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El mundo del toreo está de luto tras el fallecimiento de Manuel Lozano Martín, conocido como Manolo Lozano, a la edad de 94 años. El empresario taurino, figura esencial del toreo contemporáneo y uno de los hombres más respetados del planeta taurino, ha fallecido este jueves en una clínica madrileña tras una larga enfermedad.

Manolo Lozano, nacido en Alameda de la Sagra (Toledo) en agosto de 1930, fue una de las personalidades más respetadas y con una de las trayectorias más extensas y variadas en el mundo del toro. Su muerte pone fin a una vida que abarcó casi un siglo de pasión constante por la tauromaquia, una entrega silenciosa y profunda que le convirtió, sin buscarlo, en referente moral y profesional para varias generaciones.

Sus restos serán velados en el Tanatorio Sur de Madrid, hasta su traslado, este viernes, a Alameda de la Sagra, donde recibirán sepultura. Allí recibirá este viernes cristiana sepultura.

Una Vida Dedicada al Toreo

La vida de Manolo Lozano ha estado intrínsecamente ligada a la tauromaquia en todas sus facetas: como novillero, matador de toros circunstancial, empresario en España y en numerosas plazas de América, ganadero y, sobre todo, uno de los apoderados más influyentes y exitosos de la historia reciente. Fue muchas cosas en el mundo del toro, pero sobre todo fue sabiduría.

Manolo Lozano era el hermano mayor de una conocida saga de taurinos, compuesta por Pablo -que ejerció como matador de toros en los años 50 y 60-, Eduardo y José Luis -este también novillero-. Era el hermano mayor de Pablo -ya fallecido-, Eduardo y José Luis, la gran familia de taurinos. Manolo era el mayor de los cinco hermanos Lozano (Pablo, Eduardo, Conchita y José Luis), una de las familias bisagra del mundo taurino. Todos los varones se dedicaron en cuerpo y alma al negociado, pero Manolo fue un alma libre.

Sin embargo, Manolo siempre se movió al margen de su familia cuando, tras varios años como novillero y de dejar sus estudios de Veterinaria, optó por dedicarse al apoderamiento, labor que ejerció con más 40 matadores de toros, y a regentar algunas plazas como las de Segovia o Baza (Granada), de las que llegó a ser propietario.

Además, también llegó a ejercer como empresario de varios cosos como el de Segovia, Baza (Granada) Tánger (Marruecos) y varios en Colombia, algunos de ellos en solitario y otros asociado a la familia Balañá. Manolo Lozano fue también socio del empresario catalán Pedro Balañá Espinós, con quien compartió gestión en varias plazas.

Bohemio sin remedio, con el conocimiento del Cossío, dos temporadas atrás plasmó en un libro ('Manolo Lozano. Historia viva del toreo', de Ediciones Temple) su memoria en los ruedos, la cual abarca casi un siglo en sus diversas facetas de aficionado, novillero y matador, empresario y apoderado. Y en 2023 publicó 'Manolo Lozano. Historia viva del toreo' (Editorial Temple), un libro que recogía parte de su memoria y su sensibilidad, entre testimonios y fotografías.

Desde que el 25 de octubre de 1942, con los ojos asombrados de un niño de 12 años, viera en su pueblo la despedida de Marcial Lalanda hasta que en 2018, con los 88 de un abuelo que nunca fue, cerró el círculo como apoderado de Morante en un dúo irrepetible.

Plaza de Toros de Segovia, propiedad de Manolo Lozano.

Su Paso como Matador de Toros

Nacido en Alameda de la Sagra (Toledo) en agosto de 1930, Lozano mostró desde joven una clara vocación taurina. Debutó con picadores el 25 de julio de 1958 en Aranjuez y tomó la alternativa en Tánger en 1970, en la que fue su primera y única tarde como matador, ya que decidió cortarse la coleta esa misma jornada.

Su alternativa como matador, a los 40 años en la plaza de Tánger, fue un episodio tan insólito como inolvidable. Lo apadrinó El Cordobés, cortó cuatro orejas y un rabo, y se retiró ese mismo día. Era el verso suelto de una saga histórica -los Lozano-, un tipo singular, un bohemio irredento y un conversador inextinguible. Manolo Lozano (Alameda de la Sagra, Toledo, 1930) se convirtió en matador de toros a los 40 años por una extraña carambola, en la plaza de Tánger (Marruecos) que él mismo gestionaba, de manos de Manuel Benítez "El Cordobés".

Lo quisieron emborrachar la noche antes, le echaron polvos pica-pica en el vestido de torear, cortó cuatro orejas y rabo y se retiró en el mismo día como no podía ser de otro modo. Una alternativa insólita: el torero que fue por convicción Manolo Lozano fue también torero, aunque sólo por un día. Lo fue a los 40 años, el 4 de octubre de 1970, en la plaza marroquí de Tánger, de la que era empresario. El Cordobés le dio la alternativa y Gabriel de la Casa actuó como testigo, en una corrida con toros de La Jarilla, propiedad de Palomo Linares. El cartel se imprimió en tres idiomas. Aquel día, Manolo cortó cuatro orejas y un rabo. Y al terminar, se cortó la coleta. Fue su primera y última tarde como matador.

