Los secuestros de empresarios han sido una realidad perturbadora en diversas partes del mundo, dejando secuelas imborrables en las familias y en la sociedad. A lo largo de la historia, el secuestro de familiares de personas adineradas ha sido una táctica utilizada por criminales con diversos fines, desde la extorsión económica hasta la búsqueda de notoriedad. Estos casos, especialmente cuando involucran a hijas de empresarios, suelen generar gran conmoción pública y movilizar a las autoridades en intensas investigaciones.
Estos casos, a menudo envueltos en misterio y tensión, revelan las vulnerabilidades y los desafíos que enfrentan las personas de alto perfil económico.
El Secuestro de Mélodie Nakachian: Un Caso de Alto Perfil en la Costa del Sol
El 9 de noviembre de 1987, mientras Mélodie se encontraba de camino al colegio en un coche conducido por su hermano mayor Raymond, el vehículo fue interceptado por una furgoneta. De esta, bajaron cuatro encapuchados armados les abordaron y se llevaron por la fuerza a la pequeña.
El secuestro de la pequeña Mélodie Nakachian en Estepona, cuando tenía solo 5 años, mantuvo en vilo a toda España y buena parte del mundo en 1987. Y no era para menos. El caso tenía todos los ingredientes de una adictiva y excitante historia.
Nacida en Las Vegas el 4 de enero de 1982, Mélodie era hija de un controvertido empresario libanés y de una cantante de ópera rock surcoreana, Kimera.
Raymond Nakachian y Kimera, así se llamaban los progenitores de la niña nacida en Las Vegas, se habían instalado apenas un año antes en una impresionante mansión en la Costa del Sol, donde participaban de todos los excesos de la jet set marbellí. Todo parecía la vida soñada. Si algo los definía no era su discreción.
Los Padres de Mélodie
Raymond Nakachian nació en Beirut y, tras estudiar en un monasterio en Jerusalén, con 20 años se fue a Inglaterra a estudiar Medicina. Pero lo que verdaderamente le interesaban eran los negocios, como demostraría una y otra vez a lo largo de su vida. El business y, sobre todo, codearse con las altas esferas. En Londres abrió un club nocturno, La Discothèque, que, como su nombre chic evidenciaba, solía contar con la presencia de lo más selecto de la aristocracia británica, como la princesa Margarita, hermana pequeña de Isabel II.
Entre barras de bares, con solo 20 años conoció a su primera mujer, con la que tuvo cuatro hijos; aunque el primero, Raymond Jr., que cobrará importancia a lo largo de esta historia, no era vástago biológico suyo, sino fruto de una relación anterior de su esposa. Durante esta época fue cuando cometió el único acto ilegal confirmado que le hizo, a partir de ahí, sospechoso de otros delitos nunca comprobados.
A finales de los años 50, Raymond, que ya era entonces cinturón negro de judo, viajó desde Londres a Japón con otros expertos en el arte marcial. Años después, a principios de los años 70, volvió a Líbano, pero solo pasaría un año allí. En esta época saudí, uno de sus viajes de negocios daría un vuelco radical a su vida: llegó a París para una reunión y, en la puerta giratoria de un hotel de la ciudad del amor, se quedó hipnotizado por la belleza exótica de una mujer.
Kim Hong-Hee, nacida en la ciudad surcoreana de Daegu, había demostrado desde siempre sus dotes para el canto. Descendiente de la dinastía Silla, que gobernó durante más de 1.000 años una región de la península asiática, su inquietud artística la llevó a crear un nuevo estilo musical que unificaba el pop con la ópera.
A pesar de su precocidad y su habilidad vocal, su padre la instó a poner fin a su carrera artística cuando era una niña y la obligó a centrarse en sus estudios. Tras acabar la carrera de Literatura Francesa en Corea, logró convencer a su progenitor para acabar sus estudios con un máster en Francia. Pero allí aprovechó esa oportunidad para retomar su verdadera pasión: la música. No sería la única vez que contradiría una de las normas que le había impuesto su padre. Antes de mudarse a Francia, le puso una condición: que no se casara con un extranjero. La puerta giratoria de un hotel parisino se interpondría en los deseos de su progenitor. Un hombre la miraba embobado al otro lado.
El Rapto y la Negociación
Raymond Jr., hijo de su anterior matrimonio, era el encargado de ir a llevar y a recoger a Mélodie al colegio. También lo hizo el 9 de noviembre de 1987, junto a su propia mujer y a su hija. Dos furgonetas se interpusieron en el camino de su coche y de ellas salieron cuatro encapuchados armados con escopetas, que se llevaron a la pequeña a la fuerza.
