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Los modelos de negocio y de trabajo están cambiando debido al aumento de nuevas posibilidades para emprender. Son varios los aspectos a valorar si se opta por emprender. En este artículo, te explicaremos en detalle qué es una franquicia, los elementos que la componen y su funcionamiento, además de conocer sus ventajas y desventajas.

Emprender un nuevo camino profesional en el mundo de los negocios y las empresas puede ser un desafío emocionante, pero también lleno de incertidumbre. Muchas son las personas en España que quieren iniciar su propio negocio, pero aún no saben cómo hacerlo, hacer una franquicia puede ser una opción.

En este sentido, las franquicias ofrecen una alternativa mucho más segura, ya que permiten aprovechar el trabajo de marca y el éxito cosechado por otra compañía. El modelo de franquicia es una vía por la que apuestan aquellos que quieren asegurar un retorno rápido de su inversión inicial minimizando los riesgos.

Si estás decidido a emprender pero todavía no tienes claro cómo dar el primer paso, explorar la opción de una franquicia puede ser una de las decisiones más acertadas. En este artículo exploraremos el funcionamiento de las franquicias, desde una perspectiva general hasta enfocarnos específicamente en el caso de España y en el sector inmobiliario.

🚀 Qué es una FRANQUICIA sus VENTAJAS y DESVENTAJAS🔥

¿Qué es una Franquicia?

¿Qué es franquiciar? Imagina que tienes una pizzería con una receta secreta y un método de atención al cliente que ha tenido mucho éxito. Si decides franquiciar tu negocio, podrías permitir que otros emprendedores abran nuevas pizzerías con tu misma marca y sistema de trabajo.

Cuando hablamos de qué es una franquicia nos referimos a un modelo de negocio en el que una empresa (el franquiciador) otorga a otra persona o entidad (el franquiciado) el derecho de usar su marca, sistema operativo, productos o servicios bajo unas condiciones previamente pactadas.

La franquicia es un sistema de comercio asociado entre empresas financieras y jurídicamente independientes, pero ligadas por un contrato en virtud del cual, una de ellas (la franquiciadora) concede a la otra u otras (franquiciados), a cambio de unas contraprestaciones económicas, el derecho a explotar una marca y/o una fórmula comercial materializada en unos signos distintivos, asegurándole la ayuda técnica y los servicios regulares necesarios destinados a facilitar dicha explotación.

En resumen, una franquicia es un modelo de negocio que permite a los emprendedores tener acceso a una marca reconocida y a un sistema probado, a cambio de una inversión inicial y el cumplimiento de ciertas condiciones establecidas por la empresa matriz.

Este modelo ofrece una ventaja clave frente a emprender desde cero: el respaldo de un sistema que ya ha demostrado su eficacia en el mercado.

Una franquicia es mucho más que un contrato comercial: es una alianza estratégica entre dos partes que trabajan con un objetivo común.

¿Cómo Funciona una Franquicia?

El funcionamiento de una franquicia es bastante sencillo. Generalmente, una empresa con un modelo de negocio consolidado, con una imagen de marca reconocible y un alto volumen de rentabilidad, decide iniciar un proceso de expansión en un territorio. En su lugar, ofrece la posibilidad de que otra empresa explote su modelo de negocio, haciendo uso de su marca, de sus sistemas operativos y de sus materias primas. A cambio, recibe una contraprestación económica, pero carece del control total del establecimiento.

El funcionamiento de una franquicia se basa en la replicación del modelo de negocio exitoso del franquiciador por parte del franquiciado. El franquiciador proporciona al franquiciado soporte continuo, capacitación y asistencia técnica para garantizar el éxito de la franquicia. A cambio, el franquiciado paga al franquiciador regalías o comisiones periódicas.

Por tanto, el franquiciador proporciona al franquiciado el know-how necesario para operar el negocio de manera exitosa, incluyendo manuales de operación, entrenamiento y apoyo continuo. A cambio, el franquiciado se compromete a seguir las directrices y estándares establecidos por el franquiciador.

Una franquicia en España funciona mediante un acuerdo entre dos partes: el franquiciador y el franquiciado. El franquiciador es el propietario de una marca o negocio exitoso, mientras que el franquiciado es el individuo o empresa que adquiere los derechos para operar una réplica de ese negocio en una ubicación específica.

Una vez tienes clara la idea general, llega el momento de comprender cómo funciona una franquicia en la práctica. El franquiciador pone a tu disposición todo lo necesario para replicar su negocio: desde la elección del local hasta la imagen del establecimiento, pasando por la formación del equipo y los procedimientos de gestión.

Este sistema funciona porque ambas partes se benefician. La marca crece sin asumir directamente los costes de abrir nuevos puntos de venta, y tú accedes a un proyecto ya validado, con el respaldo de una estructura que te acompaña desde el inicio.

Eso sí, aunque el negocio sea tuyo, deberás seguir las directrices marcadas por la franquicia. Hay estándares que deberás respetar, desde la atención al cliente hasta la decoración del local. Todo esto se recoge en un contrato donde se detallan las condiciones, derechos y obligaciones que asumen ambas partes.

