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Emprender es una forma de enfrentarse a la vida, una manera diferente de ver las cosas. Es encontrar oportunidades en las peores situaciones, y aprender a aprovechar el lado más positivo de cada momento. Es creer en uno mismo más allá de lo que digan los demás, y seguir adelante con nuestras ideas hasta el final. Durante años, muchas generaciones de adolescentes han recibido el mensaje de que debían estudiar ‘aquello que más salidas tuviera’ o a ‘aquello que les permitiera tener un mayor nivel económico’. Afortunadamente, este hecho está cambiando poco a poco. Por ello, es muy importante trabajar desde pequeños los recursos que les permitirán, más adelante, llevar a cabo sus propios proyectos; tanto laborales, como personales y sociales.

Potenciar su creatividad, para que sean capaces de plasmar y dar formas a sus ideas, además de facilitar así el surgimiento de otras nuevas. O desarrollar la confianza en sí mismos, para que obtengan el valor para lanzarse al vacío con la única compañía de la certeza de que su proyecto llegará lejos, aunque nadie más lo crea. No podemos olvidar tampoco que deberemos trabajar con ellos su capacidad de análisis, que les permitirá comprender la realidad y reflexionar sobre ella, para poder encontrar sus propias soluciones y nuevas formas de entenderla. Una habilidad que, sin duda, debe ir fuertemente unida al desarrollo de una conciencia social.

La actitud resolutiva y las competencias emprendedoras pueden aprenderse y trabajarse al igual que cualquier otra. Son muchas las iniciativas que ya se están desarrollando en esta línea. Por ejemplo, El proyecto Jóvenes emprendedores, que pretende fomentar la cultura emprendedora en las escuelas ofreciendo distintas herramientas de apoyo al desarrollo de esta competencia. No puedes perderte Futura-e Lagunillas, un genial proyecto que pretende utilizar el emprendimiento para transmitir habilidades y prácticas a niños y jóvenes en exclusión social para potenciar su desarrollo personal de diferentes maneras.

El Papel de la Cultura Emprendedora

El éxito de estos emprendimientos no se basa únicamente en la idea o el producto, sino en el entorno cultural que los rodea. Una cultura emprendedora floreciente se caracteriza por la aceptación del riesgo, la tolerancia al fracaso como aprendizaje, la promoción de la innovación y la colaboración.

En este contexto, el fracaso no se percibe como un final, sino como una oportunidad para el crecimiento y la reinvención. Se fomenta la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación a los cambios constantes del mercado. Se valora la proactividad, la iniciativa y la búsqueda constante de nuevas oportunidades.

Como hemos visto, el espíritu emprendedor se considera uno de los cimientos sobre los que se construyen la competitividad y la prosperidad económica de cualquier nación. La cultura emprendedora está estrechamente ligada a la iniciativa y la acción. Un emprendedor es capaz de innovar, adaptarse a su entorno, tiene ganas de hacer cosas nuevas y de hacerlas de forma diferente. Entonces, ¿se trata de características y competencias que pueden aprenderse o son innatas?

Para Alfons Cornella, consultor y presidente de Infonomia, hay un componente nato, que es la no aversión al riesgo, las ganas de atreverse, de probar lo nuevo. Pero también se aprende y en este sentido, el contexto es imprescindible.

Las variables que fomentan la cultura emprendedora entre los ciudadanos son muchas. Según Trinidad García Figueroa, maestra de Educación Infantil, se puede promover el espíritu emprendedor en la escuela. De hecho, sería necesario considerar la cultura emprendedora no sólo como una asignatura concreta sino como una metodología de enseñanza desde una perspectiva transversal.

Para lograrlo, en primer lugar, es necesario solucionar las carencias que la educación cuenta hoy en día: falta de valores culturales del espíritu emprendedor; desconocimiento de las oportunidades del emprendimiento y falta del desarrollo de habilidades empresariales. En cuanto a los adultos y a nivel personal, en primer lugar hay que perder el miedo a arriesgarse.

Si se tiene una idea de negocio, se pueden hacer cursos de capacitación, leer y documentarse, asistir a conferencias, conectarse con personas otros emprendedores que nos ayuden y nos muestren su forma de trabajar, especializarse, e incluso buscar ayuda profesional en viveros, cámaras de comercio, administración pública, etc.

El éxito empresarial no es una cuestión de azar ni de casualidad sino de autoconfianza, ingenio, observación, estudio y preparación, trabajo, realismo y valor. Por ello, es importante planificar, organizar, examinar y conocer el mercado, la economía y nuestras propias capacidades.

