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En un mundo laboral en constante cambio, el liderazgo efectivo es fundamental para el éxito organizacional. Los líderes no sólo guían equipos, sino que también moldean la cultura de una organización, influyen en la moral y determinan la dirección estratégica. Entre los múltiples enfoques de liderazgo que han surgido a lo largo de las décadas, el trabajo de Kurt Lewin, un destacado psicólogo social, sigue siendo una referencia clave para comprender las dinámicas del liderazgo.

A lo largo de los años han surgido diversas teorías de liderazgo que explican cómo los líderes logran motivar, influir y guiar a sus equipos hacia el éxito. Estas teorías han evolucionado adaptándose a los cambios sociales, organizacionales y culturales que vivimos. Cada una de las teorías ofrece una perspectiva única sobre lo que hace a un líder efectivo.

Antes de explicar su famoso test de liderazgo, es fundamental conocer un poco más sobre la figura de Kurt Lewin. Nacido en Alemania en 1890, Lewin es considerado uno de los pioneros en el estudio del comportamiento organizacional y la psicología social. Una de sus contribuciones más influyentes fue la teoría de los «estilos de liderazgo», un marco que clasifica el liderazgo en tres grandes categorías: autocrático, democrático y laissez-faire.

Kurt Lewin y colaboradores realizaron, durante 1939 y años posteriores, los primeros estudios dirigidos a identificar los estilos de liderazgo. En este artículo se revisarán los estilos de liderazgo identificados por Kurt Lewin. En primer lugar, ha de tener en cuenta que los estilos del modelo de Kurt Lewin son dicotómicos. Es decir, se encontrarían en polos opuestos de un continuo; por ejemplo, Autocrático - Democrático.

ESTILOS DE LIDERAZGO - KURT LEWIN

Los Tres Estilos de Liderazgo de Kurt Lewin

Kurt Lewin identificó tres tipos principales de liderazgo, cada uno con características distintas que afectan la forma en que un líder interactúa con su equipo y toma de decisiones.

1. Liderazgo Autocrático

El líder autocrático es aquel que toma decisiones de manera unilateral y sin consultar a su equipo. Este tipo de líder monopoliza la toma de decisiones de forma unidireccional y sin posibilidad de crítica o intervención por el resto de participantes. Este estilo de liderazgo puede ser efectivo en situaciones donde se necesita rapidez en la toma de decisiones o en momentos de crisis, pero a menudo se percibe como rígido y controlador.

Bajo este estilo, el líder ordena lo que hay que hacer. Es el único que toma las decisiones, que han de ejecutar los miembros del grupo. Determina qué se debe hacer, cuándo y cómo. Por otra parte, el líder no muestra preocupación por las necesidades de los seguidores en cuanto a desarrollo o autonomía.

Los resultados indicaron que, con la aplicación del estilo autocrático, la toma de decisiones fue poco creativa. Aparecieron reacciones hostiles entre los miembros del grupo, en lugar de conductas cooperativas. Esta hostilidad, sin embargo, no se proyectaba hacia el líder, ante el que se evidenciaban comportamientos de sumisión.

A pesar de las connotaciones negativas de la palabra “autoritario”, Lewin explica que este tipo de líder no siempre genera un ambiente desagradable. Así, se observó un incremento de la productividad a corto plazo. Considere utilizar el estilo autocrático en situaciones que requieren de decisiones rápidas, pero aplíquelo con prudencia. Este estilo tiende a generar hostilidad, desmotivación y climas de trabajo disfuncionales.

El estilo autocrático puede generar resultados, pero solo cuando el líder se encuentra cerca y vigilando al equipo.

2. Liderazgo Democrático

En el otro extremo, encontramos el liderazgo democrático, donde las decisiones se toman en conjunto con el equipo. Este tipo de liderazgo es principalmente participativo. A diferencia del autoritario, este tipo de líder se asegura de que todos los miembros de la organización intervengan y tengan poder de decisión. El líder democrático fomenta la participación y el intercambio de ideas, lo que a menudo resulta en un ambiente de trabajo más colaborativo. Aunque este estilo tiende a ser más inclusivo, puede ser lento y poco eficaz en situaciones donde se requieren respuestas rápidas.

