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En la actualidad, la lucha por la igualdad de sexos y la inclusión de las mujeres en roles de liderazgo ha ganado una gran relevancia en el ámbito social y laboral. Pese al aumento en la participación y el liderazgo femenino, presente en todas las actividades humanas, particularmente en los últimos tiempos, muy pocos países han logrado el equilibrio de género.

A pesar de los avances conseguidos en las últimas décadas, persisten desafíos que limitan la participación efectiva de las mujeres en posiciones de liderazgo. La formación en liderazgo se presenta como una herramienta fundamental para empoderar a las mujeres y fomentar su presencia en roles estratégicos en diversos campos.

Fuente: ESAN Graduate School of Business

¿Qué se entiende por liderazgo femenino?

El concepto hace referencia directa a la participación de las mujeres en diferentes ámbitos ejerciendo altas posiciones donde toman decisiones, dirigen grupos e implementan estrategias, es decir, donde hacen visible su liderazgo.

El cuestionamiento a los modelos convencionales, la lucha contra la discriminación de género y la desigualdad laboral han impulsado al liderazgo femenino como una alternativa válida para el futuro de las organizaciones.

Vale aclarar que las condiciones requeridas para ser un buen líder en cualquier campo no son inherentes al género, es decir, que no todas las personas sean hombres o mujeres las poseen.

Características del liderazgo femenino

Estas son algunas de las habilidades que se encuentran más habitualmente en las mujeres y que son, en general, características propias de un líder moderno:

  • Empatía
  • Inteligencia emocional
  • Escucha activa
  • Capacidad de adaptación
  • Compromiso social
  • Trabajo cooperativo
  • Apertura al cambio

El liderazgo femenino está sustentado por motivaciones distintas al del masculino y, dadas las características y habilidades con las que cuentan las líderes femeninas, resulta muy conveniente aprovecharlas en la conformación y gestión eficaz de grupos de trabajo. También en la gestión de personas, en general. Así mismo, estas habilidades las capacitan para tomar decisiones en momentos de crisis y emergencias.

Está plenamente comprobada también la conveniencia de combinar las facultades de líderes de los dos sexos, ya que pueden obtenerse resultados óptimos en la gestión colectiva de una organización.

El aporte del liderazgo femenino

La historia humana cuenta con innumerables aportes positivos de líderes femeninas que han dejado evidencias de capacidad en diversos campos, como la ciencia, el arte, la política, el sector empresarial y el social, entre otros.

El mundo ha conocido y experimentado las gestiones de mujeres que han gobernado eficazmente países y dirigido grandes empresas. En la actualidad, no se duda ya de los beneficios de la incidencia del liderazgo femenino en las organizaciones; ni se argumenta la necesidad de llegar al equilibrio de géneros y a la igualdad de oportunidades para los dos sexos como vía para optimizar las gestiones organizacionales.

¿Cuál es la importancia del liderazgo femenino en el siglo XXI?

Todavía a día de hoy, en pleno siglo XXI, la igualdad entre hombres y mujeres no existe. Aunque parezca increíble, aún en muchos países, tanto pobres como ricos, la situación de las mujeres es parecida en cuanto al acceso a los mismos puestos de trabajo que los hombres, es decir, a la situación de igualdad. En países del Tercer Mundo, la mayoría de las mujeres no reciben la educación mínima, ni pueden votar, ni desarrollarse personal ni profesionalmente; tampoco elegir libremente su proyecto de vida.

Una desigualdad que provoca falta de empoderamiento y, por consiguiente, brecha salarial, que, junto a la desigualdad laboral entre ambos sexos, son algunas de las cuestiones que más preocupan actualmente a las mujeres (y también deberían preocupar a los hombres), quienes ven que teniendo la misma formación, capacidad y compromiso no pueden optar a tener las mismas oportunidades que los hombres.

El empoderamiento y liderazgo femeninos se fomentan y se desarrollan empezando desde las escuelas, en la más tierna infancia, en los institutos y en universidades y escuelas de negocios. Socialmente, debemos creernos que la desigualdad existe todavía y que, mientras no llevemos a cabo una política de formación y de interiorización de valores en la familia y en el colegio, no alcanzaremos la plena igualdad de sexos.

Cuando hablamos de liderazgo femenino tenemos que tener en cuenta que este se distingue del masculino por la eficacia en la creación de equipos de trabajo y la gran capacidad y sensibilidad para la toma de decisiones. Estos rasgos, importantes en cualquier organización de la sociedad, son además, desde el punto de vista económico, muy rentables para las compañías.

