Este artículo explora varios casos impactantes donde empresarios se han visto involucrados en la muerte de sus esposas, ya sea por asesinato o circunstancias sospechosas. Estos sucesos, marcados por la violencia y la tragedia, arrojan luz sobre las complejidades de las relaciones humanas y las consecuencias devastadoras de la violencia de género.
El caso de David Knezevich y la búsqueda de Ana María Henao
David Knezevich, un empresario de origen serbio, fue acusado del secuestro y asesinato de su esposa, Ana María Henao, en Madrid en febrero de 2024. Ana María, una ciudadana de 40 años de origen colombiano y nacionalidad estadounidense, había llegado a Madrid a finales de 2023 buscando un nuevo comienzo tras un difícil proceso de divorcio con Knezevich. Se alojaba con una amiga de la infancia mientras buscaban un piso de alquiler.
Ana María desapareció el 2 de febrero de 2024 en Madrid. La asociación SOS Desaparecidos difundió su caso como una desaparición “inquietante”, y familiares y amigos lanzaron una campaña de crowdfunding para colaborar en su búsqueda.
Dos meses después, David Knezevich fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Miami al llegar desde Serbia. La investigación del FBI lo situó en el lugar de la desaparición, indicando que un hombre con casco había desactivado y rociado con spray las cámaras de seguridad del edificio donde se alojaba Ana María, siendo posteriormente identificado como Knezevich.
Según las autoridades, el acusado entró al domicilio y salió con una maleta, que se sospecha que podría haber contenido el cuerpo de la mujer. Un gran jurado en EE. UU. le imputó tres cargos por secuestro con resultado de muerte. El FBI sostiene que Knezevich viajó a España "con la intención de secuestrar" y asesinar a su esposa "de manera premeditada".
David Knezevich siempre defendió su inocencia. Se declaró no culpable ante la justicia estadounidense y aseguró que “nunca había pisado España” ni tenía relación con la desaparición de su esposa.
Muerte de David Knezevich
David Knezevich ha aparecido muerto en su celda del Centro de Detención Federal de Miami, en Estados Unidos, con indicios de suicidio. Su abogada defensora, Jayne Weintraub, ha informado este lunes de la muerte del acusado, según recoge el diario 'Miami Herald', y el FBI se está encargando de la investigación que apunta a que se ha quitado la vida.
Tras conocerse la noticia, la familia Henao emitió un comunicado en el que afirman que la muerte del empresario "cierra un capítulo doloroso" en sus vidas. Sin embargo, también lamentaron que puede que nunca sepan dónde está el cuerpo de la fallecida, que no fue localizado durante la investigación.
Otros casos impactantes
Tom Hagen: Un matrimonio con un pacto inusual
Cae magnate en Noruega por desaparición de su esposa
Demasiado rico, demasiado tacaño. Algo no cuadra en la historia de Tom Hagen, el multimillonario noruego detenido como presunto culpable del asesinato de su esposa, Anne-Elisabeth, desaparecida desde octubre de 2018 tras casi 50 años de matrimonio. Hagen denunció que había sido secuestrada, e incluso aseguró haber hablado con los secuestradores, que le exigían que pagase un rescate de nueve millones de euros en la criptomoneda Monero.
La Policía noruega no le cree y no ha explicado aún cuál podría ser el móvil del crimen, pero los expertos en criminología apuntan hacia el pacto matrimonial de la pareja, cuando menos extraño teniendo en cuenta quién es Hagen.
Anne-Elisabeth y Tom se casaron en 1969, ambos con sólo 19 años. En 1987 firmaron un draconiano pacto que, en caso de divorcio, la dejaba a ella prácticamente sin nada. Las condiciones se endurecieron aún más en 1993: Tom se quedaría con la residencia familiar y con toda ganancia, regalo o herencia que llegase en el futuro. Anne-Elisabeth recibiría una casita de verano y 200.000 coronas noruegas (unos 18.000 euros). Básicamente, calderilla.
