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Simón Rodríguez, una figura clave en la historia de Venezuela y América Latina, es recordado como el mentor y maestro de Simón Bolívar. A lo largo de los años, ha sido considerado el fundador de la corriente educativa que sembró la semilla de la educación en Venezuela.

Simón Rodríguez

Primeros Años y Formación

Simón Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1769. Calificado de "loco", "maestro" o "don", este venezolano, de padres desconocidos, fue un niño expósito. Se dice que fue hijo adoptivo de Cayetano Carreño y de Rosalía Rodríguez. Su carácter lo llevó a quitarse el apellido paterno y quedarse solo con el de su madre, presentándose como expósito en el acta matrimonial.

En mayo de 1791, el Cabildo de Caracas lo admitió como maestro en la escuela de primeras letras para niños, donde años después, Bolívar iniciaría su educación. En junio de 1793, se casó con María de los Santos Ronco, declarándose "Expósito de esta feligresía".

Maestro de Bolívar

Dos años después, tras fugarse el joven Bolívar de la casa de su tutor, fue enviado a casa de Simón Rodríguez, quien se encargó de su formación. Durante este tiempo, Rodríguez se adhirió a la causa independentista gracias a la lectura de los pensadores de la Ilustración.

En 1797, se le vinculó al proyecto de emancipación inspirado por el pedagogo mallorquín Juan Bautista Picornell. Tras el fracaso de esta primera tentativa revolucionaria, Rodríguez fue expulsado de Venezuela.

Simón Rodríguez y Simón Bolívar

Exilio y Viajes por Europa

En 1797, tras su salida de Venezuela, se trasladó a Kingston (Jamaica), donde residió por un tiempo y cambió su nombre por el de Samuel Robinson. Posteriormente, viajó a Estados Unidos y, en 1801, se hallaba en Bayona (Francia), de donde pasó a París. En esta ciudad, se encontró de nuevo con Simón Bolívar en 1804, convirtiéndose en una figura decisiva en la vida del futuro Libertador de América.

Juntos partieron en abril de 1805 a un viaje que los llevó a Lyon y Chambery, atravesando los Alpes y entrando a Italia. En Milán, presenciaron la coronación de Napoleón Bonaparte como rey de Italia. La gira culminó en Roma, donde el 15 de agosto, Bolívar juró dedicarse por completo a la causa de la independencia de Hispanoamérica. Este juramento quedó grabado en la memoria de Rodríguez y pasó a la posteridad.

"Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español".

Luego de una breve visita de Bolívar a Nápoles, retornaron a París hacia fines de 1805, separándose tiempo después. En 1806, Rodríguez inició un largo peregrinar por Europa, viviendo en Italia, Alemania, Prusia, Polonia y Rusia, hasta que en 1823 llegó a Londres, donde se encontró con Andrés Bello.

Regreso a América y Legado Educativo

En 1823, regresó a América por Cartagena de Indias, retomando su nombre Simón Rodríguez. El Libertador, al enterarse de su regreso, le escribió una emotiva carta desde Pativilca (Perú) el 19 de enero de 1824:

"Ud. formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Ud. me señaló. No puede Ud. figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Ud. me ha dado, no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Ud. me ha regalado".

Con la ayuda de Francisco Paula Santander, Rodríguez se unió a Bolívar en Perú. A su paso por Ecuador, dictó clases de agricultura y botánica en el Colegio Nacional de La Catunga, presentó un Plan de colonización para el Oriente de Ecuador y fundó una "sociedad de socorros mutuos" en Ibarra.

Plan de Colonización del Oriente Ecuatoriano

En 1825, Bolívar lo nombró "director de Enseñanza Pública, Ciencias Físicas, Matemáticas y de Artes y director general de Minas, Agricultura y Caminos Públicos de la República Boliviana". En 1826, renunció a sus cargos en Bolivia y se marchó a Arequipa, donde publicó el Pródromo de la obra Sociedades Americanas en 1828, insistiendo en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica: "La América Española es Original, Originales han de ser sus instituciones y su gobierno y Originales sus medios de fundar uno u otro. O Inventamos o Erramos".

SIMÓN RODRÍGUEZ- Serie Maestros de América Latina

En 1824, estableció en Colombia la primera «escuela-taller», destinada a niños pobres huérfanos o ilegítimos, a quienes se les enseñarían los elementos básicos de la escritura, la gramática y la aritmética, así como los elementos básicos de un oficio. Esta iniciativa despertó la oposición de las clases altas conservadoras de Bogotá.

Entre 1806 y 1823, Rodríguez vivió en Italia, Alemania, Prusia, Polonia y Rusia. En Colombia estableció la primera escuela-taller en 1824. Llamada Casa de Industria Publica, estaba destinada a niños pobres huérfanos o ilegítimos, a quienes se les enseñarían los elementos básicos de la escritura, la gramática y la aritmética, así como los elementos básicos de un oficio. Esta iniciativa y el deseo de extender los beneficios de la educación a sectores de la sociedad tradicionalmente excluidos de ella despertaron la oposición de las clases altas conservadoras de Bogotá.

Últimos Años y Muerte

En los años finales de su vida, Rodríguez viajó a Guayaquil, donde se perdió buena parte de su obra en un incendio. En 1853, emprendió de nuevo viaje al Perú, y murió en el pueblecito de Amotape el 28 de febrero de 1854.

Setenta años después de su deceso, sus restos fueron trasladados al Panteón de los Próceres en Lima, y desde allí, al siglo justo de su fallecimiento, fueron devueltos a su Caracas natal, donde reposan en el Panteón Nacional desde el 28 de febrero de 1954.

Obras Destacadas

  • Defensa de Bolívar
  • El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, Defendidos por un amigo de la causa social
  • Observaciones sobre el terreno de Vincocaya
  • Luces y virtudes sociales

Trascendencia de su Pensamiento

Simón Rodríguez se caracterizó por seguir apasionadamente su ideal de pensar y enseñar en libertad plena. Su vida estuvo dominada por la pasión de las letras, a través de las cuales enseñó que la libertad de pensamiento era el origen de las grandes mentes creadoras de proezas.

Fue un maestro de escuela primaria innovador, y se demuestra cuando su alumno más significativo, Simón Bolívar, expresa que “enseña divirtiendo”. Fue capaz de crear y desarrollar una técnica educativa opuesta a la inquisitiva técnica educativa española.

La actual Ley de Educación Venezolana argumenta que sus postulados se fundamentan en la doctrina de Simón Bolívar y en la doctrina de Simón Rodríguez. Las bases robinsonianas se sostienen sobre el pensamiento crítico, demócrata, social y pedagogo de este insigne venezolano, cuyo pensamiento e ideas independentistas han trascendido hasta el presente.

Pensamiento de Simón Rodríguez