¿Es una moda convertirse en emprendedor? ¿Por qué somos tantos en la actualidad? Este es un gran tema de reflexión porque refleja la emergencia de una nueva sociedad, de una nueva forma de ver la vida. Sí, quizá el movimiento de emprendedores comenzó como respuesta a una grave crisis laboral mundial.
La falta de empleo o los puestos de trabajo precario nos movieron a muchos a buscar una vía de autoempleo. Pero ojo, porque son conceptos diferentes.
Un emprendedor es una persona que detecta una oportunidad de negocio y la pone en práctica con la intención de convertirla en un modelo empresarial. Este proyecto se basa en la innovación y en la aplicación de los recursos actuales que Internet nos trajo.
Sería muy limitante decir que un emprendedor se convierte en tal sólo como repuesta a la falta de empleabilidad. Para entender qué es un emprendedor seguramente te ayuda serlo y mirar tu interior (tu mente y tu corazón) o conocer a alguno y charlar con él largo y tendido. De hecho, muchos emprendedores son millennials, ¿verdad?
La figura del autónomo es simplemente fiscal, para representar que no hay una sociedad empresarial detrás. Para mí, no tiene más importancia que esa. Es la versión arcaica de lo que hoy llamamos freelance. En realidad, lo que hacen es autoemplearse, es decir, inventarse una salida laboral para sí mismo.
En el mundo digital, hoy mismo, podemos hablar de los profesionales que “venden horas”, no proyectos. Pero, aunque sea muy seductor llamarse “freelance”, hay un gran riesgo detrás del autoempleo.
Sin embargo, un emprendedor va más allá porque convierte su profesión en su forma de vida y viceversa. Es aquí cuando entran en juego las emociones y las ganas de cambiar el mundo (por eso hablaba al inicio del hastío social).
Ser #emprendedor no es solo autoemplearse. Detrás hay toda una filosofía que realza los valores humanos. ¿Qué es y qué características son importantes tener? En el momento en que dejas de ser una figura fiscal personal y creas una sociedad empresarial, pasas a ser empresario.
La palabra “empresario” tiene muy mala fama porque está relacionada directamente a la deshumanización y exaltación del dinero. ¿Sabes lo mejor de esto? Que es absolutamente compatible con tener un negocio de éxito.
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Características Clave de un Emprendedor Exitoso
Hay muchas características que definen a un emprendedor exitoso, pero en mi experiencia personal, siempre he encontrado un denominador común: se creen lo que dicen y lo hacen y van sobrados por la vida, vamos que no tienen abuela y suelen ser muy apasionados.
1. Valentía: Para emprender vas a necesitar una buena dosis caracterial de valentía, para que el miedo no sea paralizante en tu idea de negocio y tengas la suficiente adrenalina en tu cuerpo para “dar el paso hacia la incerteza”.
2. Confianza: La confianza es indispensable cuando damos un paso adelante diferente de los que hemos recorrido antes. Es falso que los emprendedores no tenemos el apoyo familiar o de nuestros amigos. Aun no conozco a ninguno que me lo haya afirmado. ¿Sabes por qué? Porque ellos creen en ti de forma objetiva, no porque te quieran dar una palmadita en la espalda.
3. Visión y Creatividad: Un emprendedor ve oportunidades donde otros ven desafíos.
4. Objetivos Claros: Si tu meta es realizar todo lo que te has planificado en el día, sin ligarlo a un objetivo global, te conviertes en un “apagafuegos”, sin miras más allá. Eso es ser freelance. ¡Ojo! Por eso siempre recomiendo marcar objetivos 5 años, a 2-3, a 1, semestral, trimestral y mensual. Desde ahí, los llevas a tareas semanales y diarias.
5. Resistencia: La carrera de un emprendedor es una maratón: larga y, por tanto, de resistencia. Ya sabes lo que decían en el s.II d.C. De verdad, cuídate.
6. Innovación y Creatividad: Innovación y creatividad son conceptos diferentes, pero muy ligados. Por eso te los presento juntos. La creatividad no solo se plasma en los dibujos o diseños. También está en las ideas, en la forma de encontrar soluciones diferentes. Vuelvo a recuperar las características de la valentía y el miedo para combinarlas con estrategias disruptivas: creatividad e innovación.