El emprendimiento es un proceso profundo que implica innovación, adaptación, resiliencia y una visión a largo plazo. No se trata simplemente de crear una empresa. Comencemos con ejemplos concretos: Una pequeña panadería local que innova con recetas artesanales y un sistema de suscripción online. Un grupo de estudiantes universitarios que desarrollan una aplicación móvil que resuelve un problema específico en su comunidad. Un profesional experimentado que abandona su puesto de trabajo para emprender un negocio sostenible en el sector turístico.

Estos ejemplos, aunque dispares, comparten un hilo conductor: la identificación de una necesidad, la creación de una solución innovadora y la perseverancia para superar los obstáculos inherentes al proceso.

Habilidades y Competencias Clave: Un Análisis Multifacético

Para fomentar una cultura emprendedora efectiva, es necesario desarrollar un conjunto de habilidades y competencias que se complementen entre sí. Estas habilidades no son estáticas; evolucionan y se adaptan a las demandas cambiantes del mercado y del contexto socioeconómico.

1. Habilidades de Gestión y Planificación (Visión de Negocio)

La competencia emprendedora implica desarrollar un enfoque vital dirigido a actuar sobre oportunidades e ideas, utilizando los conocimientos específicos necesarios para generar resultados de valor para otras personas.

  • Planificación estratégica: Definición de objetivos a largo plazo, desarrollo de estrategias para alcanzarlos y adaptación a las circunstancias cambiantes.
  • Gestión financiera: Control presupuestario, gestión de flujos de caja, análisis de rentabilidad y búsqueda de financiación.
  • Gestión de recursos humanos: Selección, formación, motivación y liderazgo de equipos de trabajo.
  • Gestión de operaciones: Optimización de procesos, control de calidad y gestión de la cadena de suministro.
  • Marketing y ventas: Identificación del mercado objetivo, desarrollo de estrategias de marketing y ventas, gestión de la marca y fidelización de clientes.

2. Habilidades Creativas e Innovadoras (Pensamiento Lateral)

Aporta estrategias que permiten adaptar la mirada para detectar necesidades y oportunidades; entrenar el pensamiento para analizar y evaluar el entorno, y crear y replantear ideas utilizando la imaginación, la creatividad, el pensamiento estratégico y la reflexión ética, crítica y constructiva dentro de los procesos creativos y de innovación; y despertar la disposición a aprender, a arriesgar y a afrontar la incertidumbre.

  • Pensamiento innovador: Identificación de oportunidades, generación de ideas, desarrollo de prototipos y mejora continua.
  • Pensamiento creativo: Resolución de problemas, diseño de soluciones innovadoras y capacidad de adaptación a situaciones inesperadas.
  • Diseño de pensamiento: Aplicación de métodos de diseño para la resolución de problemas y la creación de soluciones innovadoras.

3. Habilidades Interpersonales y de Comunicación (Colaboración y Networking)

  • Comunicación efectiva: Transmisión clara y concisa de ideas, negociación y resolución de conflictos.
  • Trabajo en equipo: Colaboración efectiva con otros miembros del equipo, liderazgo y motivación.
  • Networking: Establecimiento de contactos profesionales, colaboración con otras empresas y búsqueda de oportunidades.

4. Habilidades Digitales (Adaptación al Entorno Digital)

  • Marketing digital: Uso de las redes sociales, SEO, SEM y otras herramientas de marketing digital.
  • Comercio electrónico: Creación y gestión de tiendas online, plataformas de pago y logística.
  • Analítica de datos: Interpretación de datos para la toma de decisiones, análisis de mercado y optimización de estrategias.

5. Habilidades de Adaptación y Resiliencia (Superación de Obstáculos)

  • Gestión del estrés: Capacidad para gestionar la presión, la incertidumbre y los desafíos.
  • Resiliencia: Capacidad para recuperarse de los fracasos y adaptarse a los cambios.
  • Toma de decisiones: Capacidad para tomar decisiones rápidas y efectivas, incluso bajo presión.

