Juan Celaya Letamendi (Oñati, 1920-2016) fue un empresario vasco ampliamente conocido por ser el presidente ejecutivo de Cegasa. El empresario guipuzcoano Juan Celaya Letamendi (Oñati, 1920) murió en su localidad natal tras sufrir una larga enfermedad. Celaya fue reconocido institucionalmente en el año 2000 tanto por la Fundación Sabino Arana como por el Gobierno de Juan José Ibarretxe. Juan Celaya, Juanito Zelaia para los amigos, fallecía en Oñati once días antes de cumplir los 96 años.
Juan Celaya el día que recibió la medalla de Gipuzkoa
Inicios y Trayectoria Empresarial
Cursó los estudios de ingeniería industrial en Bilbao y en 1959 comenzó a trabajar en la empresa de pilas de su padre, que, asentada en Vitoria-Gasteiz, se convirtió en todo un emporio. En 1959, Celaya asumió el control de la empresa de pilas impulsada por su familia junto a las Emparantza y Galdós. Celaya fundó también las empresas Tupoplast e Hidronor, y adquirió la firma de electrodomésticos Solac. Celaya, con excelentes relaciones con el PNV y los Gobiernos nacionalistas, internacionalizó la compañía y diversificó su actividad industrial hacia el sector de los tubos de plástico con Tuboplast y de la gestión de residuos industriales con Hidronor. La actividad industrial de Celaya no se limitó al País Vasco se extendió a España, Francia, Inglaterra, Portugal, Estados Unidos, Chile, Argentina, México y otros países.
Desarrolló una importante red de empresas que en los años 90 llegó a declarar una facturación de 13.000 millones de pesetas y 200 millones de pesetas de beneficios. La muerte de Celaya a los 95 años de edad se produce después de que Cegasa -la empresa matriz de un grupo creado en 1954- haya vivido una complicadisima situación que a partir de 2014 le obligó a solicitar un concurso de acreedores y que provocó la desaparición de las marcas que dependían de una matriz creada en Vitoria. Celaya -como varias decenas de empresarios guipuzcoanos- situó su planta más importante de pilas al aprovechar en década de los 60 la oferta de suelo subvencionado que facilitaba la capital alavesa para impulsar nutrido tejido industrial que ha permitido a Álava mantenerse en los primeros puestos de actividad industrial de España.
Mecenazgo y Compromiso con la Cultura Vasca
"Zelaia" estuvo muy ligado al nacionalismo vasco (su padre fue alcalde por el PNV durante II República y emigró a Chile en la Guerra Civil) y fue un auténtico mecenas de la cultura vasca y del euskera. El empresario guipuzcoano apoyó económicamente diferentes iniciativas culturales relacionadas con el mundo del euskera y varios proyectos de medios de comunicación cercanos al PNV como el Periódico de Álava y años más tarde la edición alavesa Diario de Noticias. En la actualidad ocupaba el cargo de presidente del consejo de administración del Grupo Noticias. Esa preocupación le hizo trabajar casi 60 años no sólo por la economía de su pueblo sino también por su educación, su identidad, su presencia en el mundo y su cultura. Bilbao - “Soy enfermizamente vasco”, declaraba Juan Celaya (Oñati, 1920), haciendo gala del compromiso con su país, que le convirtió en el impulsor de innumerables iniciativas ligadas al euskera y a la cultura euskaldun.
En 1974, patrocinó la primera expedición vasca al Everest con la marca Tximist de Cegasa, lo que supuso una gran popularidad para la empresa vitoriana. Por eso, nunca dejó de apoyar a la cultura vasca desde su lengua, sus medios de información y comunicación, y hasta sus costumbres, por ejemplo su deporte, recordando su aportación a la Expedición Tximist (nombre inicial de la firma Cegasa) al Everest en 1974 y a la que siguió un segundo intento logrando la cima Martín Zabaleta en 1980. Entre los muchos campos en que Juan Celaya impulsó y apoyó están las iniciativas de la creación de ikastolas y de UZEI (Instituto Vasco de Servicios Universitarios). Fue el promotor y presidente de la Fundación Vasca, cuyo objetivo es que la cultura vasca sea el punto de conexión de todos los vascos. Y añadía: “Por ser lo que soy y sentirme lo que me siento, quiero que Euskal Herria siga viva y para ello el euskera y la cultura son fundamentales.