7. Motivación del Equipo: El buen emprendedor del s.XXI busca la satisfacción de los integrantes de su equipo (el concepto “empleados” me resulta un poco degradante y sumiso). Así que, para conseguir llegar a metas comunes, todos necesitan motivación para implicarse en ello.
8. Pasión: No solo de buenas ideas viven los negocios. Hay que vivirlas con pasión para llevarlas a buen término. Además, como emprendedor en crecimiento, es importante que transmitas esas emociones al resto de tus colaboradores.
9. Adaptabilidad: Por definición, el emprendedor busca ideas de negocio nuevas, ¿no? Para no morir como proyecto, necesitas estar preparado para cambios continuos, seguramente incluso te gustan los cambios, jejeje. Es importante que estés atento a las nuevas soluciones tecnológicas, las tendencias de tu sector y las necesidades de tus colaboradores. No te resistas al cambio.
10. Liderazgo: En todo proyecto emprendedor y, prácticamente en cualquier contexto que se te pase por la cabeza, es necesaria la figura del líder.
Soy de los que pienso que no tiene por qué ser sólo uno, sino que puede convivir más de un líder, eso sí, cada uno liderando en su terreno. El líder es cualquiera que, con su actitud y ejemplo, sirve de referente para el resto. Por tanto, un emprendedor tiene que ser líder. Básicamente, si desea tirar adelante su proyecto es necesario tener dotes de líder, o sino mejor replanteárnoslo.
Ser líder te ayudará en tu camino emprendedor a sacar el máximo beneficio en el ámbito social, o networking como se dice ahora. Una persona líder es sociable y también tiene la capacidad de expresarse, otro punto a favor ya que será difícil convencer a posibles colaboradores, inversores o incorporaciones al equipo si no hay capacidad de expresión para elaborar un discurso convincente.
Y, ya que estamos, también añadiré que un líder es una persona con buen sentido del humor, algo que considero fundamental y que cada día cuesta más encontrar.
Líder, ¿nace o se hace?
En mi opinión -y si estás en desacuerdo lo podemos debatir en los comentarios-, el líder nace a partir de trabajo, trabajo y trabajo. Es decir, el líder se hace. Puede que haya personas que nazcan con características que sepan a liderazgo, pero yo las definiría como personas con carisma, es decir, que tienen una influencia personal y una personalidad que agrada con facilidad, una calidad relacionada con lo que se conoce como magnetismo personal.
¿Por qué es tan importante un líder en un proyecto emprendedor?
El primer motivo y el más importante: No hay miedo al cambio. Cantidad de proyectos que se quedan en el tintero por miedo a lo desconocido. Transmiten seguridad. De forma consciente o inconsciente, cualquier ser vivo busca seguridad por su bien, y en un proyecto emprendedor un mínimo de seguridad es bienvenida, oiga. Poseen capacidad de decisión.
Una persona con confianza en sí misma es un regalito, y más a la hora de emprender dónde las decisiones se toman en cada paso. Hacen mejores a las personas de su alrededor. Nos ayudan a lograr nuestro objetivo, ya sea personal o profesional. Añaden valor a nuestro conocimiento. Promueven la democracia: ser líder no equivale a autoridad, sino a máximo compromiso con el grupo, cohesión de equipo y harmonía.
Son personas empáticas, a la vez que generan empatía. Inspiran, expresan hacia dónde hay que ir. Ponerse en los zapatos de otra persona y ver desde otra perspectiva es un plus muy interesante. Capacidad de motivación; saben colocar a las personas ahí dónde deben estar. Y, por último, son personas que destacan. Consiguen resultados superiores a la media, y siempre con la humildad por delante.
Esto no quiere decir que no disponer de una de estas características cierre las puertas a una persona para asumir una posición de liderazgo. De hecho, no existe una receta para ser un líder exitoso. En definitiva, todo esto es una base pero no garantiza el buen liderazgo… tal y como he dicho al principio del post, un líder nace a base de trabajo, trabajo y trabajo.
