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Diego Torres Pérez (Mahón, Menorca, 20 de mayo de 1965), es un empresario español que saltó a la fama no solo por su actividad académica como profesor del Departamento de Política de Empresa de ESADE, sino también por su controvertida participación en el caso Nóos junto a Iñaki Urdangarin, el exduque de Palma. Su historia es un entramado de negocios, acusaciones y una defensa que puso en jaque a la monarquía española.

Iñaki Urdangarin, exduque de Palma, socio de Diego Torres en el Instituto Nóos.

Inicios y Formación Académica

Torres es doctor en Management Sciences por ESADE, así como Licenciado en Ciencias Empresariales y MBA, además de realizar estudios de postgrado en la Stanford University. Su trayectoria profesional ha estado siempre ligada a la consultoría estratégica e incluso fundó en los 90 firmas especializadas en investigación de mercados y marketing. En 1989 empezó como profesor del Departamento de Estrategia de ESADE donde se especializó en estrategias de crecimiento y de patrocinio.

A diferencia de lo que se ha publicado, Torres no fue profesor de Urdangarin en ESADE ni se conocieron en esta institución. Su relación comienza a finales de 2002 cuando los socios directores de la empresa Octagon, en la que el entonces duque de Palma trabajaba como Director de Planificación y Estrategia, le contratan como asesor.

La Creación del Instituto Nóos

En las Navidades de 2002, Urdangarin y Torres constituyeron Nóos Consultoría Estratégica. En 2003 fundaron Nóos Consultoría Estratégica, que se dedicaba a asesorar en el campo del patrocinio, el mecenazgo y la responsabilidad social, aunque poco después tuvieron que crear el Instituto Nóos ante la presión de la Casa Real. El nombre de esta sociedad limitada, que compartían al 50%, se confunde con la del Instituto Nóos, una asociación sin ánimo de lucro que contrataba a Nóos Consultoría Estratégica en muchas de sus actividades.

Torres cuenta que el cambio vino después de que Urdangarin se intentase postular como presidente del Comité Olímpico Español y en algunos ámbitos se expresase el malestar porque el duque tuviera negocios en el área del deporte, aunque fuesen de consultoría por las incompatibilidades. "Además, se afeó su condición de miembro de la Casa Real para dedicarse a esa profesión. Pero no por motivos comerciales, sino diciendo que eso era ayudar a una empresa concreta a cambio de dinero, y que una persona vinculada a la Casa Real debería ayudar a «todas» las empresas españolas, no sólo a clientes", cuenta Torres en su libro La verdad sobre el caso Nóos.

Por eso, el Instituto Nóos se dedicó a actividades "de interés más general" como la investigación y difusión de proyectos, organizar congresos y realizar publicaciones. Torres siempre recuerda que en la junta directiva de esta entidad había una mayor presencia de personas relacionadas con la Casa Real, como los propios duques de Palma o el secretario de las infantas, Carlos García Revenga.

Según el juez, los dos socios crearon un “entramado de empresas” -Nóos Consultoría Estratégica, Shiriamasu, Virtual Strategies o Aizoon, propiedad de los duques de Palma- que emitían facturas al Instituto Nóos, “como si hubieran prestado servicios a la misma, para vaciarla del dinero público recibido”. Además, les acusan de haber cruzado facturas falsas entre todas las sociedades vinculadas con el fin de reducir ganancias y evitar pagar impuestos. Durante el registro de las sedes, la policía encontró una anotación manuscrita que decía: “Objetivo: reducir en 275.000 euros el beneficio de Nóos Consultoría”.

Torres ha mantenido que la idea de crear el Instituto Nóos surgió de la Casa Real. Según su versión, la Casa Real manifestó que, más que dedicarse a consultoría con empresas privadas, sería bueno que trabajara en temas de interés general. Se crearon dos grupos de trabajo: uno con gente de Zarzuela, como Carlos García Revenga, y otro con profesores de ESADE, para ver qué se podía hacer y de ahí surgió la idea de que Iñaki liderase algún tipo de institución que hiciera publicaciones, investigaciones, congresos y que los beneficiarios no fueran empresas concretas, sino colectivos amplios. Este es un proyecto de Iñaki, impulsado por Casa Real, y los que le conocemos colaboramos.

Mientras que Nóos Consultoría era una empresa en la que dos socios, él y yo, teníamos cada uno el 50 por ciento, el Instituto Nóos es una asociación de profesionales constituida inicialmente con cinco socios fundadores: Iñaki Urdangarin, yo, la infanta Cristina, su asesor, Carlos García Revenga, y Miguel Tejeiro, que es mi cuñado, pero era también desde hacía tiempo el asesor fiscal de Iñaki y Cristina. La junta directiva está formada por los mismos cinco socios. Por lo tanto, el Instituto Nóos estaba controlado por mayoría absoluta por miembros que trabajan para la Casa Real. Desde la asociación Instituto Nóos hicimos investigaciones, seminarios, congresos... Cosas que uno no hace para ganar dinero. Tienes mucha suerte si cubres los gastos.

