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El crecimiento económico y el empleo de un país dependen de sus empresas y, por tanto, en última instancia, de los emprendedores que las crean. Empresarios ha habido siempre; lo que ha cambiado es cómo los considera la sociedad española. Donde no hace tanto se tenía de ellos un concepto peyorativo, cargado de prejuicios, ahora se trata de promover la actividad empresarial por todos los medios, tanto patrocinando la instalación de nuevas empresas como pretendiendo fomentar el espíritu emprendedor.

¿Qué es la Iniciativa Emprendedora?

La Real Academia Española define "emprender" como "Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro". La iniciativa emprendedora se define como la capacidad de una persona para transformar ideas en acciones. La iniciativa emprendedora surge con la identificación de una posible oportunidad y la forma de explotarla, esto es, la idea de negocio. Ambos son conceptos nucleares en el proceso emprendedor.

Sin duda, la iniciativa emprendedora es esencial para la economía y el desarrollo de cualquier país en pleno siglo XXI. Más allá de generar riqueza, el papel de los emprendedores contribuye a satisfacer cada vez mejor las necesidades del mercado y la sociedad actuales. Por lo tanto, el espíritu emprendedor contribuye al bienestar de la sociedad.

12 Claves para desarrollar una Mentalidad Emprendedora 🧠

La Importancia de la Oportunidad de Negocio

Es muy común que el emprendedor inicie su andadura con su idea de negocio, olvidándose por completo de que tendría que haberse preocupado primero de si dicha idea está basada en una oportunidad de negocio. Por tanto, es importante tener claro que las ideas de negocio deben estar basadas en una oportunidad de negocio. La idea es necesaria para emprender, pero por sí misma no basta; ya que no deja de ser una simple conceptualización o visión de un posible negocio por parte del emprendedor; por tanto, puede que no represente una oportunidad empresarial.

En ocasiones, la oportunidad de negocio no está en el entorno esperando a ser identificada, sino que es creada por la acción innovadora del emprendedor. Hay casos en los que la introducción de un nuevo producto o proceso para el mercado, genera una necesidad hasta ese momento desconocida para en el consumidor. La actividad innovadora de Steve Jobs ha permitido a Apple crear oportunidades de negocio que otros no habían podido identificar porque no respondían a necesidades existentes en el momento, sino que eran latentes.

Lo relevante, en cualquier caso, no debería ser saber qué surge antes, sino tener claro que una idea sin oportunidad de negocio no puede ser considerada una idea de negocio.

Componentes Clave de la Iniciativa Empresarial

Es evidente que no existe Iniciativa Empresarial sin una Idea de Negocio. Se trata de ese alumbramiento sobre de qué forma, mediante un producto o servicio, se va a solucionar un problema o aportar ventajas de valor a un entorno determinado de posibles clientes. La Idea de Negocio es, sin duda, parte esencial de la iniciativa. Pero la Iniciativa Innovadora va mucho más allá de la primera Idea de Negocio, no se queda anclada en ese supuesto de arranque.

La Innovación deberá estar presente a lo largo de toda tu carrera profesional; no podrá detenerse nunca. Estamos hablando de una especia de inquietud existencial: análisis de oportunidades, búsqueda de opciones de negocio, o lanzamiento de nuevos proyectos dentro del proyecto principal.

El Proceso Emprendedor

El proceso emprendedor suele comenzar con la detección de una oportunidad de negocio. Su importancia, no obstante, es sustancial. Lo relevante es la capacidad del emprendedor o equipo fundador, e incluso superior que la de los recursos iniciales. Es importante tener en cuenta el entorno cambiante como el que caracteriza el contexto actual.

La planificación es inevitable en el mundo emprendedor. Debe pasar toda persona que desee poner en marcha su idea de negocio. Debe realizar un plan de negocio que sintetice y justifique su futura viabilidad. Cada vez que tomamos algún tipo de decisión nos transformamos en planificadores. El proceso mental es aquí lo más importante, sobre todo en el ámbito empresarial.

Cómo Fomentar la Iniciativa Emprendedora

Los emprendedores son agentes dinamizadores en la economía de una sociedad. Del mismo modo, los bienes y servicios innovadores que ofrecen los empresarios reducen la dependencia de procesos y tecnologías obsoletas, favoreciendo el cambio social. Para ello, la innovación es clave, además de ser impulsora de diferentes técnicas efectivas de productividad. Las nuevas ideas de negocio de los emprendedores pueden impactar de forma directa en las empresas existentes, contribuyendo a su desarrollo y expansión. Por este motivo, tiene sentido cultivar, motivar y remunerar las iniciativas emprendedoras en la medida de lo posible, tanto desde las instituciones públicas como privadas.