Tipos de Emprendedores
Los emprendedores convierten ideas inteligentes en realidad. Crean un sinfín de puestos de trabajo y contribuyen enormemente a la economía. Sin embargo, no todos son iguales:
- Innovadores: En muchos casos este tipo de emprendedores cambian la forma en la que la gente piensa y hace las cosas. La capacidad de un emprendedor innovador para visualizar una nueva forma de pensar lo hace destacar entre la multitud y, en muchos casos, tiene un gran éxito.
- Buscavidas: A diferencia de los innovadores, cuya visión es el combustible en su motor, los buscavidas simplemente trabajan más duro y están dispuestos a ensuciarse las manos. La mayoría de veces se lanzan a la piscina con poco y piensan en el esfuerzo, en vez de en recaudar capital para hacer crecer sus negocios. Este tipo de emprendedores se enfocan en comenzar de a poco con el objetivo de volverse más grandes a largo plazo. Están motivados por sus sueños y trabajarán muy duro para conseguirlos. Aunque muchos buscavidas nunca se dan por vencidos, muchos de ellos están dispuestos a intentar cualquier cosa para tener éxito, lo que desafortunadamente significa que tienen muchos aciertos y errores.
- Imitadores: Los imitadores son aquellas personas que copian ciertas ideas de negocio y las mejoran. Siempre están buscando formas de mejorar un producto en particular para obtener una ventaja en el mercado. Coger una idea existente y mejorarla puede ser una excelente manera de desarrollar un negocio.
- Investigadores: Incluso después de tener una idea, los investigadores se tomarán su tiempo para recopilar toda la información relevante al respecto. Para ellos, el fracaso no es una opción porque han analizado la idea desde todos los ángulos. Los emprendedores investigadores generalmente creen en iniciar un negocio que tiene altas posibilidades de éxito porque han realizado un estudio intenso para tener en cuenta todos los detalles. Como resultado, este tipo de emprendedores suelen tardar mucho en lanzar productos para tomar decisiones porque necesitan la base de un conocimiento profundo. Estos emprendedores confían mucho más en los datos y los hechos que en los instintos y la intuición.
- Compradores: Una cosa que define a los compradores es su riqueza. Este tipo de emprendedores tienen el dinero y se especializan en comprar negocios prometedores.
Habilidades Necesarias para Emprender
- Resiliencia y Adaptabilidad: Los emprendedores se enfrentan a obstáculos constantes.
- Gestión Financiera y Planificación: La habilidad para manejar las finanzas es crucial en el camino del emprendimiento.
- Liderazgo y Trabajo en Equipo: El liderazgo es esencial para inspirar a los colaboradores y crear una cultura de innovación.
- Capacidad para Identificar Oportunidades: Los emprendedores exitosos están atentos a las tendencias y cambios del mercado.
Pasos para Convertirse en Emprendedor
- Encuentra tu Propósito y Define tu Visión: Los emprendedores exitosos están impulsados por un propósito que les permite avanzar a pesar de los desafíos.
- Desarrolla un Business Plan: Un buen plan de negocio bien estructurado y un plan estratégico es fundamental.
- Consigue Financiación: Acceder a financiamiento es esencial para la mayoría de los emprendedores.
- Crea Redes de Contacto: Las redes de contacto son vitales para el crecimiento de un negocio.
El Emprendedor Social: Características y Motivaciones
El emprendimiento social es una manera de generar valor social resolviendo problemas que afectan a las personas o al medioambiente, una forma de poner la innovación y la capacidad laboral al servicio del cambio social esperado.
Una persona emprendedora social es aquella que persigue emprender con el objetivo de resolver algún problema social. Según la Comisión Europea, la empresa social es "un operador de la economía social cuyo objetivo principal es generar un impacto social, en vez de obtener beneficios para sus propietarios o accionistas; que dispone de la mayor parte de esos beneficios para conseguir sus objetivos sociales, y que se gestiona de forma responsable, transparente e innovadora, involucrando a sus trabajadores, a los clientes y a los accionistas implicados en su actividad empresarial".
Así, el emprendedor social es la persona que impulsa una de estas empresas que se caracterizan especialmente por sus objetivos no económicos, es decir, por su afán por provocar un impacto social determinado.
El objetivo primordial de una empresa suele ser de índole económica, por ejemplo, alcanzar un determinado beneficio en el futuro. Sin embargo, el emprendedor social tiene como meta principal el bienestar social. En su caso, el beneficio económico es una meta secundaria que le permitirá llevar a cabo la primera. Es decir, una palanca para el cambio.
