionar problemas de tipo social, cultural o ambiental. Lo que se persigue con este tipo de emprendimiento es dar respuesta a cuestiones socioeconómicas o medioambientales a través de actividades y procesos innovadores que a su vez contienen elementos inspirados en el mundo de los negocios.

Se trata de combinar los objetivos de lucro que caracterizan al primer sector (el de la empresa privada) con los objetivos de bienestar social propios del sector público (segundo sector) y las organizaciones sin ánimo de lucro (el tercer sector). Por ello, al emprendimiento social también se le conoce como cuarto sector.

Para la Comisión Europea, las empresas sociales son las que reúnen tres características principales:

  • Son operadores de la economía social cuyo objetivo principal consiste en generar un impacto social, más que generar beneficios para su propietarios o accionistas.
  • Disponen de la mayor parte de su superávit para lograr sus objetivos sociales.
  • La gestión se realiza de manera responsable, transparente e innovadora, de tal forma que trabajadores, clientes y accionistas se implican en su actividad empresarial.

En un emprendimiento social el eje central del negocio es la resolución de un problema que atañe a la sociedad. Si atajar y resolver la cuestión genera, además, beneficios económicos, permitirá perpetuar una actividad socialmente responsable a partir de sus propios recursos.

Características del emprendimiento social

Lo que caracteriza al emprendimiento social es que, al tiempo que el proyecto empresarial debe ser económicamente sostenible, debe ser también socialmente responsable y sostenible desde un punto de vista medioambiental. La característica más conocida del emprendimiento social es su énfasis en abordar cuestiones sociales y ambientales, en lugar de centrarse únicamente en la maximización de ganancias. No obstante, el emprendimiento social tiene otras características igualmente importantes.

A diferencia de un emprendedor tradicional, que prioriza que su idea innovadora se convierta en un negocio rentable, un emprendedor social se enfoca en que su proyecto mejore la calidad de vida de las personas y las comunidades, y sea sostenible a largo plazo. Evidentemente, necesitará que el proyecto genere ingresos que permitan mantener las operaciones, pero la prioridad será lograr esa transformación social o impacto medioambiental.

El emprendimiento social va mucho más allá de la asunción por parte de una empresa de una estrategia de responsabilidad social empresarial o de los criterios ESG (gobierno ambiental, social y corporativo). En el emprendimiento social el objetivo social o ambiental es prioritario, forma parte de la misión y de la visión de la empresa.

Las características del emprendimiento social son:

  • Negocios con propósito: el emprendimiento social se centra en abordar un problema social o ambiental específico. Su objetivo principal es el de crear un cambio positivo y tener un impacto duradero en la sociedad.
  • Soluciones innovadoras: en el emprendimiento social se aboga por encontrar soluciones creativas e innovadoras a problemas sociales. Estas soluciones suelen ser complejas, y precisan de modelos de formación específicos que aporten los conocimientos necesarios para conseguir que sean efectivas.
  • Sostenible: a diferencia de la caridad o la filantropía tradicionales, el emprendimiento social tiene como objetivo crear soluciones sostenibles que puedan continuar generando un impacto medioambiental positivo incluso después de haberse realizado los esfuerzos iniciales.
  • Colaborativo: el emprendimiento social a menudo implica la colaboración con diferentes partes interesadas, como organizaciones gubernamentales o del sector público, asociaciones sin ánimo de lucro y empresas privadas, para crear un impacto más significativo.
  • Empoderamiento: en el emprendimiento social se empodera a individuos y comunidades brindándoles los recursos, habilidades y apoyo necesarios para poder afrontar los problemas que les rodean.
  • Impacto: el éxito de un proyecto de emprendimiento social se mide por su impacto en la sociedad más que por las ganancias financieras.
  • Escalable: otra de las características del emprendimiento social es procurar que las soluciones creadas puedan replicarse y expandirse para abordar problemas sociales más extensos y llegar a una audiencia más amplia.