Para fomentar la iniciativa emprendedora, es crucial:

  1. Desarrollar una mentalidad emprendedora: El éxito como emprendedor no solo depende de la habilidad para lidiar con los números y las finanzas. No olvidemos que la iniciativa emprendedora se identifica con la construcción de soluciones de una manera que no se ha hecho antes. Por fortuna, la mentalidad emprendedora se puede desarrollar con tiempo y esfuerzo. Enfrentarse a retos y situaciones desafiantes, asistir a eventos empresariales para crear redes de contactos o apoyarse en mentores experimentados que guíen al emprendedor por su nueva aventura empresarial y ofrezcan nuevas perspectivas al emprendedor.
  2. Pensar «fuera de la caja»: La curiosidad, la inquietud y la creatividad son la base del espíritu empresarial. Se trata de identificar una idea de negocio basada en una oportunidad detectada en el mercado. Conviene diferenciar ambos conceptos. Una idea de negocio en sí misma puede no resultar fructífera.
  3. Acceso a financiación: La falta de financiación es uno de los principales muros que frenan las iniciativas emprendedoras.
  4. La formación empresarial: La formación empresarial resulta vital para que una iniciativa empresarial llegue a buen puerto. De hecho, aprender los principios subyacentes para dar vida a un negocio debería ser tarea obligada de cualquier persona con iniciativa emprendedora. A través de la formación no sólo se adquieren habilidades y conocimientos para generar ideas de negocio o desarrollar y hacer realidad empresas propias, sino que se profundizan en áreas clave para el emprendimiento como las finanzas, las ventas, el marketing o la contabilidad. En conclusión, el aprendizaje continuo debe ser una máxima de cualquier emprendedor que tenga como objetivo prepararse para el éxito.

El Papel de las Pymes

Gran parte del tejido productivo se incluyen dentro de la categoría de pyme. Todos sabemos la importancia que tienen las pymes para nuestra vida diaria. Las pymes siempre han representado un papel protagonista en el contexto económico. La respuesta de las pymes sobre las capacidades de la empresa condiciona de alguna manera el modo como desarrollan su actividad.

Las pymes han sido identificadas con adjetivos de innovadoras, personalistas y flexibles; este último adjetivo es el que, de alguna manera, aglutinaría a los demás. Las estructuras jerárquicas cortas y planas que predominan en la mayoría de las pymes facilitan dicha respuesta. Dicha respuesta se establece mediante una "nueva combinación".

Características de las Pymes

Las pymes son importantes por el número de trabajadores que emplea y el papel que desempeña en la economía. A continuación, se presenta una tabla con algunas características comunes:

Característica Descripción
Número de empleados Generalmente menor a 250
Facturación anual No supera los 10 millones de euros
Estructura Jerarquías cortas y planas
Flexibilidad Adaptación rápida a los cambios del entorno
Innovación Capacidad de generar nuevas ideas y soluciones

Espíritu Emprendedor

Se viene hablando mucho sobre el tema del emprendimiento. Se han escrito muchos libros sobre el asunto, llenos de recomendaciones al efecto. Todo lo que veo y leo parece más enfocado a jóvenes aguerridos que configuran el universo de las denominadas startup’s, de la misma forma que el término emprendedor parece haber sustituido del léxico habitual a la palabra empresario, afectada por connotaciones un tanto negativas más propias de las épocas de la lucha de clases que de la realidad actual del siglo XXI. Sin duda, todo empresario/emprendedor tiene, en esencia, un propósito iniciático evidente: ganar dinero.

Pero limitarse a ese objetivo finalista sería no entender el impulso empresarial. Detrás de toda iniciativa emprendedora auténtica está esa parte de creación desde la nada, de construcción de algo inexistente, de esa libertad (siempre tan relativa…) para decidir la forma de afrontar un nuevo proyecto, de iniciar un camino hacia lo desconocido, de enfrentarse a nuevos retos e incertidumbres. El placer profundo de, en función de las circunstancias, cambiantes casi cada minuto del día, tener la capacidad de tomar decisiones e ir comprobando las consecuencias de las mismas….

Detrás de la responsabilidad de la gestión empresarial se encuentra esa satisfacción íntima, a veces de duración frugal, pero realmente intensa, de comprobar cómo tu proyecto va tomando forma; cómo, después de cada acción, conversación, análisis, reunión y decisión, tu construcción va convirtiéndose en algo real, tangible, y que implica, cada vez más y al mismo tiempo, una mayor responsabilidad.