La noticia del secuestro de Juan Martín Rodríguez, un empresario de 62 años originario de Garafía, La Palma, en Venezuela, ha generado consternación en su localidad natal. El incidente ocurrió en su negocio en el estado de Barinas, alrededor de las 9:00 horas.
Ubicación del estado Barinas en Venezuela
Detalles del Secuestro
Según fuentes del Comisionado de Acción Exterior del Gobierno de Canarias, los secuestradores exigen un rescate de 500 millones de bolívares, equivalentes a unos 165.000 euros. En el momento del secuestro, Juan Martín se encontraba en su negocio de venta de repuestos para turismos. Varios individuos armados lo sorprendieron y lo obligaron a subir a un coche. El vigilante de la empresa, al intentar resistirse, fue golpeado y vejado por los atracadores.
La esposa de Juan Martín recibió la noticia a través del vigilante, quien fue abandonado en una carretera secundaria de Los Llanos después de ser golpeado. El vigilante declaró que fueron maltratados y que no pudieron resistirse debido a que los secuestradores estaban armados y amenazaban con disparar.
Preocupación por la Salud del Empresario
La familia de Juan Martín teme por su salud, ya que necesita medicación obligatoria para evitar problemas de salud derivados de una enfermedad coronaria que podrían ser fatales. El empresario emigró a Venezuela en 1965 y desde entonces vive allí con su esposa e hijo.
Reacción en Garafía
La noticia del secuestro ha causado sorpresa y consternación en la población de Garafía, localidad que Juan Martín solía visitar con frecuencia, unas tres o cuatro veces al año.
Contexto Geográfico y Delictivo
El estado Barinas se encuentra en la región sudoccidental de Venezuela, con la mayor parte de su territorio ubicado en los Llanos y una parte en los Andes. Limita con los estados Mérida, Trujillo, Portuguesa y Cojedes por el norte; Apure por el sur; Guárico por el este; y Mérida y Táchira por el oeste. El estado debe su nombre a las tribus que habitaban las estribaciones de la cordillera andina, en el valle del río Santo Domingo.
El hecho de que el estado se encuentre cerca de Colombia facilita que grupos delictivos, algunos relacionados con la guerrilla, crucen la frontera para cometer secuestros exprés. Estos secuestros suelen durar entre 24 y 48 horas y se resuelven con el pago del rescate, ya que las cantidades solicitadas no suelen ser demasiado altas.
Los secuestros exprés suelen resolverse con el pago de un rescate.
Representación gráfica de un secuestro.
Otros Casos de Secuestro
A lo largo de los años, se han registrado diversos casos de secuestro que han impactado a la sociedad.
- El secuestro de Publio Cordón por los GRAPO en 1995, cuyo rescate fue pagado pero el empresario nunca fue liberado.
- La desaparición de María Altagracia Trujillo Ricart, nieta del ex jefe de Estado de la República Dominicana, junto con su novio en 1969.
- El caso de Francisco Simó Cabezas, un empresario secuestrado y asesinado en Madrid en 1967.
El Secuestro de María Altagracia Trujillo Ricart El suceso impactó en todo el país. María Altagracia Trujillo Ricart, nieta del que fue jefe de Estado de la República Dominicana, desapareció misteriosamente junto con su novio. Tenía 20 años, era la primogénita del general Rafael Leónidas Trujillo y residía con su familia en un imponente chalet de la urbanización Puerta de Hierro. Llevaba una vida alegre y despreocupada. Estaba ennoviada con Francisco Bergaz Pérez, de 24 años de edad, que estudiaba Derecho y pertenecía también a una acaudalada familia. Llevaban dos años de relación sentimental. Salieron a dar una vuelta a las once de la noche del dos de junio de 1969. No regresaron a casa.