Elementos Clave de una Franquicia

Una franquicia se caracteriza por varios elementos esenciales:

  • Modelo de negocio definido: La franquicia tiene un modelo de negocio establecido, con productos o servicios y un público objetivo identificados.
  • Manuales de operación: Se elaboran manuales que detallan los procesos a seguir para mantener un nivel de calidad uniforme en todas las franquicias.
  • Acuerdos contractuales: Se establecen acuerdos por escrito entre el franquiciador y el franquiciado, definiendo los compromisos y responsabilidades de cada parte.
  • Ubicación estratégica: La ubicación es un factor clave para el éxito de la franquicia.

En base al modelo de negocio, y de cara a aplicarlo en las franquicias, se elaboran los manuales de operación. En ellos, y con detalle, se explican los procesos a seguir, con respecto al producto o servicio que se ofrece, de forma que las franquicias, en su totalidad, mantengan un mismo nivel de calidad.

Por último, y no menos importante, una franquicia tiene que valorar, de entre todas las opciones, su ubicación, ya que es uno de los factores clave del éxito.

En tercer lugar, y es clave en una franquicia, son los acuerdos (por escrito y en forma de contrato) que se establecen entre el franquiciador y el franquiciado, en los que se establecen los compromisos del primero y las responsabilidades del segundo (respecto a la relación empresarial que van a comenzar).

Tipos de Franquicias

Al contrario de lo que muchos piensan, no todas las franquicias son iguales:

  • Franquicias comerciales: La empresa franquiciadora proporciona la marca y todos los elementos necesarios para operar (directrices, herramientas, productos, etc.).
  • Franquicias de servicios: Se ofrecen servicios basados en una metodología, como las agencias inmobiliarias.
  • Franquicias industriales: Se cede el derecho de producción y venta de productos en un territorio determinado.

Ventajas de una Franquicia

Como modelo de negocio, las franquicias tienen una serie de atractivos incuestionables para los emprendedores. Una de las ventajas más interesantes de cómo funcionan las franquicias es que permiten emprender con una marca ya posicionada.

  • Menor inversión inicial: Requieren una inversión inicial más baja que un negocio desde cero.
  • Rápido crecimiento: Permiten una expansión rápida y una recuperación de la inversión en poco tiempo.
  • Economía de escala: Los franquiciados compran productos a menor coste.
  • Marca consolidada: Se favorecen de la publicidad y el reconocimiento de la marca.
  • Financiación ventajosa: Suelen contar con opciones de financiación más favorables.
  • Know-how: La principal ventaja para el franquiciado es que la marca sea conocida y fácil de vender, ya que esto facilitará poner en marcha el negocio desde el primer momento.
  • Rentabilidad: una ventaja de las franquicias es que puedes conocer el funcionamiento de la misma y conocer su rendimiento.

Al elegir una franquicia como tu negocio principal para generar ingresos estables, tendrás que seguir una serie de pautas y crear tu propia metodología de trabajo para conseguir el mayor éxito posible. Una de las ventajas de montar una franquicia es que puedes elegir a tus propios trabajadores, un horario adaptado al tipo de negocio para poder conciliar la vida laboral con la familiar y acciones formativas.

Emprender y abrir una franquicia está en auge por las ventajas que ofrecen respecto a cuestiones de carácter profesional y personal.

Además, los franquiciados se benefician de la economía de escala, lo que les permite comprar sus productos a menor coste.

Si bien es cierto que es la base de su “puesta en marcha”, hay que saber que el franquiciado, al inicio de la “relación empresarial”, tiene que desembolsar una pequeña cantidad de dinero, a la que se irá sumando, mensualmente, un porcentaje (fijo o en relación a lo “ganado”).

Se suelen contar con unas opciones de financiación más ventajosas.

Desventajas de una Franquicia

Aunque no todo son bondades. Antes de poner en marcha una franquicia, ya sea con un préstamo personal, los ahorros de tu vida o cualquier otro tipo de financiación, también es importante conocer sus implicaciones.

Ahora bien, las franquicias también tienen algunos inconvenientes.

  • Pagos obligatorios: El franquiciado debe abonar un importe fijo o un porcentaje de sus beneficios (royalties).
  • Menor libertad creativa: Obligación de seguir los estándares marcados por la marca.
  • Inversión inicial: Si bien es cierto que es la base de su “puesta en marcha”, hay que saber que el franquiciado, al inicio de la “relación empresarial”, tiene que desembolsar una pequeña cantidad de dinero, a la que se irá sumando, mensualmente, un porcentaje (fijo o en relación a lo “ganado”).

En el lado menos amable están, por ejemplo, el pago de royalties, una menor libertad creativa o la obligación de seguir los estándares marcados por la marca.

En cualquier caso, las ventajas de las franquicias suelen superar con creces sus inconvenientes. Especialmente, para aquellos que nunca han emprendido o que disponen de poco capital inicial para afrontar riesgos.

Pasos para Invertir en una Franquicia

Una vez tomada la decisión de abrir una franquicia, deberás realizar una serie de pasos necesarios para comprobar ciertos aspectos funcionales. Si estás decidido a invertir? El punto de partida, en todo caso, debe ser el análisis, pero también tener claro que estás buscando.

