El año 2018 marcó un hito con el resurgir del movimiento feminista a nivel global, impulsado por la visibilización de casos de acoso y abuso. Esto fomentó un nuevo empoderamiento femenino y una revisión social de las prácticas hacia las mujeres, especialmente en el ámbito empresarial.
Muchas mujeres han manifestado haber renunciado a sus aspiraciones profesionales debido a limitaciones económicas y personales, exacerbadas por las responsabilidades domésticas. Sin embargo, un número creciente de mujeres se aventura en el mundo empresarial, liderando proyectos innovadores y sólidos.
En el ámbito económico y relacionado con el mundo de la belleza, hay que mencionar a una de las primeras emprendedoras más famosas: Coco Chanel. La francesa, de nombre Gabrielle, se atrevió a abrir su propia tienda en la primera década del siglo XX y pronto sus osados diseños para la época -como los trajes de pantalón para la mujer- dieron la vuelta al mundo y se popularizaron hasta tal punto que convirtieron la figura de su creadora en la más importante del mundo de la moda de toda la historia. De hecho, fue la única diseñadora -tanto femenina como masculina- que formó parte de la lista de 100 personas más influyentes del siglo XX de la revista ‘Time’.
Otra mujer que forjó un imperio el siglo pasado, en este caso relacionado con la belleza, fue Estée Lauder. La estadounidense empezó su carrera ayudando a su tío, que tenía un laboratorio químico de belleza, el doctor John Schotz, fue quien le enseñó las bases para construir sus propias fórmulas, que empezó a vender bajo la enseña New Way Laboratories. En 1946, junto a su marido, Joseph Lauder, creó la firma que lleva su nombre, reconocida por su efectividad en el cuidado de la piel y la ralentización del envejecimiento. A día de hoy, Estée Lauder factura más de 11.000 millones anuales (datos de 2017) bajo su propia marca y otras muy reputadas como Clinique o MAC Cosmetics, convierten a la compañía en uno de los mayores imperios cosméticos del mundo.
Estée Lauder es conocida mundialmente como la «gran dama de la cosmética» que, junto a su esposo, creó el mayor gigante independiente de la industria. De su padre aprendió las técnicas de comercio, hasta el punto de que se comprometió a fundar un día su propio negocio. Ella misma vendía esos productos en las puertas de los mercados de Nueva York durante la Depresión y más tarde en Miami Beach, Florida. Comercializaba sobre todo una crema para fortalecer las uñas, que era toda una novedad. Josephine iba a los salones de belleza, donde realizaba personalmente demostraciones gratuitas a las clientas que esperaban bajo los secadores. Muchas de ellas se convertían ya en fieles.
Estée Lauder fundó la compañía que llevaría su nombre en 1946 con cuatro productos cosméticos. Hasta su muerte en abril de 2004, Estée se convirtió en una importante ‘nariz’ y en una mujer de negocios que desarrolló marcas globales como Clinique o Aramis e ideó el regalo por compra.
El 15 de enero de 1930 contrajo matrimonio con el empresario textil Joseph Lauter, hijo de dos inmigrantes gallegos, Lillian y William Lauter, y cambió su apellido por el de Lauder. El 19 de marzo de 1933 nació su hijo Leonard Allen, y a principios de 1937 el matrimonio empezó a utilizar el nombre de Estée Lauder para denominar sus productos. La pareja se divorció en 1939, pero volvió a casarse en 1942. Dos años después, en febrero de 1944, nacía su segundo hijo, Ronald.
Estee y Joseph Lauder sólo tenían 50.000 dólares cuando comenzaron en 1946 comenzaron su negocio de cosmética, una cifra demasiado pequeña para que cualquier agencia de publicidad se interesase en promocionar sus productos. Así que en vez de gastar dinero en publicidad, decidieron gastárselo todo en muestras que su hijo Leonard repartía en su taxi, entre las mujeres que asistían a los actos benéficos que se celebraban en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York.
Si ha habido alguna persona emprendedora con la ambición y la temeridad suficiente para negarse a rendirse en momentos en los que se enfrentaba a tremendas dudas e incertidumbres, esa es Estee Lauder. Tenaz desde que era una niña, Lauder era una mujer que renunciaba a abandonar cuando las cosas se ponían duras.
En 1948 el maná les llovió del cielo cuando consiguieron que la gran tienda Saks, de la Quinta Avenida, vendiera en dos días un fabuloso pedido. Entonces contrató sólo a operarias que se comprometieran a utilizar siempre sus productos y fragancias, tanto en las fábricas como en las tiendas.
