Si hacemos un poco de historia, las raíces cristianas de Europa se remontan al Imperio Romano y a la influencia del cristianismo en la formación de la Europa medieval. A partir del siglo IV, el cristianismo comenzó a expandirse de manera significativa cuando el emperador Constantino I legalizó la religión con el Edicto de Milán en 313 d.C. Posteriormente, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano con el Edicto de Tesalónica en 380 d.C.
Mapa del Imperio Romano mostrando la adopción del cristianismo como religión oficial en el año 395 d.C.
El Cristianismo en la Edad Media
Con la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V, el cristianismo se convierte en un elemento unificador para los diversos pueblos y reinos germánicos que surgieron. Durante la Edad Media, la Iglesia Católica se consolidó como una institución representativa en términos religiosos, políticos y culturales. Monasterios y catedrales se convirtieron en centros de aprendizaje y preservación del conocimiento. La evangelización de los pueblos se extendió alcanzando a germánicos, celtas, eslavos y nórdicos y continuó a lo largo de los siglos. Las cruzadas (siglos XI-XIII) y la Reconquista en la península ibérica también reflejan la importancia del cristianismo como motor de la identidad europea.
El cristianismo en la Edad Media [EN 3 MINUTOS] | ESTACIÓN EDUCATIVA
La Reforma Protestante y la Diversidad Cristiana
La Reforma Protestante en el siglo XVI fragmentó la unidad cristiana de Europa, pero también dio lugar a una diversidad de tradiciones cristianas que influyeron en la ética de trabajo, la educación y la política.
El Cristianismo en el Arte y la Cultura
En el arte y la cultura, el cristianismo dejó una profunda huella, visible en la arquitectura gótica de las catedrales, en la música sacra, y en la literatura teológica. Durante el Renacimiento, aunque hubo una renovación del interés por la cultura clásica, el cristianismo continuó teniendo una influencia marcada. Esta herencia cultural cristiana es también audible: desde el canto gregoriano hasta el dodecafónico Krisztof Penderecky, o las obras de Arvo Pärt, pasando por las pasiones y cantatas de Bach, el Mesías de Händel, la polifonía de Palestrina, Tomás Luis de Vitoria, la música de Mahler, de César Franck, de Messianen, de Bruckner, etc. ¿Qué sería de la historia de la música europea si se quitara la producción religiosa?
Vitral de la Catedral de Chartres, un ejemplo de la influencia del cristianismo en la arquitectura gótica.
Esta herencia cultural cristiana es también legible en las grandes obras literarias de Europa, que tienen un gran fondo religioso: la Divina Comedia, los Milagros de Nuestra Señora, El Paraíso Perdido, el Quijote, las obras de Shakesperare, y muchas más. Recordemos que la Biblia fue el primer libro impreso. Y esto no solo en el pasado: gran parte de la literatura europea moderna no se entienden sin el transforndo cultural cristiano, como mostró el interesante estudio de Charles Moeller, Literatura del siglo XX y cristianismo.
Valores Cristianos en la Cultura Europea
Pero más allá de estas producciones culturales, el cristianismo ha impregnado la cultura europea de unos grandes valores que la han vivificado y dado una enorme repercusión e incidencia. Ante todo, la fe en un solo Dios, concebido como Padre, es decir como bondad y misericordia hacia el hombre, con la consiguiente desmitologización de la naturaleza y sus fuerzas, que pueden ser estudiadas y utilizadas por el hombre. La superioridad cualitativa de este sobre todo lo material; el componente espiritual de la persona humana, como imagen de Dios, y por ello, su dignidad inalienable, que le convierte en un fin en sí mismo y no en un instrumento manipulable.
- La valoración positiva de la materia como buena y puesta al servicio del hombre.
- El sentido lineal e irreversible del tiempo y, por consiguiente, de la historia; y por tanto, el libre albedrío humano no sometido a ningún fatum o destino inexorable y, en consecuencia, la responsabilidad de cada hombre, de sus actos, ante esta vida y ante la eterna.
- La igualdad esencial de todos los seres humanos, como hijos de Dios que son, y de ahí el amor mutuo como solidaridad con todos, especialmente con “los más pequeños” y necesitados (Mt 25, 40.45).
- La aceptación (hoy controvertida) de una ley natural, que fundamenta toda otra regla moral.
- La desmitificación del poder político, separando la esfera civil de la religiosa (“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” Lc 20, 25), con la consiguiente libertad de conciencia.
En fin, el impulso vital hacia lo divino, hacia la trascendencia, con el factor de superación que esto supone, y el ejemplo de la vida y el mensaje de Jesús, que quedará como paradigma definitivo de lo humano.
El Cristianismo Primitivo: Un Estilo de Vida Transformador
El cristianismo se fue expandiendo por el mundo desde que tras Pentecostés naciese la Iglesia. Con el testimonio de los apóstoles nacieron las primeras comunidades cristianas, que rápidamente se fueron extendiendo por todo el Imperio Romano. Su forma de vivir y de amarse atrajeron a muchos y las distintas persecuciones que sufrieron pudieron evitarlo.