Veinticuatro horas después sonó el teléfono en el hogar de los Bergaz. "Nos han secuestrado a Maruja y a mí. Estamos bien, pero amenazan con matarnos si papá no entrega diez millones de pesetas. Después se oyó una voz desconocida a través del hilo. Seca y amenazante. "Formamos parte de una organización internacional. Tenemos en nuestro poder a Francisco y a la señorita que iba con él. Si avisan ustedes a la policía no les volverán a ver con vida. Hoy mismo les comunicaremos dónde deben depositar el dinero del rescate. Dos días después de recibirlo les pondremos en libertad. Dicho individuo volvió a llamar un par de veces más. Indicó que a las diez de la noche un taxi recogería al padre en la puerta de su domicilio. La policía descubrió en dos papeleras de los alrededores sendas cartas de los desaparecidos. En ellas apremiaban para que se pagara el rescate ante el temor a que los matasen. Al otro día una nueva voz se dejó escuchar en el teléfono de los Bergaz. Anunciaba que se iba a poner al aparato Francisco José. "Mire, señor, soy el que guarda a su chico y a la novia -retomó la palabra el desconocido-. Busque usted a los ocho mejores policías de Madrid y vayan a por mi madre y mi hija Cristina, que están secuestradas en Madrid en una casa de la calle Moratines. El individuo que se las ha llevado como rehenes se llama Cesidio. Si me las devuelven, yo entregaré a sus chicos.
La policía consiguió localizar a la madre y la hija de Petronilo. Una vez efectuado el intercambio de los secuestrados empezaron las detenciones. Al poco caía Cesidio en manos de la justicia. El novio explicó que habían estacionado el coche en la carretera que conduce de El Escorial a Villanueva del Pardillo para solucionar un problema sentimental cara a la boda. Inesperadamente fueron abordados por una pareja de individuos con uniforme de la Policía Armada. Les solicitaron la documentación y ella manifestó que no la llevaba encima. Entonces los asaltantes les indicaron que tenían que acompañarles. Hubo resistencia y terminaron en el portamaletas del vehículo supuestamente oficial. Ambos delincuentes solían patrullar disfrazados por zonas solitarias para sorprender a parejas en la intimidad.
Cesidio buscaba con este procedimiento, aparte de un ingreso diario, dar con algún pez gordo para secuestrarlo. Ambos criminales ingresaron en la prisión de Carabanchel, donde Petronilo falleció antes del juicio. La justicia sentenció a Cesidio a cuatro años y dos meses de presidio. Estando en prisión se descubrió que era también el autor de otro secuestro con final terrible.
Otros Casos de Secuestro en España
En Madrid, Francisco Simo Cabezas, un empresario y deportista, fue secuestrado y asesinado. El 11 de agosto de 1967, tras concluir su jornada laboral, no regresó a casa. Su padre reunió el dinero velozmente y, tras denunciar el hecho a la policía, se dispuso para la cita, desoyendo la recomendación de que entregara billetes falsos. Catorce meses después, una noche que precisamente cruzaba la calle Carretas en dirección a dicho edificio, perdía la vida al ser atropellado por un taxi.
Otro caso similar ocurrió en Madrid con Rosa Santos Vega, propietaria de restaurantes chinos. A las ocho de la tarde el esposo recibió una llamada telefónica. Le anunciaban que su mujer estaba secuestrada y que debía acudir a las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu. Los investigadores detuvieron a un exempleado y a su pareja. Estos casos, junto con otros, están unidos por un mismo lazo: su autor intelectual, Cesidio, un criminal reincidente y diabólico.
Pilar Muro, esposa del empresario Publio Cordón, ha recibido con gran satisfacción la noticia de que ha sido localizada en la localidad francesa de Lyón la casa donde estuvo retenido su esposo, secuestrado por los GRAPO el 27 de junio de 1995.
El 26 de marzo de 1983, ABC titulaba: « Secuestrado en Madrid Diego Prado y Colón de Carvajal ». Y a continuación informaba: «Los cuatro autores se hicieron pasar por policías». Estamos hablando de uno de los hombres de negocios más conocidos de España en su época, el cual llegó a ser presidente del conocido Banco de Descuento. Este banco acabó yendo a la quiebra y él fue juzgado por ello 13 años después. Pero lo más curioso de él es que era descendiente del mismísimo Cristóbal Colón. Y aunque todavía no sé sabía -«los cuatro presuntos secuestradores salieron de la casa de este dejando a las otras personas cerradas con llave en el piso»-, los autores resultaron ser de ETA. En total, el empresario estuvo secuestrado 72 días, hasta el 6 de junio. «Con el pago de este rescate, los diferentes ramas de ETA y los comandos autónomos han cobrado, desde 1970 en que se produjeron los primeros secuestros, alrededor de 2.300 millones de pesetas, según un informe publicado por “Deia”», explicábamos aquí el día de la liberación . A lo largo de su carrera, Prado y Colón de Carvajal se especializó en el comercio exterior, el cual desarrolló con éxito en Perú.
