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En el ámbito de las organizaciones, el liderazgo es un término que cada persona interpreta de manera particular. Se puede definir como la habilidad de convencer a otros de que trabajen con entusiasmo para lograr los objetivos definidos, o como la actividad o proceso de influenciar a la gente para que se empeñe voluntariamente en el logro de los objetivos del grupo. También se dice que los buenos líderes lo son no por su poder, sino por su habilidad de motivar a otras personas.

Bajo este punto de vista, liderar no consiste en "hacer hacer" sino en tener la capacidad de generar esos espacios donde las personas encontramos el confort suficiente para comprometernos y mostrar nuestra mejor versión. Un líder es esa persona capaz de crear contextos para que las cosas pasen.

Estos espacios creados con mimo para que pasen cosas se llaman zonas de seguridad psicológica y se asientan en tres pilares fundamentales: la confianza, el respeto y la imparcialidad.

Pilares de la Seguridad Psicológica

  • Confianza: Confianza que nos permite ver en las personas todo su potencial.
  • Respeto: Mirada íntegra hacia las otras personas, viéndolas como seres humanos.
  • Imparcialidad: Despojarse de prejuicios, tomando consciencia de los sesgos que pueden estar perturbando la forma en que nos relacionamos con quienes conforman nuestros equipos.

Para llevar a cabo esta ardua tarea, es necesario moldear nuestro estilo de liderazgo hacia la aceptación y puesta en valor de la diferencia genuina de cada persona. Una zona de seguridad psicológica se caracteriza por ser un espacio donde las personas, sabiéndonos vistas y reconocidas en nuestra diferencia, sentimos mayor bienestar. Y cuando el bienestar incrementa, las personas tendemos a desinhibir nuestro talento. A mayor presencia de talento, más creatividad. Y a mayor creatividad, más innovación. Y a mayor innovación, más valor añadido.

¿Cómo fomentar la seguridad psicológica?

Esto demanda, básicamente, cinco actitudes, entre ellas la curiosidad. Esa bendita curiosidad que teníamos cuando éramos peques y que hemos ido perdiendo a medida que nos hemos hecho adultos.

Una zona de seguridad psicológica no es un espacio ñoño, donde las personas nos tenemos que llevar bien y ser amables y simpáticas. Para nada.

La Importancia de la Escucha Activa

Desde la experiencia, tanto a la hora de gestionar equipos, proyectos, como a la hora de realizar los procesos de coaching, la gran clave de la comunicación es la escucha. Escuchar es una actitud hacia la gente que consiste en desarrollar la disposición, incluso el deseo, de oír a las personas, comprenderlas mejor y aprender algo nuevo.

Saber escuchar es una de las habilidades más difíciles de encontrar y desarrollar porque requiere ponerse en el lugar de los demás, dejar a un lado, aunque sea temporalmente, nuestras formas de pensar y asumir que otros pueden ver las cosas de manera diferente. Para enfrentar este problema se proponen muchas técnicas.

Técnicas para una Escucha Efectiva

  • Deja de hablar.
  • Haz que el que habla se sienta cómodo.
  • Trata de ser empático con el otro.
  • Sé paciente.
  • Mantén la calma y el buen humor.
  • Haz preguntas.

Para de hablar. Esto es lo primero y lo último. Todas las otras reglas dependen de esto.

Keith Davis, profesor de College of Managment de la Universidad de Arizona enumeró las diez reglas de la buena escucha, normas que se han convertido ya en toda una pauta de seguimiento obligado:

  1. Deje de hablar. Usted no puede escuchar si está hablando.
  2. Haga que el que habla se sienta cómodo. Ayúdelo a sentirse que es libre de hablar.
  3. Demuéstrele que desea escucharlo. Parezca y actúe como si estuviera sinceramente interesado.
  4. Elimine y evite las distracciones. No se distraiga jugando con pedazos de papel, escribiendo, etc.
  5. Trate de ser empático con el otro. Intente ponerse en su lugar, comprender su punto de vista.
  6. Sea paciente. Una persona colérica toma el peor sentido de las palabras.
  7. Evite discusiones y críticas, sea prudente con sus argumentos.
  8. Haga preguntas. Esto estimula al otro y muestra que usted está escuchándolo.
  9. Pare de hablar. Esto es lo primero y lo último. Todas las otras reglas dependen de esto.

Desarrollo y Medición del Liderazgo

¿Cómo se desarrolla y trabaja el liderazgo? La respuesta, a mí entender, es facilísima: exponiéndose. Involucrándose, aprendiendo a gestionar mis emociones, siendo humilde al saber que no lo sé todo y rodeándome de gente que me ayude a crecer.

Eso no es muy popular hoy en día, ya que buscamos dar una imagen de perfección a la vez que huimos del contacto y la interacción social.

¿Cómo se mide el desempeño producto de un buen liderazgo? Con resultados, los más altos que se pueden conseguir. Por último, debemos recordar ser perseverantes.

“Es la habilidad de convencer a otros de que trabajen con entusiasmo para lograr los objetivos definidos.” (John C. Maxwell)