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En el entorno empresarial actual, el término "emprendedor" ha evolucionado. Hoy, ser «emprendedor» describe una habilidad y mentalidad caracterizada por la innovación, la creatividad y la asunción de riesgos calculados.

A medida que los líderes empresariales se esfuerzan por aumentar la competitividad, la creación de una cultura emprendedora y empresarial se confirma como una ventaja importante. Una cultura emprendedora es lo que muchas empresas esperan lograr, aunque no es tan fácil fomentarla ni hacerla prosperar. De hecho, una cultura emprendedora y empresarial debe cultivarse a través de acciones bien planificadas que empiezan por la definición de objetivos y el modelado, y se refuerzan con la comunicación.

La cultura emprendedora es el conjunto de valores que proporcionan a las personas las habilidades necesarias para enfrentarse de forma exitosa a los constantes cambios que se producen en nuestro entorno. La cultura emprendedora se define como los conocimientos, habilidades y valores necesarios para poder crear, implementar y desarrollar un proyecto determinado. Es una manera de definir cómo debería ser un emprendedor ideal.

En esencia, la cultura emprendedora se basa en identificar las oportunidades y reunir los recursos suficientes para transformarlas en una empresa. La cultura emprendedora está estrechamente ligada a la iniciativa y la acción. Un emprendedor es capaz de innovar, adaptarse a su entorno, tiene ganas de hacer cosas nuevas y de hacerlas de forma diferente.

Lo que NADIE te ha contado de la CULTURA ORGANIZACIONAL 💪 Ep - 83

Elementos clave de la cultura emprendedora

Para poder tener éxito en la materialización de su idea son necesarios una serie de elementos mínimos. Estos elementos definirán las posibilidades del éxito de su emprendimiento.

Tener cultura emprendedora significa, sí o sí, la capacidad de detectar oportunidades en el mercado y saber cómo aprovecharlas. También está muy relacionada con los conceptos de iniciativa y proactividad. En otras palabras, una persona emprendedora debe tener iniciativa para llevar a cabo sus propios proyectos, no buscar depender de una persona externa.

Para Carme Artigas, co-fundadora y Socia-Directora de Synergic Partners, en una entrevista anterior, la innovación no es una capacidad (como la creatividad) sino un proceso, una actividad que culmina en un resultado final que conduce al progreso. Es el resultado de aplicar la creatividad, pero también necesita métodos y tecnología para desarrollar nuevos productos o servicios o en la mejora de nuestro entorno.

En este sentido, los expertos consideran que la innovación debe formar parte de las competencias del emprendedor, junto con la iniciativa, la persistencia, la capacidad de asumir riesgos, etc. Oscar Fuente, Director de IEBS Business School, se muestra mucho más rotundo y niega que la innovación sea imprescindible para el éxito de un proyecto emprendedor, sin embargo, considera que "si no innovas en un mundo donde las cosas van tan rápido tienes los días contados".

La cultura emprendedora también está muy relacionada con la asunción de riesgos. Cualquier iniciativa de negocio tiene una serie de riesgos asociados, lo que implica que existe la posibilidad de perder dinero. Una persona con cultura emprendedora debería saber identificar el riesgo de una iniciativa de negocio, analizar sus posibles beneficios y saber cuándo asumir riesgos y cuando no.

También es muy importante conocer los mecanismos para reducir los riesgos asociados a una iniciativa, algo que únicamente es posible con una base sólida de márketing y administración de empresa. Por último y posiblemente una de las características más importantes y que se considera menos relevante es la capacidad de delegar tareas. Un buen emprendedor es consciente de sus características, de sus puntos fuertes y puntos débiles.

Otra de las habilidades de un emprendedor tiene que ser la de crear contactos. Nadie nace con cultura emprendedora. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica a base de identificar oportunidades de mercado y asumir los riesgos necesarios.

La cultura emprendedora consiste en identificar las oportunidades y reunir los recursos suficientes para transformarlas en una empresa. Un emprendedor es capaz de innovar, adaptarse a su entorno, tiene ganas de hacer cosas nuevas y de hacerlas de forma diferente.

