Este artículo se propone contribuir al estudio del rol histórico de las empresas multinacionales y de las características de las diferentes etapas de inversión extranjera directa en Argentina desde la perspectiva de la historia de empresas. El artículo evalúa el rol histórico de las empresas multinacionales y sus características en Argentina desde la perspectiva de la historia de empresas.
A partir de una novedosa evidencia, el artículo analiza la dinámica en la radicación de las grandes empresas extranjeras, el país de origen, las estrategias de entrada, las actividades y los principales determinantes de la inversión externa directa (IED) en la economía argentina entre 1913 y 1960. También pondera los principales parámetros políticos que habrían incidido en las decisiones de inversión en el largo plazo (políticas cambiarias, impositivas, legislativas).
Para ello, el trabajo presenta el perfil de las 100 mayores empresas extranjeras (en términos del capital invertido) que operaban en el país desde el estallido de la Primera Guerra Mundial (año base 1913), los dinámicos años 20 (años base 1924 y 1930), pasando luego por un período de transición entre 1930 y el final de la Segunda Guerra Mundial (1930, 1937 y 1944) hasta llegar al comienzo de un nuevo auge de la inversión extranjera directa (años base 1959-1960), en donde se podrá evaluar el impacto inmediato de la legislación sobre capitales extranjeros aprobada en 1958 (Ley 14.780).
En último lugar, evalúa el impacto de los cambios de la economía internacional en las empresas extranjeras, especialmente durante el período de entreguerras, cuando la inversión extranjera directa en servicios públicos, transportes y finanzas se desplazó hacia las actividades industriales.
El período analizado ofrece un interés particular en tanto la literatura previa ha privilegiado la etapa temprana de auge de la inversión externa (1870-1914), y la reestructuración e ingreso de nuevas empresas multinacionales y grupos económicos desde mediados de la década de 1960 hasta el año 2001.
El trabajo propone, en conjunto, una nueva interpretación y narrativa analítica para dimensionar las características y transformaciones de las grandes empresas extranjeras en la Argentina y de sus ciclos de inversión, al complementar y renovar las visiones dominantes hasta la actualidad, construidas a partir del análisis de flujos y stock de inversión extranjera directa.
Nuestro trabajo argumenta que a pesar de las fluctuaciones de la economía global, el cambio de paradigma tecnológico en la inversión extranjera directa y las políticas adoptadas por distintos gobiernos luego de la Gran Depresión, la Argentina continuó siendo una economía atractiva para inversores externos, salvo en el interregno de la inmediata segunda posguerra.
No obstante, propondremos que en el caso argentino, donde en general las multinacionales se radicaban con el fin de incrementar sus cuotas de mercado y competir entre ellas y no con empresas locales, los determinantes de su radicación cambiaron a lo largo del período, lo cual impulsa la decisión de apelar críticamente en este trabajo a distintos enfoques teóricos sobre la internacionalización de empresas.
A partir de la información sistematizada en nuestra base de datos de empresas extranjeras en Argentina, se identifican las formas organizativas, la distribución sectorial y las estrategias de entrada de las mayores empresas extranjeras que operaban en el país, así como sus principales transformaciones desde el estallido de la Primera Guerra Mundial hasta el comienzo de un nuevo ciclo de auge de la inversión externa directa a finales de la década de 1950.
El enfoque metodológico sustenta la novedad de la propuesta, pues consiste en la identificación y sistematización de información sobre el conjunto de empresas extranjeras (tanto las inscritas como extranjeras como aquellas registradas en la Argentina) que operaban en el país, considerando el país de origen, la fecha de creación, la forma organizativa, la actividad principal, el tipo de inversión (greenfield, brownfield y joint ventures) y el capital social, durante años seleccionados (1913, 1924, 1930, 1937, 1944, 1959-1960). Estos datos se han obtenido a partir del procesamiento de distintas guías de sociedades anónimas y otras fuentes complementarias. Una vez procesada la información se realizaron análisis nominales complementarios por medio del entrecruzamiento de distintas fuentes. Como resultado final se construyó la Base de datos de Empresas Extrajeras en Argentina/Foreign Companies in Argentina Database (PICT 2010/0501).