Su debut con picadores había sido doce años antes, en 1958, en Aranjuez, con idéntico balance de trofeos. Pero él mismo reconocía, con humor y humildad, que había sido un torero “anecdótico y medroso”. Toreó para comprender desde dentro, para sentir la tensión, el miedo, la emoción. Porque solo conociendo el rito completo se podía opinar con la autoridad que él tuvo después.

Su gesto fue una rareza, sí, pero también una lección de compromiso. No buscaba una carrera en los ruedos: buscaba conocer el toreo por dentro, hasta el último detalle. Y eso lo hizo mejor que nadie.

Apoderado de Grandes Figuras

Vinculado al mundo del toro durante toda su vida, fue apoderado de más de 40 matadores, entre ellos figuras como Roberto Domínguez, Ortega Cano, El Soro, El Juli o Morante de la Puebla. La lista de toreros que apoderó es larga, Ortega Cano, El Soro, Roberto Domínguez, y en los últimos años se hizo cargo de carreras de figuras como El Juli o Morante de la Puebla. Se enorgullecía de haber llevado a quince toreros hasta la alternativa, aunque bromeaba diciendo que le habían salido muy caros.

Entre esa larga lista de toreros que pusieron sus asuntos en manos del mayor de los Lozano figuran Gabriel de la Casa, Vicente Punzón, Juan José, Curro Girón, El Cali, José Fuentes, Pedrín Benjumea, el norteamericano Robert Ryan, Ortega Cano, Alfonso Galán, Curro Durán, Manili, José Antonio Campuzano, Richard Milian, Rafael de Paula, Roberto Domínguez, El Soro, El Juli y, finalmente, el propio Morante de la Puebla, su último representado, ya en 2018.

Como apoderado, guio con mano firme y voz pausada a más de cuarenta toreros, desde Vicente Punzón hasta El Juli, pasando por Ortega Cano, Roberto Domínguez, Manili o Morante de la Puebla, con quien se retiró en 2018. A quince de ellos los llevó hasta la alternativa, y nunca hizo un movimiento sin ética. “Nunca he quitado un torero a otro apoderado”, decía con legítimo orgullo.

En su casa, decorada con retratos de Marcial Lalanda, Antonio Ordóñez o Curro Romero, desfilaban toreros, periodistas y amigos en busca de su palabra pausada y su memoria prodigiosa. A los 88 años seguía en activo, llevando los asuntos de Morante.

Contribuciones como Empresario Taurino

También tuvo un papel destacado como empresario taurino, gestionando plazas como Aranjuez, Manzanares, Barbastro y, durante décadas, la bicentenaria plaza de toros de Segovia, construida en 1805. Organizó toros en pueblos de Colombia -desde Popayán a Barranquilla-, y también por España, claro. Incluso compró la plaza de toros de Segovia que sigue siendo suya. Como Baza.

Manolo Lozano, propietario de la plaza de toros de Segovia, ha fallecido en Madrid a los 94 años de edad, según informa el portal especializado mundotoro.com. En 2022, Manolo Lozano reconocía que la rentabilidad de la plaza segoviana, construida en 1805, dependía del apoyo institucional del Ayuntamiento de Segovia: «No hay apoyo. Las corridas de toros tienen unos gastos extras que en muchas ocasiones hacen que no puedan ser rentables. Hay que pagar 24 boletines a la seguridad social, además de los sueldos, luego tres veterinarios… Son muchos gastos, por eso en muchos pueblos los toros han desaparecido», declaró a El Norte de Castilla.

Además, señaló la importancia de las figuras del toreo para conseguir atraer al público: «Para que se llene la plaza de Segovia o cualquier otra tiene que haber un cartel con figuras. En 2018, Lozano manifestó su intención de construir la Casa de los Reyes, un pabellón anexo que existió junto a la puerta principal de la plaza de toros. En aquel momento, el empresario también manifestó su idea de recuperar la plaza de toros como escenario para conciertos. Durante los últimos años ha albergado actividades como el Burladero Show o eventos de motocross, pero las actuaciones musicales han pasado de largo.

Fue también un empresario clave. Junto a sus hermanos, gestionó hasta cuarenta plazas en España, entre ellas Aranjuez, Segovia, Manzanares o Barbastro, y muchas otras en América, especialmente en Colombia y Ecuador, donde no faltó un solo año desde 1967. Mantuvo una relación estrecha con Pedro Balañá Espinós, el gran empresario catalán, con quien compartió visión y trabajo. Juntos soñaron una red de 40 plazas, un proyecto que se truncó con la muerte del catalán.

Manolo Lozano, empresario taurino.

Reconocimientos

En 2021, la Junta de Castilla-La Mancha le concedió, junto a sus hermanos, la Placa al Mérito Regional. Fue un reconocimiento a toda una vida dedicada al toro.

"Se fue un gran taurino y un gran aficionado de los grandes, D.Manuel Lozano Martín" D.E.P.

Con su muerte, se apaga una de las voces más sabias y auténticas del toreo moderno. La de un hombre que no necesitaba alzar la voz para ser escuchado, porque todo en él era verdad, experiencia y temple.