El liderazgo empresarial va más allá de la mera gestión de equipos y la toma de decisiones estratégicas. Un líder verdadero es una figura inspiradora que guía con valores sólidos, basados en la justicia, el amor y el respeto hacia los demás.
Este enfoque proporciona un modelo de liderazgo ético que trasciende el éxito material, enfocándose en el bien común, la dignidad humana y la coherencia.
¿Qué es el Liderazgo Basado en Virtudes?
En esta reflexión, se contempla la competencia directiva desde la visión aristotélica, en donde se identifican tres campos del saber: teoría, práctica y técnica, los cuales son indispensables para el conocimiento y dominio de una tarea específica, y proporcionan la pauta para justificar la elevación de la competencia directiva a categoría de virtud, apoyando al directivo en la orientación del trabajo de las personas hacia el logro de unos objetivos comunes.
El objetivo de esta reflexión es analizar cómo las competencias pueden ser elevadas a un nivel que permita al directivo cumplir de manera simultánea su desarrollo técnico y moral que impacte su propio ser, y a la vez que contribuya al auge de la organización mediante el crecimiento y el desarrollo de sus dirigidos.
El Rol de las Virtudes Intelectuales
Aunque las virtudes morales aristotélicas (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) son fundamento para el ejercicio de la dirección, las virtudes intelectuales (arte, ciencia, prudencia, sabiduría e intelecto), tal vez menos conocidas, permiten también descubrir esos comportamientos observables y habituales llamados competencias.
En último término, las virtudes son, por definición, disposiciones o hábitos que encausan la conducta humana hacia la búsqueda de lo bueno (Martí, 2012). Según el planteamiento aristotélico, una virtud es un punto medio entre dos extremos que refleja un estado de carácter humano y se expresa mediante acciones voluntarias, es decir, realizadas a sabiendas, ni coincidentemente ni obligado por fuerzas externas.
También se considera que las virtudes están presentes en algún grado al nacer, aunque pueden ser adquiridas a través de la educación, autoaprendizaje y práctica repetitiva hasta que su expresión se hace habitual (Irwin, 1998).
La Importancia de la Praxis
Como señala Llano (1996), la actividad del directivo es fundamentalmente praxis. Es frecuente caer en el error de relacionar la enseñanza de la dirección con el concepto de saber más, cuando en realidad de lo que se trata es de saber hacer; si bien los conocimientos pueden ser de mucha utilidad, el directivo lo que necesita es capacidad para hacer más y mejores cosas.
Con todo y la importancia que revisten los conocimientos teóricos y técnicos, estos resultan insuficientes a la hora de dirigir; aunque también sería un error caer en la posición extrema de desestimarlos completamente. Lo cierto es que una empresa es mucho más que estructuras, procesos y sistemas; entenderla de esa manera sería caer en el reduccionismo del enfoque mecanicista.
Virtudes Intelectuales y Competencias Directivas
Las virtudes aristotélicas sirven como fundamento de muchas de las competencias directivas actuales. La sabiduría clásica ha sido fuente continua de inspiración de la actividad política, entendida esta como el arte de gobernar; prueba de ello es la literatura de management disponible.
Dentro de las competencias asociadas con el saber teórico cabe destacar en primer lugar la capacidad de estudio; una habilidad que cobija en realidad a todos, independientemente de su profesión u oficio.
En relación con el saber técnico estarían asociados la creatividad, la comunicación y el trabajo en equipo. No obstante, al ser tan afines al léxico actual, en la perspectiva aristotélica estas competencias adquieren una perspectiva diferencial.
Características Clave del Liderazgo Basado en Virtudes
LIDERAZGO BASADO EN VALORES - SER EJEMPLO
Un liderazgo basado en virtudes se distingue por las siguientes características:
- Actitud de Servicio: Pone énfasis en la humildad y el servicio como características esenciales de un líder.
- Toma de Decisiones Éticas: Considera el bienestar de todos los involucrados, no solo los intereses de la empresa.