Por eso, para toda empresa u organización debe ser una prioridad desarrollar, capacitar y dar la oportunidad a las mujeres para dirigir y/o coordinar a los empleados de ambos sexos y colaboradores y así demostrar todas las habilidades y preparación que poseen, que son muchas y de gran nivel intelectual y técnico.

Un informe del Instituto Peterson para la Economía Internacional y el Centro de Estudios EY demuestra que las empresas donde por lo menos un 30% de las mujeres ocupan puestos directivos son más rentables que aquellas que carecen de presencia femenina en su organigrama ejecutivo. A pesar de estos datos, aún son pocas las empresas que aprovechan esta ventaja competitiva de contar con las mujeres a la hora de dirigir.

El liderazgo femenino posee unas características excelentes en cuanto a la orientación de las personas en las organizaciones: son más sociables, expresivas y cercanas, excelentes rasgos de personalidad que ayudan a crear compromiso y, por ende, responsabilidad en los equipos. El liderazgo femenino tiene además tendencia a la cooperación, lo cual hace que el trabajo en equipo sea más fluido y, por lo tanto, hace que los procesos sean organizados y más efectivos.

En el empoderamiento y el liderazgo femeninos existe un predominio claro de lo emocional; ellas se preocupan por tener en cuenta el lado humano de las personas y generar así una gran empatía. Además, al ser más nuevo, posee una gran predisposición al cambio. Ellas tienen un estilo innovador, comunicativo y centrado en la persona. El liderazgo femenino es inclusivo, motiva la participación y comparte el poder y la información con quienes forman parte del equipo y, por lo tanto, crea y fortalece las identidades de grupo.

Según otros estudios de consultoras americanas, como la de la Universidad de California, al asumir el liderazgo, las mujeres experimentan cambios positivos en su comportamiento, algunos se acentúan y otros desconocidos -para ellas mismas- afloran; la capacidad de análisis se vuelve muy rápida y se acelera la precisión en la toma de decisiones. Está demostrado que cuando una mujer tiene la oportunidad de liderar se lo toma como reto y pone todo su empeño en ello.

Iniciativas y experiencias que cierran la brecha de género

Vale la pena citar en esta sección programas auspiciados por importantes empresas, planes de igualdad que cierran la brecha salarial entre empleados de ambos sexos y promueven a la mujer para cargos directivos. Dichos programas son promovidos por foros internos de participación y seguimiento que buscan una fluida comunicación entre los miembros de las organizaciones.

La pandemia hizo de la digitalización un medio necesario para la comunicación y la gestión virtual de procesos y el liderazgo femenino no estuvo ausente en esta transformación. Vale la pena destacar la labor de líderes femeninas al frente de importantes empresas relacionadas con la informática, como:

  • Ángela Merker primera mujer directora de IBM.
  • Fuencisla Clemares directora de Google de España y Portugal.
  • Pilar López Álvarez, Presidenta de Microsoft España
  • Rosa Díaz Directora General de NCIBE: Instituto Nacional de Ciberseguridad.

Desafíos del liderazgo femenino

A pesar de que se vienen dando diversas iniciativas a nivel mundial para reducir las brechas de género, las mujeres aún enfrentan obstáculos para alcanzar puestos de liderazgo en las organizaciones. Para mejorar estas cifras, las mujeres deben enfrentar y superar una serie de desafíos.

Las mujeres tienen menos probabilidades de obtener financiamiento para desarrollar proyectos y demostrar su capacidad de liderazgo. De acuerdo a un artículo publicado por Forbes, las directoras ejecutivas tienen acceso a menos del 3 % de los fondos de capital de riesgo.

Uno de los mayores retos que enfrentan las mujeres líderes es reincorporarse al mundo empresarial luego de haber tomado licencia por maternidad. Por ello, encontrar un equilibrio entre la vida laboral y familiar se ha convertido en un gran desafío para ellas; sin embargo, son las que más sacrifican su crecimiento laboral.

Sesgo y discriminación de género: las mujeres en puestos de liderazgo se enfrentan a sesgos y discriminaciones de género en el lugar de trabajo.

Síndrome del Impostor: el síndrome del impostor es un fenómeno en el que los individuos dudan de sus logros o habilidades y sienten que no merecen el éxito.