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Fomentando la Cultura Emprendedora: Estrategias y Acciones

Fomentar una cultura emprendedora requiere un enfoque integral que involucre a diferentes actores: instituciones educativas, gobiernos, empresas y la sociedad en general. Algunas estrategias clave incluyen:

  • Educación emprendedora: Incorporar la educación emprendedora en los currículos educativos desde edades tempranas, fomentando el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas.
  • Mentoría y tutoría: Ofrecer programas de mentoría y tutoría para emprendedores principiantes, proporcionándoles orientación y apoyo.
  • Incubadoras y aceleradoras de negocios: Crear espacios físicos y virtuales para el desarrollo de startups, proporcionándoles recursos, formación y networking.
  • Financiación para emprendedores: Facilitar el acceso a la financiación para emprendedores, a través de préstamos, subvenciones y capital riesgo.
  • Apoyo gubernamental: Implementar políticas públicas que fomenten el emprendimiento, reduciendo la burocracia y facilitando la creación de empresas.

Más de 40 prospectores y agentes de empleo, responsables de innovación, agentes sociales, profesorado, empresariado y personas emprendedoras se reunieron ayer en el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) en la jornada ‘Las capacidades emprendedoras como herramienta para impulsar la empleabilidad, la empresa y la economía social’. La cita fue inaugurada por la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Eugenia Gómez de Diego, el director general de Trabajo, Gustavo García, y el vicerrector de Transferencia del Conocimiento y Emprendimiento de la Universidad de Cantabria (UC), Daniel Pérez. Gómez de Diego ha resaltado el “compromiso” de su Consejería con esta temática a través del apoyo a esta iniciativa y otras de similar naturaleza. Además, ha señalado que durante este 2023 se está celebrando el Año Europeo de las Capacidades: una efeméride que contribuirá a seguir trabajando para que “las habilidades se adecuen a las necesidades del mercado laboral”. En esa misma línea, el vicerrector de Emprendimiento ha destacado el “alto nivel” de los ponentes y la “fructífera” colaboración institucional. “Esta actividad es un ejemplo del buen trabajo entre el Gobierno, la UC y el CISE.”

El director ejecutivo del CISE, Manuel Redondo, ha mostrado su satisfacción por que “cada vez se conozca más el potencial de las capacidades emprendedoras” y ha recordado que “el CISE lleva diez años apostando por el emprendimiento como vía para mejorar la empleabilidad y crear una sociedad más innovadora”.

La jornada contó con ponentes nacionales e internacionales especializados en educación, trabajo o empresa.

EntreComp como eje vertebrador

El marco EntreComp de la UE ofrece una descripción exhaustiva de los conocimientos, habilidades y actitudes que las personas necesitan para ser emprendedoras y crear valor financiero, cultural o social para otros. Desde su aprobación en 2016, se ha convertido en una herramienta a escala para la formulación de políticas que apoyen el desarrollo de habilidades y la planificación de iniciativas de educación y formación. Con el objetivo de que éstas reviertan en una mejora del empleo y mayor crecimiento económico y competitivo de la UE.

El CISE participa en varios proyectos europeos centrados en su estudio y divulgación: dinamiza la comunidad EntreComp Europe en España, dentro de la red europea conformada por 16 socios de 5 países europeos. También ha impulsado el consorcio EntreComp4Transition, un innovador programa financiado por la Unión Europea que busca fomentar el espíritu emprendedor de la ciudadanía europea dotándolos de capacidades digitales y ecologistas para que puedan identificar nuevas oportunidades de negocio innovadoras y sostenibles.

Acerca de CISE

CISE es un centro que fomenta desde hace una década el espíritu emprendedor e impulsa la generación de startups.

La cultura emprendedora no solo impulsa la creación de nuevos negocios, sino que también fortalece nuestras sociedades al dotarnos de competencias esenciales. En un contexto donde el mercado laboral es cada vez más dinámico, formar ciudadanos con una mentalidad emprendedora es crucial para lograr mayor autonomía, autoconfianza y capacidad de adaptación a la incertidumbre.

Fomentar la intención emprendedora en edades tempranas tiene múltiples ventajas. Al liderar sus propios proyectos, los jóvenes desarrollan habilidades fundamentales como la gestión de riesgos y la capacidad de reinversión. Si una idea falla, el costo es menor y el aprendizaje es significativo, sentando las bases para una progresión continua.

El aula puede y debe ser un espacio donde se promueva el emprendimiento. Poner al alumno en el centro del aprendizaje y premiar la proactividad son pasos esenciales. Inspirar a los estudiantes a crear proyectos propios, alineados con sus intereses y preocupaciones, les motiva a investigar problemas y oportunidades que ya forman parte de su realidad: el centro educativo, el barrio, el club social.

El desarrollo de una cultura emprendedora, donde cada estudiante es un agente de cambio, es una herramienta poderosa para crear sociedades más preparadas, autónomas y resilientes.