- Paciencia y Perseverancia: Es esencial para superar obstáculos y mantener la calma en tiempos de crisis.
- Comunicación Clara: Transmite los valores del equipo con transparencia y concisión.
- Escucha Activa: Reúne las ideas y aportaciones del equipo, llevándolas a la práctica.
- Motivación y Entusiasmo: Crea un ambiente de trabajo saludable, optimista y productivo.
- Predicar con el Ejemplo: Trabaja duro, asume responsabilidades con honestidad y ética.
- Fomentar la Innovación: Inspira al equipo a desarrollar soluciones nuevas y efectivas.
- Proactividad: Se anticipa a las necesidades y desafíos, tomando la iniciativa.
- Resolución de Conflictos: Maneja los desacuerdos de manera justa y eficiente.
- Creatividad: Genera nuevas ideas, innova y sorprende tanto al equipo como a los clientes.
El Propósito Corporativo y la Subsidiariedad
A medida que la idea de un propósito más allá del beneficio va ganando adeptos, las empresas suelen hacer hincapié en la adaptación de la estrategia, incorporando más elementos de sostenibilidad y responsabilidad empresarial, de modo que el impacto social y medioambiental se convierta en un elemento central.
Los investigadores son conscientes de la profunda desconexión que existe entre las empresas y la sociedad actual. Las compañías no existen al margen de la sociedad y deben dar prioridad a los resultados sostenibles a largo plazo para todas sus partes interesadas.
En este sentido, los articulistas recuerdan que una empresa no es una "cáscara vacía", sino una organización social: una red de relaciones que se crea cuando las personas están motivadas por algo más que el interés propio y ven la empresa como un esfuerzo compartido que merece la pena.
Para ellos “el beneficio no tiene por qué ser el objetivo. Utilizando el modelo conocido como ética de la virtud, la iniciativa antes mencionada de Blueprint propone un ‘Marco para para orientar la toma de decisiones’. Es un compromiso para aceptar ser cuestionado.
El Liderazgo Ético
Muchos han sido los casos que conoce la historia de personajes que por su magnetismo, carisma, facilidad de expresión entre otras virtudes, han movilizado a las masas o a su grupo de empleados y gerentes, en favor de una causa, estrategia y acciones las cuales después de cierto tiempo, terminan por derrumbarse producto de la poca solidez humana y moral tanto del líder, como de las mismas acciones que este empuja a realizar, tales actos por su poca consistencia ética hacen que todo lo construido se venga abajo como castillo de naipes.
Por ello, se hace menester realizar aproximaciones a lo que podría ser el desarrollo de líderes éticos los cuales cultiven las virtudes cardinales como la prudencia, templanza, fortaleza y la justicia, elementos necesarios para llevar a sus organizaciones o grupo humano, al logro de sus objetivos y metas, de una manera sostenible en el tiempo, así como para convertirse en ejemplo para sus seguidores por la coherencia y congruencia de sus actos con los valores que los mismos declaran.
En este orden de ideas, según Sisón (2004), el liderazgo debe verse en un doble sentido, por un lado el mismo debe ser técnicamente efectivo para lograr objetivos organizacionales y por el otro el mismo debe ser moralmente bueno.
Para Guillen (2008), el liderazgo visto como fenómeno tridimensional, es la capacidad de influencia de una persona, dentro de una relación interpersonal dinámica, que lleva al seguidor a adherirse libremente a la voluntad del líder, apoyado en la confianza en que podrá satisfacer sus necesidades de bienes útiles, agradables y éticos.
Asimismo, para complementar el concepto de liderazgo tridimensional de Guillen (2008), el cual permite sostener que si alguien pretendiera desarrollar su capacidad de liderazgo, el primer punto sobre el cual incidir debería ser su preparación técnica. Por muy simpática que sea una persona en el trabajo o por excelente que sea su comportamiento ético, si no sabe su profesión, difícilmente lograra influir en sus colegas en el ámbito laboral.
