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José Félix Benito Uriburu (Salta, 20 de julio de 1868 - París, 29 de abril de 1932) fue un militar, político y dictador argentino.

Nació en la ciudad de Salta, el 20 de julio de 1868, hijo del matrimonio conformado por los primos José de Uriburu y Serafina de Uriburu, quienes eran sobrino e hija, respectivamente, del coronel Evaristo de Uriburu.

Carrera Militar y Política

El 17 de marzo de 1885, Uriburu ingresó como cadete en el Colegio Militar de la Nación. Fue ayudante de su tío, el presidente José Evaristo de Uriburu, y del también presidente Luis Sáenz Peña. En 1900, entra a la recién fundada Escuela Superior de Guerra y posteriormente es enviado a Alemania por tres años, para perfeccionarse en programas de entrenamiento militar y equipos. En 1907, fue hecho director de la Escuela Superior de Guerra y posteriormente viaja otra vez a Alemania por un año y medio, para estudiar la compra de cañones de la empresa Krupp en Essen. En 1913, regresó a Europa como agregado militar en Alemania e Inglaterra, y retornó a la Argentina poco después. Ese mismo año, asistió a la convención fundadora del Partido Demócrata Progresista (PDP) liderado por Lisandro de la Torre, al que apoyó. El 11 de mayo de 1913 ganó las elecciones especiales que se realizaron en la Provincia de Salta para cubrir la vacante causada por la renuncia del diputado David Zambrano. Desde 1919 hasta 1923 fue comandante de la Primera División de Ejército con asiento en la Capital Federal. En 1921, consiguió el ascenso a general de división. Así, desde 1923 hasta 1926, actuó como inspector general del Ejército (la más alta jerarquía), designado por el presidente Marcelo T. de Alvear.

El Ejército Argentino se mimetizó con las formas prusianas. Sus adversarios lo apodaron "Von Pepe" por su reconocida y visible afinidad germanófila, tanto es así que durante su gestión se importaron oficiales prusianos para reestructurar las fuerzas armadas, vestirlas al estilo alemán y enseñarles hasta los pasos para desfilar.

El Golpe de Estado de 1930

Con una larga carrera castrense, alcanzó el grado de teniente general, y el 6 de septiembre de 1930 encabezó una sublevación cívico-militar que derrocó al gobierno democrático del presidente Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical, constituyendo la primera ruptura exitosa del orden constitucional en Argentina después de setenta años de legalidad. Paradójicamente el general Uriburu había sido uno de los organizadores de la Revolución de 1890, un levantamiento cívico-militar que dio origen a la Unión Cívica Radical.

El golpe de Estado que le permitió llegar al poder fue algo inédito en la Historia de la Argentina moderna.

La crisis económica mundial de 1929 (llamada Gran Depresión) tuvo un profundo impacto en la Argentina, afectándola primero financieramente, ya que el 80% de los ingresos fiscales en Argentina provenían del comercio exterior. La crisis creó una situación de tensión social, con bajas de sueldo, aumento del desempleo, etc.; es decir, una contracción de la economía general. Y esto generó también, en el plano político, un contexto en el cual se produce el golpe de 1930. La crisis de 1929 fue un factor que creó una situación de tensión, de malestar sobre la economía, en términos sociales y de preocupación e incertidumbre en los sectores económicos dominantes, y esto contribuyó a crear este clima.

Uriburu le encomendó al poeta Leopoldo Lugones la redacción de la proclama revolucionaria, pero la primera versión fue acusada de fascista por parte del coronel José María Sarobe y el general Agustín P. Justo, que representaban el liberalismo conservador tradicional de la Argentina. Lugones debió entonces modificarla.

El Ejército y la Armada de la Patria, respondiendo al calor unánime del pueblo de la Nación y a los propósitos perentorios que nos impone el deber de argentinos en esta hora solemne para el destino del país, han resuelto levantar su bandera para intimar a los hombres que han traicionado en el gobierno la confianza del pueblo y de la República el abandono inmediato de los cargos, que ya no ejercen para el bien común, sino para el logro de sus apetitos personales. Les notificamos categóricamente que ya no cuentan con el apoyo de las fuerzas armadas, cuyo objetivo primordial es defender el decoro personal, que ellos han comprometido, y que no habrá en nuestras filas un solo hombre que se levante frente a sus camaradas para defender una causa que se ha convertido en vergüenza de la Nación.

