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El liderazgo no es un concepto único ni universal. No se trata solo de dar órdenes, sino de guiar, motivar e inspirar a un equipo hacia una meta compartida. Dentro de las organizaciones, se distingue entre liderazgo formal y liderazgo informal. El primero corresponde a aquellas personas que, por su puesto o jerarquía, asumen la dirección de un equipo de manera oficial. No existe un único modelo válido de liderazgo. A lo largo del tiempo se han identificado diferentes estilos que responden a formas distintas de dirigir y motivar a las personas.

Continuemos conociendo más estilos de liderazgo, ahora estudiaremos el permisivo y el burocrático.

¿Qué es el Liderazgo?

El liderazgo es la capacidad que poseen ciertos individuos de incluir, motivar, organizar y llevar a cabo acciones para lograr sus fines y objetivos, involucrando y motivando a personas o grupos. Esto puede parecer sencillo pero hace necesario poner en marcha una serie de habilidades y también disponer de ciertas cualidades, que también es posible entrenar:

  • Comunicación: ser capaz de escuchar y transmitir de manera clara los mensajes.
  • Cooperación: un líder no es el que lo hace todo, sino el que es capaz de establecer alianzas para conseguir los objetivos.
  • Entusiasmo: tiene que ser el animar número uno del equipo.
  • Madurez: es necesario un equilibro entre el respecto y la confianza en los miembros del equipo, y el logro de los objetivos que tiene encomendados.
  • Integridad: tener claro cuáles son sus funciones que responder de igual manera por cada miembro del equipo.
  • Inteligencia emocional: debe ser capaz de gestionar sus emociones, y ayudar y entender las emociones de los demás.
  • Credibilidad: ser un referente real para los miembros del equipo, de manera que puedan encontrar en él una persona en la quien apoyarse.

En muchas ocasiones, estas cualidades y habilidades se tienen de serie o se han aprendido en el colegio (cada vez más se pone el énfasis en estos aspectos), pero no siempre esto es así. Y puede ser que seas muy bueno como ingeniero, por ejemplo, pero eso no significa que sepas liderar gente. La buena noticias es que todas estos elementos de un líder se pueden aprender, entrenar y mejorar.

Estilos de Liderazgo

En función de estos elementos se den en cada personas podemos distinguir tres estilos de liderazgo:

  1. Estilo de liderazgo autoritario: El directivo decide y ordena sin establecer ningún tipo de diálogo entre las personas del equipo. El empleado simplemente debe obedecer sin participar de ninguna manera en el proyecto.
  2. Estilo de liderazgo participativo: Los subordinados participan de manera cooperativa en las decisiones, dan sus opiniones y son escuchados. En estos casos se establece un equilibro entre la autoridad y la libertad de los empleados.
  3. Estilo de liderazgo permisivo: En este caso los empleados realizan libremente su trabajo, tomando sus propias decisiones dentro de unos límites definidos por el directivo. En este caso, el grado de autoridad es muy bajo.

Como en todo, cada estilo de liderazgo tienen sus ventajas y sus desventajas. Y no siempre se ejerce un único estilo, sino que puede moverse de un estilo a otro también en función de las circunstancias.

7 estilos de liderazgo

El Estilo Permisivo (Laissez-Faire)

Dentro de las tipologías de liderazgo más conocidas encontramos el liderazgo laissez-faire. Se trata de un método de liderazgo enfocado en permitir que los miembros del equipo de trabajo puedan tomar iniciativas y decisiones sin la necesidad de acudir a la autoridad de su líder o jefe. La traducción de la expresión francesa "laissez-faire" significa "dejar hacer" o "dejar pasar".

En una empresa de transporte de viajeros en la que el liderazgo es llevado con un estilo permisivo, el jefe o jefa no llega a dirigir a sus subordinados. Su actitud ante el grupo se centra más en recopilar información y ofrecerla que en dirigir y dar pautas, no da órdenes ni tampoco controla los resultados. Un líder permisivo no interfiere apenas en las actividades que desarrollan los subordinados. El grupo es el que ha de tomar la iniciativa, decidir y controlar sus propios resultados.

El líder laissez-faire da libertad suficiente a sus miembros del equipo para que trabajen según su propio criterio. Para ello, primero debe confiar plenamente en sus habilidades y conocimientos. Además, siempre se muestra disponible para el equipo cuando lo necesitan para ciertas tareas o toma de decisiones. Este tipo de liderazgo suele resultar efectivo en equipos que estén motivados y sean competentes, mientras que puede resultar inadecuado cuando los equipos requieran de una autoridad o dirección más activa, ya sea porque sus miembros no son tan experimentados o por otras razones.