Doble estándar: las mujeres en posiciones de liderazgo a menudo tienen estándares diferentes a los de sus homólogos masculinos.

A pesar de estos desafíos, las mujeres líderes han demostrado resiliencia y determinación para derribar barreras y allanar el camino para futuras generaciones.

¿Cómo superar estos desafíos?

Una manera de superar estos desafíos es construyendo una red de conexiones profesionales a través del networking.

En cuanto a la búsqueda de financiamiento de proyectos, existen organizaciones lideradas por mujeres exitosas, como el Movimiento Manuela Ramos y la Red de Mujeres Empresarias del Perú (RME), que brindan ayuda a negocios liderados por mujeres.

Por último, es importante que las mujeres se mantengan actualizadas sobre los cambios en el entorno laboral durante su ausencia por maternidad.

Mayor flexibilidad: el modelo de lugar de trabajo híbrido puede brindar más flexibilidad a los padres trabajadores, a menudo mujeres.

Mayor acceso a oportunidades: al adoptar el trabajo remoto y horarios flexibles, las empresas pueden aprovechar los grupos de talento que antes eran inaccesibles debido a limitaciones geográficas o de tiempo.

Reducción de prejuicios: el modelo de lugar de trabajo híbrido puede minimizar los prejuicios de género al crear un campo de juego equilibrado para todos los empleados. Cuando todos trabajan de forma remota, hay menos oportunidades para que el sesgo de género juegue un papel en la toma de decisiones o las relaciones personales.

La importancia de la formación en liderazgo

Una formación en liderazgo ofrece a las mujeres la oportunidad de desarrollar una mayor autoconfianza y habilidades de comunicación efectiva. Estas habilidades son esenciales para poder expresar ideas con claridad, influir en la toma de decisiones y liderar equipos de manera exitosa.

La formación en liderazgo ayuda a las mujeres a romper barreras culturales y estereotipos de género arraigados en la sociedad.

La inclusión de mujeres en posiciones de liderazgo conlleva una mayor diversidad de perspectivas en la toma de decisiones.

Las mujeres líderes que han sido formadas adecuadamente se convierten en modelos a seguir para las generaciones más jóvenes.

La participación activa de las mujeres en roles de liderazgo tiene un impacto directo en el desarrollo económico y social de las comunidades y países. Las mujeres líderes aportan ideas innovadoras, promueven la igualdad de oportunidades en el lugar de trabajo y pueden abogar por políticas que beneficien a mujeres y hombres por igual.

La formación en liderazgo es una herramienta poderosa para empoderar a las mujeres y promover su participación activa en roles de liderazgo en todos los ámbitos de la sociedad. A medida que las mujeres desarrollan habilidades de liderazgo, rompen estereotipos y participan en la toma de decisiones estratégicas, se crea un entorno más igualitario y diverso que beneficia a la sociedad en su conjunto.

Según estudio, mujeres líderes promueven mayor inclusión y favorecen la construcción de ambientes organizacionales igualitarios y productivos.

Liderazgo Femenino en el Tercer Sector

Aunque la presencia de mujeres en el Tercer Sector es elevada, aún existen diferencias en el acceso a los puestos de mayor responsabilidad y en la gestión de recursos, como avala el estudio 'La presencia femenina en el Tercer Sector 2025' de Fundación Lealtad, basado en una muestra de 284 ONG Acreditadas con el sello 'Dona con Confianza'.

Las mujeres representan el 74% de las personas empleadas en estas organizaciones, pero solo el 51% de las ONG Acreditadas están dirigidas por una mujer y solo el 43% cuentan con una presidenta. Pero es en la gestión de recursos dónde están las diferencias más significativas.

Las ONG presididas por mujeres administran, en promedio, un 41% menos de presupuesto que aquellas lideradas por hombres, con un gasto medio de 4,3 millones de euros frente a los 7,3 millones de euros en organizaciones con presidentes varones. Por lo general, las organizaciones más grandes, con presupuestos superiores, siguen estando lideradas por hombres.

Es una situación que recuerda a la brecha existente en otros sectores, donde las mujeres encuentran mayores oportunidades en estructuras más pequeñas o en iniciativas con una menor dotación económica.

La conciliación laboral es una de las causas principales, y es que el peso de la familia continúa recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres, un hecho que impacta directamente en su disponibilidad para asumir roles de alta dirección. En muchas ocasiones, las mujeres deciden priorizar la familia al ascenso. Y esto, siempre que sea una decisión tomada de manera libre y consciente, no es algo negativo, todo lo contrario.