Félix Uriburu en su despacho junto a su secretario general Emilio Kinkelin, el mismo día en que se hizo cargo del gobierno.

El gobierno de facto disolvió el Congreso e intervino doce de las entonces catorce provincias del país (con la excepción de San Luis y Entre Ríos, con gobiernos electos que adhirieron al golpe). Uriburu gobernó de este modo por decreto arrogándose los poderes ejecutivo y legislativo del país. Aunque en mayor medida compuesto por militares, la dictadura de Uriburu integró progresivamente a una gran cantidad de civiles, la mayoría provenientes de la élite conservadora liberal opositora a Yrigoyen. La dictadura de Uriburu reprimió con dureza la disidencia por parte de los grupos radicales, comunistas y anarquistas, y tuvo como objetivo último instaurar un régimen corporativista.

Ideología y Políticas de Uriburu

Inclusive, el proyecto de constitución que tenían en mente Uriburu y sus sectores era un sistema neocorporativo mixto. Querían que hubiera una cámara corporativa, por ejemplo, con representación de sindicatos, empresarios, etc., y otra cámara con representación política. Eran proyectos neocorporativos.

Uriburu básicamente representó en aquel momento ante todo un nacionalismo católico neo-corporativista.

Por otra parte, las enseñanzas sociales de la Iglesia católica de la época estaban basadas en la encíclica Rerum Novarum de 1891, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras, dejaba patente su apoyo al derecho laboral de «formar uniones o sindicatos», reafirmaba también el derecho a la propiedad privada y discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo.

Aunque públicamente Uriburu declaraba respetar la constitución, personalmente sentía que el país necesitaba retornar al régimen de gobierno conservador, previo a la sanción de la Ley Sáenz Peña, que había establecido el voto secreto para varones mayores de edad. Debemos tratar de conseguir una autoridad política que sea una realidad para no vivir puramente de teorías... La democracia la definió Aristóteles diciendo que era el gobierno de los más ejercitados por los mejores. La dificultad está justamente en hacer que lo ejerciten los mejores.

Entre los ideólogos nacionalistas, Uriburu prefería a Carlos Ibarguren, su primo, católico militante y admirador de la derecha española, que era además un brillante escritor. El dictador propuso la fundación de un Partido Nacional, al que deberían adherirse los demás partidos, aunque estaban excluidos el radicalismo yrigoyenista y posiblemente el Partido Socialista. La invitación fue rechazada por todos, salvo algunos grupos conservadores.

Una de las primeras medidas de Uriburu fue establecer una estructura estatal represiva ilegal, creando una "sección especial" de la policía para utilizar sistemáticamente la tortura contra los opositores, siendo la primera en utilizar la electricidad con tal fin, mediante las picanas diseñadas para el ganado.

Decretó la ley marcial e hizo ejecutar ― tras juicio sumarísimo― a militantes anarquistas, entre ellos Severino Di Giovanni, Gregorio Galeano, José Gatti, Joaquín Penina, Paulino Scarfó y Jorge Tamayo Gavilán. Encarceló a varios dirigentes políticos ―entre ellos al expresidente Hipólito Yrigoyen―, impuso censura a los diarios, intervino las universidades anulando el régimen de autonomía y cogobierno establecidos desde la Reforma Universitaria de 1918.

En el plano económico, la depresión mundial incidió en el país y ocasionó una gran disminución de los ingresos, la caída del consumo y el crecimiento de la desocupación. En cuanto al plano político, Uriburu intentó un modelo altamente represivo, con ley marcial y tribunales militares para juzgar a civiles que se opusieran al gobierno de facto.

El Final del Gobierno de Uriburu

A pesar de estas intenciones, el rechazo de las élites civiles al proyecto de Uriburu y una victoria electoral radical en comicios más tarde anulados en la provincia de Buenos Aires condujeron al gobierno militar a iniciar un proceso de normalización institucional. Sin embargo, Uriburu organizó elecciones fraudulentas en noviembre de 1931, en las que el radicalismo optó por abstenerse ante la nula falta de garantías, permitiendo la elección de Agustín Pedro Justo por una coalición de partidos conservadores.

