A lo largo de la historia, el secuestro ha sido utilizado como una táctica de financiación, presión y chantaje. En muchos casos, las víctimas han sido liberadas tras el pago de rescates o por intervenciones de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, otros han corrido peor suerte, siendo asesinados por sus captores.
El Caso del Promotor Inmobiliario Menachem Stark
La historia del asesinato del promotor inmobiliario Menachem Stark parece sacada de una novela negra de esas que retratan los violentos bajos fondos de Nueva York y en las que ‘quien la hace, la acaba pagando’. El empresario salió de su oficina la tarde del jueves pasado justo cuando la tormenta de nieve Hércules azotaba con más fuerza la ciudad. En el bolsillo tenía 4.000 dólares en efectivo y un cheque por valor de medio millón.
Las cámaras de seguridad grabaron cómo dos desconocidos le asaltaban y le metían a la fuerza en un monovolumen de color claro de la marca Dodge. No se volvió a saber de él hasta que a la mañana siguiente el empleado de una gasolinera situada a 30 kilómetros de Nueva York fue a comprobar qué provocaba el apestoso olor que salía de uno de los contenedores de basura del establecimiento. Allí encontró el cuerpo asfixiado y calcinado de Stark, todavía humeante.
“Tenía tantos enemigos que no sabemos por dónde empezar”, ha reconocido uno de los investigadores del caso al diario ‘New York Post’. “Cuando echas un vistazo a sus negocios, saltan numerosas alarmas. Eran muy turbios”, asegura el detective para el que el violento final del promotor era cuestión de tiempo: “debía dinero a mucha gente, y todo el mundo quería verle muerto”.
El Engaño, Su Negocio
Max, como era conocido en el mundillo inmobiliario este hombre de negocios de 39 años y padre de siete hijos, gestionaba más de 1.000 apartamentos en alquiler situados en los populares barrios neoyorquinos de Brooklyn y Queens. No se trataba de casas de lujo, ni mucho menos. Sus inquilinos las solían calificar de “celdas” situadas en edificios en los que los pasillos “apestaban a pis y marihuana”.
Su especialidad era comprar edificios casi inhabitables y alquilar los apartamentos a personas al borde de la exclusión social: ancianos con pensiones mínimas, enfermos de sida o personas con dificultades económicas que luchan por evitar convertirse en un ‘sin techo’ más de los que vagan por la Gran Manzana.
Además, según denunció en 2006 ‘The New York Times’, en los edificios de Stark los camellos y las prostitutas campaban a sus anchas. Sólo en el Greenpoint Hotel, la más infame de sus propiedades, al menos 20 personas han fallecido por sobredosis desde 1998.
Así es como consiguió convertirse en uno de los caseros más ricos y controvertidos de Nueva York. Sus 20 destartalados bloques de apartamentos de los que era propietario acumulaban más de 500 denuncias por condiciones insalubres. Sus inquilinos le odiaban.
En 2009, el empresario también fue acusado de estafar 30 millones de dólares a gente a la que es mejor no deber dinero. Pidió un préstamo a socios poco recomendables y muy peligrosos para la construcción de un edificio con 74 apartamentos que no llegó a levantarse. El dinero se esfumó.
Una Muerte Anunciada
Cuando los diarios publicaron la noticia, mucha gente en Nueva York celebró la muerte del empresario. De hecho, el ‘New York Post’ le dedicó su portada con un titular de dudoso gusto: “¿Quién no quería verlo muerto?”.
Además, las redes sociales se llenaron de inquilinos que se alegraban del asesinato de Stark después de años soportando penurias en edificios sucios y llenos de ratas, que a menudo se quedaban sin calefacción o agua corriente.
Por si no fuera suficiente, lo habitual era que cuando cualquier arrendatario rompía el contrato de alquiler por las penosas condiciones en las que se encontraban las casas Stark se negase a devolverle los cuatro meses de fianza que exigía como depósito de seguridad.
“Tuve muchas discusiones con él y en algunas tuve ganas de matarlo yo mismo”, ha confesado al Post Greg Hanlon, que vivió en uno de los bloques de viviendas propiedad del promotor asesinado.