El juez y el fiscal aseguran que el 90% de su facturación era a organismos públicos y que los fondos del Instituto Nóos acababan en sus sociedades limitadas. Nuestras empresas privadas, como Nóos Consultoría, no se nutrían exclusivamente del Instituto Nóos, pero le hacían trabajos, como se los hacían a otras empresas, y cobrábamos por ello. Virtual, Aizoon… son empresas que han trabajado en consultoría, que tenían empleados, clientes y que han facturado por servicios prestados. Si en un momento dado el Instituto Nóos ha necesitado servicios, los han prestado personas contratadas por nuestras empresas.

En definitiva, se estaban autocontratando. El Instituto Nóos contrataba profesionales. Algunos de ellos no tenían nada que ver con Nóos, la mayoría de ellos sí.

Cronología del Caso Nóos.

El Caso Nóos y las Acusaciones

Diego Torres, un nombre que resonó con fuerza en España a raíz del caso Nóos, se enfrenta a los delitos de prevaricación, fraude a la Administración, malversación de caudales públicos, delito contra la Hacienda Pública, falsedad documental, estafa y blanqueo de capitales. Se le acusa de haber utilizado el Instituto Nóos para desviar más de seis millones de euros de fondos públicos.

La Fiscalía pide para él una pena de 16,5 años de prisión; Manos Limpias, 22,5 años. La fianza fijada para Torres asciende a 15.803.958 euros. Su esposa, Ana María Tejeiro, está acusada por la Fiscalía de blanqueo de capitales y Horrach pide para ella una pena de 2 años de prisión y 961.666 euros de fianza.

Precisamente, uno de sus argumentos de defensa es que las actividades de Nóos no podían ser irregulares ya que estaban controladas y eran aceptadas por Zarzuela e incluso los servicios de seguridad del Estado accedían al servidor de forma periódica. En su única declaración a este medio Torres quiso asegurar que afronta el juicio "con el convencimiento de que todo se ha hecho de acuerdo con la ley y con total transparencia y nitidez".

Para demostrar que toda la actividad fue correcta, Torres, a través de su abogado Manuel González Peeters, ha aportado al juzgado miles de documentos, entre correos electrónicos, facturas, fotografías o proyectos. De esta forma la opinión pública ha conocido desde como Urdangarin supuestamente implicaba a su esposa y a parte de su familia política en los negocios de Nóos hasta como los mensajes sobre bromas y chascarrillos que pasaba a sus amigos, pasando por los costes de viajes o hasta un safari en África.

Todo este material se acumuló en los ordenadores de la entidad durante los tres años que los dos socios prestaron servicios de consultoría sobre patrocinio y mecenazgo, hasta que en 2006 la Casa Real volvió a pedir a Urdangarin que se alejase de sus negocios en Nóos para preservar la imagen de la institución.

Caso Nóos en tres minutos | Caso Nóos 5/5

La Defensa de Torres y la Implicación de la Casa Real

La defensa de Torres se ha basado en argumentar que todos los convenios firmados con entidades públicas eran legales y transparentes. Tanto, que contaba con el visto bueno, la aprobación y la participación de miembros de la Familia Real. Así que, venía a decir, cuestionarlo es cuestionar la institución que bendecía nuestros negocios.

Gracias a Torres supimos, entre otras cosas, que el 1 de octubre de 2007 Iñaki Urdangarin escribía a su socio: “Tengo un mensaje de parte del rey y es que le ha comentado a Cristina para que me lo diga, que le llamará [Francisco] Camps a Pedro [Perelló] para comentarle el tema de la base del Prada y que en principio no habrá problema y que nos ayudarán a tenerla [en referencia a un nuevo equipo de vela, además del Desafío Español, para participar en la Copa del América]”.

Torres y su abogado Manuel González Peeters han sido capaces de conseguir la máxima proeza del mago: desviar la atención del público mientras cortaban a la mujer en dos. Todos hemos observado el conejo y nadie la chistera. Han escondido sus debilidades, intensificado sus fortalezas y evidenciado con dureza las flaquezas de su contrario. Un juego de escapismo que a Urdangarin y a su letrado -elegido no tanto por su experiencia como penalista, sino por ser su amigo y compañero de tenis- Mario Pascual Vives, les ha cogido tan desprevenidos como a la opinión pública.

Entretenidos con los fuegos artificiales, no hemos cuestionado, hasta ahora, los interrogantes que a Diego Torres y solo a él le toca despejar: ¿por qué manejaba decenas de sociedades? O ¿por qué fue él quien, según la acusación y los implicados, ordenó crear una estructura fiduciaria para desviar dinero a paraísos fiscales?

