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Javier Macaya es una figura destacada en el mundo empresarial catalán, cuya vida y trayectoria están marcadas por una mezcla de logros, relaciones personales y un fuerte vínculo con la sociedad. A continuación, exploraremos los momentos clave de su vida, desde sus orígenes familiares hasta sus matrimonios y el legado de su madre, Cristina Macaya.

Casa Macaya en Barcelona, un ejemplo de arquitectura modernista catalana.

Orígenes y Familia

La familia Macaya ponía punto y final al complicado año 2020 con un acontecimiento feliz. En las paradisiacas islas Maldivas, el día después de Navidad tenía lugar la boda de Javier Macaya con la británica Annabella Murphy, cuyo marido se suicidó al perder gran parte de su fortuna con el escándalo Madoff.

Javier Macaya es el tercer hijo de la anfitriona por excelencia de Mallorca, la famosa socialite Cristina Macaya. Aunque su nombre real es Cristina López Mancisidor, tomó el apellido Macaya de su difunto marido, quien falleció cuando ella tenía 28 años.

Considerada la reina de la sociedad mallorquina por excelencia, es la mejor anfitriona de la isla y a sus fiestas acuden personalidades de todo tipo. En su finca Es Canyar ha recibido a personalidades como el rey Juan Carlos, los príncipes de Mónaco, el diseñador Valentino o Marta Gayá, una de sus grandes amigas.

Cristina Macaya con Marta Gayá, su amiga.

También a políticos como Bill Clinton y su familia, Adolfo Suárez, Felipe González y Miguel Boyer junto a Isabel Preysler. Entre los actores, algunos de la talla de Michael Douglas, Gwyneth Paltrow o Jack Nicholson se han pasado por Es Canyar, el lugar que Cristina considera su paraíso y su lugar de retiro espiritual y vital.

Javier Macaya también estuvo casado. En 1998 contraía matrimonio en Caracas con Claudia Cisneros, hija del importante empresario venezolano de las telecomunicaciones Osvaldo Cisneros y de la coleccionista de arte Ella Fontanals. Diez años más tarde, se separaban.

Se da la circunstancia de que Claudia, su exmujer, también ha rehecho su vida casándose con Andrés Capriles, un empresario venezolano hermano del político Henrique Capriles.

Boda con Annabella Murphy

Este fin de semana, mientras la mayoría de los españoles festejaba la Navidad más extraña y solitaria de los últimos años, tenía lugar una exclusiva boda: la unión entre Javier Macaya -hijo de la famosa anfitriona de Mallorca, Cristina Macaya- y la socialite británica Annabella Murphy.

Para Annabella, el enlace con Javier, ejecutivo de Goldman Sachs, ha supuesto una alegría después de la trágica muerte de su primer marido, quien se suicidó en 2017 al arrojarse desde una habitación del piso 24 del hotel Sofitel de Times Square, en Nueva York.

Charles Murphy solo tenía 56 años y, desde hacía nueve meses, necesitaba de asistencia psiquiátrica. La pareja vivía a caballo entre la capital británica, donde alternaron entre otros famosos con Ghislaine Maxwell, y Manhattan, donde tenían una mansión en el Upper East Side con siete habitaciones, siete baños y once chimeneas.

Unos meses después de su muerte, Anabella vendió esta casa, ubicada entre la Quinta Avenida y Madison Avenue, por 20 millones de dólares. La celebración también tuvo lugar en la playa en mesas redondas con manteles blancos, caminos de mesa verde esmeralda y sillas decapadas en gris con almohadones en una tela estampada de hojas verdes.

En sus perfiles de Instagram reciben las felicitaciones de algunos amigos que, seguramente por las restricciones que ha causado la pandemia en los viajes, no han podido asistir. La novia le dedica unas románticas palabras a su recién estrenado marido: “Me haces tener una gran sonrisa. Ambos somos afortunados”. Deducimos de estas palabras que Anabella parece haber superado la dura tragedia que vivió hace cuatro años, cuando su marido se suicidó.

Cristina Macaya: Un Legado de Elegancia y Hospitalidad

El clan Macaya se hizo conocido por la matriarca, Cristina Macaya. Considerada la reina de la sociedad mallorquina por excelencia, es la mejor anfitriona de la isla y a sus fiestas acuden personalidades de todo tipo.

En su finca Es Canyar ha recibido a personalidades como el rey Juan Carlos, los príncipes de Mónaco, el diseñador Valentino o Marta Gayá, una de sus grandes amigas. También a políticos como Bill Clinton y su familia, Adolfo Suárez, Felipe González y Miguel Boyer junto a Isabel Preysler.

Entre los actores, algunos de la talla de Michael Douglas, Gwyneth Paltrow o Jack Nicholson se han pasado por Es Canyar, el lugar que Cristina considera su paraíso y su lugar de retiro espiritual y vital.