Un líder permisivo toma decisiones con rapidez y, muchas veces, sus sentimientos y/o emociones influyen mucho sobre estas decisiones. En su comunicación es muy impulsivo, sin embargo, se expresa con un tono de voz agradable. Es muy extrovertido y le encanta estar siempre ocupado. Tiende a arriesgarse en la toma de nuevas decisiones para su vida. Le desagrada la monotonía y la vida cómoda. Le encanta escuchar a la gente, pero es habitual que interrumpa para ofrecer sus consejos o recomendaciones. Es un líder muy accesible, le encantan las conversaciones casuales porque en estas considera que se toman las mejores decisiones.

Características Principales del Liderazgo Laissez-Faire

Las características principales del liderazgo laissez faire son:

  • Autonomía y libertad de decisión: En el estilo de liderazgo laissez-faire, los integrantes del grupo de trabajo disfrutan de un alto grado de independencia para tomar decisiones y determinar la forma en que desean ejecutar sus responsabilidades. El líder no dicta las acciones detalladas ni supervisa constantemente el progreso.
  • Mínima intervención del líder: El líder se involucra lo mínimo necesario en las actividades cotidianas del equipo. Su participación se centra en proporcionar recursos, apoyo y orientación cuando se solicita o cuando surgen problemas significativos.
  • Confianza en la competencia del equipo: Uno de los pilares fundamentales de este enfoque es que, como los empleados tienen un conocimiento profundo de su entorno de trabajo, ya se encuentran capacitados para tomar decisiones apropiadas. El líder confía en los conocimientos, aptitudes, habilidades y competencias del grupo laboral para poder trabajar hacia el logro de los objetivos.
  • Responsabilidad compartida: Si bien en este tipo de liderazgo el líder no autoriza ni dirige de manera activa a su equipo, sigue siendo responsable de los resultados. Es por ello que debe estar dispuesto a abordar cualquier problema que surja y tomar medidas cuando sea necesario.
  • Orientación a empleados autónomos: Esta tipología se centra en equipos autónomos y por ello es más efectiva cuando se aplica a empleados altamente competentes y capaces de gestionar sus tareas de manera independiente y eficiente. Puede no ser adecuado en situaciones donde se necesite una dirección más clara o en equipos menos experimentados.
  • Necesidad de comunicación y apoyo ocasional: Aunque el líder permite la autonomía, todavía es importante mantener líneas de comunicación abiertas. Siempre que los trabajadores del equipo necesiten ayuda o consejo, podrán recurrir a su líder en busca de orientación para continuar.
  • Énfasis en la autorregulación: Se pone un mayor énfasis en la autorregulación, donde los integrantes del equipo tienen la responsabilidad de supervisarse a sí mismos y tomar decisiones que favorezcan tanto al equipo como a la organización en su totalidad.

Ventajas del Liderazgo Laissez-Faire para las Empresas

El liderazgo laissez-faire puede ofrecer varias ventajas para las empresas, tales como:

  • Aumento de la independencia: como los trabajadores tienen la oportunidad de asumir sus responsabilidades y tomar elecciones por su cuenta, se cultiva un sentido de independencia y dedicación hacia los resultados. Esto no solo mejora la valoración que perciben los trabajadores, sino que también puede impulsar los logros del equipo.
  • Fomenta la creatividad e innovación: los empleados pueden encontrarse buscando nuevas ideas creativas cuando se toman decisiones o buscar soluciones a distintos problemas. Esta situación puede mejorar la innovación de la organización.
  • Aumento de la satisfacción y el compromiso de los empleados: los empleados que tienen la libertad de trabajar de acuerdo con sus propios métodos y tomar decisiones suelen estar más satisfechos y comprometidos con su trabajo.
  • Aprovecha las fortalezas individuales: el liderazgo laissez-faire reconoce las habilidades y competencias únicas de cada empleado, lo que puede llevar a un uso más efectivo de sus fortalezas individuales.
  • Ahorro de tiempo para el líder: el líder no necesita estar constantemente involucrado en la toma de decisiones diarias, lo que le permite enfocarse en tareas estratégicas y de alto nivel.
  • Fomenta el desarrollo de habilidades y liderazgo entre los empleados: los trabajadores pondrán en práctica sus habilidades de liderazgo y, de esta manera, podrán crecer profesionalmente en el ámbito de la toma de decisiones. Este es un gran beneficio que otorga la autonomía.