Carmen Bernabé destaca el "estilo de vida" de estos cristianos como un foco de atracción determinante. Para entrar a formar parte de la comunidad, quienes lo solicitaban tenían que seguir un proceso de resocialización en el que adquirían nuevos hábitos de vida referentes a la atención y acompañamiento a las personas más vulnerables, al uso del dinero, a una pobreza asumida con el objeto de compartir bienes, a formas de comer y beber o de relación sexual, que eran críticas con el modo de vida imperante.
Costumbres y Tradiciones Cristianas en el Mundo
La larguísima historia de los cristianos en Oriente Próximo, la influencia de las tradiciones locales y la convivencia con otras comunidades han producido un rico legado cultural que, sin duda, se ve reflejado en las diferentes costumbres y ritos de cada congregación. Quizás la más conocida de entre todas las celebraciones a nivel internacional es la que tiene lugar en Belén, localidad palestina de Cisjordania donde se ubica el nacimiento de Cristo y que atrae a miles de cristianos de todo el mundo.
En Siria, las familias se reúnen el día de Nochebuena alrededor de una candela y se recitan salmos. Una vez se han apagado las llamas, cada miembro de la familia salta sobre las cenizas y pide un deseo. Esta tradición es seguida también por los cristianos de Iraq. La mañana del día de Navidad, se asiste a misa y a una procesión festiva.
Los coptos ortodoxos celebran el nacimiento de Cristo el 7 de enero -equivalente al 25 de diciembre en el calendario juliano al que continúan adhiriéndose, más antiguo que el gregoriano que siguen las Iglesias cristianas occidentales-. Es costumbre ayunar durante 43 días antes de esa fecha en los que se observa una dieta estrictamente vegana. El ayuno se rompe el mismo día 7 por la noche tras la misa de Navidad, con una suculenta comida especial cuyo plato estrella es el Fattah, hecho a base de pan de pita, arroz, caldo y cordero.
En Líbano, donde los cristianos representan alrededor de un tercio de la población, es típico el uso de brotes verdes como decoración navideña.
Prácticas Litúrgicas y de Oración
Tampoco ha de limitarse la vida de piedad de los primeros cristianos a la oración pública y solemne de la comunidad. Conforme a las enseñanzas del Señor y de los apóstoles, los cristianos se esfuerzan por hacer de su vida toda un acto de culto divino. A ello contribuirá la observancia de determinados tiempos para la oración. Ya hacia la mitad del siglo II, tanto en Oriente como en Occidente, está vigente la costumbre de orar a las nueve, a las doce y a las tres. En algunas regiones es costumbre también orar a media noche y a las tres de la madrugada. La oración del Señor, el Padrenuestro, ocupa el primer liugar entre las oraciones. Junto a ella se usan para orar las fórmulas de los salmos y de los himnos de los libros sagrados. La postura ordinaria en la oración es estando en pie, con los brazos extendidos y levantados. También se observa el ayuno con bastante frecuencia para dominar la tendencia natural al pecado mediante la abstinencia.
Al cantar el gallo, se rezará primero sobre el agua. Los candidatos se quitarán la ropa y se bautizará primero a los niños. Todos los que puedan hablar por sí mismos, hablarán. Quienes no puedan, sus padres hablarán por ellos o alguien le su familia. Se bautizará luego a los hombres y finalmente a las mujeres después de que se hayan soltado los cabellos y se hayan quitado las joyas de oro que lleven. Que nadie lleve consigo ningún objeto extraño para bajar al agua.
El Legado de los Mártires y la Eucaristía
Desde los comienzos del cristianismo los restos de los mártires estuvieron ligados al sacrificio eucarístico, celebrando los misterios sobre su tumba. No se concebía un altar si no era enterramiento de un santo. En el año 269 el papa FÉLIX I promulga una ley para asegurar esta costumbre. Las primeras basílicas construidas después de las persecuciones serán erigidas encima de las criptas donde yacen los cuerpos de los mártires. Más tarde, algunos de estos cuerpos serán trasladados a las ciudades para depositarlos en los templos suntuosos construidos para recibirlos. La eucaristía se reviste cada vez de mayor aparato por la suntuosidad de los edificios, las basílicas, las vestiduras y los objetos litúrgicos. Se multiplican las lecturas, las procesiones y los sermones.
Transformación Social y Caridad
A falta de una transformación profunda de las estructuras en el Imperio romano, las preocupaciones cristianas se manifiestan en la creación de instituciones caritativas. Las estructuras del Imperio serán transformadas por ellas, pero a largo plazo. La limosna, tradicional desde los Hechos de los Apóstoles, se desarrolla en el Imperio. BASILIO, obispo de Cesarea de Capadocia, organiza una verdadera ciudad cristiana, que incluye iglesia, monasterio, hospicio y hospital. En ella se acoge a los viajeros, los enfermos y los pobres. Su personal cualificado está formado por algunos monjes. En Alejandría, el obispo dispone de un cuerpo de quinientos enfermeros. El puerto de Ostia posee un asilo para la acogida de peregrinos…