De esta forma, el emprendedor social no solo se esfuerza por obtener beneficios económicos, sino que también busca promover el progreso y la mejora de la calidad de vida en la sociedad.
De hecho, con frecuencia los beneficios económicos generados por el emprendedor social a través de su proyecto acaban en manos de algún colectivo desfavorecido o proyecto. Es bastante habitual que las empresas sociales donen capital a diversas causas o formen parte de proyectos más amplios que actúan como paraguas para sectores sociales. También lo es que establezcan relaciones de ayuda mutua.
La emprendedora o el emprendedor social suelen ser personas inconformistas, rebeldes y motivadas, que sienten la responsabilidad social como suya y que necesitan hacer del mundo un lugar mejor. Es frecuente que sean activistas en diferentes ámbitos y que sientan cierta urgencia por llevar a cabo algunos proyectos que supongan mejoras para la gente.
En cuanto a la motivación para poner en marcha una empresa social, algunas investigaciones apuntan a una serie de factores, como el desarrollo social a través del cambio, ayudar a sectores marginados de la sociedad, dar cobertura a alguna necesidad detectada en la sociedad o la sostenibilidad.
En lo referente a las características individuales de los emprendedores sociales, junto con las ya citadas, encontraríamos algunas como la proactividad y también la capacidad a la hora de afrontar riesgos. La creatividad y la responsabilidad son también rasgos que suelen compartir los emprendedores sociales. Actitudes emocionales como el altruismo, la compasión o la empatía también suelen ser habituales en estos perfiles.
Otros trabajos recogen como características de los emprendedores sociales su elevado grado de compromiso, su resiliencia para superar las adversidades o su capacidad para generar confianza en otras personas. También suelen compartir algunos rasgos de personalidad con los emprendedores clásicos, como el carisma o la autoexigencia en el trabajo.
Datos Relevantes sobre el Emprendimiento Social en España
Uno de los informes más recientes sobre el emprendimiento social en España es European Social Enterprise Monitor 2021-2022, de ESADE, Euclid Network y la Comisión Europea. Algunos de los datos más interesantes son:
- Casi todo el tejido empresarial social son pymes (84,9 %).
- No hay una fórmula jurídica única, sino un amplio abanico, aunque destacan la SL (30 %), la asociación (30 %), la fundación (22,5 %) y la cooperativa (12,5 %).
- Las mujeres representan el 42 % del equipo fundador, el 50,5 % de los consejos o patronatos, el 52,1 % de los equipos de dirección y el 63,1 % de la plantilla.
- En el sector se respira optimismo y, aunque nadie sabe qué ocurrirá en el futuro, más del 60 % de las empresas sociales piensan que crecerán.
El Perfil del Emprendedor en España
Varón, de unos 39 años y con formación superior. Este es el perfil tipo de una persona emprendedora en España según el Global Entrepeneurship Monitor. Desde el año 2010, la franja de edad comprendida entre los 35 y los 44 años supone un 40% del total de aquellos que desean poner en marcha su propio negocio en España. Anteriormente el grupo de edad comprendida entre los 24 y los 34 años lideraba la creación de empresas.
De cada 10 emprendedores en España, 6 son varones. El 56% de emprendedores en España son varones, mientras que el 44% son mujeres. Estas cifras evidencian que iniciativas como el Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres (PAEM) de las Cámaras de Comercio son necesarias para seguir trabajando en la reducción de esa brecha de género.
Las nuevas personas emprendedoras cuentan con mayor formación que los empresarios/as ya consolidados: entre los primeros, un 40% posee formación superior frente a un 30% entre los segundos. Por otra parte, desciende la cifra de personas emprendedoras sin estudios o con formación básica que decide iniciar una aventura empresarial.
El informe GEM España 2015 concluye reconociendo la mayor relevancia que está tomando el llamado “ecosistema emprendedor”, invitando a la colaboración de los diferentes actores (empresas, Gobierno, agentes sociales) para asegurar y mantener este crecimiento.
¿Cómo son las personas emprendedoras de las Cámaras de Comercio?
Según los datos de la Ventanilla Única Empresarial de 2015, la persona emprendedora de las Cámaras es mayoritariamente varón, de entre 25 y 35 años, con formación universitaria y con menos de un año de situación de desempleo.