En el estilo Democrático (también denominado Participativo) el líder ofrece orientación al grupo. Si bien es quien tiene la última palabra, permite que los seguidores participen en la toma de decisiones, estimulando dicha participación. Dispensan más objetivamente las alabanzas y críticas.

El estilo participativo es generalmente el más efectivo. El liderazgo participativo es más eficaz que el autoritario. Aplíquelo para construir compromiso en su equipo, involucrarlo e impulsar la motivación.

Incide positivamente sobre la satisfacción de las personas. Su eficacia depende en gran medida de que preste atención a la tarea y a la productividad.

3. Liderazgo Laissez-faire

El líder delegativo, también conocido como “laissez-faire” en francés (dejar hacer), es un tipo de líder que deja que los subordinados tomen sus propias decisiones. El estilo laissez-faire es aquel en el que el líder ofrece muy poca orientación o supervisión, permitiendo que los miembros del equipo tomen las riendas. Este estilo de liderazgo funciona muy bien cuando los subordinados son personas capaces y con un alto nivel de motivación. Aunque puede ser efectivo con equipos altamente capacitados y autónomos, también puede generar problemas si los empleados no tienen claro cuál es su papel o no están lo suficientemente motivados.

Se concede a los miembros del grupo libertad de acción total. El líder apenas participa, dejando la toma de decisiones en manos del grupo, que establece los objetivos, plazos y procedimientos sobre cómo hacer el trabajo. El estilo laissez-faire es el menos efectivo. El trabajo realizado era menor y de peor calidad que bajo los otros estilos. Genera menor satisfacción que el estilo democrático, al tiempo que más frustración y desánimo. También más hostilidad, aunque no tanta como en el estilo autocrático.

El Experimento de Liderazgo de Kurt Lewin

El siguiente experimento psicosocial explica de qué manera es condicionado el comportamiento de los individuos según el estilo de liderazgo con el que se les dirija. Este experimento surgió en un contexto social en el cual la mayoría de las investigaciones iban encaminadas a explicar la conducta que tuvieron los nazis bajo el mando de Hitler, en especial para Kurt Lewin que tuvo que exiliarse a los EE.UU.

A este psicólogo alemán se le conoce por ser el fundador de la psicología de la Gestalt y por su destacada contribución al campo de la psicología social, con formulaciones tan importantes como la teoría del campo (las variaciones individuales del comportamiento humano con relación a la norma están condicionadas por la tensión entre las percepciones que el individuo tiene de sí mismo y el ambiente psicológico en el que se sitúa).

Para analizar las consecuencias que tienen para la conducta los diferentes estilos de liderazgo, se formaron 3 grupos de niños de edades comprendidas entre los 8 y los 10 años aproximadamente que se reunían después de clase para realizar trabajos de manualidades. A cada grupo se le asignó un monitor que fue previamente adoctrinado para desempeñar un estilo de liderazgo específico.

RESULTADOS:

  • Grupo 1: los niños mostraron conductas agresivas y exageradamente competitivas, llegando al extremo de descalificar el trabajo de sus compañeros para realzar el propio. Aunque superaron los objetivos de trabajo que se marcaron con creces, sólo trabajaban cuando el monitor estaba presente, y cuando éste abandonaba el aula se comportaban de forma violenta con sus compañeros.
  • Grupo 2: los alumnos no alcanzaron ninguno de los objetivos de trabajo y, a pesar de que el monitor estuviese en el aula, mostraban una actitud de pasotismo absoluto, desarrollando una conducta completamente anárquica e imposible de controlar.
  • Grupo 3: se alcanzaron los mismos objetivos que en el Grupo 1, pero las diferencias fueron notables respecto a la actitud de los niños.