Desventajas del Liderazgo Laissez-Faire

A pesar de sus ventajas, el liderazgo laissez-faire también presenta algunas desventajas:

  • Falta de orientación: un estilo de liderazgo excesivamente permisivo puede ocasionar que los equipos de trabajo se sientan desorientados en cuanto a sus metas o, incluso, carezcan de una comprensión clara de los pasos a seguir debido a la ausencia de una supervisión activa. Esto puede resultar en un deterioro del rendimiento.
  • Posible falta de responsabilidad: sin una supervisión cercana, algunos empleados podrían no asumir la responsabilidad de sus tareas o tomar decisiones de manera efectiva, lo que podría llevar a la procrastinación o a la falta de rendimiento.
  • Surgimiento de nuevos conflictos internos: la variedad de perspectivas y comprensiones de las estrategias, metas y objetivos empresariales entre los miembros del equipo podría dar lugar a conflictos internos que antes no existían en la empresa.
  • Falta de dirección y desarrollo profesional: los empleados pueden percibir la falta de apoyo y oportunidades de desarrollo profesional por parte del líder, lo que podría tener un impacto negativo en su crecimiento y avance en su trayectoria empresarial.
  • Posible falta de cohesión de equipo: sin una dirección activa, el equipo podría carecer de cohesión y de una visión unificada, lo que podría dificultar la colaboración y la consecución de objetivos compartidos.
  • Mayor riesgo de errores graves: la ausencia de supervisión puede aumentar la posibilidad de cometer errores significativos o tomar decisiones perjudiciales para la empresa, especialmente si los empleados no disponen de la orientación necesaria.
  • Necesidad de líderes altamente fiables: para que el liderazgo laissez-faire sea efectivo, los líderes deben confiar en sus empleados y en sus capacidades. Si los líderes no pueden confiar plenamente en su equipo, este enfoque puede ser problemático.

Implementación del Liderazgo Laissez-Faire en una Empresa

La implementación del liderazgo laissez-faire en una empresa requiere de una planificación y consideración cuidadosa para garantizar que se adapte al contexto y las necesidades específicas de la organización.

  1. Evaluar la idoneidad del liderazgo laissez-faire: Antes de implementar este estilo de liderazgo, es importante evaluar si es apropiado para la cultura y el equipo de la empresa. Considerar la experiencia y las competencias de los empleados, así como la naturaleza de las tareas y proyectos, es importante en este paso.
  2. Seleccionar líderes adecuados: Elegir líderes que sean fiables, competentes y capaces de confiar en los miembros del equipo es fundamental. Además, los líderes deben estar dispuestos a dar autonomía y apoyo cuando sea necesario.
  3. Establecer objetivos y expectativas claras: A pesar de la libertad dada a los empleados, es esencial establecer objetivos y expectativas claras para asegurarse de que todos estén alineados en términos de metas y resultados deseados.
  4. Estimular una comunicación efectiva: En esta etapa, es importante estimular la comunicación abierta y eficaz tanto dentro del equipo como entre el líder y los miembros del equipo. Además, es fundamental garantizar que los empleados se sientan a gusto al buscar orientación o apoyo cuando lo requieran.
  5. Proporcionar recursos y apoyo cuando sea necesario: Aunque el liderazgo laissez-faire implica dar libertad a los empleados, el líder debe estar disponible para proporcionar recursos, orientación o soluciones cuando surjan desafíos o problemas importantes.
  6. Promover la autorreflexión y el desarrollo profesional: Animar a los empleados a tomar la iniciativa en su propio desarrollo profesional y proporcionar oportunidades de formación y retroalimentación constructiva es una etapa importante.
  7. Evaluar y ajustar: Evaluar regularmente el desempeño del equipo y realizar ajustes según sea necesario. La empresa debe estar preparada para cambiar de enfoque si el liderazgo laissez-faire no está funcionando de manera efectiva.

Consejos para Saber el Tipo de Liderazgo que Necesita tu Empresa

Determinar el tipo de liderazgo que mejor se adapte a tu organización es un punto estratégico. Primero, considera la cultura y valores de la empresa. Hazte preguntas como: ¿mi organización valora la innovación y la creatividad, prioriza la eficiencia y la ejecución meticulosa? Esto puede influir en el tipo de liderazgo que mejor se adapte. Evalúa el grado de competencia y la autonomía de tus empleados. ¿Tienes un equipo altamente competente que puede tomar decisiones de manera autónoma o necesitan una dirección más activa? Reflexiona sobre el tipo de proyectos y tareas que realiza tu empresa. ¿Son proyectos altamente creativos y desafiantes que requieren pensamiento innovador o son tareas repetitivas que se benefician de una dirección más clara? Solicita retroalimentación y opiniones de tus empleados. Pregúntales sobre su estilo de liderazgo preferido y qué enfoque creen que sería más efectivo para el equipo y la empresa. Reconoce que las necesidades de liderazgo pueden cambiar con el tiempo. Puede ser necesario ajustar el estilo de liderazgo a medida que evolucionan las circunstancias de la empresa. Evalúa el desempeño de la empresa y el equipo en relación con el estilo de liderazgo actual. ¿Están alcanzando sus metas y objetivos? ¿Hay signos de insatisfacción o falta de compromiso?