Tipos de emprendimiento social

Existen varios tipos de emprendimiento social, cada uno con sus características y con distintas áreas de enfoque. A grandes rasgos, pueden clasificarse los emprendimientos sociales en cuatro categorías, de acuerdo a su objetivo fundamental:

  • Emprendimientos sociales de promoción: Aquellos cuyo objetivo es difundir un tipo de ideas, conductas o comportamientos, en pro de una causa social o ecológica.
  • Emprendimientos sociales de especialistas: Aquellos constituidos por profesionales con alto grado de especialización en un asunto de interés social, que cumplen el rol de difundir conocimiento especializado, educar o informar al grueso de la población.
  • Emprendimientos sociales de acción local: Aquellos que asumen como meta la solución de problemas concretos, puntuales, que aquejan a la sociedad en la que se desenvuelven. Suelen acotarse a lugares y momentos determinados.
  • Emprendimientos sociales de largo alcance: Aquellos que se proponen abordar problemáticas de amplio rango, tenidas como de importancia internacional o universal.

A continuación, veamos los 4 tipos más comunes de emprendimiento social y cómo contribuyen a hacer de este mundo un lugar mejor:

  1. Emprendimiento social sin fines de lucro: Este tipo de emprendimiento social se enfoca en crear soluciones sostenibles a problemas sociales, medioambientales o culturales. Es posible que estas organizaciones no generen ganancias, sino que reinviertan los fondos para promover su causa social.
  2. Emprendimiento social transformacional: Los emprendedores sociales transformacionales son aquellos que apuntan a crear un cambio sistémico y alterar el status quo. Abordan cuestiones sociales a gran escala y trabajan para transformar sistemas y estructuras.
  3. Emprendimiento social comunitario: Este ejemplo de emprendimiento social se caracteriza por identificar y abordar problemas sociales dentro de una comunidad o localidad específica. Está enfocado en crear cambios positivos y mejorar el bienestar de su comunidad a través de soluciones innovadoras.
  4. Emprendimiento social global: Este tipo de emprendimiento social consiste en abordar problemas sociales a escala global. A menudo traspasan fronteras y trabajan en varios países y comunidades, utilizando sus soluciones innovadoras para abordar problemas sociales a mayor escala.

En resumen, la principal diferencia entre los tipos de emprendedores sociales radica en el alcance y escala de su trabajo.

También se los podría clasificar conforme al origen de sus financiamientos en:

  • Dependientes: Aquellos que reciben dinero de alguna otra institución, ya sea privada (comercial) o pública (estatal).
  • Independientes:

¿Cómo son las empresas sociales en España?

El emprendimiento social en España es un fenómeno que no es nuevo y, sin embargo, cada vez es más popular. Así lo recoge el informe European Social Enterprise Monitor (ESEM) 2021-2022 elaborado por Esade y publicado recientemente. Según este estudio, existe un interés creciente por el emprendimiento social: en la década 2012-2022 se fundaron alrededor del 50 % de las empresas sociales en el país, frente al 23,8 % de la década anterior.

Este interés no solo responde a una época reciente de cambios con crisis sociales y medioambientales importantes. El informe apunta a que ahora existe una mayor conciencia social sobre la necesidad de abordar estos factores de una manera responsable y transparente, un enfoque típico de las empresas sociales.

Según los datos del estudio, hablamos de iniciativas que perduran bastante en el tiempo. Su promedio de edad es de 15 años, mucho mayor que el de otros países como Alemania (3,6 años). Además, hasta el 25 % de las empresas sociales españolas se fundaron antes del año 2000, cuando ni siquiera se utilizaba el concepto de empresa social.

Respecto a su evolución, la gran mayoría de las empresas sociales en España se encuentra, como mínimo, en una etapa de implementación y crecimiento. De hecho, hasta el 26,2 % está ya en una fase tardía y el 15 %, en estabilidad. En el otro extremo, el 13,8 % se encuentra entre la etapa semilla y la de puesta en marcha.

Son muchos y muy variados los sectores profesionales en los que ejercen su actividad, desde el arte y el entretenimiento al transporte, al comercio o la agricultura y la ganadería.