La noche en que se encontró con Emiliano Revilla recién liberado, la periodista María José Sáez había discutido con su novio. Él no comprendía qué pintaba ella haciendo guardia frente al domicilio del empresario secuestrado por ETA cuando sus prácticas en la agencia Efe como becaria hacía meses que habían terminado. Hacía 249 días que Revilla había sido secuestrado por los etarras y los boletines informativos destilaban un aire pesimista. Pese a ser finales de octubre, hacía calor y las calles bullían con la animación típica del sábado por la noche. María José nunca supo a ciencia cierta por qué en vez de irse a casa de sus padres, con los que vivía, dio un volantazo y se plantó en la Plaza de Cristo Rey de Madrid, donde residían los Revilla. «Aparqué el Simca 1.200 de mi padre, escuché la radio, me relajé. A los pocos minutos me fijé en alguien que en la lejanía caminaba entre la multitud. No le conocía, sólo había fotos suyas en la prensa, pero aquel hombre era Emiliano Revilla», asegura María José Sáez, 28 años después de aquel 30 de octubre de 1988, una fecha que permanecerá indeleble en su memoria.
Después de 249 días de cautiverio, enclaustrado en un zulo excavado en un chalet cerca de la calle Arturo Soria, Emiliano Revilla era libre. María José, que entonces tenía 23 años, estaba delante del empresario cuyo rescate supuso para los allegados del hombre de negocios un coste de 1.200 millones de pesetas, «la mitad de los cuales se perdieron en el camino». Eran años convulsos. En febrero el Gobierno de Felipe González había anunciado la apertura de negociaciones con ETA, pero el secuestro de Revilla a punta de pistola ante su domicilio acabó con cualquier atisbo de diálogo. Las fuerzas de seguridad intentaron por todos los medios que los Revilla no pagaran. De hecho, en abril, la policía francesa había aprehendido 750 millones de pesetas a un intermediario en Bayona y otros 100 millones en julio. Cundía el desánimo. Muchos temían que la banda terrorista hubiera asesinado al fundador de la célebre fábrica de embutidos. Atrás habían quedado batidas infructuosas, escuchas telefónicas, intentos fracasados por engañar a los etarras con un falso negociador, meses de vigilancia policial del domicilio del rehén.
Recién afeitado, con 15 kilos menos y el pelo todavía húmedo por la ducha, Revilla se disponía a llamar al portero automático. En una bolsa de plástico llevaba una tarta de peras que los terroristas le habían dado por si tenía hambre y los dibujos que hizo durante su encierro de nueve meses. «Nena, arriba, que es la noticia de tu vida», dijo para sí la recién licenciada. La joven periodista sabía de sobra ante quién se encontraba, pero le venció el pudor. Él asintió y María José balbució disculpas, encomió su aspecto aseado y se embarulló con muchas preguntas. Los secuestradores habían procurado a Revilla ropa nueva y su estampa no era la de un hombre que se pasó cerca de un año en un habitáculo agobiante. Los etarras le ordenaron que se pusiera unas gafas de sol veladas con pintura con las que era imposible ver nada. Soy periodista, amiga de sus hijos. Puede estar tranquilo... Todos estos hechos vuelven a la memoria colectiva porque el director de cine Luis María Ferrández, fascinado por la historia, ha llevado al celuloide un documental en el que se recrea el fin de un secuestro. Un secuestro que ha marcado la historia reciente de España. '249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla' es el título del docudrama que acaba de estrenarse en Movistar, una semana antes de que se proyecte en los cines.