La cultura emprendedora no conoce fronteras y prácticamente cualquier área empresarial o social es candidata a cambios profundos que redefinen su status quo. El motivo es que uno de los principales aceleradores de la innovación es la tecnología. Los cambios de hábitos, de consumo y de relación social que actualmente ampara la evolución tecnológica son un campo de cultivo muy fértil para poder desarrollar nuevos conceptos.

Para ponerla en práctica es necesario observar a la competencia, analizarla y detectar qué es lo que ofrece y cuál es el valor añadido que ofrecen. Si crees que cuentas con todas o la mayoría de las características que te he comentado, adelante con tu idea.

Una persona que tiene la idea y cuenta con la iniciativa necesaria para ponerla en marcha es muy importante dentro del proyecto. Al contar con más personas se pueden encontrar soluciones innovadoras gracias a la suma de ideas y esfuerzo.

Sin duda las grandes crisis económicas que han asolado la economía mundial en las últimas décadas han dejado grandes ideas llevadas a cabo por pequeños emprendedores.

Para mantenerla, la clave está en el compromiso, eso es algo que puedes conseguir con las políticas adecuadas. Apostar por una cultura emprendedora y empresarial es el secreto para desarrollar una ventaja competitiva.

Volviendo a la definición de cultura emprendedora, diremos que es la que permite la disrupción en la sociedad. Replantea modelos de negocio existentes y descubre nuevas oportunidades.

Hoy, probablemente, no recuerdes ya el impacto que tuvo en la empresa discográfica la aparición de iTunes y, a posteriori, Spotify y el resto de servicios de streaming musical. Si haces una retrospectiva hasta el momento previo a su aparición, el mercado discográfico era tal que hoy en día no solo no lo reconocerías, sino que no lo entenderías.

La necesidad de reinventar modelos de negocio y descubrir nuevas maneras de hacerlos está asumida casi mundialmente. Tanto es así, que en España y también en Europa, las instituciones contemplan ayudas y soporte al emprendimiento para sus habitantes.

Hemos visto que el emprendedor/a asume una serie de riesgos fruto de su visión de una idea innovadora, un nuevo producto o servicio.

Afortunadamente, la sociedad en la que vivimos cada vez hace más hincapié en el tema social. En este sentido habrás visto ya diferentes asociaciones y agrupaciones que, con recursos limitados, pero haciendo gala de una creatividad inteligente consiguen resultados eficaces.

¿Qué hace falta para llegar a ser un emprendedor?

Si nos detenemos a crear una definición de emprender, ayudándonos de la RAE, coincidimos que emprender es comenzar o llevar a cabo una obra, acción o negocio que tiene una cierta dificultad o riesgo (incertidumbre). Conociendo la definición, ¿en qué áreas será necesario educar para emprender?

  • Creatividad y pensamiento innovador: un emprendedor, consigue ver lo que los demás todavía no han descubierto, rompe las reglas y crea algo nuevo sin seguir una pautas ya establecidas.
  • Fortaleza y voluntad: emprender como hemos definido tiene cierta dificultad o riesgo, para llevar una idea a cabo se necesita fuerza y voluntad para no tirar la toalla.
  • Autonomía: el emprendedor es una persona autónoma que toma decisiones por sí mismo aceptando sus responsabilidades. Pero cuidado, esto no significa que esté solo, siempre puede contar con consejo o ayuda si lo ve necesario, aunque sea él quién posea la última palabra.
  • Capacidad de gestionar la presión y la frustración: no todo sale bien a la primera, es más casi nunca sale bien a la primera, el emprendedor sabe bien que la paciencia es la madre de la ciencia.
  • Capacidad de análisis crítico: ¿no ha funcionado? Volvemos a empezar, pero haciendo un análisis crítico de que no ha funcionado.
  • Motivación y confianza en sí mismo: un emprendedor tiene claras sus capacidades y fortalezas y se vale de ellas para alcanzar sus objetivos.
  • Pensamiento inductivo y deductivo: de esta forma será capaz de resolver los problemas que van surgiendo a lo largo de toda su vida.
  • Orden y capacidad de gestión del tiempo.
  • Capacidad de autoaprendizaje: el emprendedor nunca deja de aprender.

