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La librería universitaria Mentor, un emblema cultural de Palencia, celebra cuatro décadas de dedicación al fomento de la lectura y el acceso al conocimiento. Aunque su nombre oficial sea Mentor, es más conocida cariñosamente por los palentinos como la Librería Amarilla.

Este apodo se debe al color predominante en la decoración de su local, ubicado en el paseo del Salón. Juan Carlos Maté, su actual propietario, tomó las riendas del negocio hace diez años, tras una trayectoria en el sector bancario. «Trabajaba en el sector de la banca y a raíz de la crisis económica de 2008 tenía que buscar otra salida. Este era un sector que me gustaba y la librería era una oportunidad, así que me decidí por ella», comenta el empresario, que regenta actualmente la tienda con dos personas a su cargo.

Al igual que otros lugares emblemáticos de Palencia han sido rebautizados por sus habitantes, como la estatua de La Gorda (cuyo nombre real es la Mujer Palentina), Maté ha sabido adaptarse a la dualidad de nombres. «Desde que la tengo lo que hice fue adaptarme a ello. En todos los sitios pone librería Amarilla, aunque seguimos manteniendo el nombre de Mentor, en parte para que los proveedores no se confundan de negocio cuando van a descargar los productos.

Un Legado Desde 1982

El gerente recuerda que el fundador del establecimiento abrió sus puertas en 1982 y que él cogió el traspaso a su hijo, algo de lo que en estos momentos está muy satisfecho. «Es una inversión de la que no me arrepiento», asegura Maté, que pasó de ser un empleado a su propio jefe. «Aquí decido yo, aunque es cierto que trabajo más horas, sufro más, tengo más dolores de cabeza, pero soy más libre para tomar mis propias decisiones y estructurar las cosas como quiera», declara el vendedor, que se enganchó al sector porque era amante de la lectura y de los libros.

Sin embargo, Maté destaca que la realidad del negocio es más compleja de lo que parece. «Desde fuera, este negocio se ve de una forma idílica. De hecho, muchos de los que vienen aquí han dicho alguna vez que les gustaría tener una librería o trabajar en una, pero una cosa es verlo desde fuera y, otra, el trabajo que hay detrás de gestión. No es solo vender libros», subraya Maté.

En el sector de las librerías es difícil «comprar para dar acceso al libro que quiere cada lector». «De las distribuidoras y editoriales de renombre no hay problema para conseguir algo, pero hay gente que tiene interés en cosas muy especializadas. Y conseguirlas lleva mucho trabajo y a veces no es posible», lamenta el vendedor, que ofrece todo tipo de libros.

«Vivimos de los muchos pocos. Es una librería generalista en la que para subsistir tienes que vender de todo: guías de viajes, cuentos infantiles, best seller y libros de bolsillo. No hay una sección que sostenga a toda la librería», detalla. Eso sí, tampoco se olvida de los autores locales, a los que dedica una parte del escaparate.

Presentación del libro `La Biblioteca de la Universidad de Madrid durante la Segunda República y l

El Impulso al Comercio Local

En estos momentos, destaca la importancia del comercio local en la ciudad y aboga por que los palentinos compren en establecimientos físicos.

Bibliotecas Infantiles en Palencia: Un Espacio para el Futuro

Palencia cuenta con una amplia variedad de bibliotecas infantiles que ofrecen un espacio seguro y enriquecedor para nuestros hijos. Estas instituciones no solo fomentan el amor por la lectura, sino que también promueven la creatividad y el desarrollo de habilidades cognitivas en los más pequeños. Llevar a tus hijos a bibliotecas en Palencia es una experiencia enriquecedora que les abrirá las puertas a un mundo lleno de conocimiento y aventuras. Aquí podrán descubrir nuevos libros, sumergirse en historias fascinantes y aprender de forma divertida. Además, las bibliotecas ofrecen actividades y talleres pensados especialmente para ellos, donde podrán desarrollar su imaginación, mejorar su vocabulario y fomentar su amor por la lectura.