El problema -para él- es que la ley noruega permite que la parte más desfavorecida por un pacto matrimonial manifiestamente injusto pueda recurrir a los tribunales para que sea modificado. Igual que los criminólogos, los abogados consultados por los medios locales son unánimes: jamás habían visto un acuerdo semejante, por lo que Anne-Elisabeth habría llevado todas las de ganar.
Resulta difícil entender por qué un tipo tan pudiente como Hagen obligó a aceptar condiciones tan duras a su esposa, que aparte de dar a luz a sus tres hijos fue ama de casa durante toda su vida en común, a la que en los últimos años también se habían unido varios nietos. Fundador de la boyante compañía energética Elkraft, presente en toda Escandinavia y con facturaciones anuales que rondan los 270 millones de euros, la fortuna personal del empresario, que también se dedica a las inversiones inmobiliarias, ascendía en 2019 a 170 millones de euros, lo cual, según la revista Kapital, le sitúa entre las 200 personas más ricas de Noruega.
Angela Dobrowolski y Josep Maria Mainat: Intento de asesinato con insulina
La Audiencia de Barcelona ha condenado a Angela Dobrowolski por intentar matar a su marido, el productor televisivo Josep Maria Mainat, suministrándole insulina. La sentencia, sin embargo, considera que “desistió” de su propósito y la condena no por un delito de tentativa de asesinato, sino de lesiones agravadas. La pena, en consecuencia, es menor: cuatro años y medio de cárcel.
La resolución considera probado que la noche del 23 de junio de 2020, mientras Mainat dormía en la casa familiar en Barcelona, la mujer le provocó una hipoglucemia (es diabético) que lo dejó en coma. Dobrowolski, sin embargo, llamó a los servicios de emergencias, lo que impidió que se consumara la muerte de uno de los creadores de Operación triunfo.
Dobrowolski “eligió una forma muy sofisticada de matar a su esposo como fue la inyección de insulina” pese a que sabía perfectamente que padece diabetes tipo 2 y que su marido no se trata con esa sustancia. La dosis suministrada “pudo ser alta” y tenía “capacidad” para provocarle una hipoglucemia grave que derivara en un coma e incluso causarle daños neuronales e irreversibles e incluso la muerte. La mujer “conocía ese efecto” no solo por los años de relación sino por sus estudios de medicina. Y engañó a su esposo cuando, a medianoche, le dijo que le estaba inyectando hormona del crecimiento y otro producto (Saxenda) para adelgazar. “Inferimos el ánimo homicida”, agrega la resolución, que insiste en que “el comportamiento de la acusada evidenció que actuó con dolo directo de matar”.
Si la mujer de Mainat se ha librado de una condena de asesinato fue por lo que hizo después, según ha quedado también acreditado en la sentencia. Tras comprobar que entraba en una hipoglucemia grave, Dobrowolski “llamó a los servicios de emergencia”. El rápido suministro de medicamentos (glucosa) permitió revertir el coma en el que se encontraba, lo que “evitó su muerte” y permitió su completa recuperación. “La acusada desistió voluntariamente de su acción homicida”, lo que evita su condena por ese delito.
Fernando González de Castejón: Un marqués con un historial de violencia
El hallazgo de tres cadáveres tiroteados en un piso de la calle Serrano de Madrid sorprendió por igual a policías y vecinos, pero no a los familiares de las víctimas. En el salón yacían una mujer de 70 años y un hombre de 53; ella era una amiga que se quedaba a dormir de vez en cuando, él, Fernando González de Castejón, El Marqués. En la cocina estaba la tercera muerta, Gemma Jiménez (44), esposa del aristócrata, con un disparo en la cabeza.
El historial del noble -grande de España, conde de Atarés y marqués de Perijá- con la justicia siempre ha estado relacionado con las mujeres, en concreto con aquellas a las que maltrataba. En 2009 fue denunciado por maltratar a su hermana y su madre y se le impuso una orden de alejamiento. Años más tarde, en 2018, la Policía actuó de oficio y lo detuvo por malos tratos a Gemma, la mujer a la que acabó matando, pero ella retiró la denuncia y volvieron a convivir.
