El mercado de Las Colinas se encuentra en un entorno geográfico y culturalmente rico, un lugar lleno de historia y tradición. Su historia está intrínsecamente ligada a la historia de Andalucía, la conquista de Sevilla, la repoblación del Aljarafe y el papel de la Iglesia en la configuración de la región.
Mapa de Andalucía mostrando su ubicación en España.
La Conquista de Sevilla y su Impacto
El avance castellano bajomedieval se hizo patente, sobre todo, con la conquista del valle del Guadalquivir, paso inevitable que aseguraría el dominio del Estrecho. Entre todas las ciudades que jalonaban aquella magna empresa sobresalía la amurallada Sevilla.
Situada en un llano, esto podría favorecer la ilusión de un rápido saqueo, pero determinadas circunstancias geo-topográficas aseguraban lo contrario. El gran río ofrecía una barrera natural que no pasó desapercibida para los estrategas cristianos, y, por otra parte, su navegabilidad permitía la llegada de refuerzos del exterior. De otro lado, la vecina comarca del Aljarafe proporcionaba los avituallamientos necesarios para soportar un cerco prolongado.
De esta manera, los reconquistadores cambiaron hasta el paisaje. Cientos de miles de hectáreas cubiertas de frondosos bosques fueron incendiadas para evitar el refugio de los perseguidos. Así las cosas, Fernando III envió en 1246 varias expediciones de castigo sobre los campos de Jerez y Carmona, dirigiendo después muchos efectivos a devastar el Aljarafe, al propio tiempo que permitía el aprovisionamiento de sus mesnadas.
Dos años después se dispusieron campamentos en Tablada y Aznalfarache, con lo que se controlaron las salidas de la ciudad, quedando ésta totalmente separada de su región nutricia. Desde agosto de 1247, los cristianos, tras haber conquistado casi todas las poblaciones de los alrededores, tenían Isbiliya cercada y los ríos bloqueados.
Completamente aislada, Sevilla se rindió capitulando sin condiciones y teniendo sus moradores que abandonarla sólo con sus bienes muebles y semovientes, tras de lo cual, el 23 de noviembre de 1248, su conquistador haría en aquella entrada triunfal.
Conquista de Sevilla, 1248⚔️La última victoria de Fernando III el Santo y su muerte. La Reconquista
El Aljarafe: De Alquerías Andalusíes a Pueblos Cristianos
Aquellas casas de labor de la romanidad, enlazadas entre sí por una red infinita de caminos, senderos y cañadas, y convertidas luego en alquerías andalucis, dieron lugar, tras la conquista que los cristianos hicieron de la comarca en el siglo XIII, a muchos de los actuales pueblos y ciudades del Aljarafe, o se quedaron simplemente cumpliendo la misma función primitiva de haciendas olivareras.
Otros enclaves rurales no tuvieron tanta suerte y se fueron despoblando, bien por epidemias frecuentes y devastadoras en otras épocas, o por la cercanía de algún núcleo importante de absorción. Centros administrativos de primer orden que lo fueron en las épocas romana y musulmana, siguieron ostentando esa distinción en adelante como Aznalcázar, Sanlúcar la Mayor y San Juan de Aznalfarache, quedando una cuarta Tejada convertida en “campo” yermo.
En el Aljarafe islámico existían multitud de pueblos, que algunos cuentan por miles. Lo cierto es que debió estar densamente habitado como demuestra el repartimiento que se hizo tras la toma de la capital, donde aparecen reseñadas numerosas agrupaciones humanas dedicadas sobre todo al laboreo agrícola, siendo la alquería la mínima expresión resultante, algo así como un cortijo cerealero o una hacienda de olivar de nuestros días.
Y como alquería musulmana se reseña Ombret la actual Umbrete. La mayor riqueza agrícola de la Sevilla islámica radicaba en las enormes extensiones de olivar del Aljarafe, del que se extraía un aceite de primera calidad, dulce, transparente, e inalterable con el paso del tiempo.
La ruta de Poniente continúa encontrándose con el Aljarafe, el iqlim o distrito rural más rico y elogiado de la Sevilla islámica. Durante siglos, estas feraces tierras rojizas fueron paraje predilecto de la aristocracia sevillana, que poseyó aquí fincas y casas de recreo. Así, San Juan de Aznalfarache se convirtió en una de las cuatro cabeceras del Aljarafe a fines del siglo XII.