¿Crees que la educación desde edades tempranas podría tener la respuesta para aspirar a un mundo más emprendedor? Tú también piensas que la educación es el motor de cambio para el emprendimiento, entonces no te puedes perder nuestro Master en Emprendimiento en el que podrás aprender a crear tu propia empresa, desde la concepción de la idea hasta su puesta en marcha.

Fomentando una cultura emprendedora

Para alcanzar este objetivo, el punto de partida es el liderazgo. La gente sigue el ejemplo de sus líderes. Pero se trata de un equilibrio delicado. Un lugar de trabajo demasiado autoritario desalienta a las personas a usar su propia iniciativa y sofoca los rasgos que mejoran la innovación y la productividad. Un entorno excesivamente democrático carece de enfoque para mantener a la empresa avanzando hacia sus objetivos.

La manera más efectiva de impulsar una cultura emprendedora y empresarial es crear un entorno donde las personas puedan lanzarse a la innovación. Hace falta empoderar a los empleados y hacer que se sientan automotivados.

Piensa por un momento en lo que hace un emprendedor: analiza estratégicamente las tendencias del mercado, identifica oportunidades, calcula riesgos, toma decisiones e inspira a otros a seguirle.

El primer paso para crear una cultura emprendedora es anunciar que se está abierto a sugerencias y luego recompensar claramente a quienes generan nuevas ideas. Suele dar buenos resultados desarrollar un método claro para presentar nuevas ideas y tomar medidas. Por último, cabe recordar que la innovación solo es posible si los miembros del equipo saben que no serán penalizados si una idea falla.

La innovación, según el diccionario de la Real Academia Española, es la creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado.

Según Gaëlle Schaefer, directora de Hexagone Language Solutions, "la innovación es un dato fundamental a la hora de emprender, es lo que nos permitirá distinguirnos del resto de nuestra competencia. Precisamente, si entendemos que la innovación real pasa por observar y anticiparse a los cambios, debemos tener claro que la innovación no puede centrarse en la creación de productos y servicios nuevos, sino también en la gestión empresarial (recursos humanos, seguimiento de la calidad…".

Desde su punto de vista, las pequeñas innovaciones son las que marcan la diferencia. Así pues, podemos concluir que la innovación es una de las herramientas del emprendedor, pero no la clave del éxito; ésta pasa por ser capaz de comprometerse y tener una actitud adecuada.

En Epitech hemos creado un grado que tiene como objetivo preparar a nuestros estudiantes para que sean los emprendedores del futuro. En nuestro Grado+Máster en Digital Management proporcionamos a nuestros alumnos una base sólida en márketing y ADE para que puedan gestionar empresas por su cuenta.

La educación y la cultura emprendedora

La falta de educación emprendedora (o educación en emprendimiento) es una de las causas de que no exista cultura emprendedora.

Actualmente, escuchamos hablar sobre emprendimiento educativo, fomentar espíritu emprendedor o promover la cultura emprendedora en educación.

Ser emprendedor, en la escuela, no significa montar tu propia empresa, ni querer explotar a tus trabajadores para conseguir una recompensa económica, ni se asocia con el banquero, el especulador o el aprovechado.

La cultura emprendedora se resume, así como una actitud ante la vida y constituye en sí misma un valor en todos los aspectos del alumnado.

En esta revolución educativa toda la sociedad debe implicarse: escuelas, familias, políticas, etc. Aunque sin duda, los docentes tienen un papel muy importante dentro de este nuevo paradigma educativo, teniendo que ajustar las metodologías actuales a un aprendizaje más práctico, activando competencias claves dirigidas al emprendimiento como la creatividad, la capacidad de autoaprendizaje o la investigación, entre otros.

La educación está cambiando, a un paso lento. ¿Por qué se están desarrollando estos nuevos métodos? La cultura emprendedora se basa en identificar las oportunidades y buscar po si mismo los recursos necesarios paraser autosuficiento.