En cuanto a los más frecuentes, el informe apunta que aproximadamente una de cada tres empresas sociales pertenece al sector de las actividades de salud humana y trabajo social (32,5 %). Le siguen la educación (18,8 %); las actividades profesionales, científicas y técnicas (16,3 %); así como la información y comunicación (10 %).

El carácter diferencial de las empresas sociales se traslada a la manera en la que hacen las cosas. Es decir, al hablar sobre este tipo de negocios lo hacemos sobre compañías que son más diversas porque suelen poner el foco en el empleo inclusivo.

Según el estudio elaborado por Esade, aproximadamente tres de cada cinco empresas sociales dan trabajo a personas de diferentes orígenes étnicos y alrededor del 44 % cuenta con talento con diversidad funcional. También está muy presente la igualdad de género en ellas: el porcentaje medio de mujeres es del 52 % en sus equipos directivos y del 63 % en sus plantillas.

Sus empleados están muy involucrados en esta tarea en hasta el 72,5 % de las empresas sociales. Esta filosofía a la hora de hacer negocios parece irles bien a las empresas sociales: casi seis de cada diez tienen previsto contratar a más empleados en el plazo de un año. Además, el 71,2 % prevé que sus ingresos aumentarán en ese periodo, frente a solo el 3,8 % que considera que disminuirán.

El emprendimiento social es una herramienta que produce un impacto en personas muy diversas. De hecho, su bienestar es la prioridad principal entre las empresas sociales españolas.

Los tres grupos a los que más se dirigen son las personas con algún tipo de enfermedad o problema de salud mental, así como aquellas con discapacidad psicológica; los desempleados de larga duración; y las mujeres y las niñas.

Sin embargo, estas no son las únicas personas que se ven impactadas positivamente por el emprendimiento social en España. Estas iniciativas también atienden a migrantes, niños y jóvenes en general o a personas desfavorecidas por motivo de raza, etnia o religión, entre muchos otros colectivos muy diversos. Eso sí, todos tienen algo en común: las personas que forman parte de ellos sufren algún grado de vulnerabilidad, discriminación y/o exclusión en la sociedad por uno u otro motivo.

El emprendimiento social es un fenómeno con repercusiones reales en la vida de la gente.

¿Cómo ser emprendedor social?

Implementar un proyecto de emprendimiento social puede ser una salida laboral para quien estudie Trabajo Social. Si tradicionalmente se asociaba el perfil del trabajador social a empleos en el ámbito de los servicios sociales, las políticas públicas, la mediación o las oenegés, entre otros, lo cierto es que los conocimientos, destrezas y habilidades de un trabajador social le facilitan la implicación en proyectos y empresas de tipo social.

El Grado en Trabajo Social online de UNIR permite desarrollar el pensamiento crítico y una capacidad propositiva que facilitan tanto el diagnóstico de problemas como el diseño de políticas para resolverlas. Son conocimientos que a un trabajador social le son útiles tanto para optar a un puesto en el sector público, como para trabajar en entidades privadas o sin ánimo de lucro, o bien para ejercer por su cuenta la profesión, iniciando su propio proyecto de emprendimiento social.

Ejemplos de emprendimiento social

Los proyectos de emprendimiento social pueden aplicarse en muchos sectores, como la educación, la salud, el medio ambiente o el desarrollo comunitario. Son los más típicos, pero no los únicos.

Algunos de los impulsores clave del emprendimiento social en España son el alto nivel de desempleo y el periodo de incertidumbre e inestabilidad económica. Estas circunstancias han llevado a que un número creciente de empresarios y organizaciones busquen formas alternativas de crear empleos y contribuir al desarrollo social, medioambiental y económico de España.

