El empresario vasco Ignacio Uría Mendizabal fue asesinado el 3 de diciembre de 2008 en Azpeitia (Guipúzcoa). El atentado fue perpetrado por la banda terrorista ETA, que en ese año desarrollaba una campaña de intimidación y terror contra la construcción del Tren de Alta Velocidad en Euskadi.
El atentado
El 3 de diciembre de 2008, sobre las 13:00 horas, dos integrantes del comando de ETA esperaban en las proximidades de las oficinas de la empresa “Altuna y Uría” a que saliera Ignacio Uría. En el momento en que éste acababa de introducirse en su vehículo, uno de los terroristas se le acercó y le disparó a bocajarro tres disparos con una pistola semiautomática del calibre 9 mm.
Un amigo de Uría, Marcos Gorostiaga, testigo del atentado, contó cómo un hombre con capucha se acercó hasta el empresario y le tiroteó en la cara. Las primeras informaciones apuntan a que al menos recibió dos disparos, uno en la cabeza y otro en el pecho. Tras el atentado, los terroristas huyeron en un vehículo que habían sustraído a su propietario, al que tuvieron maniatado y retenido durante varias horas. Una vez cometido el asesinato, incendiaron el vehículo para destruir las posibles huellas.
El empresario vasco Ignacio Uría Mendizabal murió a las 13.50 horas tras recibir dos disparos en un aparcamiento de un restaurante y después de que durante más de una hora los servicios sanitarios intentaran reanimarle. El fallecido, de 70 años, era directivo de la empresa Altuna y Uría, concesionaria de las obras del tren de alta velocidad en el País Vasco, amenazada por ETA.
Documental Los Años del Plomo Terrorismo de ETA | #TOPDOCUMENTALES
Investigación y condena
La Sección Primera de la Sala de lo Penal condenó a los miembros de ETA Beinat Aginagalde Ugartemendía y a Joanes Larretxea Mendiola a 44 años de prisión a cada uno por el asesinato del empresario vasco Ignacio Uría. La sentencia considera probado que Beinat Aginagalde y Joanes Larretxea en el año 2008 eran miembros de la organización terrorista ETA.
Formaban, junto con Manex Castro ya condenado por este asesinato, el comando de ETA denominado “Ezuste”, que estuvo activo desde agosto de 2008 hasta marzo de 2009, fecha en la que fue desarticulado por la ErTzaintza. Para el tribunal no hay duda alguna de que el asesinato de Uría lo cometió el comando “Ezuste” de ETA, y que tal y como concluía un informe de inteligencia realizado por la Ertzaintza, en ese comando Joanes Larretxea actuaba como “liberado” y Beinat Aginagalde como miembro “legal” del mismo, sujeto a las órdenes de Larretxea. También ha quedado probado por el tráfico de llamadas que se encontraban cerca del lugar de los hechos cuando ocurrió el asesinato.
El delito de detención ilegal terrorista lo cometieron al capturar y retener durante horas al propietario del vehículo utilizado por los terroristas para cometer el atentado. Una vez cometido el asesinato, incendiaron el vehículo para hacer destruir las posibles huellas.
Reacciones y homenajes
El Lehendakari, Patxi López, asistió al homenaje en memoria del empresario Inaxio Uria, asesinado por ETA. Frente al monolito que recuerda al empresario, cientos de personas y de representantes institucionales guardaron silencio para homenajear a Inaxio Uria, asesinado por la banda terrorista ETA. López estuvo acompañado de miembros del Gobierno Vasco como la portavoz, Idoia Mendia, y el consejero de Interior, Rodolfo Ares.
Minutos antes de iniciarse la concentración, dos de los hijos del empresario, Jaione y Josu, leyeron un comunicado en nombre de la familia, junto al restaurante Kiruri, en el barrio de Loiola de Azpeitia, donde fue asesinado por ETA su padre. En primer lugar, se dirigen a la banda terrorista ETA para exigirle que "deje de matar para siempre". "Utilizáis las pistolas y las bombas para conseguir vuestros objetivos, al igual que lo hicieron Franco o los nazis", subrayaron los hijos de Uria quiénes recordaron que el pueblo vasco "les rechaza". Además de dirigirse a ETA, la familia de Uria lanzó varias preguntas a la izquierda abertzale. El tercer destinatario de este mensaje fue la sociedad vasca, a quién la familia de Uria reclamó que "nunca" sea "inmune al virus asesino de ETA" y que no permita que los terroristas sean "parte de nuestra vida cotidiana".
El asesinato de Ignacio Uría fue uno de los muchos crímenes cometidos por ETA a lo largo de su historia. Las detenciones e ingresos en prisión nunca han sido suficientes, ni han curado las heridas por la pérdida de los seres queridos, aunque en cierta medida han dado tranquilidad y sosiego para todos los españoles que quieren saber la verdad, que esperan justicia y que conservan en su memoria la ausencia de los suyos.