A partir de esta base, y para este trabajo en particular, se han elaborado los rankings de las 100 mayores empresas extranjeras y de las 100 mayores empresas industriales extranjeras para cada uno de los años seleccionados, tomando como variable el capital social de las mismas en la Argentina.
La inversión extranjera directa es definida como aquella realizada por compañías foráneas que mantuvieron el control directivo de las empresas en la Argentina, incluyendo multinacionales típicas que establecieron filiales u oficinas en el país, compañías autónomas (free standing companies) creadas específicamente para desarrollar negocios en la Argentina y compañías de propiedad y dirección extranjera registradas como sociedades argentinas.
La internacionalización de empresas y los factores determinantes
Los factores determinantes de la internacionalización de empresas han sido materia de un intenso debate, destacándose una diversidad de enfoques explicativos provenientes de la economía, la dirección estratégica y la teoría de las organizaciones. Tres principales líneas de análisis han atravesado los distintos enfoques: las teorías del comercio exterior por un lado, y luego, desde una perspectiva centrada en las decisiones de las empresas, las teorías de la organización industrial (cuyo exponente principal ha sido S. Hymer) y la teoría de los costos de transacción formulada por Buckley y Casson en 1976 (Hennart, 2009).
La teoría de la ventaja monopolística formulada por Hymer (1960) y Kindleberger (1969) para explicar los motivos de la internacionalización en el período de entreguerras expuso con precisión cómo se expandieron las multinacionales como resultado de la competencia en mercados oligopólicos con base en ventajas adquiridas previamente (ventajas monopolísticas o ventajas competitivas exclusivas) en la producción, en la tecnología, en la organización, en la diferenciación de productos o en el estilo de dirección o comercialización.
Como veremos en el caso analizado, según el grado de imperfección de los mercados de bienes y factores (por ejemplo, por cambios en los tipos de cambio o costes de información), las empresas multinacionales optaron por conceder licencias o bien por crear filiales en el exterior para prevenir el desarrollo o expansión de empresas locales, protegiendo así sus cuotas en un mercado global. La creación de filiales generaría así beneficios adicionales al aprovecharse las diferencias en los precios de los factores o en el nivel de protección arancelaria, y conocimientos locales.
El concepto no explícito de «internalización» esbozado por la teoría de Hymer-Kindleberger (Fieldhouse, 1990) devino luego central en la teoría de Buckley y Casson (2010), que nos permite comprender la dinámica de radicación de firmas industriales en la Argentina de la segunda posguerra. Según este enfoque, los beneficios de la internalización surgen de la oportunidad de eludir los costes asociados a las imperfecciones de los mercados externos. Al internalizar transacciones, la empresa evita conflictos derivados de la concentración bilateral de poder, reduce los precios de transferencia de la tecnología y elude aranceles y restricciones al movimiento de capitales.
Por otra parte, los historiadores de empresas han señalado la dificultad de explicar las decisiones de internacionalización de las empresas basándose en una única teoría, considerando la dimensión histórica de los negocios internacionales, así como los aspectos políticos y culturales que inciden en las formas de inversión directa tanto como los factores económicos (Hertner y Jones, 1986; Davidson, 1980; Schröter, 1988; Fieldhouse, 1990; Dunning, 1983).