Cuando tenía 28 años y embarazada de María, su cuarto hijo, Javier Macaya sufrió un infarto fulminante mientras conducía. Y allí se quedó ella con los niños, dispuesta a salir adelante sin dramas.

Cristina Macaya con Marta Gayá, su amiga.

Cristina relacionó al magnate con la mejor sociedad del país, le apoyó como presidente de la Fundación Príncipe de Asturias aportando a la entrega de premios invitados del más alto nivel. También compartió con él su pasión por el arte.

Después de 18 años juntos y de que sus respectivos hijos fueran como una familia, Cristina quiso formalizar la relación con un matrimonio, del que el empresario no tenía necesidad. Era su casa favorita después de ir dejando la de Madrid, que había puesto a la venta. En Gstaad Macaya veía mucho a su amiga Marta Gayá, la mallorquina que fue importante para el Rey Juan Carlos.

Tuvo fama de perfecta anfitriona y de embajadora de una isla que adoraba por su belleza y por su gente. Vestía túnicas estilo caftán, bisutería de tipo étnico, una simple coleta con la que recogía su pelo liso y negro, nunca teñido, apenas maquillaje y un porte de gran señora que nunca ocultó su edad, 78 años.

Le gustaba recibir, hospedar a sus amigos y darles libertad para que disfrutaran sin horarios de aquella casa rodeada de bancales y miles de naranjos y una casita que hizo construir en lo alto de la colina para que escribiera a gusto Carlos Fuentes o ensayara Nacho Duato.

Los herederos de Cristina Macaya toman las riendas de Es Canyar, su icónica casa de Mallorca

Un Acercamiento a la Trayectoria Empresarial

El contexto catalán, con sus particularidades económicas, culturales e históricas, ha influido sin duda en la trayectoria de Macaya. "A ti, Cristina, ¿Qué es lo que que más te gusta hacer?" "Lo que más me gusta es vivir", contestó sonriendo, con su optimismo habitual.

Y así vivió hasta este jueves, en Es Canyar, la mansión de estilo toscano, espectacular y elegante como ella misma, que había comprado hace 24 años, a 15 kilómetros de Palma. Del cáncer contra el que luchó hasta el final hablaba sin dramatismos. "Me han operado tres veces y la quimio ha sido pesada, pero a mí nunca me ha dolido nada. Y no soy depresiva, aunque echo de menos llorar. No lloro y dicen que es sanísimo, porque te desahogas. Puedo llorar por dentro, pero lágrimas no".

Decir que Cristina López Mancisidor, (Macaya era el apellido de su marido), era un personaje irrepetible y único no es un tópico amable para calificar a alguien que ya se ha ido. Cuando tenía 28 años y embarazada de María, su cuarto hijo, Javier Macaya sufrió un infarto fulminante mientras conducía. Y allí se quedó ella con los niños, dispuesta a salir adelante sin dramas. Trabajó en el mundo inmobiliario hasta que su vecino en La Moraleja, el ex ministro Enrique de la Mata, presidente de Cruz Roja, se dio cuenta de su valía como persona resuelta y de mundo y le encargó la parte internacional de la entidad.

Los viajes a los sitios más conflictivos del planeta entrenaron a Cristina en resolver situaciones extremas y buscar medios imaginativos. Ella fue quien creó el famoso Sorteo de Oro de Cruz Roja, una fuente de ingresos considerables para la organización.

Cuando se cruzó en su vida Plácido Arango, él era un multimillonario mexicano de origen asturiano que estaba poniendo en marcha Aurrerá, la primera cadena de supermercados en España, y más tarde, el Grupo Vips. Cristina relacionó al magnate con la mejor sociedad del país, le apoyó como presidente de la Fundación Príncipe de Asturias aportando a la entrega de premios invitados del más alto nivel. También compartió con él su pasión por el arte. Arango atesoró una de las mejores colecciones privadas del país.

La pareja brillaba en los salones de Nueva York y descansaba en la mansión de Palm Beach, decorada con el buen gusto de Macaya. Después de 18 años juntos y de que sus respectivos hijos fueran como una familia, Cristina quiso formalizar la relación con un matrimonio, del que el empresario no tenía necesidad.

La negativa del magnate no fue un problema para que mantuvieran intacta su amistad y la generosidad de Arango con su ex pareja, estuvo a la altura de su grandeza como persona. Cuando la hija de Cristina, Sandra, vivió un divorcio tormentoso con Fernando Ballvé, dueño de Campofrío, tuvo el apoyo incondicional de Plácido Arango en todos los sentidos y para los otros hijos de Macaya fue un padre generoso.

Nombre Relación Ocupación
Cristina Macaya Madre Socialite y filántropa
Anabella Murphy Esposa Socialite británica
Claudia Cisneros Ex-esposa Hija de empresario venezolano
Plácido Arango Pareja Empresario mexicano