“No ha habido un día de trabajo en mi vida en el que no haya vendido. Si creo en algo, lo vendo. Y lo vendo bien“. Estee Lauder tenía una fe tremenda en la calidad de sus productos. Pensaba que con solo poner sus productos en las manos de otras personas, estos caerían inmediatamente enamorados de sus productos de belleza y cuidado. Por ello, no tenía miedo en hacer cosas tremendamente creativas para conseguir una venta y se hizo famosa por su táctica de guerrilla para conseguir acuerdos.
En 1985 Lauder publicó su autobiografía, A success story, y en 1994 dejó por completo la empresa en manos de sus hijos: Leonard al frente de la presidencia y Ronald, que fue embajador del gobierno de Ronald Reagan en los años ochenta, en calidad de director de Estée Lauder International. En 1995 la empresa alcanzó un acuerdo con la firma Tommy Hillfiger para comercializar el perfume Tommy, y salió a bolsa. Fue valorada en unos 2.000 millones de dólares.
Según datos de 2003, la firma, con presencia en más de 130 países de los cinco continentes, contaba con 21.500 empleados y con una facturación de 5.120 millones de dólares.
Estée Lauder murió a los 97 años de edad a causa de una falla cardiopulmonar en su residencia de Manhattan.
Una de las anécdotas que mejor define a la audaz empresaria cosmética tiene que ver con esta cabecera. En 1951, a causa del lanzamiento de una crema con poderes restauradores, Estée conoció a Carmel Snow, la legendaria directora de la edición americana de Harper's Bazaar. En persona, Snow resultaba intimidante, pero nuestra protagonista no lo dudó un segundo y, antes de que la editora pudiese reaccionar, aplicó el producto en su mejilla. "La señorita Snow parecía asombrada", comentó Estée. Pero lo cierto es que quedó tan impactada con sus efectos que incluyó una crítica excelente en la revista, convirtiéndolo en un éxito.
Visionaria, luchadora y madre entregada, la empresaria tenía también un gusto exquisito y derrochaba carisma. Sentía pasión por la belleza y creía totalmente en su poder. Nacida en el neoyorquino barrio de Queens, e hija de padre checoslovaco y madre húngara, Estée descubrió de niña su vocación. Su tío, un químico húngaro propietario de una pequeña farmacia en Nueva York, la instruyó en la formulación de las cremas faciales. Sus primeros ungüentos vieron la luz en los fogones de su hogar para luego venderlos en una peluquería de barrio. Después llegarían más salones, los grandes almacenes y la apertura de nuevos puntos de venta en otras ciudades y estados. Le sobraban agallas, entusiasmo y talento, pero su sueño no hubiese sido posible sin el apoyo de su marido, Joseph, encargado de la contabilidad y de su hijo mayor, Leonard, que pasó de repartir los pedidos en bicicleta a liderar -recién licenciado en empresariales- el plan de expansión internacional de la compañía.
En la actualidad, Estée Lauder es líder mundial en el sector de la belleza, está presente en más de 150 países y cuenta con un portfolio de marcas -tanto adquiridas como de propia creación- que incluye nombres como Clinique, Origins,Tom Ford, La Mer, M·A·C Cosmetics o Aerin, la firma de su nieta y uno de los miembros del clan más mediáticos.
Además de concebir propuestas revolucionarias de tratamiento, maquillaje y perfumería -creó el primer aceite de baño perfumado, Youth Dew, democratizando el uso de las fragancias-, fue una visionaria del marketing. Algo que se aprecia en los numerosos proyectos filantrópicos que apoya, como su campaña para recaudar fondos que se destinan a la investigación sobre el cáncer de mama.
Da la impresión de que todos siguen rigiéndose por el lema de vida de Estée Lauder: "Hagas lo que hagas, hazlo bien".
Tabla: Marcas del Grupo Estée Lauder
| Marca | Descripción |
|---|---|
| Estée Lauder | Marca principal, productos de alta gama para el cuidado de la piel, maquillaje y fragancias. |
| Clinique | Productos dermatológicos, hipoalergénicos y sin fragancia. |
| Origins | Productos naturales y orgánicos para el cuidado de la piel. |
| Tom Ford Beauty | Línea de lujo de maquillaje, fragancias y cuidado de la piel. |
| La Mer | Productos de lujo para el cuidado de la piel a base de algas marinas. |
| M·A·C Cosmetics | Maquillaje profesional con una amplia gama de colores y productos. |
| Aerin | Marca de estilo de vida con productos de belleza, hogar y moda. |