En esta línea, consideramos fundamental el planteo de Wilkins (1994), quien propuso 5 parámetros para explicar la internacionalización de empresas:
- las oportunidades asociadas a los recursos naturales y a las perspectivas de crecimiento del mercado;
- las condiciones políticas favorables a la IED en el país anfitrión, tales como la estabilidad, la actitud respecto a las inversiones extranjeras y las políticas tarifarias;
- la familiaridad cultural (idiomática, ideológica) o geográfica entre los países origen y destino de la inversión, postulándose que a mayor familiaridad, menores costos de transacción y, por tanto, mayores oportunidades de inversión directa;
- la cercanía a un «tercer país» en el que previamente se hayan instalado filiales, y, finalmente,
- el parámetro corporativo, que refiere a factores particulares como la experiencia, la capacidad de aprendizaje o el estilo corporativo de cada empresa.
Consideramos que los parámetros formulados por Wilkins resultan particularmente adecuados para analizar los factores que incidieron en la radicación de empresas extranjeras en la Argentina, en tanto integran el análisis de las condiciones económicas y políticas de esta economía receptora como el desarrollo de ventajas competitivas exclusivas por parte de las empresas multinacionales. La importancia que adquirió cada uno de estos parámetros y particularmente la naturaleza de los activos y de las ventajas que fundamentaron la decisión de invertir en diferentes períodos en la Argentina serán analizados en los próximos apartados.
La inversión externa directa. Tendencias generales, 1913-1960
Durante la primera economía global, las empresas oriundas de los países industrializados invirtieron masivamente en los países periféricos. En este período, el crecimiento económico argentino fue apoyado por el ingreso significativo de capitales extranjeros. En 1900, el país había atraído más capitales extranjeros que cualquier otra nación latinoamericana. En 1870-1913, el PBI per cápita creció un 189,63%, una de las tasas de crecimiento más altas del mundo. Este crecimiento temprano estuvo basado en la exportación de artículos como lana, granos y carne, que se expandió como resultado de la extensión de las redes ferroviarias, controladas mayoritariamente por capitales británicos.
Hacia 1913, Gran Bretaña lideraba la inversión externa privada con el 47% (59% del total de la inversión externa), la participación de Francia era del 9%, seguida por Alemania con el 7%, y los Estados Unidos con solo un 1%. Después de la Primera Guerra Mundial se produjeron cambios significativos. Si bien la inversión europea comenzó a crecer nuevamente en 1923, lo hizo a una tasa menor a la precedente, y a fines de la década de los años veinte la entrada de capital norteamericano superó el ingreso de capital británico (United Nations, 1955, p. 7; Grosse, 1989, p. 10).
Inversión Extranjera Directa en Argentina (Fuente: estadísticas.com.ar)
En relación con las regulaciones que pudieran haber afectado la dinámica global de la inversión extranjera directa, cabe indicar que desde fines del siglo xix hasta inicios de la Segunda Guerra Mundial no hubo reglamentaciones específicas sobre la radicación de las empresas extranjeras en la Argentina. Durante la primera economía global, la dirigencia política argentina manifestaba una posición abierta y favorable a la radicación de empresas extranjeras en tanto consideraban que dicha inversión contribuiría al crecimiento económico. Las firmas extranjeras estaban sujetas entonces a las mismas regulaciones e impuestos que las empresas nacionales. La carga tributaria era muy moderada. Además, las actividades principales de las empresas extranjeras, como ferrocarriles y servicios públicos, estaban exentas de impuestos a la importación de insumos y maquinaria.
Hacia 1941, Gran Bretaña aportaba el 60% del total de la inversión extranjera (principalmente concentrada en ferrocarriles) y Estados Unidos el 20%, seguidos por Bélgica con el 11%, Francia con el 5%, y participaciones menores de capital suizo, alemán y holandés. La política económica del gobierno militar de 1943-1946, y posteriormente la política del gobierno peronista conllevaron cambios profundos en el volumen y la composición de la IED. Varias causas contribuyeron a este descenso, entre las cuales se destacan la política de rescate de la deuda pública externa consolidada, la confiscación de bienes enemigos durante la guerra, la nacionalización de empresas de servicios públicos y la posterior liquidación voluntaria de empresas extranjeras. Sin embargo, estos cambios no se debieron a la instauración de una legislación contraria o discriminatoria hacia las compañías extranjeras, y estas continuaron sujetas al mismo régimen impositivo que las compañías locales.