El problema surge cuando no es una elección real, sino una expectativa implícita de que la mujer debe dar un paso atrás. En ese sentido, es fundamental fomentar modelos de conciliación y flexibilidad, que permitan elegir sin renunciar al crecimiento profesional.

Aunque las mujeres logran acceder a puestos de liderazgo, siguen enfrentando barreras en la gestión de organizaciones de mayor envergadura”.

Para seguir avanzando es esencial visibilizar estos desafíos y promover medidas que faciliten el acceso de las mujeres a los niveles más altos en la toma de decisiones de las grandes organizaciones.

El primer paso es saber en qué punto nos encontramos, con estudios como el que hemos lanzado desde Fundación Lealtad: ‘La presencia femenina en el Tercer Sector’. En segundo lugar, es fundamental promover modelos de trabajo flexibles que permitan una mayor conciliación, y, en tercer lugar, buscar referentes e implementar sistemas de mentoría para futuras líderes.

Un 51% de las ONG Acreditadas están dirigidas por mujeres y el 43% presididas por mujeres. ¿Por qué está diferencia? No olvidemos otro dato importante: las mujeres representan el 74% de los empleados de las ONG. Teniendo esto en cuenta, no debería sorprendernos que el 51% de las ONG estén dirigidas por mujeres.

Sin embargo, como indica nuestro último estudio, hay una diferencia entre el porcentaje de mujeres que ocupan la dirección y aquellas que ejercen la presidencia.

Una posible explicación es que el acceso a la dirección suele darse mediante una progresión dentro de la propia organización. Dado que el número de mujeres empleadas en el sector es muy superior al de hombres, es lógico que muchas de ellas vayan ascendiendo hasta ocupar estos puestos.

Otro factor clave es que, para presidir una organización, a menudo se buscan perfiles con una trayectoria consolidada en ámbitos como el empresarial o el académico, sectores donde la presencia femenina sigue siendo inferior por múltiples factores históricos y sociales, como pueden ser el acceso más tardío de la mujer a la educación superior o al mundo laboral, las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral, etc.

Por otro lado, no podemos ignorar que las estructuras de poder aún presentan desigualdades de género, incluso en sectores altamente feminizados.

Desde que Fundación Lealtad comenzó a analizar la presencia femenina en los órganos de gobierno del Tercer Sector en 2012, la representación de mujeres ha sido notablemente superior a la de otros ámbitos. En aquel momento (2012), el 34% de los puestos en los órganos de gobierno estaban ocupados por mujeres, frente al 10% en los consejos de administración de empresas cotizadas.

Desde entonces, la sociedad ha experimentado un cambio significativo en términos de conciencia feminista y reivindicación de la igualdad de género. Movimientos como el 8M han tomado gran relevancia a nivel global, visibilizando las desigualdades estructurales y exigiendo mayor representación femenina en puestos de decisión.

Esto ha derivado en mejoras en la presencia femenina en órganos de representación de distintos sectores productivos. Prueba de ello es el sector privado, donde la presencia de la mujer en consejos de administración de empresas cotizadas ha subido un 25% desde 2012, situándose en un 35% en 2024.

Dado que el Tercer Sector ha sido históricamente un ámbito feminizado, no sorprende que la presencia femenina siga siendo mayoritaria en comparación con otros sectores, a pesar del crecimiento de la representación de mujeres en ámbitos como el privado, el académico o el público.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental: mientras que en el sector empresarial quienes ocupan puestos de responsabilidad suelen recibir una remuneración, en las ONG la participación en los órganos de gobierno es mayoritariamente voluntaria y no remunerada. Esta brecha pone de manifiesto que, aunque las mujeres han ganado espacios en la toma de decisiones, las desigualdades económicas y de reconocimiento persisten. En el sector privado, su presencia ha aumentado en posiciones retribuidas, mientras que en el Tercer Sector su liderazgo sigue dependiendo en gran medida del compromiso voluntario.

Si bien la feminización del sector explica en parte estos datos, reducir la representación femenina en el liderazgo únicamente a este factor sería simplista. En los últimos años, se han impulsado medidas concretas para avanzar en la igualdad de género dentro de las organizaciones del Tercer Sector. La implementación de planes de igualdad, la formación en liderazgo femenino y las estrategias para incorporar la perspectiva de género en la cultura organizativa han sido claves para consolidar y fortalecer el papel de las mujeres en la dirección y gestión de estas entidades.