CONCLUSIONES:

Quedó probado, entonces, que entre estos tres tipos de liderazgo el democrático fue el más idóneo tanto para el desarrollo de las tareas, como para la conducta de los niños, puesto que desarrolla aspectos muy positivos de la conducta humana haciendo a los individuos más productivos y manejables, mientras que bajo el liderazgo autocrático los sujetos se convierten en una amenaza tanto para sus compañeros como para ellos mismos.

El estilo liberal quedó completamente descartado como forma válida de liderazgo puesto que los sujetos fueron incapaces de establecer sus propias guías de trabajo, demostrando que son necesarias unas pautas normativas para el comportamiento grupal, pautas que sí que fueron capaces de crear por sí mismos los individuos bajo el liderazgo democrático, que al final del experimento no necesitaban ningún control hacia su trabajo puesto que lo realizaban a la perfección por voluntad propia, no por obligación.

Volviendo al objetivo principal del experimento (explicar algunas facetas de la conducta de los nazis) se pudo comprobar cómo un liderazgo autocrático, férreo, con una total ausencia de democratización y capacidad de decisión puede llevar a conductas sumamente egoistas, violentas y con un alto grado de necesidad de satisfacción al líder, hecho que puede acarrear graves consecuencias, puesto que se pierde la perspectiva racional y puede desembocar en conductas obsesivas.

Por otro lado, es importante señalar que, tanto en el liderazgo autocrático y en el democrático, se consiguieron los mismos objetivos, pero con conductas radicalmente opuestas.

Test de Liderazgo de Kurt Lewin

El test de liderazgo de Kurt Lewin es una herramienta que evalúa cómo un individuo tiende a comportarse como líder en situaciones específicas. A través de una serie de preguntas diseñadas para revelar patrones de comportamiento, la prueba asigna a cada participante uno de los tres estilos de liderazgo identificados por Lewin. Es importante destacar que estos estilos no son mutuamente excluyentes. El objetivo de esta evaluación es ayudar a los líderes a comprender sus inclinaciones naturales y cómo estas pueden impactar en su equipo.

Por medio del siguiente test descubre cuál es tu estilo de liderazgo predominante:

  1. Un mando que mantiene relaciones amistosas con su personal le cuesta imponer disciplina.
  2. Los empleados obedecen más a los mandos amistosos que a los que no lo son.
  3. Los contactos y las comunicaciones personales deben reducirse a un mínimo por parte del jefe. El mando ha de mantener los mínimos contactos y comunicaciones personales con sus subordinados.
  4. Un mando debe hacer sentir siempre a su personal que él es el que manda.
  5. Un mando debe hacer reuniones para resolver desacuerdos sobre problemas importantes.
  6. Un mando no debe implicarse en la solución de diferencias de opiniones entre sus subordinados.
  7. Castigar la desobediencia a los reglamentos es una de las formas más eficientes para mantener la disciplina.
  8. Es conveniente explicar el porqué de los objetivos y de las políticas de la empresa.
  9. Cuando un subordinado no está de acuerdo con la solución que su superior da a un problema, lo mejor es pedir al subordinado que sugiera una mejor alternativa y atenerse a ella.
  10. Cuando hay que establecer objetivos, es preferible que el mando lo haga solo.
  11. Un mando debe mantener a su personal informado sobre cualquier decisión que le afecte.
  12. El mando debe establecer los objetivos, y que sean los subordinados los que se repartan los trabajos y determinen la forma de llevarlos a cabo.
  13. Usted considera que octubre es el mejor mes para hacer ciertas reparaciones. La mayoría de los trabajadores prefiere noviembre. Usted decide que será octubre.
  14. Usted considera que octubre es el mejor mes para hacer las reparaciones en la planta. Un subordinado dice que la mayoría prefiere noviembre. La mejor solución es someter el asunto a votación.
  15. Para comunicaciones diarias de rutina, el mando debe alentar a sus subordinados a que se pongan en contacto con él.
  16. En grupo rara vez se encuentran soluciones satisfactorias a los problemas.
  17. Si dos subordinados están en desacuerdo sobre la forma de ejecutar una tarea, lo mejor que puede hacer el mando es llamar a los dos a su despacho y buscar una solución entre los tres.
  18. Los empleados que demuestren ser competentes no deben ser supervisados.
  19. Cuando se discuten asuntos importantes, el supervisor no debe permitir al subordinado que manifieste sus diferencias de opiniones, excepto en privado.
  20. Un mando debe supervisar las tareas de cerca, para tener oportunidad de establecer contactos y dirección personal.
  21. Si dos subordinados están en desacuerdo sobre la forma de ejecutar una tarea, el mando debe pedirles que se reúnan para que resuelvan sus diferencias y que le avisen del resultado.
  22. Un buen mando es aquél que puede despedir fácilmente aun subordinado cuando lo crea necesario.
  23. Lo mejor que puede hacer un supervisor al asignar un trabajo es solicitar a subordinado que le ayude a preparar los objetivos.
  24. Un mando no debe preocuparse por las diferencias de opinión que tenga con su personal. Se atiene al buen juicio de sus subordinados.
  25. Un subordinado debe lealtad en primer lugar a su mando inmediato.
  26. Cuando un subordinado critica a su jefe, lo mejor es discutir dichas diferencias en forma exhaustiva.
  27. Al supervisor le basta obtener datos de cada unidad bajo su supervisión para comparar resultados y detectar fácilmente las deficiencias.
  28. Cuando se fijan objetivos, un mando no debe confiar mucho en las recomendaciones de sus subordinados.
  29. Cuando se tienen que fijar objetivos, el supervisor debe fijarlos de preferencia a través de una discusión amplia con los subordinados inmediatos.
  30. Son los subordinados mismos quienes deben procurarse adecuada información para su autocontrol.

Cuanto más alta sea la puntuación obtenida en uno de los tres estilos que encontrarás a continuación, más predominante es tu tendencia a liderar desde ese rol:

  • Estilo Autocrático.
  • Estilo Democrático.
  • Estilo Dejar hacer.

Cómo Adaptar tu Estilo de Liderazgo

Una de las lecciones más valiosas del modelo de Kurt Lewin es que no existe un estilo de liderazgo «perfecto». Los líderes más efectivos son aquellos que son capaces de adaptar su enfoque en función de las circunstancias y las necesidades de su equipo. Explorar tu propio estilo de liderazgo con el modelo de Lewin es un paso importante para cualquier líder que desee maximizar su impacto y llevar a su equipo a nuevas alturas. Fomentar un entorno donde cada miembro se sienta valorado y empoderado no solo beneficia al equipo, sino que también promueve una cultura organizacional saludable y productiva.

Estilo de Liderazgo Ventajas Desventajas Cuándo usarlo
Autocrático Decisiones rápidas, control en crisis Desmotivación, hostilidad Situaciones de emergencia, decisiones urgentes
Democrático Colaboración, motivación, creatividad Proceso lento, puede ser ineficiente en crisis Proyectos a largo plazo, equipos experimentados
Laissez-faire Autonomía, flexibilidad Falta de dirección, bajo rendimiento Equipos altamente capacitados y motivados

Comprender tu estilo de liderazgo es solo el primer paso. Lo verdaderamente importante es cómo usas esta información para crecer y adaptarse a las necesidades de tu equipo y organización.

Lo primero sería, de forma inmediata a su lectura, analizarse a sí mismo y tratar de identificarse en alguno de los estilos anteriormente planteados. Dado que cada estilo presenta diferencias evidentes en sus técnicas de gestión, lo esencial es poder identificar cuál sería el estilo de liderazgo preponderante en cada uno de nosotros. Luego de ello, uno debiera preguntarse: ¿Me acomoda los rasgos del estilo de liderazgo en el cual me identifico en mayor medida?