La Llibreria Ramon Llull: Un Ejemplo de Éxito

La Llibreria Ramon Llull, ubicada en Valencia, es otro ejemplo de librería que ha sabido destacar en el panorama literario. Almudena Amador y su pareja, Francisco Benedito, son los propietarios de la Llibreria Ramon Llull, que recibió este verano el Premio Boixareu Ginesta 2022 de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que la sitúa en el top de las librerías, precisamente cuando cumple veinte años de existencia. Situada en la calle Corona del barrio de Carmen -cerca del IVAM y de la Beneficiencia-, la Ramon Llull es mucho más que una excelente librería, dotaba con un fondo de aproximadamente once mil volúmenes, con rincones selectos dedicados a sellos punteros como Acantilado o Atalanta.

«Ha sido una sorpresa enorme recibir este premio», afirma Almudena Amador, que vive unos días de locura entre la euforia y el trabajo acumulado de fin de curso. «Ha sido un subidón profesional y personal. Estamos asombrados, felices y agradecidos. Es cierto que hemos trabajado mucho, pero celebramos que nuestra labor se reconozca». El éxito no se le ha subido a la cabeza a esta mujer, que emana inagotable energía. «Hoy día existen en España una red de magníficas librerías, cada una con su propia idea y sus propios proyectos. Llegar hasta aquí no ha sido, precisamente, un camino de rosas. Amador ha superado diversas crisis y grandes cambios desde lo analógico a lo digital.

«Cuando los dueños de Punto y Coma, Marina Gómez y Gaspar Laso, se jubilaron, decidí comprar la librería junto a una socia, y fue entonces cuando Laso, mi mentor profesional, me sugirió que la llamara Ramon Llull, en referencia al nombre de la calle donde se encontraba, para no perder a la clientela habitual. Amador se lanzó con entusismo a reconvertir una librería de manuales en otra de perfil más literario, pero empezaron las dificultades. Se reducían las ventas, aumentaban los gastos y su socia tiró la toalla. Pero de las crisis surgen nuevas oportunidades, y con el apoyo de su pareja, Paco Benedito -al que conoció como cliente-, se trasladaron al barrio del Carmen. «Fue un golpe de suerte encontrar este magnífico local. Tuvimos una acogida maravillosa por parte del vecindario y hemos creado estrechos lazos con la gente.

Una de las claves del éxito de la Ramon Llull es el armonioso reparto de tareas y horarios en perfecta compenetración entre Amador y Benedito. «Paco está de cara al público y se ocupa de la web, mientras yo me centro en la contabilidad y el almacén. La parte que más me gusta de mi trabajo son los libros y la gente, los autores, lectores, el público. Esa red de relaciones humanas que se entabla bajo nuestro techo me estimula y emociona.

Pero también tiene que asumir la otra cara de la moneda, la más ingrata para ella: el farragoso papeleo, el trasiego de libros almacenados en cajas, pedidos y devoluciones. «A veces se hace duro y pienso: ojalá tuviera las tardes libres y un mes entero de vacaciones. Los escasos ratos de ocio de los que la pareja dispone los dedican a leer, a urdir planes y proyectos para la Ramon, que es como si fuera un hijo que crece fuerte y sano, pero que exige constantes cuidados.

Superadas diversas crisis, incluida la pandemia, «que puso las cosas en su sitio», Amador contempla el futuro de las librerías con serenidad. «Tal vez peque de ingenua, pero creo que, en un mundo cada vez más virtual y tecnológico, se hace necesario tanto la ficisidad del libro de papel como los encuentros presenciales entre autores, lectores, editores y todos aquellos vinculados a este sector. Hoy día existe un tejido de magníficas librerías y una red de sellos independientes que publican auténticas obras de arte.

Tras la emoción del premio y el asedio de los medios comienza para Amador y Benedito un paréntesis de asueto en Asturias, donde disfrutarán de las delicias gastronómicas y literarias. «Me llevo una maleta cargada de libros; siempre tengo la impresión de que me quedan muchos pendientes de leer», confiesa Amador.