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Teniendo en consideración el vasto ámbito de la función policial y la naturaleza sensitiva de su trabajo, es obvio que la policía requiere una clara dirección y un firme liderazgo. Los problemas son complejos y no son de fácil solución. Hay un cambio de paradigmas y valores que exige a la organización policial adecuarse, para hacer frente a los nuevos desafíos, tanto en lo operacional como en lo institucional.

El actual mundo cambiante exige una transformación en los procesos de reforma policial orientados a incrementar su capacidad y efectividad operativa, mejorar sus procesos de rendición de cuentas, incrementar la transparencia, que le permitan la toma de decisiones a mediano y largo plazo.

El liderazgo es importante para la integridad policial. La ética policial exige buena conducción, buenos líderes, conocimiento profundo de su profesión y de la organización policial, criterio esencial para la promoción y ascensos, la selección debe basarse en los méritos personales y profesionales. El líder debe de ser una figura que inspire confianza a otros, debe de ser un paradigma u ejemplo del cumplimiento del deber, que asegure que la institución sea óptimamente operada, debiendo de ir más allá de una figura carismática.

Los líderes de las fuerzas del orden de hoy en día se enfrentan posiblemente a uno de los momentos más tumultuosos en el ámbito policial. A gran escala, las organizaciones encargadas de hacer cumplir la ley están sintiendo una mayor presión para reevaluar sus prácticas mientras equilibran un panorama cultural, social y tecnológico en constante cambio. A nivel individual, los propios agentes de policía están entrando en el campo con nuevas expectativas sobre lo que significa ser un agente y cómo quieren ser dirigidos.

Afortunadamente para las organizaciones encargadas de hacer cumplir la ley en todo el país y en todo el mundo, los líderes policiales están descubriendo que las habilidades necesarias para ser efectivos en sus funciones se están desarrollando y expandiendo constantemente. La policía, por su naturaleza, es una disciplina en evolución que debe crecer y cambiar con los tiempos; el liderazgo policial no es diferente.

Hoy en día, muchos líderes policiales actuales y aspirantes están buscando una mayor comprensión de cómo ser un líder policial eficaz y qué tipo de estilo de liderazgo funcionará mejor en este clima. La respuesta es simple: no hay solo uno, sino que hay varios estilos de liderazgo, rasgos, habilidades y responsabilidades que los líderes policiales de calidad deben comprender, aprender y practicar para tener éxito.

Estilos de Liderazgo Policial

Existen diferentes estilos de liderazgo policial, cada uno con sus propias características y enfoques:

Liderazgo Policial Típico (Autoritario)

El liderazgo autoritario se basa estrictamente en reglas con una preferencia por el orden y, a veces, un enfoque militar. En tales organizaciones, el líder ejerce un control total sobre el equipo y se espera que los subordinados simplemente sigan y obedezcan, no que ofrezcan retroalimentación o aporten ideas. La mayoría de las fuerzas militares y policiales han "históricamente seguido un modelo típico ". Sin embargo, a medida que la próxima generación de agentes ingresa al campo, este estilo de liderazgo duro no es tan efectivo como podría haber sido en generaciones anteriores, y muchos líderes contemporáneos están explorando otras formas de liderar, inspirar e involucrar.

Liderazgo Policial Transaccional

El liderazgo transaccional se parece mucho al liderazgo autoritario, excepto que se basa en un sistema basado en recompensas para motivar a los subordinados. De acuerdo con este sistema, las recompensas o castigos se entregan en función del desempeño de un subordinado y el cumplimiento de las reglas. La teoría es que los oficiales individuales se ajustarán a las reglas y la visión del líder, influenciados por el miedo a la disciplina por un desempeño pobre versus la anticipación de un refuerzo positivo por un trabajo bien hecho.

Liderazgo Policial Transformacional

El liderazgo transformacional se centra en un “enfoque centrado en las personas” que tiene como objetivo inspirar, empoderar y motivar al equipo. Un líder que sigue este enfoque trabaja con sus subordinados para comprometerse con una visión y objetivos compartidos para la organización, fomentando la innovación y la creatividad en la búsqueda de esos objetivos. Los líderes transformacionales son inclusivos, considerando las necesidades, habilidades y motivaciones únicas de cada individuo. A menudo tienen una política de "puertas abiertas" para facilitar una comunicación más frecuente y franca.

Modelo de Liderazgo Transformacional de Bass y Avolio

Rasgos Esenciales del Liderazgo Policial

No hay un número específico de rasgos que ayuden a que los líderes policiales sean efectivos en sus posiciones. Sin embargo, hay un puñado de características que se encuentran consistentemente en líderes policiales exitosos.