Adentrándose por un camino rural a pocos kilómetros de Bollullos de la Mitación, se halla la Ermita de Cuatrovitas, raro y encantador vestigio de una alquería musulmana que acabó despoblándose. La ermita no es sino la mezquita, apenas modificada, de esta población yerma. La herencia almohade se ve también en la rica arquitectura del Aljarafe, cuyos patrones estilísticos derivan directamente de las fórmulas musulmanas.
Muestra de ello son las ermitas de los despoblados de Gelo y Castilleja de Talhara, así como las iglesias de otras dos poblaciones que fueron cabeceras de comarca en época medieval: Aznalcázar (de Hisn al-qasr, el castillo del palacio) y Sanlúcar la Mayor.
En dirección a Niebla, hacia el oeste, más allá del valle del Guadiamar, se extienden los campos de Tejada, hoy Tejada la Vieja. Sobre una loma permanecen los restos de su fortaleza de tapial, uno de los castillos que integraron su red defensiva.
La Repoblación y el Rol de la Iglesia
Una vez concluida la conquista de Sevilla, el rey santo y, poco después, tras fenecer, su hijo y sucesor Alfonso X, llamado “El Sabio” se emplearon en repartir la ciudad y su tierra con el fin de crear una población estable y asentada que asegurase la invasión a la manera de otras empresas anteriores de avance realizadas por los castellanos y aragoneses. La Iglesia no podía estar ajena al deseo de dotarla de todo lo necesario para su sustento, contando con el entusiasmo del rey sabio y del arzobispo hispalense don Remondo.
Pero la donación de Umbrete quedaría, según parece, suspendida, al existir una merced posterior, de 21 de noviembre de 1260, a modo de confirmación, en la que el rey cede a don Remondo y al cabildo catedralicio, la villa y castillo de Cazalla, la villa de Brenes, la aldea de Tercia y la alcaría o alquería de Umbrete, con la condición de que éstas deberían regirse por el fuero de Sevilla y, por lo tanto, apelando a su concejo: “Damos e otorgamos a vos don Remondo, arzobispo de Sevilla, e al cabildo de esta eglesia misma, e a todos vuestros sucesores, el nuestro castillo e la nuestra villa que dicen Cazçalla, e la nuestra villa que dicen Brenes, e la nuestra aldea que dicen Tercia, e la nuestra alcaría que dicen UMBRET.
En 1261, celebrada la concordia entre don Remondo y el cabido, Umbrete quedó en manos del arzobispo, según documentos del 21 y 22 de noviembre de aquel año. Desde entonces, y hasta el siglo XIX, la historia de Umbrete iba a quedar ligada al Arzobispado de Sevilla, siendo los sucesivos prelados sevillanos considerados Señores de Umbrete.
La misma incertidumbre que existía en cuanto a los trueques de poblaciones entre quienes ejercían los poderes económico, civil, religioso y militar, al objeto de concentrar y engrandecer propiedades, es la que existía -aunque de otra índole- en el pueblo llano recién instalado. La venganza sarracena latía en el corazón de los nuevos colonos como una amenaza constante y sangrienta. Y no se hizo esperar.
Estas expediciones de saqueo provocaron numerosos abandonos de poblaciones. Las jaras y los matorrales se apoderaron pronto de las fértiles tierras. Ante esta situación, en lo concerniente a la Iglesia, ésta se preocupó de repoblar con campesinos sus heredades, sobre todo en la primera mitad del siglo XIV, mediante un plan urgente que se llevó a cabo a través de la modalidad de la Carta Puebla, dictada por el mismísimo Alfonso X. Se trataba de una fórmula de probada eficacia para la repoblación de territorios yermos, practicada desde antiguo en todos los reinos cristianos peninsulares.
La repoblación interior fue, en términos generales, consecuencia directa de un proceso de claro matiz señorial: el auge de la nobleza y el clero andaluces, por un lado y, por otros, el interés de los señores de la tierra por crear nuevos señoríos y aumentar sus niveles de rentas. Se trataba, en una palabra, de atraer vasallos sobre los que ejercer la jurisdicción y que incrementasen los ingresos señoriales. Esta mentalidad rentista -en una época caracterizada por el descenso general de las rentas señoriales- está en la base de todas las empresas repobladoras.
Orígenes de los Nuevos Pobladores
Pero, ¿de dónde procedían los nuevos pobladores? No existen demasiados datos, pero hay algunos autores que afirman, estudiando la documentación referida principalmente a la zona del Aljarafe sevillano, que estos repobladores procedían en su mayor parte de la propia comarca, y en algún caso, de Sevilla o de otro pueblo de la zona.