El comando de ETA le había dado instrucciones precisas a Revilla para que no informara de su liberación hasta las tres y media de la madrugada. Faltaban aún dos horas y la becaria persuadió al secuestrado de que no traspasara el umbral. A pocos metros, había un par de funcionarios policiales. Los agentes tenían pinchados todos los teléfonos de la familia, salvo uno. María José y el empresario se acercaron a una cabina telefónica. Fue el propio Emiliano Revilla el que facilitó a la informadora un número de teléfono que no estaba intervenido. ¿Una casualidad? Pocos lo saben. Ella tomó el auricular y marcó. Al otro lado del hilo estaba el periodista deportivo Jesús Álvarez, yerno de Revilla. Jesús, me tengo que ir y debo darte algo ya. ¿Me puedo tomar un café antes? No. Cuando Jesús Álvarez vio a su suegro, lo confundió con un mendigo de la zona, 'Josechu el Águila', un hombre con la mente extraviada y que por aquella fechas se hizo inseparable de los periodistas apostados en el lugar. Álvarez se abrazó a su suegro durante largo tiempo. Luego entraron en el garaje, donde el empresario se encontró con su hija Margarita. No había olvidado María José el teléfono de la agencia Efe. Estaba de guardia el redactor jefe Emilio Oliva. «Después de confirmar la noticia, me dijo: 'siéntate y escribe'». Y ¿qué ocurrió con el novio despechado? «Pasó a la historia», dice la informadora, que ahora trabaja en Telecinco.
Revilla: el secuestro más largo. Informe semanal 25/5/88
El Régimen de Trujillo y sus Crímenes
La figura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, dictador dominicano, está marcada por la crueldad y el terror. Su obsesión por Minerva Mirabal, quien lo rechazó, lo llevó a ordenar su asesinato, concretado el 25 de noviembre de 1960. Este hecho, lejos de solucionar un problema, marcó el principio del fin de su régimen.
Trujillo, descrito como un "dictador enfermo, megalómano, narcisista, acaparador, violador y criminal", tenía 58 años cuando conoció a Minerva, de 23. Su régimen se caracterizó por el uso de esbirros, delatores, sicarios y torturadores para sembrar el terror. Si quería una empresa, una finca o una chica la tenía, por las buenas o por las malas. Formó un monopolio personal de 30 empresas, el 90 % del total. Además poseía del 71 % de la tierra cultivable.
Sus crímenes fueron demasiado notorios. En 1937 ordenó la muerte de 17.000 haitianos que vivían en República Dominicana. En marzo de 1956, dio luz verde al secuestro en Nueva York del exiliado vasco Jesús Galíndez y su traslado a la isla donde fue torturado y asesinado. La gota que colmó la paciencia estadounidense fue su participación en el intento de asesinato del presidente venezolano Rómulo Betancourt.
Rafael Leónidas Trujillo Molina
Toledo: Cementerio de Víctimas de Mafias Madrileñas
El «efecto frontera» con Madrid ha propiciado que la provincia de Toledo se haya convertido, puntualmente en los últimos 25 años, en el «cementerio» donde las mafias que actúan en la comunidad autónoma madrileña han ocultado a las víctimas de sus crímenes.
En el último trimestre de 2002, aparecieron seis cadáveres en 37 días. En todos los casos las víctimas fueron enterradas o arrojadas al agua de un arroyo.
El Cementerio de Mingorrubio
Cincuenta kilómetros separan el Valle de los Caídos del cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, donde los restos de Franco fueron trasladados este jueves tras la polémica exhumación retransmitida en directo por televisión. El destino escogido por el Gobierno para inhumar los restos del dictador es una sepultura con su nombre que se encuentra en la cripta donde también yace su mujer, Carmen Polo. El de Mingorrubio es uno de los cementerios más pequeños de los 22 que hay en Madrid. En total cuenta con 500 sepulturas, 2.200 nichos, 1.050 columbarios y medio centenar de panteones rodeados de encinas centenarias. Está gestionado por el Ayuntamiento, aunque Patrimonio Nacional conserva la propiedad de la cripta donde reposan, desde el 7 de febrero de 1988, los restos de la mujer de Franco. Esta fue construida en 1969 con una habitación interior bastante austera, en cuyo techo puede leerse la inscripción de la Biblia: «Yo soy el Alfa y la Omega».