Preguntas Frecuentes

  • ¿De dónde proviene el término laissez-faire? El término "laissez-faire" proviene del francés y significa "dejar hacer" o "dejar pasar". Se utiliza en el contexto económico y político para referirse a un enfoque de no intervención gubernamental en la economía, o en las empresas para un estilo de liderazgo basado en la autonomía del equipo.
  • ¿Qué empresas se benefician más del liderazgo laissez-faire? Las compañías que obtienen mayores ventajas del liderazgo laissez-faire son aquellas que cuentan con equipos altamente competentes e independientes. En estas organizaciones, los empleados tienen la capacidad de tomar decisiones y manejar sus responsabilidades de forma efectiva sin necesidad de la autoridad de un líder.
  • ¿Qué es un líder liberal? Un líder liberal es aquel que basa su enfoque en la libertad y autonomía individual de cada miembro de su equipo.

Se presentan cuatro estilos de liderazgo con los que podríamos identificarnos. Lo importante es conocernos mejor y así, desde nuestra propia realidad, podremos fortalecer un plan para desarrollar nuestro liderazgo. Identifica tu propio estilo de liderazgo y posiblemente te darás cuenta de que tienes una combinación de dos de ellos. Ningún estilo de liderazgo es innecesario: los líderes, con sus diferentes estilos, tienen su oportunidad para mostrar sus fortalezas.

En una organización es necesario que se marquen unas directrices a seguir, unas tareas a cumplir y unos resultados a obtener. Además, es también necesario que se compruebe el cumplimiento de estos resultados y se tomen las medidas oportunas según el logro de su consecución. Esto además de medir el alcance de los objetivos sirve para motivar a los empleados, se premia o no se premia o se sanciona según los resultados.

Escribe sus proyectos, cumple las tareas y cuida los detalles. El liderazgo complaciente se caracteriza por un estilo de vida muy flexible que hasta puede llegar a ser informal. Es muy abierto con su equipo a la hora de compartir sus emociones. Sus reuniones de trabajo suelen consistir en diálogos casuales. Es un líder que se percibe como fácil de llegar a conocer. Prefiere siempre trabajar con otras personas. Siempre buscará ser aceptado por los demás y se ve como un conciliador. Le gusta dedicarle un tiempo a la toma de decisiones, que muchas veces hace en función de sus emociones. Le gusta hacer altos en su vida laboral. Le estresan los momentos de presión y evita los riesgos a toda costa. Dedica tiempo a sí mismo.

El liderazgo autocrático se caracteriza por la autoridad centralizada y la toma de decisiones unilaterales. La persona líder define objetivos, normas y métodos, asigna tareas y supervisa de cerca la ejecución. La persona líder escucha, consulta y valora las aportaciones de cada integrante, generando un ambiente de confianza y colaboración. Además de los estilos de liderazgo más conocidos, existen enfoques complementarios que aportan herramientas útiles para adaptarse a diferentes contextos. No existe un estilo único, sino que se ajusta el nivel de dirección y apoyo en función de la madurez, experiencia o motivación de las personas que forman el grupo. El liderazgo coaching pone el foco en el desarrollo del talento individual. El liderazgo emocional se centra en la gestión de las emociones, tanto propias como del equipo.

No existe un estilo de liderazgo que pueda considerarse “ideal” en todos los casos. La clave está en que los líderes sean capaces de adaptar su estilo a cada momento y circunstancia, combinando distintas estrategias según lo que el equipo y la organización necesiten. El liderazgo no es una habilidad innata que solo algunas personas poseen, sino una competencia que puede aprenderse y entrenarse. Algunos pasos prácticos para avanzar en este camino incluyen: trabajar la comunicación asertiva, aprender a dar y recibir feedback constructivo, practicar la gestión emocional, fomentar la escucha activa y adquirir técnicas de motivación y acompañamiento. La formación juega un papel fundamental en este proceso.