No obstante, otros autores, más amparados por la lógica, mantienen que esta repoblación se realizó a costa de contingente humanos de fuera de Andalucía, y basan esta argumentación en que los pueblos conquistados por Fernando III el Santo en el siglo XIII iban quedando desiertos de habitantes, debido a los largos periodos de asedio y de luchas.
Si a esto le añadimos los constantes saqueos e incursiones de musulmanes que asolaron en años posteriores la comarca, parece poco probable la primera opción, por lo que se tuvieron que traer grupos poblacionales procedentes de las zonas del norte de España, más pobladas y estables políticamente. Se piensa, así, que los primeros pobladores de Umbrete procedían de tierras leonesas y asturianas, siendo menor el número de gallegos, que no obstante, constituyeron la principal línea inmigrante del resto de la zona.
Este número de pobladores era escaso, y parece que esto pudo ser debido a la mala época que estaba pasando Andalucía, tras pasar por guerras, hambre, epidemias, y malas cosechas. En las condiciones sociales por las que atravesaba nuestra región en el siglo XIV, era muy difícil encontrar personas que estuvieran dispuestas a venir.
La Carta de Población de Umbrete
Umbrete, desolada y yerma, sería poblada nuevamente el 5 de noviembre de 1313 por carta de población que otorgó el arzobispo don Fernando II Gutiérrez Tello, tras privilegio que el infante don Pedro le concedió. Sus primeros pobladores, doce en total, fueron: Juan García, Fernando Pérez, Juan Fernández, Andrés Pérez, Diego Jiménez, Mateo Gil y su hijo Bartolomé, Domingo Yuañes, Domingo Romo, Alvar Pérez y Martín Pérez Esturián.
El arzobispo, como dueño de Umbrete y sus tierras, que estaban hasta entonces sin cultivar, las cedió estas tierras que se hallaban sin cultivar en torno a una antigua alquería musulmana, por este instrumento público para que dichos individuos poblasen la ya denominada aldea y pudiesen construir casas con maderas que les proporcionaría y otros materiales como el “ladriello e ripio de las aldeas viejas”, ya despobladas, existentes en el término de Umbrete, y Aguazal (Aguazul), gozando las tierras y plantando viñas y encinares -estos últimos como nuevo cultivo-, quedando obligados los vecinos a entregar al arzobispo la novena parte del mosto obtenido, prohibiéndose la corta de higueras, encinas y olivos.
Ahora bien, la cesión de tierras y las facilidades otorgadas a los campesinos para que pudiesen edificar casas e instalaciones agrícolas perseguían una clara finalidad económica. Además de Umbrete, los arzobispos sevillanos repoblaron antes de 1350 otras localidades aljarafeñas, como Rianzuela (1352). El cabildo de la catedral, por su parte, repoblaría Sanlúcar de Albaida (la actual Albaida del Aljarafe, en 1302), Gatos (1332), y la Torre de Guadiamar, junto a Sanlúcar la Mayor (1338). Otras aldeas repobladas fueron Benacazón (1332-35) y Castilleja de la Cuesta.
En todos los casos, antes de iniciarse la repoblación, se había producido un proceso de concentración de la propiedad de la tierra en manos de un señor o señores, o de alguna institución eclesiástica (como en el caso de Umbrete). La gran propiedad así formada a raíz de la conquista o en fecha más reciente, se encontraba en un estado casi completo de abandono, como lo evidenciaba las alusiones al tipo de vegetación predominante en la zona. De las viñas, los pobladores estaban obligados a dar al arzobispo la novena parte libre de toda costa según lo daban las poblaciones circunvecinas, por derecho del mosto.
Tabla Resumen de la Repoblación
| Fecha | Evento | Detalles |
|---|---|---|
| 1248 | Conquista de Sevilla | Fernando III conquista Sevilla, marcando el inicio de la repoblación. |
| 1260 | Merced Real | El rey cede al arzobispo Remondo varias villas, incluyendo Umbrete. |
| 1313 | Carta de Población de Umbrete | El arzobispo Fernando II Gutiérrez Tello otorga carta de población a Umbrete. |
| Siglo XIV | Repoblación del Aljarafe | La Iglesia y otros señores repueblan aldeas a través de cartas pueblas. |
Mercado de Triana en Sevilla, un ejemplo de mercado histórico en la región.
Destino Andalucía | Ruta por los mercados de Sevilla
El mercado de Las Colinas, como muchos otros mercados en la región, probablemente evolucionó a partir de estos primeros esfuerzos de repoblación y la necesidad de intercambiar bienes y productos agrícolas. A lo largo de los siglos, el mercado se habría convertido en un centro vital para la comunidad local, facilitando el comercio y la conexión entre los habitantes de la región.