  • Compromiso: Ser un líder en cualquier entorno requiere un cierto grado de compromiso con el trabajo y la misión. "Ser un gran líder se trata de tener una voluntad genuina y un verdadero compromiso de guiar a otros a lograr una visión y metas comunes a través de la influencia positiva". Específicamente en la aplicación de la ley, los líderes deben poseer un alto nivel de compromiso con todas las facetas del trabajo policial y para hacer de sus comunidades un lugar mejor.
  • Honestidad: Ya sea trabajando internamente dentro de un departamento de policía o interactuando con ciudadanos, líderes comunitarios y los medios de comunicación, la honestidad es esencial. Esto puede significar ser transparente a lo largo de una investigación en curso, ser honesto con los oficiales bajo su mando sobre su desempeño y, en última instancia, ser honestos con ellos mismos sobre sus posibles deficiencias como líderes y cómo pueden mejorar.
  • Integridad: Para un líder del orden público, actuar con integridad significa hacer constantemente lo correcto, incluso cuando es la opción más difícil. Cuando un oficial al mando o un jefe de policía demuestra su compromiso con el honor y la integridad, es más probable que otros oficiales sigan su ejemplo.
  • Humildad: La humildad es de vital importancia para los líderes policiales de hoy. Sin embargo, es una de las cualidades más difíciles de desarrollar y mantener, ya que a veces puede malinterpretarse como un signo de debilidad. Pero, cuando un líder de las fuerzas del orden público demuestra humildad, ayuda a fomentar un entorno en el que sus compañeros oficiales y subordinados se sientan seguros para expresar sus preocupaciones sobre conductas o incidentes que se reflejan mal en el departamento. Además, la humildad permite que los oficiales se sientan cómodos al abordar a su liderazgo con ideas y preguntas que pueden ayudar a mejorar las operaciones del departamento. Y debido a que muchos oficiales nuevos de la generación millennial prefieren un enfoque de estilo de trabajo en equipo sobre un estilo de liderazgo autoritario , tener humildad puede hacer que el establecimiento de esa relación sea más fluido.
  • Tutoría: El panorama de las fuerzas del orden y las prácticas de liderazgo policial están en constante evolución, pero los consejos y las ideas de los oficiales experimentados son un activo atemporal. Es por eso que la tutoría es invaluable, tanto que muchos departamentos han implementado programas de tutoría. Incluso sin asociaciones formales entre mentores y aprendices, los oficiales y líderes jóvenes pueden beneficiarse enormemente del consejo de los veteranos de las fuerzas del orden. “Es un gran cambio cultural para las personas a medida que avanzan hacia la aplicación de la ley". Y los oficiales nuevos pueden beneficiarse enormemente de la orientación de oficiales experimentados".

Habilidades Clave para el Liderazgo Policial

Hay docenas y docenas de habilidades, tanto habilidades sociales como habilidades duras, que los buenos líderes policiales poseen y perfeccionan inherentemente a lo largo de sus carreras.

Habilidades Blandas

  • Comunicación efectiva: La comunicación es posiblemente una habilidad tanto blanda como dura, pero en el liderazgo, los agentes de policía deben hacer de la comunicación efectiva un sello distintivo de su práctica policial. “En todos los aspectos del liderazgo, la comunicación es importante. La comunicación eficaz puede crear confianza y construir relaciones con subordinados, compañeros, miembros de la comunidad y otras agencias. Nuestra capacidad para comunicarnos con éxito podría afectar la forma en que interactuamos con otras agencias y cómo compartimos la inteligencia, lo cual es vital para la seguridad pública.
  • Capacidad para evolucionar: El campo de aplicación de la ley siempre está cambiando y evolucionando, y para ser efectivos en una posición de liderazgo, los oficiales también deben poder evolucionar en sus estilos y perspectivas de liderazgo. Una vez que los mandos se sienten seguros de la forma en que siempre han llevado a cabo su tarea de dirigir, controlar, presupuestar, inspirar, motivar, etc. es una señal de que podría ser el momento de reinventar (o actualizar) su estilo de liderazgo ".
  • Comprensión de diferentes perspectivas: A medida que el liderazgo de las fuerzas del orden ha evolucionado, también lo ha hecho su relación con la comunidad. Al trabajar con tantos grupos diferentes, los líderes están destinados a encontrar diferentes perspectivas y deben tener las habilidades para trabajar con diferentes puntos de vista en la búsqueda de un objetivo. “Los oficiales de hoy necesitan estar bien informados sobre lo que está sucediendo en nuestra profesión y estar dispuestos a comunicarse y trabajar con muchos grupos diferentes en un intento por lograr un entendimiento mutuo.

Los cambios constantes y la permanente reorganización han sido una de las características, que han afectado a los sistemas y fuerzas policiales en el mundo. La policía del siglo XXI debe ser un reflejo de la sociedad misma que representa, ya que viene de ella, debiendo el nuevo modelo y paradigma de seguridad tener un ámbito de actuación de 360° que abarque el espacio público, la demanda de la sociedad, el Estado de derecho y el entorno privado. El modelo de liderazgo policial del siglo XXI debe de contemplar los desafíos de la sociedad de la información utilizando las nuevas herramientas, asimismo inspirarse en una gestión de cambio, saliendo de sus zonas de confort, tener una visión estratégica que permita adaptar y cambiar los paradigmas de actuación y, por último, en el vértice del triángulo la ética, basada en un código de ética policial.