La primera de las llamadas llegaría solo tres días después del secuestro para pedir 16 millones de dólares en billetes de 50 para liberar a su hija.
A lo largo de los días fueron logrando reducir el monto que pedían por la niña. Primero se rebajó a 5 millones; finalmente a 4. Nakachian les pidió unas pruebas de vida y no tardaron en mandárselas. Un mechón de pelo, varias fotos de la niña sosteniendo periódicos del día y también una grabación en la que Mélodie le rogaba a su padre que pagase el rescate.
«Estoy muy triste, quiero ver a mamá y a mi hermanito chico.
Kimera
Capítulo 13 | El puzzle blanco | El secuestro de Melodie Nakachian by TrueCrime
Un Insólito Golpe de Suerte y la Liberación
Un sacerdote se encontró, cerca de unos apartamentos de Torremolinos, una billetera extraviada, que depositó en las dependencias policiales. Dentro había 6.500 francos franceses, y también el borrador manuscrito de una carta en francés. «La paciencia tiene un límite», «raptar a un niño es muy fácil» o «matar a Mélodie» eran algunas de las reveladoras frases que dejaban claro que pertenecía, nada más y nada menos que al criminal fugado francés que tenían ya en el punto de mira, Jean Louis Camerini.
A las 4.30 de la mañana vuelven a la torre de apartamentos donde ya habían entrado anteriormente. Irrumpen en la vivienda, detonando la puerta y en una de las habitaciones se encuentran a Mélodie tirada en la cama, sedada y vigilada por dos miembros de la banda. En Villa Mélodie sonó el teléfono para dar la buena noticia.
Una Cómplice Cercana a la Familia
Entre sus aliados estaba también gente muy cercana a la familia, concretamente del centro educativo elitista al que acudía Mélodie, el Colegio Aloha de Marbella. Se trataba de Nadine Etienne, madre de una compañera de clase de la secuestrada, que actuaba como informante de la banda.
La Vida Tras el Secuestro
Mélodie Nakachian continuó sus estudios en el elitista colegio de Marbella. Pero la experiencia la dejó tocada, y su intención desde entonces fue pasar desapercibida. Se mudó a Estados Unidos, donde cursó varios estudios, y acabó siendo psicóloga infantil.
Raymond Nakachian pasó por baches importantes en los últimos años de su vida que acabaron dilapidando buena parte de su fortuna. Una inversión multimillonaria en una finca de Ronda acabó siendo una de sus operaciones fallidas más desastrosas, después de que la junta de Andalucía recalificase los terrenos como parque natural. Y en el 2007, fue detenido durante un viaje a Marruecos por una orden de extradición en Arabia Saudí.
Kimera se vería obligada a hipotecar Villa Mélodie, y en el 2015 acabó entregando las llaves de la que había sido el símbolo de poder de la familia.
El Secuestro de Maria Àngels Feliu: 492 Días de Cautiverio
Uno de los casos más emblemáticos en España es el de Maria Àngels Feliu, una farmacéutica de Olot secuestrada el 20 de noviembre de 1992. La víctima, hija de un empresario acaudalado de la zona, tenía 34 años y tres hijos pequeños cuando fue raptada.
El Asalto
Aquella tarde, Maria Àngels cerraba la farmacia familiar cuando fue abordada por un encapuchado que, apuntándola con una escopeta recortada, le gritó: “¡Alto, las llaves del coche!”.
Le ató las manos a la espalda y le cubrió la cara con cinta de embalar para después introducirla en la parte trasera de su vehículo. Se pasó todo el periplo de rodillas y con la cabeza en el suelo. Cambiaron de coche hasta en dos ocasiones, pero esta vez la metieron en el maletero. Cuando la metieron en el “garito”, como así definió Maria Àngels al zulo, no pensaba que tardaría 492 días en salir.
El Zulo
Maria Àngels permaneció encerrada durante más de diecisiete meses en un armario empotrado de un metro y medio de ancho, por 1,70 de altura y 1,60 metros de profundidad, sin luz natural y con un colchón. No podía ponerse completamente de pie ni tampoco estirada.
Era un lugar tenebroso, húmedo, insalubre y a oscuras. Unas condiciones infrahumanas semejantes a las que los prisioneros de los campos de concentración nazis padecieron durante la Segunda Guerra Mundial.