  1. Análisis personal: Evalúa tu perfil, intereses, habilidades, tiempo disponible y margen de inversión.
  2. Investigación de mercado: Analiza la competencia, la demanda y el público objetivo.
  3. Conocimiento de la franquicia: Estudia el contrato, los términos, la inversión inicial, el canon de entrada, los royalties, la formación, la exclusividad territorial y la duración del contrato.
  4. Evaluación financiera: Busca financiación y asesórate legal y financieramente.
  5. Formación y apertura: Participa en la formación y prepara la apertura del negocio.

Lo más apropiado es informarte sobre la trayectoria de la marca durante los últimos años, ya que uno de los requisitos aconsejables es que la empresa esté consolidada dentro del sector al que pertenezca.

Un aspecto a tener en cuenta de la franquicia es si los productos o servicios son fáciles de vender, ya que si la marca está consolidada tendrás asegurado el éxito de la franquicia.

Si necesitas contratar personal, puedes ofrecer trabajo a otras personas para que te ayuden a saber cómo montar una franquicia.

Perfil e intereses. ¿Eres más de poner tu talento al servicio de los fogones o de acompañar a mentes inquietas en un centro de formación? Antes de buscar cómo funciona una franquicia en cuestión piensa qué tipo de negocio encaja mejor, no solo con tus intereses, sino también con tus habilidades, tiempo disponible o margen de inversión.

Investiga el mercado. No todas las franquicias funcionan igual en todos los lugares por eso es importante analizar la competencia, la demanda o el tipo de público al que vas a dirigirte.

Conoce la franquicia en profundidad. Saber qué es una franquicia determinada a través de sus canales oficiales está bien, pero más allá de esa información, tómate tu tiempo para estudiar el contrato y revisar los términos. Inversión inicial, canon de entrada, royalties, formación, exclusividad territorial, duración del contrato… Todo suma.

Evalúa la inversión y busca financiación. Una franquicia puede requerir desde unos pocos miles de euros hasta cifras mucho más altas, dependiendo del sector. Aunque existen diferentes opciones, si necesitas ayuda para arrancar, siempre puedes recurrir a un préstamo personal.

Asesórate legal y financieramente. Contar con un abogado o asesor especializado en franquicias puede ahorrarte sorpresas.

Formación y apertura. Una vez firmado el contrato, comienza la formación. Esta parte es clave porque es donde aprenderás el funcionamiento del negocio, la filosofía de la marca y las herramientas necesarias para gestionar el día a día. Después, llega el momento de abrir las puertas y lanzarte a la aventura.

El Contrato de Franquicia

El contrato de franquicia es el documento clave que regula la relación entre franquiciado y franquiciador. En él se detallan las obligaciones del franquiciador, que debe transmitir al emprendedor todas las claves necesarias para explotar su modelo de negocio y su marca con éxito.

Uno de los errores más comunes es pensar que el franquiciado es un empleado del franquiciador, trabajando únicamente para beneficio de este último. En realidad, se trata de una relación entre dos empresas independientes que colaboran bajo un acuerdo común.

Esta estructura genera una relación mutuamente beneficiosa: el franquiciador logra expandir su marca más rápido y con menor inversión directa, mientras que el franquiciado aprovecha el conocimiento, la experiencia y la reputación de una marca ya consolidada.

Ejemplos de Franquicias en España

Una franquicia inmobiliaria, como es el caso de donpiso, inmobiliaria decana en el sector, permite al franquiciado beneficiarse de la experiencia y reputación de una empresa líder en su sector, lo que puede ayudar a generar confianza y atraer clientes.

Interdomicilio es una empresa integral de servicios y ayuda domiciliaria para las familias. Interdomicilio con una agencia matriz en Zaragoza y hoy cuenta con más de 70 franquicias en España y más de 10 en Portugal. ¿Quieres conocer las zonas disponibles para abrir tu propia Interdomicilio o aprender más sobre esta destacada marca?

Conclusión

Invertir en una franquicia puede ser una excelente manera de iniciar tu camino empresarial con una red de apoyo detrás. No se trata solo de comprar un negocio, sino de integrarte en un sistema que ya ha demostrado funcionar.

Si estás pensando en abrir una franquicia, en BBVA te ofrecemos un amplio catálogo de productos que pueden ayudarte, desde financiación (a corto y largo plazo) hasta seguros que te garanticen la protección de tu negocio. ¿Quieres saber más? BBVA está adherido al Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito de España.

Por ello, si estás pensando en emprender un nuevo negocio es recomendable que asistas a Expofranquicia, la Feria Internacional de Franquicias que se celebra en IFEMA MADRID, donde profesionales y público en general tendrán la posibilidad de encontrar una actividad a su medida.

En España, este modelo ha tenido un gran crecimiento en los últimos años, ofreciendo oportunidades para aquellos que desean iniciar su propio negocio con menos riesgo. Además, cada sector tiene sus propias particularidades y regulaciones, por lo que es fundamental investigar y comprender cómo funciona una franquicia en el área específica de interés.