En este sentido, para el investigador, el liderazgo ético, debe ser concebido como aquel que ejerce una persona sobre un grupo de trabajo, con el objeto de lograr los objetivos organizacionales dentro del marco de la ética, la moral, los valores y las virtudes, además de jugar un papel protagónico en la elección e implantación de las estrategias para alcanzar la competitividad a partir de un análisis del sector, así como de la organización.
Dimensiones del Liderazgo
Guillen (2008) describe las dimensiones del liderazgo de la siguiente manera:
| Dimensiones del liderazgo | Razones que explican la confianza en el líder la relación de libre adhesión |
|---|---|
| Dimensión científico-técnica del liderazgo | Los colaboradores esperan satisfacer sus necesidades de bienes útiles (recompensas) |
| Dimensión Psico-afectiva del liderazgo | Los colaboradores esperan satisfacer sus necesidades de bienes agradables (satisfacción) |
| Dimensión ética del liderazgo | Los colaboradores esperan satisfacer sus necesidades de bienes morales (Excelencia humana) |
| Dimensión de Bien común del Liderazgo | Los colaboradores esperan satisfacer sus necesidades de bienes trascendentes (Trascendencia humana) |
Virtudes Cardinales
De acuerdo con los filósofos más importantes, los cuales han sido los exponentes del pensamiento clásico, desde Sócrates hasta Santo Tomás, todo el valor de la virtud reside en la acción. De acuerdo a Jiménez (2004), la reseña del concepto ontológico clásico de virtud, encontramos que todas dependen de cuatro, que son las principales o cardinales, a saber: La Sabiduría, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza.
Atendiendo a estas consideraciones, el cumplimiento de cada una de estas cuatro virtudes, impide la comisión de acciones dañinas, por parte de los líderes y demás miembros de la organización, ya que, las virtudes nos presentan un conjunto de deberes (officiis) sacados de la experiencia de torpes acciones anteriores.
Las cuatro virtudes cardinales son las siguientes:
- Prudencia: reside en la razón, consiste en la recta razón en el obrar. Gobierna a las otras tres. Se define como la recta razón del obrar con respecto al fin último o eterno.
- Justicia: consiste en la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo.
- Fortaleza: es la firmeza del alma en las adversidades, que nos hace no temer los peligros, ni a la misma muerte.
- Templanza: modera los apetitos de los sentidos, refrenando los deseos desordenados.
Líderes Inspiradores
Algunos ejemplos de líderes que han demostrado un liderazgo basado en valores son:
- Nelson Mandela: Liderazgo basado en la integridad, perseverancia y justicia.
- Indra Nooyi: Liderazgo empático y con propósito, enfocado en el bienestar del equipo.
- Steve Jobs: Liderazgo creativo y exigente, impulsando la transformación y la innovación.
- Amancio Ortega: Liderazgo discreto y estratégico, basado en el trabajo en equipo y la delegación.
Estos líderes demuestran que el liderazgo va más allá del éxito profesional, y se centra en la capacidad de movilizar a las personas e impulsar el cambio.
Selección de Personal por Virtudes
Desde hace años muchos Departamentos de Recursos Humanos llevan a cabo procesos de captación de talento basado en la Selección por Competencias, consistente en Seleccionar a personas con características competenciales, definidas previamente por la empresa, según el tipo de puesto. En este proceso nos encontramos Competencias del tipo: Orientación al cliente, Trabajo en equipo, Empatía, Capacidad de aprendizaje...
La nueva propuesta, el nuevo cambio, es realizar una Selección por Virtudes. Se trata de volver a la esencia del Ser Humano, ya que uno no deja de ser Persona en el puesto de trabajo. Los requisitos técnicos de un puesto de trabajo son ineludibles, se tienen o no se tienen. Algunos se pueden adquirir por el aprendizaje.
Se podrían añadir muchas más. La reflexión es ¿Cuántos conflictos y despidos se evitarían si fuéramos capaces de identificar a personas virtuosas para nuestra organización?. Una persona que tiene Orientación al Cliente puede ser totalmente desleal con la organización ya que puede primar los intereses del Cliente a los de la Empresa.
