En el entorno empresarial actual, caracterizado por cambios rápidos y altas expectativas, el liderazgo situacional se presenta como una herramienta esencial. Este enfoque, desarrollado por Paul Hersey y Ken Blanchard, promueve un estilo de liderazgo adaptable y flexible, superando la idea de un modelo de gestión único.
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Orígenes y Fundamentos del Liderazgo Situacional
El liderazgo situacional tiene su origen en el trabajo de Paul Hersey, científico y empresario, y Ken Blanchard, escritor y especialista en management. Reconocidos como los padres de esta teoría desde 1967, Hersey y Blanchard propusieron que los líderes deben adaptar su estilo según las circunstancias y el nivel de desarrollo de sus empleados. En su libro "Administración del Comportamiento Organizacional", publicado en 1969, se define el modelo de liderazgo situacional. Por esto también se le conoce como "Teoría Situacional de Hersey y Blanchard". El libro destaca la importancia de que un buen líder tenga habilidades de adaptación y capacidad para evaluar y comprender las necesidades de sus empleados.
La teoría del liderazgo situacional afirma que no existe un estilo de liderazgo universalmente superior. El éxito de cada estilo depende de su adecuación a las circunstancias específicas y al grado de madurez o disposición de los empleados, lo que incluye su motivación, habilidades y experiencia.
El modelo de liderazgo situacional de Hersey y Blanchard.
Según señalan Hersey y Blanchard, el modo de ejercer el liderazgo debe ser flexible y dinámico para mejorar el desempeño de los subordinados, aumentando así las probabilidades de éxito.
Principios Clave del Liderazgo Situacional
La teoría del liderazgo de Hersey y Blanchard no promueve un modelo estático, sino uno flexible que se adapta a cada equipo y situación empresarial. Por ejemplo, empleados con amplia experiencia y trayectoria en la empresa requieren un liderazgo que les brinde autonomía y mínima supervisión.
El liderazgo situacional se basa en diferentes modelos que los líderes aplican según las características del entorno y del equipo. Se ramifica en cuatro modelos principales, sincronizados con los niveles de desarrollo de los empleados: directivo, persuasivo, participativo y delegador.
1. Estilo Directivo
El estilo directivo se caracteriza por una alta preocupación por las tareas. El líder se responsabiliza de la toma de decisiones, estableciendo qué, cuándo y cómo se deben realizar las tareas. Este enfoque es adecuado cuando los empleados tienen poca experiencia o se incorporan a la empresa. En este caso, el líder da instrucciones claras y específicas, controlando de cerca el trabajo para evitar errores y asegurar la correcta ejecución.
Se diferencia principalmente por la alta preocupación por las tareas. El líder se responsabiliza de la toma de decisiones estableciendo el qué, cuándo y cómo. De otra forma, los empleados tendría una alta sensación de temor y desconcierto. El estilo directivo dentro del liderazgo situacional está muy orientado a las tareas y poco al fomento de relaciones, por lo que el líder se encarga de dar instrucciones claras y contundentes y controlar todo el trabajo al dedillo.
Imaginemos un escenario en una fábrica donde se han contratado a varios empleados recién graduados que tienen poca experiencia en el área. El líder, en este caso, adoptaría un estilo directivo, mostrando una gran preocupación por las tareas y tomando decisiones de manera autoritaria. Para ello, sería claro y específico al dar instrucciones, estableciendo qué se debe hacer, cuándo y cómo hacerlo.
2. Estilo Persuasivo
El estilo persuasivo mantiene la dirección de tareas, pero fomenta la comunicación y el feedback del equipo. Aunque el líder sigue estableciendo roles y tareas, comienza a solicitar feedback al equipo premiando también sus logros. Es un estilo de liderazgo orientado tanto a la relación líder-empleado como a las tareas y sus resultados, por lo que el líder intenta vender sus instrucciones en forma de ideas persuasivas al grupo explicando directivas.
Consideremos un entorno laboral en una empresa de marketing. Los empleados tienen un nivel de madurez moderada y no están muy motivados en su trabajo. Este presenta sus ideas y directivas de manera persuasiva, explicando el por qué de las instrucciones y buscando el feedback del equipo. Además, reconoce y premia los logros de los empleados para fomentar su motivación.
3. Estilo Participativo
El estilo participativo se centra en las relaciones y la colaboración. Se caracteriza por un alto interés en las relaciones y personas, dejando en un segundo plano el control de tareas y sus resultados. Es el líder el encargado de evaluar y detectar el talento, delegando tareas a su equipo.
Para este ejemplo, hablaremos de un equipo de desarrollo de software compuesto por empleados con un nivel de madurez alta. El líder, adoptando un estilo participativo, fomenta la colaboración y la participación activa de los empleados en la toma de decisiones y la planificación de tareas. De esta forma, se establece un ambiente de confianza y se valora la opinión de cada miembro del equipo.
4. Estilo Delegador
Dentro de la teoría del liderazgo situacional, el modelo de liderazgo delegador es el que establece el máximo nivel de autonomía para los trabajadores. El líder, adoptando un estilo delegador, otorga a cada diseñador la libertad para tomar decisiones y gestionar sus propias tareas. El líder establece metas claras y proporciona los recursos necesarios, pero no interviene en los detalles operativos.
