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Carlo Ancelotti es, sin duda, uno de los directores técnicos de fútbol más exitosos de la historia. Sin embargo, su estilo de liderazgo está muy alejado del de la mayoría de sus colegas profesionales, caracterizados por su agresividad e histrionismo.

Precisamente, este estilo es el que le ha ganado el aprecio y reconocimiento de muchos de sus seguidores, como David Beckham, Zlatan Ibrahimovic o Cristiano Ronaldo.

Carlo Ancelotti.

En su libro "Liderazgo Tranquilo", Ancelotti va mucho más allá de narrar historias personales. Con la ayuda de los coautores, analiza sus métodos de liderazgo, sus errores y aciertos, y muestra lecciones y enseñanzas aplicables a la vida diaria.

El Modelo de Liderazgo de Ancelotti

Desde una perspectiva empresarial, el modelo de Ancelotti es similar al que propugna Jim Collins, experto en liderazgo y autor del libro "Empresas que sobresalen". Collins defiende que en los líderes número cinco, la ambición y la humildad van unidas.

En las empresas exitosas con líderes ambiciosos y centrados en los objetivos, siempre hay un componente de humildad y buena relación con los miembros del equipo para obtener los mejores resultados. Este autor demostró que las empresas excelentes combinan ambición y humildad, como la exigencia con afecto de Ancelotti.

Este liderazgo tranquilo no es exclusivo de Ancelotti. Hay muchos líderes que actúan bajo este modelo de liderazgo. Es entender que lo difícil es gestionar y dirigir el talento de los demás y que la mejor forma de sacar el mejor partido es moverse con buenas conversaciones con ellos y con un liderazgo sereno y tranquilo.

5 SECRETOS PARA DESARROLLAR CAMPEONES - Carlos Ancelotti

Las Claves del Liderazgo de Ancelotti

El liderazgo de Ancelotti se caracteriza por relacionarse de forma amable, desde la perspectiva de los jugadores, y en base a buenas relaciones. En su carácter, destaca por combinar lo que él llama "el trío de ases ganadores": la empatía, la compasión y la amabilidad.

Su liderazgo genera un poder de influencia y persuasión muy potente en los miembros del equipo, creando entornos de respeto y confianza, no de miedo. No es un jefe que guía, sino un líder con autoridad derivada de su trayectoria profesional, de haber conquistado muchos trofeos y de saber entender la organización, el club y a las personas que lo componen.

Entiende que sin jugadores no hay juego y que, por tanto, sin personas no hay equipo. Juega mucho con mantener siempre una sonrisa en la cara, incluso cuando dice las cosas más frías o que menos les gusta escuchar a los demás. Es capaz de dar mucho feedback y tener reuniones uno a uno con todos sus jugadores para encontrar el punto de unión y sacar su mejor versión.

Principios Clave del Liderazgo Tranquilo

  1. Equilibrio entre Exigencia y Afecto: La exigencia sin afecto es tan inútil como el afecto sin exigencia. Encontrar el equilibrio entre cercanía y distancia es clave.
  2. Conocer a las Personas: La persona está por delante del profesional. Si no conoces a las personas, no puedes liderarlas bien. La empatía es esencial.
  3. Humildad y Apertura: La falta de humildad es falta de inteligencia. Estar abierto, escuchar y ser flexible son rasgos que distinguen a un buen líder.
  4. Autenticidad: Los mejores líderes son fieles a sí mismos.
  5. La Calma como Poder: Las personas calmadas siempre inspiran respeto.
  6. Gestión del Talento: Un equipo ganador se hace con personas ganadoras.

Las dos palabras clave en su modelo de liderazgo son exigencia con afecto. Es la mezcla de saber pedir, de saber influenciar con la exigencia necesaria a cada jugador para cumplir con su objetivo, siempre conjugando esa exigencia con afecto.

1. Equilibrio entre Exigencia y Afecto

La exigencia sin afecto es tan inútil como el afecto sin exigencia. Si te pasas de cercano, se aprovechan de ti; si eres muy distante, no conectas con la gente. Ese es el reto. Lo fácil es aplicar mano dura (modelo dictador) o ser un flojo (modelo pelele). Ir de amigo no suele dar resultados; aplicar el látigo, menos todavía. El éxito está en encontrar el equilibrio entre cercanía y distancia. Esa es, probablemente, la principal virtud de Carlo Ancelotti: su habilidad para mantener un cierto equilibrio emocional sin pecar por exceso ni por defecto. En el término medio está la virtud: cercanía justa y distancia precisa.