A partir de entonces, su carcelero ‘Iñaki’, se apiadó de ella y le hizo más “fácil” su cautiverio. Le proporcionó velas, después un mechero y finalmente, instaló luz eléctrica. También le permitió caminar veinte minutos al día por el sótano donde se localizaba el agujero, e incluso, tener la radio encendida. Fue gracias a ella cómo la joven se enteró de su secuestro. También de que habían perdido la esperanza de encontrarla. Y pese al tiempo transcurrido hasta su declaración en el juicio -diez años después de su liberación-, Feliú recordaba perfectamente cada detalle de su secuestro. El tiempo que estuvo sin luz lo tenía medido “hora por hora”. No dudó.
El Carcelero y Protector
Mientras tanto, su carcelero ‘Iñaki’ se compadecía de ella. Le daba conversación, le preparaba bocadillos y si le hubiesen “dejado la cocina, le hago una paella o una zarzuela de pescado”. Su intención siempre fue ser bueno con la “pobre señora”, como la denominaba. Porque para Comas, Feliú era una persona “mansa”, con quien no tuvo que imponer su fuerza o utilizar esposas o argollas para amedrentarla.
De este modo, el carcelero terminó mostrándose ante Maria Àngels como su protector. La tranquilizaba cuando otro de los compinches la amenazaba con cortarle los dedos. De ahí que los forenses que la examinaron hablasen de ‘síndrome de Estocolmo’. Aunque la boticaria siempre lo negó.
Mientras tanto, los secuestradores enviaban a la familia cintas con la supuesta voz de la joven gritando: “Por favor, pagad y pronto estaré en casa. Pero es que si no, no se si podré aguantar más. Ayudadme. Por favor papá, por favor, esto va en serio”. Esa era su forma de extorsionar a la familia pidiendo un millonario rescate. El montante estuvo entre los 12.000 y 600.000 euros, pero los pagos se frustraban debido a la excesiva presencia policial.
El Puzzle de la Banda
El cuerpo de la policía local de Olot tenía dos agentes corruptos camuflados entre sus filas: Antonio Guirado y José Zambrano. El municipal proporcionó a Ramón Ullastre, agente rural y autor intelectual del delito, toda la información de la boticaria y de la posterior investigación que puso en marcha.
"Está Viva"
Pero un chivatazo llevó a la Guardia Civil a detener a los dos primeros sospechosos, Joan Casals y Francesc Bassa. Francisco Evangelista, una persona que alcanzó gracias a ello una cierta cuota mediática, les delató y acusó de matar y enterrar a la mujer. Sin embargo, tuvo que ser la farmacéutica quien desmontase esta teoría. Los detalles que dio exculpaban a los por entonces “culpables”.
Aquel 27 de marzo de 1994, ‘Iñaki’ llevó a Feliú hasta una gasolinera en Lliçà de Vall (Barcelona), le dio dos monedas de 100 pesetas y una de 25, avisó al encargado de la identidad de la mujer y se marchó. En cuanto la Guardia Civil la identificó, la noticia cayó como agua de mayo.
Ya en Olot, Bardalet la examinó y escribió un contundente informe: “Pasó todo ese tiempo sin ducharse, sin cortarse las uñas, sin depilarse, sin tener una mínima higiene…”. Era un cadáver viviente, con la piel blanquísima, acribillada por las picaduras de insectos, sufría atrofia muscular y caminaba con mucha dificultad. Su testimonio fue clave para que liberasen a los sospechosos y para que, cinco años después, diesen con los verdaderos culpables.
El Juicio
En noviembre de 2002 dio comienzo el juicio por el secuestro de la farmacéutica de Olot. Diez años después de su rapto, la víctima por fin ponía cara a sus verdugos, cosa que hasta entonces jamás pudo. De hecho, los detenidos llegaron a la Audiencia de Girona completamente disfrazados con barbas y pelucas.
Cuando un agente judicial abrió la caja con una de las pruebas principales del delito -la ropa que Feliú llevó durante 492 días-, la sala se impregnó de un olor nauseabundo. “Me han segado la vida”, explicó ante los culpables. Eso sí, la mujer dejó claro que “no tuve miedo a morir, sino al sufrimiento”. Tampoco podía perdonarles. Su motivo era evidente: “No les perdono que dejaran a mis hijos sin su madre 500 días”.
El Caso de Anabel Segura: Un Secuestro con un Trágico Final
Anabel Segura desapareció el 12 de abril de 1993. La joven de 22 años hacía footing por el entorno de Intergolf, la exclusiva urbanización en la que vivía en La Moraleja. Anabel era una estudiante de Relaciones Internacionales, hija de un conocido empresario, y esos días estaba sola en casa preparando los exámenes.