Claves para Aplicar el Liderazgo Situacional
Para aplicar el liderazgo de Hersey y Blanchard se deben seguir algunas pautas como:
- Definir al equipo y sus tareas: El primer paso de un proceso de liderazgo situacional es definir el tipo de personas que van a conformar un equipo concreto. Una vez hecho esto llega el momento de definir tareas y establecer tiempos de ejecución y objetivos a alcanzar.
- Analizar las fortalezas y debilidades:Saber en qué son mejores o donde se encuentran más cómodos los trabajadores o que no les gusta o qué competencias les cuesta más adquirir es fundamental a la hora de establecer las tareas y asignarlas. Para esto se requiere de confianza y comunicación entre y con los trabajadores.
- Determinar el estilo de liderazgo: Una vez se tiene estudiado el equipo de trabajo es momento de elegir el tipo de liderazgo situacional a aplicar. Los de control o supervisión son mejor recibidos por aquellos que requieren una mayor dirección para desempeñar sus funciones; por su parte, el asesoramiento y delegación son recomendables para quienes prefieren mayor autonomía.
- Comunicación: Se debe mantener una comunicación fluida para saber cómo van las cosas con cada integrante del equipo, así como para comprobar que todos comparten las mismas expectativas y objetivos sobre el proyecto.
- Reconocer que cada tarea o proyecto tienen un ciclo de vida: Se necesita estar atento al desarrollo del proyecto para que, ante cualquier cambio, se pueda volver a encaminar el proyecto hacia el objetivo final, antes de que sea demasiado tarde.
- Cambia el estilo de liderazgo: Si al momento de evaluar cómo está la situación se descubre que es mejor aplicar otro tipo de liderazgo situacional se debe hacer el cambio, ya que el liderazgo situacional está hecho para aplicar cualquier cambio sobre la marcha.
Ventajas y Desventajas del Liderazgo Situacional
Como sucede con todos los estilos de liderazgo, el modelo de liderazgo situacional reúne una serie de ventajas y desventajas que son relevantes conocer si se está pensando aplicarlo en una empresa.
Ventajas
- Salen a relucir las habilidades y profesionalidad del equipo.
- El trabajo se planifica de manera conjunta (producción y objetivos).
- El equipo se mantiene motivado.
- Aumenta el porcentaje de éxitos en las decisiones que se toman.
- Se genera un mejor clima laboral.
- Se enfrentan con mayor sencillez las dificultades.
- La empresa incrementa su eficiencia y el trabajo se desarrolla con un mayor nivel de profesionalismo.
- Las empresas obtienen mejores resultados orientados en alcanzar sus objetivos organizacionales.
- Las dificultades o crisis se enfrentan con mayor facilidad.
- Las decisiones se toman con mayor celeridad, obteniéndose resultados acertados y exitosos la mayor parte de las veces.
- Se consigue una mayor interacción entre los colaboradores, lo que beneficia la cohesión, la motivación y la confianza.
- Es fácil de aplicar y comprender, lo que agiliza los resultados.
- Al ser flexible, el liderazgo se puede adaptar a todo tipo de circunstancias, analizando siempre las alternativas más eficaces para conseguir una continua optimización en la compañía.
- El líder situacional es un perfil que se adapta, ya que entiende la situación de cada empleado y se adapta a ella para conseguir una evolución, desde el punto de vista del personal y profesional.
Desventajas
- Los cambios propiciados por los diferentes estilos de liderazgo situacional pueden generar incertidumbre en los colaboradores, al no saber qué cambios se aproximan y cómo responder a estos.
- Se dificulta realizar planificaciones a largo plazo.
- Debe ser aplicada por líderes bien capacitados en liderazgo para poder identificar a cada trabajador y saber qué estilos de liderazgo usar en cada momento.
Tabla Resumen de los Estilos de Liderazgo Situacional
| Estilo de Liderazgo | Nivel de Madurez del Empleado | Características del Líder | Enfoque Principal |
|---|---|---|---|
| Directivo | Bajo | Da instrucciones claras y supervisa de cerca. | Tareas |
| Persuasivo | Moderado | Explica decisiones y busca feedback. | Tareas y Relaciones |
| Participativo | Alto | Fomenta la colaboración y la toma de decisiones conjunta. | Relaciones |
| Delegador | Muy Alto | Delega responsabilidades y proporciona apoyo. | Autonomía |
Adaptabilidad al 100%. El liderazgo situacional es la alternativa más sencilla para poder anticiparse a los imprevistos y gestionar el cambio. Permite modelar el comportamiento y el nivel de apoyo dependiendo de las circunstancias.
Personalización emocional y racional. Ajustándose así al momento profesional de cada uno de tus empleados y el equipo. Utilizando conductas más directivas o de asesoramiento dependiendo de cada momento.
Motivación y superación. Escogiendo correctamente el modelo, el liderazgo situacional nos lleva a crear un ambiente laboral de respeto, confianza y autogestión.