A continuación, se presentan algunos ejemplos de emprendimiento social:

  • Patagonia: Un ejemplo destacado de empresa vinculada a los principios del emprendimiento social es Patagonia. Creada hace 50 años, su lema “Estamos en el negocio para salvar nuestro planeta” define la conciencia medioambiental de la marca textil estadounidense.
  • Auara: También puede encuadrarse dentro del emprendimiento social Auara, una empresa de agua mineral que dedica el 100 % de sus dividendos a un fin social, en concreto, financiar proyectos de acceso a agua potable. Este proyecto busca acabar con la falta de agua potable en el planeta.
  • Too Good To Go: Esta aplicación lucha contra el desperdicio alimentario conectando consumidores con establecimientos que tienen excedentes de comida que se ofrecen a la venta a un precio más bajo.
  • Ecoalf: esta empresa social española se dedica a promover la economía circular a través de la creación de productos de moda sostenible utilizando materiales reciclados.
  • La Fageda: es un proyecto social que ofrece oportunidades laborales a personas en situación de vulnerabilidad en España. También tienen un fuerte enfoque en la sostenibilidad y las prácticas éticas.
  • Huertos de Soria: esta empresa social promueve prácticas agrícolas y sostenibles en zonas rurales de España, ayudando a personas en riesgo de exclusión del mercado laboral.
  • Bioo: este ejemplo de empresa social española destaca por convertir la fotosíntesis de las plantas en electricidad. Su objetivo es proporcionar soluciones energéticas sostenibles y al mismo tiempo promover la sostenibilidad ambiental.
  • Fundación Social Nest: es una organización que apoya a emprendedores sociales y startups con un impacto social y medioambiental positivo. Proporcionan capacitación, tutoría y financiación inicial para ayudar a que estas empresas crezcan y marquen una diferencia en la sociedad.
  • Ecooo: este es un ejemplo de emprendimiento social que promueve las energías renovables y la eficiencia energética gracias a que ofrecen soluciones energéticas sostenibles para hogares, empresas y comunidades, mientras abogan por el uso de fuentes de energía limpias y prácticas sostenibles.
  • Specialisterne: Esta compañía promueve la inclusión laboral de personas con autismo. Este proyecto funciona en diversos países, entre ellos, en España. La inclusión está ligada a lo laboral de personas con autismo y aprovechan su alto poder de concentración y pasión por cada detalle.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo el emprendimiento social está marcando la diferencia en España y en el mundo. A través de la innovación, la creatividad y el compromiso social, estos emprendedores están abordando algunos de los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo y creando un futuro más justo y sostenible para todos.

Diferencias entre emprendimiento social y responsabilidad social corporativa

"Emprendimiento social" y "Responsabilidad Social Corporativa" suelen usarse indistintamente, pero no son lo mismo. Ambas, "Empresa Social" y "Responsabilidad Social Empresarial" implican un impacto social, pero difieren en términos de compromiso, alcance, motivación e implementación.

Estas son las principales diferencias entre emprendimiento social y responsabilidad social corporativa:

  • Una de las principales diferencias entre emprendimiento social y responsabilidad social, es el nivel de compromiso con el impacto social. Los emprendedores sociales están totalmente dedicados a crear cambios positivos y, a menudo, lo convierten en el foco central de su negocio u organización. Por el contrario, las iniciativas de RSC a menudo se consideran complementos de las operaciones principales de una empresa.
  • Otra diferencia entre empresa social y responsabilidad social empresarial es el alcance del impacto. El emprendimiento social se centra en la creación de soluciones innovadoras a problemas sociales o ambientales específicos, a menudo a nivel local o comunitario. La responsabilidad social corporativa, por otro lado, apunta a abordar cuestiones sociales y ambientales más amplias y puede tener un impacto global.
  • A su vez, la motivación detrás de cada concepto también es diferente. A los emprendedores sociales los impulsa el compromiso por resolver un problema. Por el contrario, las empresas que participan en iniciativas de responsabilidad social corporativa, usan la motivación como una forma de mejorar la imagen de su marca, su reputación o, simplemente, como una forma de cumplir con las regulaciones.

En conclusión, el emprendimiento social no se trata solo de crear negocios exitosos y sostenibles, sino de generar un impacto positivo en la sociedad.