Sin duda, el principal cambio se produjo en el área de servicios públicos e industrias extractivas en el marco del plan de desarrollo de la industria nacional que encaró el régimen militar instaurado en 1943. La creación de agencias estatales para regular la industria eléctrica y la expropiación de varias compañías norteamericanas de electricidad llevada adelante por los gobiernos provinciales se inscriben en dicho plan. Las expropiaciones afectaron especialmente a las empresas norteamericanas, en parte como respuesta al aumento de la tensión diplomática entre Estados Unidos y Argentina por la posición neutral asumida por el país durante la Segunda Guerra, pero también porque tenían una trayectoria más conflictiva con los usuarios y menores activos fijos (Lanciotti, 2010).
Ejemplos de Grandes Empresarios Argentinos
Además del análisis de las empresas extranjeras, es importante destacar algunos ejemplos de grandes empresarios argentinos que han tenido un impacto significativo en la economía del país.
Alejandro Roemmers
Miembro de la segunda fortuna de Argentina, el empresario, escritor y filántropo Alejandro Roemmers recibirá en junio el premio Excelentia 2020. Amigo del Papa Francisco, estuvo a punto de ordenarse cura. Su libro inspirado en "El principito" ha vendido tres millones de ejemplares.
Empresa familiar que es una de las compañías más influyentes de la industria mundial del medicamento. Según el informe El mercado farmacéutico en Argentina, elaborado en 2019 por el Instituto de Comercio Exterior, Laboratorios Roemmers, fundada en 1921 por su abuelo, un emigrante alemán, es la primera farmacéutica de Argentina, con una facturación de 599 millones de dólares y un 10,4% de cuota de mercado.
Edificio Administrativo de Laboratorios Roemmers en Buenos Aires (Fuente: Wikimedia Commons)
Su padre, Alberto Roemmers, está considerado a sus 93 años uno de los hombres más ricos de Argentina: la revista Forbes lo señala como el segundo, en el puesto 745 del mundo, con una fortuna de 2.400 millones de dólares.
Alejandro Bulgheroni
Es el hombre más rico de Argentina. Según la revista Forbes, cuenta con una fortuna estimada en 3.000 millones de dólares. Su padre, Alejandro Bulgheroni, era un inmigrante italiano que en 1948 comenzó en el negocio del petróleo fabricando las bridas, los anillos que sirven para unir los tubos por donde fluye el hidrocarburo. De estas piezas tomó el nombre con el que llamó a su imperio, Grupo Bridas, que controla Cerro Dragón, el yacimiento petrolífero más grande del país sudamericano.
Bulgheroni está casado con la abogada y presentadora de televisión Bettina Guardia, con quien también dirige un emprendimiento agrícola ganadero de alta tecnología que elabora vinos y aceites de oliva extra virgen con múltiples premios internacionales y consagrados entre los 10 mejores del mundo
Cristiano Rattazzi
Es miembro de la dinastía Agnelli, propietarios del imperio automotriz Fiat y una de las familias más ricas de Italia. Su bisabuelo, Giovanni, fue el fundador de la legendaria Fabbrica Italiana Automobili Torino de Turín. Su madre, Susanna Agnelli, hermana de Gianni, Il Avvocato, y su padre, el aristócrata italiano Urbano Rattazzi, se instalaron en Argentina huyendo de la Segunda Guerra Mundial.
Cristiano es presidente de la Fiat en ese país sudamericano y uno de los empresarios más influyentes (y preparados) del país. Está doctorado en Economía en la universidad Bocconi (Millán) , tiene un MBA por Harvard y se formó en las mejores escuelas de Negocios del mundo.
Cristiano Rattazzi (Fuente: Perfil)