Testimonios como este han provocado todo tipo de especulaciones, incluida una posible conspiración de inquilinos para acabar con la vida de Stark. No sería la primera vez que algo así sucede en Nueva York.
Sin embargo, la investigación policial parece centrarse en la posibilidad de que fuese un asesinato encargado por alguna de las personas a las que estafó.
Otros Casos Notorios
El Caso de José Luis Cabezas
En enero de 1997, José Luis Cabezas, reportero gráfico, fue secuestrado y asesinado mientras investigaba al empresario Alfredo Yabrán por presuntos casos de corrupción. La foto que Cabezas tomó de Yabrán en Pinamar, y que fue portada de la revista Noticias, fue el desencadenante de su secuestro y asesinato.
Yabrán había sido acusado por el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, de ser el jefe de una mafia enquistada en el poder. La imagen del empresario era desconocida y todos querían obtener una foto suya.
El Caso de Óscar P.G. y su Banda
Óscar P.G. y su banda acabaron con la vida de José Luis Vázquez Escarpa, un empresario de Illescas dedicado a la compraventa de chatarra. La Guardia Civil esclareció el secuestro y asesinato de este empresario tras una investigación de más de un año y medio.
La banda, liderada por Óscar del P.G., fue capturada justo antes de que volvieran a actuar. Otro empresario estuvo a punto de convertirse en una nueva víctima de la banda, cuyo líder está vinculado con algunos miembros de Ultrasur.
Con una red de informadores cuyos tentáculos llegaban hasta la cárcel, esta temida banda elegía a conciencia a su víctima, no dejaba al azar ningún detalle y, sobre todo, comprobaba que era una persona con dinero.
Una vez seleccionada la víctima y sin escrúpulo alguno, la secuestraban a cara descubierta, ya que no tenían reparo en mostrar sus rostros porque su intención era determinante: matar al secuestrado una vez cobrado el rescate.
Secuestro y Asesinato de Josetxu por la 'Banda del Badoo'
El caso Badoo que estremeció a España: cómo una cita acabó en un crimen salvaje
José Antonio Delgado, conocido como 'Josetxu', fue asesinado a manos de una pareja en la Ribera Alta del Ebro, dentro de la provincia de Zaragoza en septiembre de 2019. Este hombre era un empresario e informático de Getxo que avisó a su familia de que iba a pasar un fin de semana en la capital zaragozana.
Allí iba a coincidir con Candy, una chica venezolana a la que había conocido a través de la red social Badoo. En el momento en el que aparca su coche y es recibido por la joven -cuyo pseudónimo en la app de citas era 'Dulce Ángel'-, Josextu es asaltado por un hombre.
El agresor es Mohammed Achraf, la pareja de Candy. Los dos tenían un plan perfecto para aprovecharse de la víctima. Lo primero que hicieron fue meter al empresario en el maletero de su coche. Lo trasladaron hasta una nave recóndita en la que le sometieron a varias torturas. Le propinaban fuertes golpes en el tórax y en la cabeza. Todo, con el objetivo de conseguirle las claves de sus cuentas bancarias, a las que accedieron hasta en 6 ocasiones entre los días 7 y 11 de septiembre.
Josetxu, tras ser secuestrado, fue llevado hasta el barranco del Lobo para ser enterrado con un ápice de vida. Sus momentos antes de fallecer fueron de un sufrimiento extremo. Los autores del asesinato ya se habían marchado del lugar y pusieron una maquinaria en marcha para no dejar rastro.
En mitad de la denuncia por desaparición que había interpuesto la familia de la víctima, un joven comparte un hecho que será detonante para dar con los asesinos. Estuvo negociando la compra del coche de Josetxu por parte de la pareja, con la que se encontró a cara descubierta en un centro comercial. Así que los agentes consiguieron dar muy rápido con Candy y su novio Mohammed Achraf. Ambos se culparon mutuamente en el juicio por el crimen de los hechos ocurridos.
Intento de Secuestro de Eulogio Gómez Franqueira
El 10 de junio de 1980, el diputado de UCD Eulogio Gómez Franqueira evitó ser secuestrado por ETA en su domicilio de Cenlle (Ourense). Tras un intercambio de disparos, el empresario y fundador de Coren logró frustrar el secuestro, hiriendo al cabecilla de los etarras.