A pesar del tamaño del camposanto, sorprende ver la gran cantidad de personajes históricos que yacen junto a la familia del caudillo. Entre ellos, otras figuras cercanas al régimen franquista, como los expresidentes de Gobierno Carlos Arias Navarro y Luis Carrero Blanco, y el mismo primo de Franco: Francisco Franco Salgado-Araujo. A pocos metros, dictadores latinoamericanos, renombrados políticos, jueces de la democracia asesinados por ETA y respetados historiadores, dramaturgos, pintores, constructores, ministros y novelistas que hicieron historia en nuestro país. También hay en Mingorrubio descendientes de familias notables, como un hermano de José María Escrivá de Balaguer, otro hermano de Miguel Delibes, un antepasado directo de Cristóbal Colón (Diego Prado y Colón de Carvajal) y varios bisnietos del pintor Joaquín Sorolla. Todos ellos enterrados junto a un jardín con cinco cipreses y una pequeña iglesia en la que se advierte a los visitantes que está totalmente prohibido hacer fotografías.
Los restos mortales de Rafael Leónidas Trujillo, exdictador de la República Dominicana, fueron enterrados en un mausoleo anónimo de mármol negro en el cementerio de Mingorrubio en febrero de 1986. Su féretro había llegado a España en 1970, nueve años después de su muerte en un atentado. Estuvo durante 30 años al frente de las fuerzas armadas dominicanas y ocupó la presidencia en varias ocasiones a partir de 1930. Fueron esas tristes etapas marcadas por la represión y la falta de libertades, aprovechadas personalmente por el militar para incrementar su propia fortuna. Fue también el que dio la orden para que, el 25 de noviembre de 1960, se asesinara a las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, cuyos cuerpos se encontraron en el fondo de un acantilado en la costa de aquel país.
ETA inauguró 1996 asesinando el 6 de febrero a Fernando Múgica Herzog. Ocho días después le tocó el turno a Francisco Tomás y Valiente. Y luego cayeron Ramón Doral, un ertzaina de simpatías nacionalistas; el sargento Miguel Ángel Ayllón y el empresario Isidro Usabiaga. En lo que respecta a Tomás y Valiente -que fue acribillado por Jon Bienzobas Arretxe, «Karaka» en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid-, fue un respetado presidente del Tribunal Constitucional, historiador del Derecho, consejero de Estado y académico de la Historia. Enterrado en el cementerio de Mingorrubio, el mundo mundo jurídico perdió el día de su asesinato a uno de sus mejores juristas. En febrero fue homenajeado por Pedro Sánchez en el Ateneo de Madrid, en el 23 aniversario de su muerte. El presidente del Gobierno destacó «su espíritu de conciliación y justicia», y le definió como un hombre bueno al que mataron «por representar lo mejor de una sociedad tolerante y abierta».
Durante la Guerra Civil ascendió de Teniente Coronel a Coronel y, tras participar en la preparación del Golpe de Estado, se convirtió durante la dictadura en una de las personas de máxima confianza del dictador. Tal fue así que, en 1954, este le convirtió en jefe de su Casa Militar. El presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro fue el encargado de anunciar la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975. Con sus palabras en TVE se ponía punto y final a un mes de larga agonía a causa de una parada cardiaca irreversible, después de que hubiera sufrido otras ocho enfermedades que fueron complicando su salud. El panteón de la familia Franco en Mingorrubio fue, de hecho, un regalo de Arias Navarro en los 60, cuando era alcalde de Madrid. Después se convirtió en el último presidente del Gobierno del régimen franquista y el primero de la Monarquía. Murió el 27 de noviembre de 1989, a los 80 años de edad, víctima de un infarto. Había sucedido al almirante Luis Carrero Blanco y, cuando dejó su cargo, se inició la transición española. Suárez fue su sucesor.
Tres miembros de ETA activaron el artefacto que mató a Luis Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973. Los terroristas apenas contaban con 25 años, pero no les tembló la mano a la hora de preparar el atentado perfecto contra una autoridad de su talla. «Operación Ogro» fue el nombre en clave con el que la organización vasca denominó está acción, la cual había comenzado a prepararse un año antes. El destino de este marino de profesión estaba escrito. Se dedicó desde su juventud a la carrera militar y tras su muerte fue a parar también al cementerio de Mingorrubio. Había desarrollado su carrera en la Armada, en la que llegaría a alcanzar el rango de almirante. Y durante la Guerra Civil llegó a ser nombrado jefe de operaciones del Estado Mayor de la Armada en agosto de 1939. Durante el régimen ocupó muchos puestos de responsabilidad y se convirtió en la mano derecha de Franco, desde donde fue subsecretario de la Presidencia y llegó a convertirse en presidente del Gobierno en los años previos a la democracia.