2. Conocer a las Personas

Un jugador es una persona que juega al fútbol; y un entrenador es una persona que ejerce el papel de entrenador. Personas, en definitiva. La persona está por delante del profesional. Si no conoces a las personas, no puedes liderarlas bien. Es muy difícil relacionarse con otro ser humano sin conocerlo (comprenderlo); y para conocerlo (comprenderlo) tienes que mostrar interés por su vida; y mostrar interés por su vida es escucharlo bien. Los grandes líderes son grandes escuchadores.

El propio Ancelotti explica: “Me gusta hablar con los jugadores, no solo de táctica, sino también de asuntos personales y bromear. No todo tiene que ser tan serio en el trabajo. Me preocupo por cada jugador y esto contribuye a estrechar la relación para cuando llegue el momento, tomar decisiones difíciles”. La empatía es esencial para sacar lo mejor de cada persona.

3. Humildad y Apertura

La falta de humildad es falta de inteligencia, y más aún en un mundo tan cambiante como el que vivimos. En entornos tan complejos, los especialistas son esenciales. En un club de fútbol de élite conviven nutricionistas, fisioterapeutas, preparadores físicos, analistas de datos y otras personas que aportan su visión particular que puede ser muy enriquecedora en la toma de decisiones. Estar abierto, escuchar y ser flexible son rasgos que distinguen a un buen líder.

Ancelotti reflexiona sobre ello: “Los líderes no pueden permitirse el lujo de estar quietos, tienen que estar siempre en desarrollo, progresando. Una cultura de superación es esencial para el éxito”.

4. Autenticidad

Hay un rasgo en el que convergen todos los líderes: la autenticidad. Los mejores líderes son fieles a sí mismos: a su esencia, a sus convicciones y valores. No intentan ser quienes no son, ni aparentar: simplemente su comportamiento es una expresión de su personalidad, para lo bueno y para lo malo. Aceptan con naturalidad sus luces y sombras, sabedores de que ser líder no significa ser perfecto. Liderar también es saber cuando no se sabe y compensar carencias, para eso se trabaja en equipo.

Dice el entrenador blanco: “Vaya donde vaya yo soy siempre el mismo. Mi personalidad o estilo no cambian y se me contrata por ser como soy”. Esa es la actitud adecuada, y si luego hay que marcharse porque los resultados no acompañan, uno se marcha con la cabeza bien alta: leal a sus principios y defendiendo unas ideas.

5. La Calma como Poder

Cuando vemos a Vito Corleone en la película de El Padrino, con su forma de hablar pausada y tranquila: ¿Vemos a un hombre débil o vemos a un hombre sereno que domina la situación? La calma es poder. Las personas calmadas siempre inspiran respeto. Cuando uno tiene confianza en sí mismo no necesita gritar, ni despotricar, ni discursear, ni hacer aspavientos... Exaltarse nubla el cerebro y hace perder autoridad. Esa actitud serena y tranquila del entrenador blanco es una de sus principales virtudes.

6. Gestión del Talento

Sin jugadores no hay fútbol, ni afición, ni nada. El talento es el diferenciador último. Solo las mejores personas te darán una ventaja competitiva”, decía Jack Welch, CEO de General Electric durante veinte años. Un equipo ganador se hace con personas ganadoras. Todo gira en torno a la gestión del talento; y la gestión del talento engloba muchas cosas, pero tiene como punto de partida conocer muy bien a cada individuo.

Los directivos gestionan equipos, pero sobre todo personas, porque ninguna persona es igual a otra. Cada una es un mundo, con sus miedos, inseguridades y ambiciones. Ahí reside gran parte de la complejidad del liderazgo. Los mejores líderes son especialistas en cada uno de los seres humanos que tienen a su alrededor.

El Impacto de un Líder Tranquilo

La actitud de un líder tiene un efecto directo en el ambiente del equipo. Un líder que mantiene la calma fomenta un entorno donde el miedo al fracaso es reemplazado por la motivación para tener éxito. En tiempos de crisis, un líder tranquilo es un salvavidas. Un líder tranquilo se comunica de manera clara y serena, reduciendo los malentendidos y fortaleciendo la cohesión del equipo. Las decisiones tomadas en calma suelen ser más meditadas y sostenibles. Al encarnar la calma, un líder se convierte en un modelo a seguir para su equipo.

Si pierde la relación con su equipo, la productividad y el compromiso disminuirán. Si solo te rodeas de personas que te dicen lo que quieres oír, te privas de valiosos comentarios críticos que podrían hacer que tú y tu equipo avancen de manera significativa. Si aprendes a operar desde niveles de habilidades de liderazgo como la inteligencia emocional y espiritual, el drama inducido por el ego disminuirá. Crea un ejemplo y un entorno en el que la retroalimentación provenga de la sabiduría interior de todos en lugar de su ego.

Cómo Desarrollar un Liderazgo Tranquilo

Desarrollar la fuerza silenciosa requiere práctica e introspección. Adoptar un liderazgo tranquilo no está exento de desafíos.