En Galicia, llovieron los titulares. Aquel señor de gesto adusto y carácter agrio fue retratado como un héroe nacional. Le llamaron el hombre más huevos de España. Y era verdad. Nadie podía acorralar al dueño la mayor empresa avícola del país. Porque, más allá de la labor política que le puso en la diana de ETA, Eulogio Gómez Franqueira era el fundador de Cooperativas Orensanas (Coren), una compañía fundada en1961 dedicada a la cría y producción de carne y huevos de aves de corral que sigue triunfando hasta día de hoy.
El Caso de Eufemiano Fuentes
El 2 de junio de 1976, el empresario Eufemiano Fuentes fue secuestrado en su domicilio en Santa Brígida, Las Palmas. Se exigieron 100 millones de pesetas por su liberación. Su vinculación a la Falange y al bando fascista durante la Guerra Civil provocó que, para muchos, aquello se tratara de una cuestión política.
El 6 de octubre de ese año, su cuerpo mutilado apareció en un pozo de La Dehesa, en Tenoya (Arucas).
Secuestros y Asesinatos por ETA
ETA, a lo largo de su historia, secuestró a 77 personas. La banda comenzó a utilizar esta técnica el 1 de diciembre de 1970, con el secuestro del cónsul alemán Eugenio Behil, que duró 25 días. Algunas fueron liberadas tras el pago de los rescates o gracias a la intervención de la Fuerzas de Seguridad. Otras corrieron peor suerte y fueron asesinadas por los terroristas.
El secuestro más largo perpetrado por ETA fue el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, quien fue liberado el 1 de julio de 1997 por la Guardia Civil tras 532 días de cautiverio. Ese mismo día, la banda terrorista había puesto en libertad a Cosme Delclaux.
Pocos días después, ETA recurría una vez más al secuestro para demostrar su fuerza e intentar chantajear al Gobierno.
El 12 de julio, Miguel Ángel Blanco, diputado del PP en la localidad vizcaína de Ermua, apareció maniatado y gravemente herido en una zona rural de Lasarte, una vez cumplido el ultimátum de 48 horas dado por la banda terrorista al Gobierno para que cediera en su política de dispersión de presos y trasladara al País Vasco a los etarras repartidos en prisiones de todo el país.
Algunos de los Empresarios Secuestrados por ETA
- JOSÉ MARÍA ALDAYA: 342 DÍAS.
- EMILIANO REVILLA: 249 DÍAS.
- COSME DELCLAUX: 233 DÍAS. Secuestrado el 11.11.1996.
- LUIS SÚÑER: 91 DÍAS.
El Caso de Ángel Berazadi
El de Ángel Berazadi -58 años, casado y con seis hijos- fue el primer secuestro de ETA que terminó en asesinato, un caso que generó gran conmoción dentro y fuera de España. El industrial guipuzcoano, nacionalista e impulsor de las ikastolas, fue además el primer empresario asesinado, lo que supuso una clara advertencia que extendió el miedo y consolidó el chantaje. Todos se sintieron amenazados a partir de ese momento.
Berazadi había sido secuestrado el 18 de marzo cuando salía de su empresa en coche hacia su domicilio. El director gerente de la empresa Estarta y Ecenarro (Sigma, emblemática fábrica de máquinas de coser de Elgoibar) permaneció durante veinte días en un altillo sin acondicionar de un caserío abandonado, a escasos kilómetros de su factoría. Las marcas que se encontraron en sus manos indicaron que estuvo atado prácticamente durante todo su cautiverio. Muy posiblemente no hubiera sobrevivido aunque lo hubieran liberado porque sus órganos internos estaban destrozados por la escasa ingesta de agua y comida.
Su foto en «El Diario Vasco» encañonado por uno de sus captores dio la vuelta al mundo.