El Apellido CELAYA Historia, Origen y Secretos que Nadie te Contó
Legado y Fundación Celaya
Soltero y sin hijos, Celaya constituyó una fundación de la que era presidente vitalicio y que será depositaria de parte del patrimonio del empresario guipuzcoano que además de Cegasa también montó un importante número de empresas industriales como Tuboplast e Hidronor y también bodegas tanto en Gipuzkoa como en La Rioja y en la Ribera del Duero. A su fallecimiento, la fundación con su nombre se convirtió en heredera “única” y “universal” de su imperio, valorado en 2017 en más de 170 millones de euros. Después de su muerte, el primer dato que aparece es que, en 2017, la fundación manejaba un patrimonio de 170 millones de euros.
Las memorias de la Fundación Celaya revelan también que lo que teóricamente era una entidad dedicada a la promoción de la cultura y del euskera, algo de lo que Celaya había hecho gala al patrocinar, por ejemplo, la conocida expedición Tximist al Everest en 1974, y que teóricamente estaba dotada con 30.000 euros en el momento de su fundación acabó reconvertida en un 'holding' empresarial presidido por Arturo Azpeitia, un familiar del finado. Tras un par de años de pérdida progresiva, de 2019 a 2020 se produjo un gran salto y esa cifra bajó de golpe de 148 a 30 millones de euros. Fue precisamente el año del acuerdo fiscal. Y también de esta operación: “Durante el ejercicio 2020, Corporación Juan Celaya, S.L., entidad cabecera del Grupo y de la que la Fundación ostenta el 83,38% de su capital social, ha procedido a la transmisión a un tercero, Kaizaharra Corporación Empresarial, S.L.U., de un porcentaje mayoritario de su participación en el capital social de CTL-TH Packaging, S.L. (tras ser ésta última previamente transmitida a Corporación Juan Celaya, S.L.)”.
Deudas y Pago con Obras de Arte
El conocido empresario Juan Celaya (Oñati, 1920-2016) acumuló una deuda personal de más de 5 millones de euros en el Impuesto de Patrimonio con la Hacienda foral de Álava entre 2012 y 2015, justo al final de su vida. Y fue objeto de una inspección. Hace ahora justamente cinco años, el 18 de diciembre de 2019, cuando toda la actividad giraba en torno a la sentencia de corrupción del 'caso De Miguel', la entidad y la Diputación firmaron una “conformidad” de modo que el grueso de esa deuda, como ya es conocido, se abonaría con decenas obras de arte. Son 4,3 millones de euros en cuatro series completas de grabados de Francisco de Goya o el tríptico de la Guerra Civil de Aurelio Arteta, entre muchas otras.
Otro dato llamativo es que el acuerdo para el pago con los cuadros se hizo cuando la colección -o al menos las piezas más importantes- estaban ya cedidas por la Fundación Celaya al Bellas Artes para su exhibición. De hecho, el valor de tasación cambió de un modo muy importante desde que en 2018 se presentó la exposición de la colección de Celaya hasta que en 2020, a principios de año, se formalizó el aviso de que se pagaría con arte toda la deuda de 5 millones salvo 700.000 euros. En cifras, inicialmente se fijó un precio de 191.000 euros para los grabados goyescos -'Los desastres de la guerra', 'Tauromaquia', 'Caprichos' y 'Los proverbios' o 'Los disparates'- y después se tasaron en casi diez veces más.
Reconocimientos
En el año 2000 le fue concedido, por su trayectoria como empresario, el Premio Sabino Arana y la distinción Lan Onari del Gobierno vasco. En el 2002 recibió, por su apoyo a la cultura vasca y al euskera, el premio Antton d’Abbadia de la Diputación de Gipuzkoa. Seguramente que en la actualidad la situación política, económica y cultural del país americano le tranquilizaba. Y por eso estoy seguro que uno de los días de mayor alegría en los últimos años de este empresario fue el recibir la condecoración de la Orden de Bernardo O”Higgins, “la más alta -según el embajador- que concede el Gobierno de Chile para reconocer el trabajo y el aporte al progreso y desarrollo del país hecho por un ciudadano extranjero”.