La Infanta Cristina también se vio implicada en el caso Nóos.

El Impacto en la Monarquía

El caso Nóos no solo afectó a Torres y Urdangarin, sino que también tuvo un impacto significativo en la monarquía española. La infanta Cristina fue imputada por doble delito fiscal y la Corona se convirtió en una de las instituciones peor valoradas. El rey Juan Carlos forzó a su yerno Iñaki Urdangarin a eliminar de su biografía oficial toda referencia a su controvertido pasado empresarial, especialmente su polémico paso por el Instituto Nóos, una entidad especializada en patrocinios deportivos que logró contratos millonarios de varias administraciones públicas y que ahora está bajo escrutinio judicial y político.

Tabla Resumen de las Acusaciones y Penas Solicitadas

Acusado Delitos Pena Solicitada (Fiscalía) Pena Solicitada (Manos Limpias) Fianza
Diego Torres Prevaricación, fraude, malversación, delito fiscal, falsedad, estafa, blanqueo 16,5 años de prisión 22,5 años de prisión 15.803.958 euros
Ana María Tejeiro Blanqueo de capitales 2 años de prisión No aplica 961.666 euros

Las Preguntas Clave Sin Responder

Las dudas sobre el caso están muy claras: ¿Por qué se asoció con el yerno del rey? ¿Qué servicios concretos realizaba el Instituto Nóos? ¿Por qué las Administraciones Públicas les pagaron más de seis millones de euros por unos eventos que, según el juez, no costaron ese dinero? ¿Qué recibieron los políticos a cambio? ¿Se apropiaron Torres y Urdangarin del dinero público? ¿Hasta qué punto se explotó la presencia de la Casa Real? ¿Por qué la infanta y su secretario eran miembros de la junta directiva de Nóos? ¿Qué gestiones, favores o intermediaciones realizaron otros miembros de la Familia Real en sus negocios? ¿Qué le han ofrecido o pueden ofrecerle para que cargue con la responsabilidad del caso? ¿Qué presiones ha sufrido y cuáles ha ejercido él? ¿Qué nuevos detalles está dispuesto a revelar en esta huida hacia adelante que, parece, será el juicio oral?

Torres no evita las respuestas, simplemente argumenta hasta la extenuación.

El Presente de Diego Torres

Torres retomó su actividad como consultor en solitario, como Socio Director del Strategy Innovation Lab, prestando servicios para multinacionales y algunas de las principales empresas españolas. Pero su vida laboral quedó paralizada cuando en 2011 fue imputado por el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca acusado de presuntas irregularidades en los convenios de patrocinio que los gobiernos autonómicos de Baleares y Valencia firmaron con Nóos entre 2004 y 2006 para celebrar cumbres internacionales.

Al mismo tiempo que el ex socio de Urdangarin se centraba en preparar su defensa legal vio como los encargos profesionales disminuían, hasta el punto de que ha tenido que pedir en varias ocasiones al juzgado que le dejen sacar dinero de las cuentas que tiene bloqueadas para hacer frente a diversos gastos, el último poder acudir junto con su esposa, también procesada, al juicio que se celebra en la Audiencia de Palma por el 'caso Nóos'.

Coincidiendo con su imagen en el banquillo, Torres ha querido explicar "el origen del Instituto Noos, la gestión de los proyectos investigados y el verdadero papel que desempeñaron las personas clave", como indica en el libro que ha publicado. En su obra relata las características y trabajos de esta entidad en los dos años que estuvo en funcionamiento y el control que tuvo por parte de la Casa Real y explica que nunca fue una fundación, sino una asociación de profesionales que pagaba sus impuestos puntualmente.

Para rebatir las acusaciones de la Fiscalía sobre que Nóos simulaba las tareas realizadas para presuntamente enmascarar un enriquecimiento de los dos socios principales, Torres detalla que tuvo a 40 personas en nómina y que más de 100 académicos y consultores cobraron por sus honorarios como profesionales, así como cientos de empresas prestaron sus servicios. "Y no deja de ser curioso que, de todos éstos, sólo a dos se nos recrimine haber cobrado por nuestras horas", afirma Torres en su libro además de asegurar que ha sido "criticado sin pararse ni medio minuto a entender la realidad de la situación. Y después ha sido repetido y amplificado sin la menor reflexión. El colmo es cuando lees que se suman a la lapidación pública quienes hacen exactamente lo mismo".

En este contexto, Torres pone como ejemplo a Pablo Iglesias, líder de Podemos, a quien afeó su "desconcertante falta de coherencia para juzgar a los otros con el mismo rasero con que se juzga a sí mismo" por atacar al Instituto Nóos cuando él fue patrono de la fundación CEPS, Centro de Estudios Políticos y Sociales que recibió 3,7 millones de euros del Gobierno de Venezuela.