El Rapto
Anabel estaba corriendo por una zona conocida para ella, pero un hombre salió de una furgoneta y se la llevó. Ella forcejeó y pidió ayuda. El jardinero de un centro escolar cercano, el Colegio Escandinavo, escuchó los gritos y llegó a ver a una chica rubia dentro del vehículo.
Este testigo no consiguió ver la matrícula e incluso llegó a subirse a su coche para seguir al furgón, pero no le dio tiempo, así que se acercó a comisaría para denunciar lo sucedido. La pareja de Anabel, al no saber nada de ella, hace lo mismo horas después.
Una Contrarreloj
Confirmado el secuestro, los investigadores llegan a barajar que se trate de un rapto de la banda terrorista ETA en unos años de intensa actividad. Tras más de dos días, el día 14 de abril, un hombre llama al domicilio familiar y pide 150 millones de pesetas (algo más de 900.000 euros) y que no avisen a la policía.
El 6 de mayo se intenta pagar de nuevo el rescate, en otro punto de la red viaria madrileña. El dinero que deposita en una bolsa, con un localizador. Los investigadores están en la zona y se encuentran con que un coche con dos hombres para al ver el saco y se lo lleva, pero que no son los captores de Anabel. Simplemente eran unos trabajadores que pasaban por allí. Ahí se acaban las llamadas, al menos durante más de un mes.
Ya en junio, llega un nuevo contacto que asegura que enviarán una grabación de Anabel a la familia por correo. Ese es el famoso audio con la voz de la joven que se difundió en todos los medios de comunicación tanto en 1994 como en 1995. La policía sabe desde el primer momento que no es real.
La Realidad y el Secuestro más Largo
La verdad de este caso es que Anabel solo estuvo secuestrada cuatro horas. Cuando la farmacéutica de Olot fue liberada en 1994 tras 492 días de cautiverio, le envió un mensaje de ánimo a la familia de Anabel Segura.
Cómo se Resolvió
En la mente de los investigadores estaba que su única baza era esa cinta de audio con la voz de Anabel que sus captores habían mandado a la familia aquel 24 de julio del 1993. Una grabación que analizaron forenses especializados e incluso llegó a enviar a Alemania. Sabían que contenía más información de los que podían detectar sus oídos. También se analizó la voz del secuestrador en las llamadas a la familia.
Las Detenciones y la Condena
El 28 de septiembre de 1995, la policía detuvo en la localidad de Escalona, en Toledo, a Felisa García, la mujer que suplantó la voz de Anabel, a Emilio Muñoz, su marido, en Pantoja, y a Cándido Ortiz en Madrid. El proceso judicial determinó que Emilio Muñoz y Cándido Ortiz fueron quienes raptaron a Anabel. Tras deambular con ella dentro de la furgoneta, se dieron cuenta de que no tenían medios para tenerla secuestrada. En la fábrica de ladrillos donde estaban sus restos la estrangularon el mismo día y la enterraron.
Otros Casos Relevantes
- Lucie D., hija del director ejecutivo de Paymium, una plataforma de criptomonedas, fue secuestrada. La valentía ciudadana y la resistencia de la víctima permitieron frustrar el secuestro.
- Secuestro exprés en Guadalajara: Una niña de 5 años, hija de un empresario de la construcción, fue rescatada rápidamente gracias a la acción policial.
- El 18 de marzo de 1976 ETA secuestro al empresario Ángel Berazadi cuando salía de su empresa .Tras 20 días secuestrado, el cadáver del empresario apareció en el alto de Alcorta con un tiro en la nuca. Durante todo el tiempo que duró el secuestro la familia intentó pagar el rescate para salvar la vida del que era Director General de Sigma.Ángel Berazadi estaba casado y era padre de seis hijos. “El dolor no se quita nunca, Se tira para adelante pero nosotros desde que mataron a mi padre nunca hemos hablado del tema”, cuenta en esta entrevista Cristina Berazadi una de las hijas del empresario que tenía 13 años en el momento del secuestro y posterior asesinato.“La policía secreta estaba en casa. Había muchísima tensión porque además durante esos días mataron a un compañero de los policías y recuerdo a uno de ellos en casa leyendo la Biblia”.El empresario ya había sido amenazado por la banda terrorista en anteriores ocasiones.”Era horroroso, nos habían amenazado ya antes pero era mi propio padre quien nos tranquilizaba y decía que a él no le iba a pasar nada. Tampoco queríamos imaginar que iba a acabar como acabó todo.Cristina Berazadi lamenta que durante todo este tiempoo transcurrido desde el asesinato de su padre no se haya contado la verdad de quienes fueron las víctimas y quienes los asesinos.” A mi padre no me lo van a devolver, y a mi me duele muchísimo que nos quieran reunir con los que provocaron todo este dolor, las muertes y todo este destrozo.