El hecho de que la policía disponga en diversas latitudes de determinado grado de discrecionalidad y autonomía y que tenga que tomar decisiones, puede beneficiar o hacer daño a individuos, familias o comunidades. Este grado de discrecionalidad y autonomía profesional implica para el policía el desafío de un dilema ético en el afán de resolver los problemas que confronta.

La tecnología debe de ir de la mano del liderazgo policial, la inteligencia forense, la inteligencia artificial, coadyuvando a la gestión los recursos humanos, la gestión del talento y al fortalecimiento del liderazgo al servicio ciudadano, centrándose en los colectivos sociales u vecinales y las personas más necesitadas.

América Latina está atestada de crimen y violencia, inflación, inseguridad social y desempleo, corrupción, presenta una precaria educación y fragilidad en los servicios de salud, las principales preocupaciones de los ciudadanos en la región son el crimen organizado que penetra fácilmente en la estructura del Estado, la impunidad, el deterioro democrático y la crisis migratoria regional, lo cual ha generado problemas de gobernabilidad, debilidad institucional y fragilidad del Estado.

Todo ello ha generado un escenario apocalíptico plagado de inseguridad, riesgos e incertidumbre, que requieren una capacidad de resiliencia psicológica. La resiliencia es la capacidad de adaptarse y superar situaciones adversas, como dificultades, traumas o amenazas, aprender de los contratiempos y los obstáculos afrontando la adversidad saliendo fortalecido.

El buen líder debe tener un propósito determinado y bien definido que lo ayude en la toma de decisiones, no puede imponer su voluntad basado en su jerarquía, ello solo generaría desconfianza, por el contrario, él debe de ser inspirador y sacar a cada uno lo mejor debiendo empoderar y premiar el talento de sus colaboradores. El éxito de los colaboradores es el éxito del jefe. El líder debe poner en valor su capacidad de pensamiento estratégico operacional en la toma de decisiones y la gestión de riesgo en las unidades a su cargo.

El cibercrimen es una realidad en una sociedad conectada que coexiste con ella en el ciberespacio o espacio virtual. La seguridad pública actual tiene como retos principales las amenazas globales, la transformación digital, la capacidad de resiliencia y las tecnologías para la seguridad que neutralicen los ataques de ingeniería social (phishing, virus, troyanos, criptojacking malware, ciberbullying, hacktivismo sexting, grooming, sextorsión, etc.). Hoy se requieren proyectos de seguridad, proyectos de transformación digital y un sistema de información para la seguridad, aunque no existe un sistema que garantice un 100% de seguridad. La seguridad es un estado de ánimo, una sensación, una cualidad intangible.

Se requiere hoy en día contar con respuestas a incidentes a nivel estratégico, nivel táctico y nivel operativo. Hoy las redes criminales se valen de la inteligencia artificial, lo cual exige a la policía contar con laboratorios digitales forenses y establecer alianzas estratégicas pública-privada que permitan una cooperación transfronteriza e intercambio de información en los espacios comunes globales del siglo XXI. La inteligencia forense provee datos de muy alto valor científico (huellas, ADN, rostros) que los hace dentro del proceso forense en informaciones más interoperables, más eficientes y más confiables.

Hoy se requiere un liderazgo humano que permita a la policía con una motivación inspiradora, una influencia idealizada y una estimulación intelectual brindar un servicio amable, eficaz y maduro que haga sentir bien al ciudadano. Estimulación intelectual y flexibilidad: el líder debe fortalecer las capacidades del personal, formarlos, enseñarles para que puedan hacer frente a los cambios, estar abiertos a las novedades. Determinación y motivaciones: basada en las metas personales.

La policía ha estado tradicionalmente impregnada del «ethos masculino», la «cultura del macho», la «cultura del Rambo», por ello, el liderazgo policial ha estado siempre circunscrito en la masculinidad. En el siglo XX va marcando paulatinamente la presencia en la mujer en el mundo laboral en virtud del principio de la igualdad de género. Se atisba en la mayoría de los países un cuerpo masculino y una cultura de hombres en las instituciones policiales y una resistencia al cambio, un dique de contención a la igualdad de oportunidades y a las políticas de igualdad y equidad.

El liderazgo de la mujer en la policía en sociedades patriarcales, es muy importante, toda vez que la actuación de la mujer, es portador de un potencial transformativo e innovativo, imbuido de coraje moral, en la labor policial. La actuación de la mujer en la policía enfatiza la participación, la cooperación y un trabajo flexible en los procesos de consulta e inclusión con estas poblaciones vulnerables, generando confianza.

Liderazgo y Trabajo en Equipo