«Los Estados miembros deben estimular las aptitudes emprendedoras a través de maneras de enseñar y aprender nuevas y creativas desde la educación primaria, además de prestar una atención particular, desde la enseñanza secundaria hasta la superior, a la oportunidad de crear empresas como objetivo de carrera.

Con un aprendizaje basado en la resolución de problemas concretos y en la relación con las empresas, la experiencia del mundo real ha de integrarse en todas las disciplinas y adaptarse a todos los niveles de la educación. Todos los jóvenes deben vivir una experiencia de emprendimiento práctica como mínimo antes de abandonar la enseñanza obligatoria».

En el sector educativo se debe exigir un esfuerzo para cumplir estas expectativas. Educar para emprender requiere la implicación de todos los niveles educativos, desde la infancia en la guardería hasta los estudios en educación superior.

Este tipo de educación es mucho más que aprender a gestionar un negocio. Hablamos de inculcar en el alumnado unos conocimientos que le lleven por el camino del emprendimiento y la innovación a lo largo de su vida.

El proyecto educativo Enseñar Para Emprender, más conocido como “EPE”, es un proyecto donde los más pequeños y pequeñas se convierten en auténticos protagonistas de la cultura emprendedora. El objetivo es que se conviertan en empresarios y empresarias, de forma ficticia, y aprendan los distintos pasos a seguir para abrir un negocio. De este modo, se impulsa la cultura emprendedora entre la juventud tinerfeña, de manera lúdica, y se inculcan valores como el trabajo, el compañerismo, la solidaridad o la superación personal.

El proyecto educativo Idéalo está promovido por la Universidad de La Laguna desde su Fundación General, dirigido al profesorado y alumnado de educación secundaria, bachillerato y formación profesional. Asimismo, se plantea como propuesta de apoyo para el desarrollo de la asignatura “Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial” de Educación Secundaria.

El objetivo de este proyecto es, por tanto, desarrollar la competencia “Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor” y competencias digitales en el aula a través del desarrollo de proyectos de empresa innovadores.

Tanto si estás planteandote emprender, como si tu necesidad es aportar visión emprendedora a diferentes colectivos, cualquier ayuda es bienvenida. Podemos empezar atendiendo a jornadas gratuitas para orientarnos y, si ya conocemos algo, pasar a las “píldoras” o cursos especializados que van a permitirnos integrar la cultura emprendedora en nuestra vida.

Cada día con más intensidad se oye hablar de emprendedores y emprendedoras, de la cultura de la innovación, de la necesidad de descubrir y reinventar negocios para así poder avanzar hacia nuevos modelos de empresa o modelos sociales. Indicamos deliberadamente “mejora social” porque el emprendimiento no está reñido con las entidades sin ánimo de lucro.

Nosotros añadimos un último consejo: fórmate, relaciónate con otros emprendedores en viveros de empresas y consulta con expertos todas las dudas.

La cultura emprendedora en el contexto digital se refiere a un conjunto de valores, prácticas y mentalidades que fomentan la innovación, la creatividad y la toma de riesgos dentro de las empresas digitales.

Las empresas digitales pueden fomentar una cultura emprendedora alentando la colaboración, la experimentación y el aprendizaje continuo. Esto se puede lograr mediante la creación de entornos de trabajo abiertos donde se valoren las ideas de todos los empleados.

Adoptar una cultura emprendedora en una empresa digital puede traer varios beneficios, como un aumento en la innovación, una mayor agilidad para adaptarse a cambios en el mercado, y una mejora en la satisfacción y retención de los empleados.

Uno de los principales desafíos que enfrentan las empresas digitales al implementar una cultura emprendedora es la resistencia al cambio. Los empleados pueden estar acostumbrados a jerarquías tradicionales y procesos establecidos, lo que puede dificultar la adopción de nuevas formas de trabajar.

La educación juega un papel crucial en la formación de una cultura emprendedora al equipar a los individuos con las habilidades y el conocimiento necesarios para innovar y liderar en el entorno digital.