En el mes de abril de 1931 se celebraron las elecciones bonaerenses, con un resultado imprevisto: pese a que el gobierno consideraba al radicalismo completamente "fuera de la historia", y a que este no organizó una campaña electoral ni tenía apoyo de la prensa, el candidato radical Honorio Pueyrredón obtuvo el triunfo. Pese a que en el Colegio Electoral el radicalismo quedó varios votos por detrás y debía negociar con los socialistas para alzarse con la gobernación, el gobierno entró en pánico y la mayoría de los ministros presentó la renuncia. Uriburu reorganizó el gabinete, nombrando ministros del sector "liberal".

Pocas semanas más tarde estalló una revolución en la provincia de Corrientes, dirigida por el teniente coronel Gregorio Pomar; aunque fue rápidamente reprimida, dio a Uriburu la excusa que buscaba: clausuró todos los locales de la UCR, arrestó a docenas de dirigentes y prohibió a los colegios electorales elegir políticos vinculados directa o indirectamente con Yrigoyen; Pueyrredón había sido ministro de Yrigoyen, lo que significaba que no podía ser elegido, pero además fue expulsado del país junto con Alvear.

Félix Uriburu, presidente (de facto) argentino y sus ministros presenciando el paso de las tropas que tomaron parte en el desfile del 12 de octubre de 1930.

Al no tener apoyo político para instaurar el régimen político que se proponía, Uriburu llamó a elecciones pero dispuso proscribir la participación en ellas del radicalismo. La reinstauración democrática fue falaz, restringida y controlada por las Fuerzas Armadas y dio origen a una serie de gobiernos conservadores fraudulentos y corruptos que fueron conocidos como la Década Infame.

Uriburu juró respetar la Constitución Nacional y la Ley Sáenz Peña, y en su discurso invitó a la población a corregir los "abusos" del yrigoyenismo a través de las urnas. Pero ese discurso se debía al apoyo que había necesitado del sector "liberal" dirigido por Justo y Sarobe. Con el paso de los días, volvió a sus ideales corporativistas en sus discursos y en el nombramiento de autoridades.

Uriburu entregó el mando al nuevo gobierno el 20 de febrero de 1932. Su régimen fue legitimado por la Corte Suprema de Justicia por medio de una Acordada, que devino en la doctrina de los gobiernos de facto. Debido a esto último, el golpe de Estado realizado por Uriburu inauguró un ciclo de inestabilidad política persistente en la Argentina que se prolongó por más de medio siglo, dando lugar a gobiernos inconstitucionales y represivos llegados al poder por sublevaciones similares en 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976.

El 20 de febrero de 1932, el general José Félix Uriburu le entregó el poder al general Agustín P.

Luego del fracaso del ensayo neocorporativista nacionalista católico de José Félix Uriburu gobernó la Argentina una alianza política conservadora que se denominó la "Concordancia" que fue una alianza política formada entre el Partido Demócrata Nacional (también conocido simplemente como Partido Conservador), la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente que gobernó el país durante la llamada década infame entre 1932 y 1943, a través de los presidentes Agustín P. Justo (1932-1938), Roberto M.

Muerte y Legado

Luego de entregar el poder, Uriburu marchó al extranjero por motivos de salud y murió en París, dos meses más tarde, luego de una intervención quirúrgica por un cáncer en el estómago.

“1930: Así empezó todo… El PRIMER golpe de Estado en Argentina 🇦🇷”

Durante el siglo XX se han realizado varios bustos, memoriales y se han nombrado calles en honor al dictador, varios de los cuales fueron realizados durante gobiernos de facto. En la ciudad de Bolívar (provincia de Buenos Aires) existía un busto de Uriburu sobre el parque Las Acollaradas. En la ciudad de Balcarce (provincia de Buenos Aires), existe un monumento en la Avenida Favaloro, anteriormente Avenida Uriburu. En la ciudad bonaerense de Olavarría había hasta 2015 un busto de Uriburu en el Parque Mitre, a pocos metros del Monumento a la Libertad erigido por la colectividad francesa, emplazado antes en el entonces Boulevard Uriburu (que actualmente es un tramo de la avenida Colón), fue retirado en 1966 y guardado en un depósito municipal. Después, un interventor de origen conservador (Enrique Mario Alfieri) lo colocó en su despacho y en 1973 otro interventor conservador, Juan Ángel Moya, lo emplazó en el parque antes de que se produjera el cambio democrático el 11 de marzo de ese año.