Pese a los intentos del PNV, con Xabier Arzalluz como interlocutor, la rama de los comandos Bereziak (especiales) de ETA político-militar se negó a liberar al industrial, por el que se llegó a reclamar un rescate de 200 millones de pesetas, o «le pegaban dos tiros». Finalmente fue uno, en la nuca, el que acabó con su cautiverio. Le encontraron boca arriba, tirado en una cuneta con los ojos cubiertos con unas gafas de soldador. En los alrededores se hallaron siete balas sin usar de nueve milímetros Parabellum, el calibre de ETA, el mismo del disparo que acabó con su vida.
Según escribió tras conversar con dos de los secuestradores el antropólogo Joseba Zulaika en el libro «Violencia vasca. Metáfora y sacramento», los captores -tres fueron detenidos pocos días después del crimen en un control de carretera en San Sebastián- temían haber sido descubiertos y los nervios les llevaron a matar al empresario. En su coche estaba el casquillo de la bala con la que le mataron.
Otro 8 de abril, esta vez de 1991, José Manuel Cruz Martín, de 27 años, agente de la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía, resultó muerto al estallar una bomba adosada a los bajos de su automóvil cuando circulaba, sobre las 19:30, por la calle Juan de Garay, también en Baracaldo, a unos 200 metros del cuartel de la Policía. Con él viajaba su esposa, Catalina Rebollo Samaniego, de 25 años, que resultó herida menos grave. La onda expansiva produjo heridas leves al joven de 15 años Asier de la Mata y a otra mujer de 24 años. Pudo ser una tragedia al tratarse de una zona muy transitada pero, afortunadamente, no había mucha gente en ese momento a la altura del número 28.
Catalina Rebollo sufrió una crisis nerviosa al ver el cuerpo destrozado de su marido. Varios transeúntes la sacaron del amasijo de hierros en que había quedado convertido el vehículo, un Seat Ibiza con matrícula de Bilbao, y la llevaron en una furgoneta hasta el hospital de Cruces. La bomba, con varios kilos de explosivo, se encontraba bajo el asiento del conductor, un lugar que el agente no inspeccionó.
Cruz era natural de Huelva y estaba destinado en el País Vasco desde el 1 de febrero de 1989. Casado y sin hijos, había ingresado en la Policía en 1988. Había regresado dos días antes de sus vacaciones. Su mujer, trasladada a un hospital de Sevilla, no pudo asistir al sepelio.
En 1995 fueron condenados a 50 años de cárcel, como autores del asesinato, los etarras Raúl Alonso Álvarez, Germán Urízar de Paz y Jesús María Mendinueta Flores, alias «Manu».
Evolución del número de víctimas mortales causadas por ETA a lo largo de su historia.
| Año | Número de Víctimas |
|---|---|
| Década de 1960 | 3 |
| Década de 1970 | 187 |
| Década de 1980 | 392 |
| Década de 1990 | 187 |
| Década de 2000 | 56 |
El Caso de Miguel Ángel Blanco
A efectos numéricos, Miguel Ángel es la víctima 778 de un total de 829. Pero a efectos emocionales, su asesinato marcó un antes y un después en la concepción del terrorismo por parte de la sociedad española y vasca. La rebelión cívica que siguió a su muerte y el llamado «Espíritu de Ermua» fueron la primera piedra del fin de la banda.
Gracias al soplo de Muñoa en 2000, un año después era detenido «Txapote» en Anglet (Francia), acelerando todo el proceso. La sentencia condenó en 2006 a Javier García Gaztelu (alias «Jon» y «Txapote» ) y a Irantzu Gallastegui Sodupe (alias «Amaia» y «Nora» ) a 50 años de prisión y otros tantos de inhabilitación por el secuestro y el asesinato de Miguel Ángel Blanco. El tercer terrorista implicado, José Luis Geresta Mujika «Oker» , murió en 1999.
Ibon Muñoa , concejal de HB en Éibar, fue detenido en 2000 por su colaboración con ETA y se fue de la lengua . Contó cómo los tres pistoleros «Txapote», «Nora» y «Oker» se alojaron en su casa y eso dio un giro radical al caso. En 2003, la Audiencia Nacional le condenó a 33 años de cárcel como cómplice del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco .
El juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue rápido: se resolvió en apenas dos días. El sumario se dio por cerrado el 26 de enero de 1998 sin que hubiera un autor o autores señalados por la muerte del concejal.
