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Esta es una pregunta que muchas personas se hacen hoy en día, especialmente aquellas que están considerando la idea del emprendimiento como opción profesional. Responder a esta pregunta no es un tema trivial puesto que en ella se encuentran contenidos los sueños y las esperanzas de muchas personas. Albert Einstein nos enseñó que hay preguntas que para encontrar una respuesta es necesario que las consideremos en un contexto o paradigma diferente a aquel en el que son formuladas. En nuestro caso, podemos ampliar el contexto y preguntarnos si una persona es o deviene, nace o se hace. Y aquí es donde José Ortega y Gasset acude en nuestra ayuda para responder: La persona nace y se hace.

El eterno debate: ¿naces o te formas como emprendedor? La idea de que algunos nacen con un "gen emprendedor" ha fascinado a investigadores, psicólogos y líderes empresariales durante décadas.

La Genética: ¿Es Real el "Gen del Emprendimiento"?

El emprendedor nace en el sentido de que hay determinados rasgos de personalidad que favorecen la actividad emprendedora: iniciativa, creatividad, capacidad de comunicación y de “vender”, resolutividad, empatía, capacidad de liderazgo, enfoque a resultados, visión de oportunidades, flexibilidad o tolerancia al riesgo y a la incertidumbre por mencionar unos cuantos.

Según un estudio de Scott Shane, profesor de la Case Western Reserve University, la genética afecta sin duda a nuestra vida profesional. Pero los genes también pueden influir en nuestra decisión de elegir una carrera u otra o en nuestras capacidades y habilidades a la hora de trabajar. La genética determina en gran medida nuestra inteligencia o personalidad y en el hecho de que veamos la vida con una perspectiva más positiva o negativa. Francis Galton, primo del conocido Darwin, fue el padre de la psicología diferencial.

Los estudios de gemelos idénticos han demostrado que ciertos rasgos asociados al éxito empresarial, como la extroversión, la tolerancia al riesgo y la creatividad, tienen una base genética. Sin embargo, no hay un gen específico que garantice el éxito como emprendedor. Más bien, la genética influye en predisposiciones, como:

  • Capacidad para asumir riesgos: Personas con mayor tolerancia al riesgo suelen sentirse más cómodas iniciando negocios.
  • Resiliencia emocional: La habilidad de enfrentar el fracaso puede estar influenciada por factores hereditarios.
  • Creatividad: Aunque esta habilidad tiene un componente innato, también se desarrolla mediante estímulos externos.

Según un estudio publicado en Journal of Business Venturing, alrededor del 37 % de las diferencias en el comportamiento emprendedor puede atribuirse a factores genéticos, mientras que el resto está determinado por el entorno, la educación y la experiencia.

La Influencia del Entorno y la Educación

A pesar de la influencia genética, el entorno y las experiencias son factores determinantes en la formación de emprendedores. La exposición temprana a modelos empresariales, como padres emprendedores, incrementa significativamente las probabilidades de desarrollar habilidades emprendedoras.

Pongamos algún ejemplo. Todos conocemos a personajes como Steve Jobs o Bill Gates a los que podemos calificar de individuos que personifican el espíritu emprendedor. Pero no hemos de dejar de lado el hecho del lugar en el que nacieron: Estados Unidos y del ambiente que rodeó su desarrollo desde su infancia. ¿Steve Jobs hubiese sido Steve Jobs si hubiese nacido en una cultura que no hubiese tenido el emprendimiento en su ADN? No se sabe pero probablemente no.

En este informe de Ernest & Young encontramos diversas aproximaciones. En él se afirma que los líderes emprendedores se hacen, no nacen. El concepto del líder emprendedor joven y dinámico que inicia un proyecto recién egresado de la universidad es una realidad que persiste. Sin embargo, aunque muchos comienzan a una edad razonablemente temprana, la experiencia que obtienen a través de su educación y del tiempo que invierten en un entorno corporativo más tradicional es vital para su éxito en el futuro. Paralelamente también este estudio señala que los emprendedores comparten características en común.

Entornos favorables: Países con sistemas educativos que fomentan la creatividad y la innovación, como Finlandia, producen emprendedores más preparados. Acceso a recursos: La formación académica y las redes profesionales son fundamentales para desarrollar competencias clave, como liderazgo, negociación y estrategia. Experiencia práctica: Muchas habilidades, como la capacidad para identificar oportunidades de mercado, solo se perfeccionan a través de la práctica y el aprendizaje continuo.

Nacido Emprendedor vs. Hecho Emprendedor

Los emprendedores pueden clasificarse en dos grandes categorías:

  • Nacidos emprendedores: Aquellos que desde pequeños muestran inclinaciones naturales hacia el liderazgo, la creatividad y la iniciativa. Suelen ser visionarios con una habilidad innata para asumir riesgos y resolver problemas.
  • Hechos emprendedores: Individuos que desarrollan habilidades empresariales a lo largo del tiempo mediante formación, trabajo duro y aprendizaje de experiencias previas.

Un ejemplo icónico es Elon Musk, quien muestra características de ambas categorías. Aunque su mentalidad innovadora puede atribuirse en parte a su crianza y entorno académico, su éxito se ha forjado con años de trabajo constante y aprendizaje en industrias disruptivas.

Lecciones Clave para Quienes Buscan Ser Emprendedores

Independientemente de si posees características innatas, hay pasos que cualquier persona puede seguir para desarrollar su espíritu emprendedor:

  1. Educarse continuamente: Participa en programas de formación empresarial y lee sobre casos de éxito.
  2. Asumir pequeños riesgos: Emprender no siempre implica grandes inversiones; comienza con proyectos pequeños para ganar experiencia.
  3. Construir redes: Rodéate de personas con experiencia empresarial para aprender y compartir ideas.
  4. Practicar la resiliencia: Aprende a ver los fracasos como oportunidades de crecimiento.