No obstante, el informe también muestra diferencias en función del tamaño de las organizaciones, ya que las mujeres lideran mayoritariamente entidades más pequeñas y con menor presupuesto, lo que denota que la paridad en el Tercer Sector es un reto que sigue vigente.

En el caso de las asociaciones de acción social, es especialmente relevante el compromiso personal con la causa.

Estilos de Liderazgo Femenino

El liderazgo femenino ofrece un estilo de liderazgo moderno que difiere del de sus compañeros masculinos. Este estilo tiende a ser más empático, enfocado en el mentoring y en los problemas sociales en el lugar de trabajo, y proporciona más apoyo al resto de miembros de la empresa.

Las líderes femeninas tienen ciertas ventajas sobre sus compañeros masculinos. Su estilo de liderazgo empático permite organizar proyectos orientados al equipo de manera más efectiva y da a todos la sensación de que sus ideas están siendo escuchadas.

Las líderes femeninas aportan habilidades, perspectivas e ideas diferentes que son esenciales para el éxito empresarial. Las líderes femeninas son excepcionalmente hábiles para construir culturas de apoyo, colaborativas y acogedoras.

Las mujeres piensan menos jerárquicamente que sus compañeros masculinos, lo que significa que pueden establecer oportunidades más equitativas en sus equipos. Esto les permite organizar y liderar sus grupos de trabajo de manera más efectiva, y donde todos pueden presentar ideas o sugerencias y son tomados igualmente en serio.

El Futuro del Liderazgo Femenino

Es esencial reconocer que la diversidad y la inclusión son determinantes críticos del éxito en cualquier empresa. Esto se aplica al equilibrio de género en las posiciones de liderazgo, incluyendo a empleados de diferentes orígenes culturales.

Promoviendo la diversidad y el liderazgo femenino, un enfoque holístico puede mejorar la satisfacción general de los empleados, lo que es esencial para lograr un crecimiento a largo plazo y buenos resultados. La inclusión implica contratar talento diverso y brindar oportunidades de formación dentro de la empresa.

En tiempos de crisis, es más importante que nunca contar con un liderazgo fuerte que guíe a una empresa a través de situaciones difíciles. Las mujeres están mejor preparadas que los hombres para manejar crisis y avanzar en la recuperación de las empresas. Tienen cualidades como la empatía y el espíritu de equipo, que les permiten abordar los problemas de manera efectiva y encontrar nuevas formas de resolverlos.

El concepto de liderazgo femenino comienza su evolución cuando la mujer empieza a ganar espacios, el derecho a votar y a cursar carreras universitarias, que le posibilitan su ingreso al mundo laboral. Esos hitos marcan el inicio del largo camino hacia la igualdad de género, hacia la distribución equitativa de cargos directivos para mujeres y hombres.

El avance al respecto es indudable pero queda mucho por hacer, la tradición machista en los entornos laborales es aún muy fuerte.

Tabla Resumen: Desafíos y Estrategias para el Liderazgo Femenino

Desafío Estrategia
Falta de Financiamiento Networking, apoyo de organizaciones lideradas por mujeres
Conciliación Laboral y Familiar Políticas de flexibilidad laboral, apoyo organizacional
Sesgos y Estereotipos de Género Formación en liderazgo, mentoría, programas de igualdad
Brecha Salarial Planes de igualdad, transparencia salarial
Dificultad en la Reincorporación Laboral Programas de reincorporación, actualización constante

El Business Coaching digital puede ayudarte a sacar lo mejor de tus líderes femeninas. Ayúdalas a mejorar sus habilidades de liderazgo y avanzar en sus carreras.

Mujeres líderes rompiendo brechas | Liderazgo Femenino en Negocios y Medicina | ACTITUDM Podcast

Coaching personalizado: el business coaching digital individualizado aborda desafíos y oportunidades de liderazgo específicos.

Desarrollar habilidades de liderazgo: el coaching de negocios ayuda a las líderes femeninas a desarrollar habilidades de liderazgo esenciales, como las de comunicación, colaboración o toma de decisiones.

Abordar desafíos específicos de género: las líderes femeninas enfrentan desafíos únicos en el entorno de trabajo, como los prejuicios o los estereotipos de género.

Brindar acceso a modelos de rol femeninos: los programas de coaching digital conecta a las líderes femeninasque han superado con éxito desafíos similares y obstáculos.