No obstante, la brecha entre sexos es únicamente de un 4% (los varones suponen un 52% del total mientras que las mujeres son un 48%), gracias a iniciativas como el PAEM (Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres).
Otro dato destacable es que los emprendedores y emprendedoras de entre 35 y 45 años suponen el 32% del total, y los menores de 25 representan un 22% de quienes crean su empresa gracias a los servicios de la Ventanilla Única Empresarial.
El 42% de los emprendedores y emprendedoras que pasan por las Cámaras de Comercio cuentan con formación universitaria, el 30% con licenciaturas y el 12% con diplomaturas.
La mayoría de las personas emprendedoras de las Cámaras son desempleados, con menos de un año de situación de desempleo (37%) y entre uno y dos años (16%).
Búsqueda de Financiación sin Detallar el Modelo de Negocio
El proyecto GEM afirma que las personas emprendedoras suelen iniciar sus proyectos gracias a fuentes de financiación internas (propias o sin recurrir a terceras personas que inviertan en sus negocios). Esto se debe, en parte, a que en esa fase inicial no han detallado completamente el Modelo de Negocio, por lo que la captación de inversores se complica.
Según este informe, el montante del capital semilla promedio necesario para poner en marcha una nueva empresa oscila entre los 300 euros y los dos millones de euros. No obstante, la cantidad más habitual requerida para iniciar un proyecto empresarial ha sido de unos 20.000 euros.
Respecto a inversores privados, sólo un 3% de la población española de entre 18 y 64 años decide invertir en iniciativas empresariales ajenas.
Por Comunidades Autónomas, Canarias, Castilla y León y la Comunidad de Madrid son las que más empresas crean a través de la Ventanilla Única Empresarial, gracias, entre otros factores, a las ayudas a empresas de diferentes organismos y al asesoramiento recibido desde las Cámaras de Comercio.
Superando los Desafíos del Emprendimiento
La vida del emprendedor no es fácil. Estadísticas impactantes, como las pérdidas inesperadas en el último trimestre, pueden hacer que optemos por reducir costes de manera instintiva cuando un posterior análisis y el pensamiento creativo podrían cerrar mejor la brecha buscando nuevas fuentes de ingresos.
El optimismo es esencial para el éxito a largo plazo, pero puede retrasar o nublar decisiones a corto plazo.
Es razonable pensar que la forma en que hemos aprendido a hacer las cosas es la mejor manera y que otras formas no funcionarán tan bien. Pero eso nos impide aprender cosas nuevas. A veces el grupo se rige por un líder dominante o representa la asimilación del mínimo denominador común. Además, la gente tiende a ser obediente antes que buscar el conflicto. En este entorno, las ideas creativas son como un verso suelto, que tienden a ser eliminadas antes que evaluados.
Tendemos a hacer aquello que se recompensa. Si se premia un comportamiento acertado primero es lógico que se comentan menos errores pero también que se tengan menos oportunidad de probar cosas nuevas. Los errores tempranos tienden a oscilar las decisiones posteriores en la dirección contraria.
La gente suele abordar los retos con la premisa de ‘o esto o lo otro’ en lugar de abordarla de una forma más creativa que implique ‘ambos/y’. Cuánto más crítico se convierte un problema, tendemos a ser menos creativos en nuestras decisiones. La concentración, el pensamiento lógico y el juicio se ven muy afectados por el estrés y solemos comunicarnos peor. Entonces dejamos de recopilar datos y es posible que tomemos decisiones rápidas, impulsivas y a corto plazo.
Toda decisión necesita ser revisada, analizada y evaluada (feedback) para validarla o corregirla. La única constante hoy en el mundo de los negocio es el cambio. Incluso las decisiones acertadas requieren ajustes ante el cambio del entorno y de los clientes. La experiencia es inevitable, pero no siempre hay aprendizaje. Revisar y medir los resultados facilitan que aprendamos de lo hecho. La creatividad sin aprendizaje es pasajera e ineficiente.
“Es hora de dejar atrás el mito sobre la creatividad. Las personas creativas no tienen porqué tener personalidades excéntricas, trabajar en el mundo del arte o de manera aislada.