Si te estás planteando emprender, más que hacerte la pregunta: ¿tengo el perfil emprendedor? Te sugiero que te hagas esta otra: ¿qué necesito aprender para emprender con éxito?

Ejemplo Real: Howard Schultz y el Éxito de Starbucks

Howard Schultz, exdirector ejecutivo de Starbucks, creció en un entorno humilde en Brooklyn, Nueva York. Sin antecedentes familiares en los negocios, Schultz trabajó arduamente y se convirtió en el primero de su familia en graduarse de la universidad. Su visión emprendedora se encendió cuando viajó a Italia y se inspiró en las cafeterías italianas, donde el café no era solo una bebida, sino una experiencia social.

Aunque inicialmente Starbucks no estaba interesado en su idea de crear un espacio similar en Estados Unidos, Schultz no se rindió. Más tarde, compró la empresa y la convirtió en el gigante que conocemos hoy, con miles de tiendas en todo el mundo.

Este ejemplo refleja que, aunque Schultz no nació emprendedor, sus experiencias, educación y determinación lo llevaron a convertirse en uno de los empresarios más exitosos del mundo.

Rasgos de Personalidad Clave para el Emprendimiento

Los determinantes importantes del comportamiento emprendedor son los rasgos de personalidad que presentan los individuos. El siguiente paso es preguntar cuáles son estos rasgos de personalidad. Aquí, es necesario considerar que sólo aquellos rasgos que han tenido fuertes argumentos científicos pueden ser considerados como integrantes de la personalidad emprendedora. Por fortuna, la literatura ha empezado a converger en un grupo determinado de rasgos y en el que, en mayor o menor medida, están de acuerdo los investigadores.

  1. Locus de control interno alto: Las personas con un locus de control interno alto piensan que ellos son capaces de controlar los resultados, por lo que dedicarán más esfuerzo y persistencia hacia los resultados deseados, lo que, a su vez, debería ayudar a iniciar una aventura empresarial y a mantenerla exitosamente. Por el contrario, las personas con locus de control externo pueden ser más pasivas. Si uno piensa que no es capaz de controlar los resultados, no tiene razones para cambiar activamente su entorno y comenzar un negocio.
  2. Autoeficacia: La autoeficacia se refiere a la convicción de que uno puede organizar y ejecutar efectivamente acciones para producir unos resultados. Refleja la percepción para realizar un trabajo o tarea concreta. La autoeficacia afecta a la elección de la acción y a la cantidad de esfuerzo ejercido. La gente evita carreras y ambientes que exceden sus capacidades y emprenden vocaciones para las que se juzgan capaces. La iniciativa empresarial conlleva importantes riesgos y dificultades, por lo que parece claro que los emprendedores necesitan altos niveles de autoeficacia. Dado que la autoeficacia predice la perseverancia ante dificultades y la efectividad personal, también se relaciona con la actividad emprendedora.
  3. Propensión al riesgo: Los individuos con puntuaciones altas en esta dimensión, estarán inclinados a comportamientos de alto riesgo, es decir, considerarán las alternativas cuyas consecuencias finales puedan alejarse de su marco de expectativas de resultados. Por su parte, los sujetos con baja propensión al riesgo, tenderán a comportamientos de bajo riesgo, y evitarán las alternativas que puedan causar resultados que varíen mucho de sus expectativas. Es obvio que la actividad emprendedora implica, por definición, asumir riesgos de algún tipo. La propensión al riesgo es, junto con la proactividad y la innovación, una de las tres dimensiones de la llamada orientación emprendedora. En este marco, la propensión al riesgo se refiere a la disposición del sujeto a comprometerse con oportunidades bajo posibilidades de fracaso. La tolerancia y actitudes positivas hacia el riesgo predicen la formación de intenciones emprendedoras.
  4. Proactividad: Esta se refiere a la tendencia a iniciar y mantener acciones que directamente cambian el ambiente circundante. Las personalidades proactivas identifican oportunidades y actúan sobre ellas, muestran iniciativa, realizan acciones directas y perseveran hasta que consiguen un cambio significativo. En contraste, las no proactivas fracasan en identificar y actuar sobre las oportunidades para cambiar cosas. La proactividad implica un énfasis en anticipar y prevenir problemas antes de que ocurran y una orientación a la acción que incluye una interpretación creativa de las normas y un alto nivel de persistencia y paciencia para operar el cambio. La proactividad es otra de las dimensiones indispensables en la denominada orientación emprendedora, lo que supone perseverancia, adaptabilidad y disposición para asumir la responsabilidad ante el fracaso. También se ha confirmado la relación entre la personalidad proactiva y el comportamiento emprendedor, tanto en empresas ya creadas como en la población general.

Estadísticas sobre Emprendimiento

En 2023, según los datos del informe elaborado por Global Entrepreneurship Monitor (GEM España), el 13,5% de la población adulta en España está llevando a cabo actividades de emprendimiento, más o menos la mitad de ellos se corresponden con proyectos de menos de tres años y medio y la otra mitad a proyectos consolidados. Pero, además, según datos de Eurostat y un informe de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), el 61,5% de las empresas creadas en España no superan los cinco años de vida, y un 25,7% de las nuevas empresas en España desaparecen en el primer año de su creación.

Pero, ¿cualquiera puede ser emprendedor? Técnicamente sí, solamente hace falta ir a la Seguridad Social y darse de alta como autónomo. Pero conseguir sacar adelante un proyecto con garantías es algo mucho más complicado.

Indicador Porcentaje
Población adulta en España emprendiendo (2023) 13.5%
Empresas que no superan los cinco años de vida 61.5%
Nuevas empresas que desaparecen en el primer año 25.7%