- Publio Cordón: El empresario fue secuestrado por los GRAPO en 1995. Su cuerpo fue buscado en Francia tras la confesión de un miembro de la organización.
- Carmen Cordón, hija del empresario Publio Cordón, secuestrado por los GRAPO en 1995, ha estado con los usuarios de RTVE.es en un encuentro digital. Durante la charla, Carmen Cordón ha asegurado que Fernando Silva Sande, el preso de los GRAPO que ha aportado recientemente información sobre el paradero del secuestrado, "ha confesado porque así puede obtener redenciones penitenciarias". Silva Sande, preso de los GRAPO, ha revelado que Publio Cordón murió al tratar de huir de su cautiverio y que los terroristas enterraron su cuerpo en un lugar del sur de Francia donde las fuerzas del orden españolas y galas lo buscan intensamente. Carmen Cordón considera que la versión de Silva Sande es real porque "la Guardia Civil le ha dicho que si su confesión no lleva a nada, no obtendrá ninguna redención. Por lo tanto es verdad que sea probable que sea verdad todo lo que dice". La familia Cordón pagó el rescate que pedían los GRAPO, pero estos nunca entregaron a su rehén. Desde entonces, los Cordón han entablado una larga lucha para esclarecer lo sucedido y para que salga a la luz la verdad. "En diciembre de 2007 fui como testigo a señalar con el dedo al asesino de mi padre", explica Carmen Cordón, "y él volvió a mentir. Me di cuenta de que yo no puedo obligar a nadie a decir la verdad. Pero sí que podía escribirla yo en un libro. Por eso me puse y este es el resultado". Hace referencia al libro 'Historia de un secuestro', que, editado por Temas de Hoy, acaba de presentarse y narran toda la experiencia vivida a partir de aquel día de 1995 en que los GRAPO se llevaron a Publio Cordón. Carmen explica en el encuentro digital que lo más difícil de ese tiempo llegó "el día en el que ya habíamos pagado, nos llamaron diciendo que lo iban a liberar y, tras la euforia del momento, vimos cómo pasaban las horas pero él no volvía. Supimos que algo terrible había pasado. Y hemos estado 14 años esperando desde ese día". Preguntada por cómo ha vivido las últimas noticias sobre la investigación, Carmen Cordón asegura que "primero, con muchísima ansiedad. No puedes evitar imaginar cómo fueron sus últimos momentos. La agonía que padeció y el miedo que debió llevarle a acercarse a esa ventana. Luego, mi segunda reacción fue de rencor, que todavía mantengo". En cuanto a su relación con el Gobierno de Felipe González, en el poder cuando su padre fue secuestrado, Carmen Cordón considera que les "negaron el apoyo mínimo que puedes darle a una víctima". "Tengo la certeza de que se ocultó información. Cuando cambió el signo político del Gobierno, el nuevo ministro [Jaime Mayor Oreja] pidió que la Policía y la Guardia Civil aportaran todos sus informes sobre el caso. Y la Policía trajo un folio escrito. Y eran ellos los que habían llevado el caso desde el principio. La Guardia Civil no intervino. ¿Qué ocultaban?", se pregunta. Recuerda aquellos días y sus conversaciones con las autoridades con una sensación de "orfandad". "Cada vez que la prensa decía que Interior no dudaba de la palabra de los GRAPO, o sospechaba que mi padre había huido con el dinero, pedíamos explicaciones. Ellos negaban que lo hubieran dicho, y les pedíamos que, por favor, dijeran públicamente que todo aquello era mentira. Nunca lo hicieron. Nos negaron el apoyo mínimo que puedes darle a una víctima". Si quieres revivir el encuentro digital con Carmen Cordón, lo tienes íntegro aquí.
Tabla Comparativa de Casos
| Caso | Víctima | Año | Duración del Secuestro | Rescate | Resultado |
|---|---|---|---|---|---|
| Maria Àngels Feliu | Farmacéutica, hija de empresario | 1992 | 492 días | Frustrado por la policía | Liberada |
| Anabel Segura | Estudiante, hija de empresario | 1993 | 4 horas | Solicitado, pero no pagado | Asesinada |
| Mélodie Nakachian | Hija de empresario y cantante | 1987 | 11 días | No pagado | Liberada |
